Diccionario del sector

Glosario de perfusión

1030 términos de CEC, ECMO, oxigenadores, anticoagulación, cardioplejia, pediátrica, procedimientos y monitorización, por categorías y con buscador. El más extenso del sector.

🫀 Fundamentos 117

Perfusión (Perfusion)

La perfusión es el proceso mediante el cual la sangre circula a través de la red capilar de un tejido u órgano para entregar oxígeno y nutrientes y retirar dióxido de carbono y productos de desecho metabólico. En el contexto de la circulación extracorpórea, el término adquiere un significado técnico específico, pues describe el mantenimiento artificial de este aporte sanguíneo mediante dispositivos mecánicos que sustituyen temporalmente la función del corazón y los pulmones. Una perfusión adecuada implica no solo un flujo suficiente, sino también una presión y una composición sanguínea que garanticen el metabolismo aerobio celular. La monitorización de parámetros como la presión arterial, la saturación venosa mixta y el lactato permite valorar si la perfusión resulta eficaz en cada momento de la intervención.

Perfusionista (Perfusionist)

El perfusionista es el profesional sanitario responsable de operar la máquina de circulación extracorpórea y el resto de dispositivos de soporte cardiopulmonar durante la cirugía cardíaca y otros procedimientos que requieren sustituir la función cardiopulmonar. Su labor consiste en mantener el flujo sanguíneo, la oxigenación, la temperatura corporal y el equilibrio hidroelectrolítico del paciente mientras el corazón permanece detenido o parcialmente asistido. Colabora estrechamente con el cirujano, el anestesiólogo y el personal de enfermería, anticipándose a las necesidades hemodinámicas del acto quirúrgico. Además de la conducción técnica, asume la vigilancia continua de la coagulación, la administración de fármacos por la línea extracorpórea y la gestión de incidencias, lo que exige una formación especializada y una elevada capacidad de decisión bajo presión.

Circulación extracorpórea, CEC (Extracorporeal Circulation)

La circulación extracorpórea es la técnica que deriva la sangre del paciente fuera de su cuerpo para hacerla circular a través de un circuito artificial que la oxigena, la depura de dióxido de carbono y la devuelve al organismo con la presión y el flujo adecuados. Permite detener el corazón y colapsar los pulmones para que el equipo quirúrgico opere en un campo inmóvil y exangüe. El circuito incluye cánulas, tubos, un reservorio, una bomba, un oxigenador y diversos filtros e intercambiadores de calor. Constituye la base de la mayoría de las intervenciones a corazón abierto y su manejo seguro depende de la anticoagulación sistémica, habitualmente con heparina, para evitar la formación de coágulos al contactar la sangre con superficies no biológicas.

Bypass cardiopulmonar (Cardiopulmonary Bypass)

El bypass cardiopulmonar es la modalidad de circulación extracorpórea empleada específicamente para asumir simultáneamente las funciones del corazón como bomba y de los pulmones como órgano de intercambio gaseoso. La sangre venosa se drena antes de llegar al corazón derecho, se oxigena en un oxigenador de membrana y se reinfunde en la aorta o en una arteria principal. De este modo, el circuito sostiene la circulación sistémica del paciente mientras el corazón se encuentra parado y protegido con solución cardiopléjica. Su duración, el grado de hipotermia y el nivel de flujo se ajustan según las necesidades de cada procedimiento y las características del paciente.

Máquina corazón-pulmón (Heart-Lung Machine)

La máquina corazón-pulmón es el conjunto de dispositivos electromecánicos que sostienen el circuito de circulación extracorpórea, integrando las bombas, los controladores de flujo, los intercambiadores de calor y los sistemas de monitorización. Reemplaza de forma temporal la función de bombeo del corazón y la función respiratoria de los pulmones durante la cirugía. Sus consolas permiten al perfusionista regular con precisión el caudal impulsado, controlar los niveles del reservorio y vigilar presiones, temperaturas y parámetros gasométricos. Incorpora numerosos sistemas de seguridad, como detectores de burbujas, sensores de nivel y alarmas, diseñados para prevenir accidentes durante la asistencia.

Oxigenador (Oxygenator)

El oxigenador es el componente del circuito extracorpóreo encargado de sustituir la función pulmonar, añadiendo oxígeno a la sangre venosa y eliminando el dióxido de carbono. Los modelos actuales son de membrana, en los que la sangre y el gas se separan mediante finas fibras huecas microporosas que permiten el intercambio gaseoso sin contacto directo entre ambos. Suelen incorporar un intercambiador de calor que regula la temperatura de la sangre para inducir hipotermia o recalentar al paciente. La eficiencia del intercambio depende del flujo de gas de barrido, de su fracción de oxígeno y del área efectiva de membrana disponible.

Bomba de rodillo (Roller Pump)

La bomba de rodillo es un tipo de bomba peristáltica que impulsa la sangre comprimiendo de forma secuencial un segmento de tubo contra una carcasa semicircular mediante dos rodillos giratorios. El flujo generado es directamente proporcional a las revoluciones por minuto y al diámetro del tubo, lo que la hace muy predecible y fácil de calibrar. Al ser una bomba oclusiva, mantiene el caudal aunque aumente la resistencia a la salida, por lo que debe vigilarse el riesgo de sobrepresión y de rotura del tubo. Se emplea tanto para la bomba arterial principal como para las líneas de aspiración, cardioplejia y descarga del ventrículo.

Bomba centrífuga (Centrifugal Pump)

La bomba centrífuga impulsa la sangre generando un vórtice mediante un cono o unas aletas que giran a gran velocidad dentro de una cabeza sellada, transmitiendo la energía por acoplamiento magnético. A diferencia de la bomba de rodillo, no es oclusiva, por lo que el flujo depende tanto de las revoluciones como de la resistencia a la salida y de la precarga, lo que obliga a medir el caudal con un flujómetro independiente. Esta característica reduce el riesgo de sobrepresión y de embolia gaseosa masiva, ya que si la línea se ocluye el flujo simplemente cae. Se considera más suave con los elementos formes de la sangre y suele preferirse en asistencias prolongadas.

Reservorio venoso (Venous Reservoir)

El reservorio venoso es el depósito que recoge la sangre drenada del sistema venoso del paciente antes de que sea impulsada por la bomba hacia el oxigenador. Actúa como cámara de amortiguación que absorbe las variaciones de retorno y garantiza un volumen mínimo de seguridad para evitar que la bomba se vacíe y aspire aire. Los modelos de carcasa rígida integran además un desespumante y un filtro que retienen microburbujas y micropartículas. El perfusionista vigila constantemente el nivel del reservorio, pues su descenso brusco puede anticipar problemas de drenaje, hipovolemia o entrada de aire en el circuito.

Flujo (Blood Flow)

El flujo, en el contexto de la perfusión, es el volumen de sangre que la bomba impulsa por unidad de tiempo, expresado habitualmente en litros por minuto. Constituye el parámetro fundamental para asegurar un aporte de oxígeno suficiente a los tejidos durante la circulación extracorpórea. El perfusionista calcula el flujo objetivo a partir de la superficie corporal del paciente y lo ajusta según la temperatura, la profundidad de la hipotermia y las necesidades metabólicas del momento. Un flujo insuficiente conduce a hipoperfusión y acidosis, mientras que un flujo excesivo puede aumentar el trauma sanguíneo y comprometer el retorno venoso.

Índice cardíaco (Cardiac Index)

El índice cardíaco es el gasto cardíaco o el flujo de perfusión referido a la superficie corporal del paciente, lo que permite comparar el aporte circulatorio entre personas de distinto tamaño. Se expresa en litros por minuto y por metro cuadrado, y sirve al perfusionista para establecer el caudal objetivo de la bomba en condiciones de normotermia. Este valor de referencia se reduce de forma proporcional cuando se induce hipotermia, ya que el descenso térmico disminuye las demandas metabólicas de los tejidos. Ajustar el flujo al índice adecuado resulta esencial para mantener una perfusión suficiente sin generar un trauma sanguíneo innecesario.

Presión de perfusión (Perfusion Pressure)

La presión de perfusión es la fuerza con la que la sangre atraviesa los lechos vasculares y determina, junto con el flujo, la adecuada irrigación de los órganos durante la circulación extracorpórea. Se corresponde en la práctica con la presión arterial media que se mide en la línea arterial del circuito o en la arteria del paciente. Mantenerla dentro de un rango apropiado es especialmente importante para preservar la perfusión de órganos con autorregulación sensible, como el cerebro y el riñón. Cuando desciende en exceso, el perfusionista puede aumentar el flujo o recurrir a vasoconstrictores, mientras que una presión elevada suele corregirse con vasodilatadores o profundizando la anestesia.

Hemodilución (Hemodilution)

La hemodilución es la disminución de la concentración de los componentes celulares y proteicos de la sangre que se produce al mezclarse con el volumen de cebado del circuito extracorpóreo. Reduce la viscosidad sanguínea, lo que mejora el flujo por la microcirculación y disminuye el consumo de sangre de banco, resultando especialmente útil durante la hipotermia. Sin embargo, una hemodilución excesiva rebaja el hematocrito y la capacidad de transporte de oxígeno, por lo que debe controlarse cuidadosamente. El perfusionista equilibra sus ventajas y riesgos vigilando el hematocrito y recurriendo, si es necesario, a la hemoconcentración o a la transfusión.

Hipotermia (Hypothermia)

La hipotermia es la reducción controlada de la temperatura corporal del paciente que se induce durante la circulación extracorpórea para disminuir el metabolismo y el consumo de oxígeno de los tejidos. Al descender la temperatura, las células toleran mejor los periodos de flujo reducido, lo que confiere protección a órganos vulnerables como el cerebro y el corazón. Se clasifica en grados de intensidad, desde leve hasta profunda, escogiéndose la profundidad según la complejidad y la duración prevista de la intervención. El enfriamiento y el posterior recalentamiento se realizan de forma gradual a través del intercambiador de calor del oxigenador para evitar gradientes térmicos bruscos.

Normotermia (Normothermia)

La normotermia es el mantenimiento de la temperatura corporal del paciente dentro del rango fisiológico normal durante la circulación extracorpórea, en contraste con las técnicas hipotérmicas. Este enfoque busca preservar la función enzimática y la coagulación en condiciones próximas a las habituales, y puede facilitar un recuperación más rápida tras la intervención. Al conservarse las demandas metabólicas normales, exige mantener flujos de perfusión más altos para garantizar un aporte de oxígeno suficiente. La elección entre normotermia e hipotermia depende del tipo de cirugía, de la estrategia de protección miocárdica y de las preferencias del equipo quirúrgico.

Cebado, priming (Priming)

El cebado es el proceso de llenar el circuito extracorpóreo con una solución antes de conectarlo al paciente, con el fin de eliminar todo el aire de los tubos, el oxigenador y los filtros. El líquido empleado, denominado solución de cebado, suele ser de composición cristaloide y a él pueden añadirse coloides, heparina, bicarbonato u otros aditivos según el protocolo. Su volumen contribuye a la hemodilución que experimenta el paciente al iniciarse la circulación extracorpórea. Un cebado meticuloso y libre de burbujas es un paso crítico de seguridad, ya que reduce el riesgo de embolia gaseosa al comenzar la asistencia.

Retorno venoso (Venous Return)

El retorno venoso es el volumen de sangre que fluye desde el sistema venoso del paciente hacia el reservorio del circuito extracorpóreo a través de las cánulas venosas. En los sistemas por gravedad depende de la diferencia de altura entre el paciente y el reservorio, así como del calibre y la posición de las cánulas. Un retorno adecuado es imprescindible para alimentar la bomba y mantener el flujo arterial deseado sin vaciar el reservorio. Cuando el drenaje resulta insuficiente, el perfusionista puede recurrir al drenaje venoso asistido por vacío o por bomba, o revisar la colocación de las cánulas.

Presión venosa (Venous Pressure)

La presión venosa es la presión que ejerce la sangre en el compartimento venoso y, durante la circulación extracorpórea, refleja el equilibrio entre el volumen sanguíneo del paciente y la eficacia del drenaje hacia el reservorio. Una presión venosa elevada puede indicar un drenaje insuficiente, una obstrucción de las cánulas o una sobrecarga de volumen, con el consiguiente riesgo de congestión de órganos como el cerebro o el hígado. Por el contrario, una presión muy baja sugiere hipovolemia o un drenaje excesivo. Su monitorización ayuda al perfusionista a ajustar el retorno venoso y a proteger la perfusión de los órganos.

Vacío asistido (Vacuum-Assisted Venous Drainage)

El drenaje venoso asistido por vacío es una técnica que aplica una presión negativa controlada al reservorio cerrado para aumentar el volumen de sangre que se drena del paciente. Resulta especialmente útil cuando se emplean cánulas de pequeño calibre, en abordajes mínimamente invasivos o cuando la gravedad no basta para lograr un retorno suficiente. Permite reducir el diámetro de las cánulas y acortar las líneas del circuito, disminuyendo el volumen de cebado. No obstante, exige una regulación cuidadosa del nivel de vacío, ya que un exceso puede provocar hemólisis, aspiración de aire y microembolias gaseosas.

Hematocrito (Hematocrit)

El hematocrito es la proporción del volumen sanguíneo ocupado por los glóbulos rojos, expresada en porcentaje, y constituye un indicador clave de la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. Durante la circulación extracorpórea desciende por efecto de la hemodilución provocada por el volumen de cebado. El perfusionista lo vigila de forma periódica para asegurar que se mantiene por encima de un umbral que garantice una oxigenación tisular adecuada. Si el valor cae demasiado, puede corregirse mediante hemoconcentración con un hemofiltro o mediante la transfusión de concentrados de hematíes.

DO2, aporte de oxígeno (Oxygen Delivery)

El DO2, o aporte de oxígeno, es la cantidad total de oxígeno que el sistema circulatorio entrega a los tejidos por unidad de tiempo y depende del producto del flujo sanguíneo por el contenido de oxígeno de la sangre. Durante la circulación extracorpórea es un parámetro central, ya que el perfusionista puede modularlo directamente ajustando el flujo de la bomba y el hematocrito. Mantener el DO2 por encima de un umbral crítico previene el paso a metabolismo anaerobio y la acumulación de lactato. La perfusión guiada por objetivos utiliza precisamente este valor como diana para individualizar el manejo de cada paciente.

VO2, consumo de oxígeno (Oxygen Consumption)

El VO2, o consumo de oxígeno, es la cantidad de oxígeno que los tejidos extraen y utilizan por unidad de tiempo para sostener su metabolismo aerobio. Durante la circulación extracorpórea, el consumo desciende de forma notable cuando se induce hipotermia, ya que el frío reduce la actividad metabólica celular. La relación entre el aporte y el consumo de oxígeno indica el margen de seguridad de la perfusión, pues mientras el aporte cubra la demanda el metabolismo se mantiene aerobio. Su valoración, junto con la saturación venosa mixta y el lactato, ayuda a detectar situaciones de perfusión insuficiente.

Perfusión guiada por objetivos (Goal-Directed Perfusion)

La perfusión guiada por objetivos es una estrategia de manejo de la circulación extracorpórea que consiste en ajustar los parámetros de la bomba para mantener determinadas metas fisiológicas, en lugar de aplicar valores fijos y uniformes. La diana principal suele ser un aporte de oxígeno suficiente para cubrir las demandas metabólicas de cada paciente en cada momento. Para ello se monitorizan de forma continua variables como el flujo, el hematocrito, la saturación venosa mixta y el lactato. Este enfoque individualizado busca reducir la lesión renal y otras complicaciones asociadas a periodos de hipoperfusión durante la asistencia.

Pulsatilidad (Pulsatile Flow)

La pulsatilidad se refiere a la generación de un flujo con carácter pulsátil durante la circulación extracorpórea, imitando la eyección rítmica del corazón en lugar de un caudal continuo. Se argumenta que este patrón podría mejorar la perfusión de la microcirculación y favorecer la función de determinados órganos, aunque la evidencia sobre sus beneficios clínicos sigue siendo objeto de debate. Puede producirse modulando la velocidad de la bomba de rodillo o mediante dispositivos específicos como el balón de contrapulsación. La energía hemodinámica efectivamente transmitida al paciente depende del diseño de las cánulas y del circuito, que pueden amortiguar la onda de pulso.

Poscarga (Afterload)

La poscarga es la resistencia o la tensión que el ventrículo debe vencer para eyectar la sangre durante la sístole y depende en gran medida de la resistencia vascular y de la presión aórtica. Un aumento de la poscarga incrementa el trabajo cardíaco y el consumo de oxígeno del miocardio, mientras que su reducción facilita el vaciado ventricular. En el manejo perioperatorio de la cirugía cardíaca, la poscarga se modula con fármacos vasodilatadores o vasoconstrictores según la situación hemodinámica. Al salir de la circulación extracorpórea, controlar la poscarga resulta clave para que el corazón recién reanimado recupere una función eficaz sin sobrecargarse.

Precarga (Preload)

La precarga es el grado de estiramiento de las fibras miocárdicas al final de la diástole, determinado por el volumen de sangre que llena el ventrículo antes de la contracción. Según el mecanismo de Frank-Starling, un aumento moderado de la precarga incrementa la fuerza de contracción y, por tanto, el volumen eyectado. Durante la salida de la circulación extracorpórea, el perfusionista y el anestesiólogo ajustan la precarga infundiendo volumen desde el reservorio o retirándolo para optimizar el rendimiento cardíaco. Un llenado insuficiente reduce el gasto, mientras que un exceso puede provocar distensión y congestión.

Gasto cardíaco (Cardiac Output)

El gasto cardíaco es el volumen de sangre que el corazón bombea hacia la circulación por unidad de tiempo y resulta del producto de la frecuencia cardíaca por el volumen de eyección. Es la variable que mejor resume la capacidad del corazón para satisfacer las demandas de perfusión del organismo. Durante la circulación extracorpórea, la máquina corazón-pulmón asume por completo esta función, y el flujo de la bomba constituye su equivalente artificial. Al finalizar la asistencia, la recuperación de un gasto cardíaco adecuado por parte del propio corazón es el objetivo que permite retirar el soporte extracorpóreo.

Resistencia vascular sistémica (Systemic Vascular Resistance)

La resistencia vascular sistémica es la oposición que ofrece el conjunto de los vasos de la circulación general al flujo de sangre y depende sobre todo del tono de las arteriolas. Junto con el flujo, determina la presión arterial media que se alcanza durante la circulación extracorpórea. Una resistencia elevada eleva la presión de perfusión y puede requerir vasodilatadores, mientras que una resistencia baja, frecuente por vasoplejia o por la respuesta inflamatoria al circuito, suele obligar a administrar vasoconstrictores. El perfusionista la estima de forma indirecta relacionando la presión medida con el flujo que impulsa la bomba.

Cardioplejia (Cardioplegia)

La cardioplejia es la técnica de detención controlada del corazón mediante la infusión de una solución especial que paraliza la actividad eléctrica y mecánica del miocardio, protegiéndolo durante el periodo de isquemia quirúrgica. Estas soluciones suelen contener una elevada concentración de potasio, que despolariza las células y detiene el latido en diástole, y pueden administrarse frías o templadas. Se infunden por vía anterógrada a través de las arterias coronarias o de forma retrógrada por el seno coronario, y se repiten periódicamente durante la intervención. El objetivo es reducir el consumo de oxígeno del corazón parado y preservar su viabilidad hasta la reperfusión.

Anticoagulación (Anticoagulation)

La anticoagulación es la supresión farmacológica de la cascada de la coagulación, imprescindible antes de iniciar la circulación extracorpórea para impedir que la sangre coagule al contactar con las superficies artificiales del circuito. El fármaco de referencia es la heparina sódica, administrada en una dosis calculada según el peso del paciente y monitorizada mediante el tiempo de coagulación activado. Solo cuando se alcanza un grado de anticoagulación seguro puede comenzarse la asistencia. Al finalizar la circulación extracorpórea, el efecto de la heparina se revierte con protamina para restablecer una hemostasia normal.

Tiempo de coagulación activado, ACT (Activated Clotting Time)

El tiempo de coagulación activado es la prueba a pie de campo que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular tras añadirle un activador, y sirve para valorar el grado de anticoagulación durante la circulación extracorpórea. El perfusionista lo determina antes de canular, tras administrar la heparina y de forma periódica a lo largo de la asistencia para asegurar que se mantiene por encima del umbral de seguridad. Un valor insuficiente indica una anticoagulación inadecuada y obliga a administrar más heparina para prevenir la formación de coágulos en el circuito. Tras la reversión con protamina, el ACT se emplea para confirmar el retorno a valores basales.

Heparina (Heparin)

La heparina es el anticoagulante de elección para la circulación extracorpórea, ya que actúa de forma rápida potenciando la antitrombina y bloqueando así la formación de trombina y fibrina. Se administra por vía intravenosa antes de canular al paciente, en una dosis proporcional a su peso, y su efecto se comprueba con el tiempo de coagulación activado. Su acción es reversible, lo que permite neutralizarla con protamina al terminar la asistencia. En algunos pacientes puede desencadenar una reacción inmunitaria conocida como trombocitopenia inducida por heparina, que obliga a recurrir a anticoagulantes alternativos.

Protamina (Protamine)

La protamina es el fármaco empleado para neutralizar el efecto anticoagulante de la heparina al finalizar la circulación extracorpórea y restablecer una coagulación normal. Es una proteína básica que se une a la heparina, de carácter ácido, formando un complejo inactivo. Se administra lentamente y en una dosis calculada en relación con la heparina previamente utilizada, ya que su infusión rápida puede provocar hipotensión, reacciones alérgicas e hipertensión pulmonar. El perfusionista y el anestesiólogo vigilan estrechamente la respuesta hemodinámica y confirman la reversión mediante el tiempo de coagulación activado.

Canulación (Cannulation)

La canulación es la colocación de las cánulas que conectan el sistema circulatorio del paciente con el circuito extracorpóreo, permitiendo drenar la sangre venosa y devolver la sangre arterializada. La cánula venosa se inserta habitualmente en la aurícula derecha o en las cavas para captar el retorno, mientras que la cánula arterial se coloca con frecuencia en la aorta ascendente para reinfundir la sangre oxigenada. La elección del calibre y del punto de canulación depende del tamaño del paciente, del tipo de cirugía y del flujo previsto. Una canulación correcta y bien asegurada es esencial para lograr un drenaje eficaz y evitar complicaciones como la disección arterial o el desalojo de la cánula.

Cánula arterial (Arterial Cannula)

La cánula arterial es el conducto por el que la sangre oxigenada procedente del circuito se reinfunde en el sistema arterial del paciente durante la circulación extracorpórea. Suele insertarse en la aorta ascendente, aunque también pueden emplearse la arteria femoral o axilar según el abordaje y el estado de los vasos. Su calibre debe elegirse con cuidado, ya que un diámetro demasiado pequeño genera velocidades y presiones excesivas que pueden dañar los hematíes y la pared arterial. El perfusionista vigila la presión de la línea arterial para detectar obstrucciones, acodamientos o una posición inadecuada de la cánula.

Cánula venosa (Venous Cannula)

La cánula venosa es el conducto que drena la sangre desoxigenada del paciente hacia el reservorio del circuito extracorpóreo. Puede colocarse una única cánula de doble estadio en la aurícula derecha o dos cánulas independientes en las venas cavas superior e inferior, según lo requiera la cirugía. La calidad del drenaje que proporciona determina en buena medida el flujo que la bomba podrá impulsar sin vaciar el reservorio. Su posición y su calibre condicionan el retorno venoso, y su mala colocación puede provocar congestión de órganos o un drenaje insuficiente.

Filtro de línea arterial (Arterial Line Filter)

El filtro de línea arterial es un dispositivo situado en la rama de salida del circuito, justo antes de la cánula arterial, que retiene microburbujas de aire y micropartículas antes de que la sangre regrese al paciente. Constituye una barrera de seguridad fundamental frente al riesgo de embolia gaseosa y de material particulado. Suele incorporar una salida de purga que permite evacuar el aire atrapado hacia el reservorio. Los oxigenadores modernos integran a menudo esta función de filtrado dentro del propio dispositivo, simplificando el circuito.

Detector de burbujas (Bubble Detector)

El detector de burbujas es un sensor de seguridad, generalmente ultrasónico, que se coloca en la línea arterial para detectar la presencia de aire en la sangre que se dirige al paciente. Al identificar una burbuja, activa una alarma y puede detener automáticamente la bomba para prevenir una embolia gaseosa potencialmente mortal. Es uno de los elementos de seguridad imprescindibles de la máquina corazón-pulmón y su correcto funcionamiento debe comprobarse antes de cada procedimiento. Su presencia no exime al perfusionista de una vigilancia visual continua del circuito.

Sensor de nivel (Level Sensor)

El sensor de nivel es un dispositivo colocado en el reservorio venoso que monitoriza el volumen de sangre disponible y alerta cuando desciende por debajo de un umbral de seguridad. Su función es prevenir que la bomba aspire aire al vaciarse el reservorio, lo que podría provocar una embolia gaseosa masiva. Al activarse, dispara una alarma y puede reducir o detener automáticamente el flujo de la bomba. Junto con el detector de burbujas, forma parte de los sistemas de seguridad esenciales que protegen al paciente durante la circulación extracorpórea.

Intercambiador de calor (Heat Exchanger)

El intercambiador de calor es el componente que regula la temperatura de la sangre en el circuito extracorpóreo, permitiendo enfriar al paciente para inducir hipotermia y recalentarlo antes de retirar la asistencia. Funciona haciendo circular agua a temperatura controlada en contacto con la sangre a través de una superficie de intercambio, sin que ambos fluidos se mezclen. Suele estar integrado en el propio oxigenador y se conecta a una unidad calentadora-enfriadora que gestiona el agua. El control cuidadoso de los gradientes térmicos evita la formación de microburbujas por desgasificación y previene lesiones por calentamiento excesivo.

Aspiración de cardiotomía (Cardiotomy Suction)

La aspiración de cardiotomía es el sistema que recoge la sangre acumulada en el campo quirúrgico durante la cirugía cardíaca y la devuelve al circuito extracorpóreo para su reutilización. Permite recuperar volumen sanguíneo y mantener el campo despejado, lo que facilita la labor del cirujano. Sin embargo, esta sangre suele estar en contacto con superficies tisulares, aire y detritos, por lo que es una fuente importante de activación inflamatoria, microburbujas y micropartículas. Por ello se filtra cuidadosamente en el reservorio de cardiotomía y algunos protocolos limitan su uso o la procesan mediante recuperadores celulares.

Descarga ventricular, vent (Left Ventricular Vent)

La descarga ventricular es la técnica de drenar la sangre que se acumula en el ventrículo izquierdo durante la circulación extracorpórea para evitar su distensión y proteger el miocardio. La sangre puede llegar al ventrículo a través de la circulación bronquial o por insuficiencia de la válvula aórtica, incluso con el corazón parado. Una distensión mantenida aumenta la tensión de la pared, eleva el consumo de oxígeno y compromete la protección miocárdica. El vent se coloca habitualmente a través de la vena pulmonar superior derecha o de la propia aorta y su drenaje se conduce de vuelta al circuito.

Saturación venosa mixta, SvO2 (Mixed Venous Oxygen Saturation)

La saturación venosa mixta es el porcentaje de oxígeno que permanece unido a la hemoglobina en la sangre venosa que retorna al circuito, tras haber cedido oxígeno a los tejidos. Constituye un indicador global del equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno del organismo durante la circulación extracorpórea. Un descenso de este valor sugiere que los tejidos están extrayendo más oxígeno del habitual, lo que puede reflejar un flujo insuficiente, un hematocrito bajo o un aumento del metabolismo. El perfusionista la monitoriza de forma continua en la línea venosa para ajustar el flujo y prevenir la hipoperfusión.

Lactato (Lactate)

El lactato es el producto final del metabolismo anaerobio de la glucosa y su elevación en sangre indica que los tejidos no están recibiendo oxígeno suficiente para mantener el metabolismo aerobio. Durante la circulación extracorpórea, un aumento del lactato es una señal de alarma que sugiere una perfusión inadecuada o una lesión tisular. El perfusionista lo interpreta junto con la saturación venosa mixta y el equilibrio ácido-base para valorar la calidad de la perfusión. La tendencia de sus valores a lo largo de la intervención resulta más informativa que una medición aislada.

Equilibrio ácido-base (Acid-Base Balance)

El equilibrio ácido-base es la regulación del pH de la sangre y los tejidos, fundamental para el correcto funcionamiento de los procesos enzimáticos y celulares durante la circulación extracorpórea. El perfusionista lo controla mediante gasometrías periódicas, ajustando la ventilación del oxigenador y, en su caso, administrando bicarbonato para corregir la acidosis. La estrategia de manejo del pH durante la hipotermia da lugar a dos enfoques clásicos, conocidos como alfa-stat y pH-stat, con distintas implicaciones para la perfusión cerebral. Un desequilibrio mantenido puede reflejar una perfusión insuficiente y comprometer la función de los órganos.

Alfa-stat y pH-stat (Alpha-stat and pH-stat)

Alfa-stat y pH-stat son las dos estrategias clásicas de manejo del equilibrio ácido-base durante la hipotermia en circulación extracorpórea, que difieren en si los valores gasométricos se corrigen o no según la temperatura del paciente. En el enfoque alfa-stat se interpretan los valores medidos a temperatura estándar, priorizando la conservación de la función enzimática y la autorregulación cerebral. En el enfoque pH-stat se corrigen los valores según la temperatura real, lo que aumenta el dióxido de carbono y favorece la vasodilatación y el flujo cerebral. La elección entre ambos depende del tipo de paciente y del procedimiento, siendo pH-stat frecuente en cirugía pediátrica con hipotermia profunda.

Hemofiltración (Hemofiltration)

La hemofiltración es la técnica que retira agua y pequeños solutos del plasma haciendo pasar la sangre a través de un hemofiltro de membrana semipermeable durante la circulación extracorpórea. Permite concentrar la sangre y elevar el hematocrito cuando la hemodilución ha sido excesiva, así como corregir la sobrecarga de volumen y eliminar mediadores inflamatorios. Se emplea con frecuencia hacia el final de la asistencia o inmediatamente después, en la modalidad de ultrafiltración modificada. El perfusionista controla el volumen de líquido extraído para mantener el equilibrio hídrico y hemodinámico del paciente.

Recuperador celular (Cell Saver)

El recuperador celular es un dispositivo que recoge la sangre perdida en el campo quirúrgico, la lava, la centrifuga y la concentra para reinfundirla al propio paciente, reduciendo la necesidad de transfusiones de sangre de banco. El proceso separa los glóbulos rojos de los restos de plasma, la heparina, los detritos y la solución de lavado. Es especialmente útil en cirugías con pérdidas hemáticas importantes y forma parte de las estrategias de ahorro de sangre. Al eliminar el plasma, no restituye factores de coagulación ni plaquetas, por lo que su empleo masivo debe compensarse con otros hemoderivados.

Respuesta inflamatoria sistémica (Systemic Inflammatory Response)

La respuesta inflamatoria sistémica es la reacción del organismo desencadenada por el contacto de la sangre con las superficies artificiales del circuito extracorpóreo, la isquemia-reperfusión y el trauma quirúrgico. Implica la activación de mediadores como el complemento, las citoquinas y los leucocitos, que pueden provocar edema, vasoplejia y disfunción de diversos órganos. Su intensidad influye en la evolución posoperatoria y en complicaciones como el síndrome de fuga capilar. Diversas estrategias, como los circuitos recubiertos, la hemofiltración y la reducción del contacto con el aire, buscan atenuar esta respuesta.

Hemólisis (Hemolysis)

La hemólisis es la rotura de los glóbulos rojos con liberación de hemoglobina al plasma, un fenómeno que puede producirse durante la circulación extracorpórea por el estrés mecánico al que se somete la sangre. Las fuerzas de cizallamiento en las bombas, las presiones negativas excesivas de la aspiración y el vacío, y la turbulencia en cánulas de calibre inadecuado son sus principales causas. Una hemólisis intensa libera hemoglobina libre que puede dañar el riñón y alterar el transporte de oxígeno. El perfusionista la minimiza optimizando el diseño del circuito, evitando presiones extremas y limitando el tiempo de asistencia.

Intercambio gaseoso (Gas Exchange)

El intercambio gaseoso es el proceso por el que el oxigenador incorpora oxígeno a la sangre venosa y elimina el dióxido de carbono, sustituyendo la función respiratoria del pulmón. La oxigenación se regula ajustando la fracción de oxígeno del gas que se hace pasar por el oxigenador, mientras que la eliminación de dióxido de carbono depende del flujo de gas de barrido. El perfusionista modula ambos parámetros de forma independiente según los resultados de la gasometría. Un intercambio gaseoso deficiente puede indicar un fallo del oxigenador, condensación en las fibras o un flujo de gas inadecuado.

Gas de barrido (Sweep Gas)

El gas de barrido es el flujo de gas que se hace circular a través del compartimento gaseoso del oxigenador y que arrastra el dióxido de carbono procedente de la sangre. Su caudal es el principal determinante de la eliminación de dióxido de carbono y, por tanto, del control del pH respiratorio durante la circulación extracorpórea. Al aumentar el flujo de barrido se elimina más dióxido de carbono y desciende su presión parcial en sangre, mientras que al reducirlo ocurre lo contrario. El perfusionista lo ajusta de forma independiente de la fracción de oxígeno para regular por separado la oxigenación y la ventilación.

Fracción de oxígeno, FiO2 (Fraction of Inspired Oxygen)

La fracción de oxígeno es la proporción de oxígeno presente en el gas que se administra al oxigenador y constituye el principal parámetro para regular la oxigenación de la sangre durante la circulación extracorpórea. Se ajusta mediante un mezclador de gases que combina oxígeno y aire para obtener la concentración deseada. Al elevar la fracción de oxígeno aumenta la presión parcial de oxígeno en la sangre arterializada, mientras que al reducirla desciende. El perfusionista la modula según los valores de la gasometría, evitando tanto la hipoxemia como niveles innecesariamente altos que puedan favorecer la formación de microburbujas.

Autorregulación (Autoregulation)

La autorregulación es la capacidad de ciertos órganos, especialmente el cerebro y el riñón, para mantener un flujo sanguíneo relativamente constante frente a variaciones de la presión de perfusión dentro de un determinado rango. Este mecanismo protege a estos órganos de la isquemia cuando la presión desciende y del exceso de flujo cuando aumenta. Durante la circulación extracorpórea, factores como la hipotermia, la anestesia y el manejo del dióxido de carbono pueden alterar los límites de la autorregulación. Conocer estos límites ayuda al perfusionista a mantener la presión y el flujo dentro de un margen que preserve la perfusión de los órganos vitales.

Parada circulatoria hipotérmica profunda (Deep Hypothermic Circulatory Arrest)

La parada circulatoria hipotérmica profunda es una técnica en la que se detiene por completo la circulación tras enfriar al paciente hasta temperaturas muy bajas, con el fin de operar sobre estructuras que no pueden ser canuladas ni pinzadas, como el arco aórtico. El frío intenso reduce drásticamente el metabolismo, lo que permite tolerar un periodo limitado sin flujo sanguíneo sin causar lesión isquémica. El tiempo de parada segura es restringido, por lo que suele combinarse con técnicas de perfusión cerebral selectiva para prolongar la protección del cerebro. Su manejo exige un enfriamiento y un recalentamiento cuidadosos y una estrecha coordinación de todo el equipo quirúrgico.

Perfusión cerebral selectiva (Selective Cerebral Perfusion)

La perfusión cerebral selectiva es la técnica que mantiene el aporte de sangre oxigenada al cerebro mientras el resto del organismo permanece en parada circulatoria, típicamente durante la cirugía del arco aórtico. Puede realizarse de forma anterógrada, canulando las arterias que irrigan el encéfalo, o de forma retrógrada a través del sistema venoso. Su objetivo es prolongar el tiempo de protección cerebral más allá de lo que permitiría la simple hipotermia. La monitorización de la oxigenación cerebral mediante espectroscopia del infrarrojo cercano ayuda a comprobar que la perfusión del encéfalo resulta adecuada.

Espectroscopia del infrarrojo cercano, NIRS (Near-Infrared Spectroscopy)

La espectroscopia del infrarrojo cercano es una técnica no invasiva que estima la saturación regional de oxígeno de los tejidos, empleada con frecuencia para vigilar la oxigenación cerebral durante la circulación extracorpórea. Mediante sensores colocados sobre la frente, mide la proporción de oxígeno en la microcirculación del cerebro, reflejando el equilibrio local entre aporte y consumo. Un descenso de estos valores alerta de una posible hipoperfusión cerebral, permitiendo intervenir antes de que se produzca una lesión. Es especialmente valiosa en cirugía del arco aórtico y en pacientes pediátricos, donde la protección del cerebro es prioritaria.

Circulación extracorpórea mínimamente invasiva (Minimally Invasive Extracorporeal Circulation)

La circulación extracorpórea mínimamente invasiva es una modalidad que emplea circuitos cerrados, cortos y de superficie recubierta, con el objetivo de reducir el volumen de cebado, la hemodilución y el contacto de la sangre con el aire. Al minimizar la superficie extraña y suprimir el reservorio abierto, atenúa la respuesta inflamatoria y disminuye la necesidad de transfusiones. Su manejo es más exigente, ya que la ausencia de un gran reservorio reduce el margen de seguridad frente a la entrada de aire y las variaciones de volumen. Requiere sistemas específicos de eliminación de burbujas y una vigilancia especialmente atenta por parte del perfusionista.

ECMO (Extracorporeal Membrane Oxygenation)

La ECMO es una forma prolongada de soporte extracorpóreo que sustituye la función pulmonar, y en su modalidad venoarterial también la cardíaca, durante días o semanas fuera del quirófano. En la modalidad venovenosa oxigena la sangre venosa y la devuelve al sistema venoso, indicada en la insuficiencia respiratoria grave. En la modalidad venoarterial reinfunde la sangre en el sistema arterial, proporcionando soporte circulatorio en el fallo cardíaco. A diferencia de la circulación extracorpórea quirúrgica, se maneja con anticoagulación más moderada y suele instaurarse en unidades de cuidados intensivos, requiriendo con frecuencia la participación del perfusionista.

Balón de contrapulsación intraaórtico (Intra-Aortic Balloon Pump)

El balón de contrapulsación intraaórtico es un dispositivo de asistencia circulatoria que consiste en un balón alargado colocado en la aorta descendente, que se infla y desinfla de forma sincronizada con el ciclo cardíaco. Se infla durante la diástole para aumentar la presión en la raíz aórtica y mejorar la perfusión coronaria, y se desinfla justo antes de la sístole para reducir la poscarga y facilitar la eyección del ventrículo. De este modo mejora el equilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno del miocardio en corazones debilitados. Se emplea con frecuencia en el shock cardiogénico y como apoyo en la salida de la circulación extracorpórea.

Salida de circulación extracorpórea (Weaning from Bypass)

La salida de circulación extracorpórea es el proceso gradual de retirar el soporte de la máquina corazón-pulmón para que el corazón y los pulmones del paciente reasuman su función. Requiere recalentar al paciente hasta la normotermia, comprobar la recuperación del ritmo cardíaco, ajustar la precarga y la poscarga, y confirmar una ventilación pulmonar adecuada. El perfusionista reduce progresivamente el flujo de la bomba mientras se transfiere volumen desde el reservorio para optimizar el llenado del corazón. Es una fase crítica que exige una estrecha coordinación entre el perfusionista, el cirujano y el anestesiólogo para detectar y corregir cualquier disfunción cardíaca.

Volumen de cebado (Prime Volume)

El volumen de cebado es la cantidad de líquido necesaria para llenar por completo el circuito extracorpóreo antes de conectarlo al paciente. Su magnitud influye directamente en el grado de hemodilución que se produce al iniciar la asistencia, ya que se mezcla con el volumen sanguíneo del paciente. Reducir este volumen mediante circuitos más cortos y de menor calibre disminuye la hemodilución y la necesidad de transfusiones, algo especialmente relevante en pacientes pequeños. El perfusionista calcula el volumen de cebado y su composición como parte de la planificación previa a cada intervención.

Pinzamiento aórtico (Aortic Cross-Clamp)

El pinzamiento aórtico es la aplicación de una pinza sobre la aorta ascendente para aislar el corazón de la circulación sistémica durante la circulación extracorpórea, permitiendo detenerlo y protegerlo con cardioplejia. Mientras la aorta permanece pinzada, el corazón no recibe flujo sanguíneo, por lo que este periodo constituye el tiempo de isquemia miocárdica que debe minimizarse. El perfusionista registra con precisión los tiempos de pinzamiento como indicador de la duración de la isquemia y de la necesidad de repetir las dosis de cardioplejia. Al retirar la pinza comienza la reperfusión, momento en el que el corazón suele recuperar su actividad eléctrica.

Reperfusión (Reperfusion)

La reperfusión es el restablecimiento del flujo sanguíneo a un tejido que ha permanecido isquémico, como el miocardio tras retirar el pinzamiento aórtico. Aunque es imprescindible para la recuperación del órgano, el retorno brusco del flujo puede provocar la denominada lesión por isquemia-reperfusión, con formación de radicales libres, sobrecarga de calcio y respuesta inflamatoria. Para atenuar este daño se emplean estrategias como la reperfusión controlada, la cardioplejia caliente terminal y el control de la presión y la composición de la sangre reinfundida. Un manejo cuidadoso de esta fase favorece la recuperación de la función cardíaca al salir de la circulación extracorpórea.

Vasoplejia (Vasoplegia)

La vasoplejia es un estado de vasodilatación marcada con descenso de la resistencia vascular sistémica que puede aparecer durante o después de la circulación extracorpórea, provocando hipotensión pese a un gasto cardíaco conservado. Se relaciona con la respuesta inflamatoria al circuito y con la liberación de mediadores vasodilatadores. Su manejo suele requerir la administración de vasoconstrictores para restaurar la presión de perfusión, y en casos resistentes pueden emplearse fármacos adicionales. Reconocerla y tratarla precozmente es importante para preservar la perfusión de los órganos y evitar la hipoperfusión mantenida.

Coloides y cristaloides (Colloids and Crystalloids)

Los coloides y los cristaloides son los dos grandes tipos de soluciones empleadas para el cebado del circuito y para la reposición de volumen durante la circulación extracorpórea. Los cristaloides son soluciones de electrolitos que se distribuyen con facilidad por el espacio extracelular, mientras que los coloides contienen moléculas de mayor tamaño que permanecen más tiempo en el compartimento intravascular y aumentan la presión oncótica. La elección entre ellos influye en el grado de edema tisular y en el mantenimiento del volumen circulante. El perfusionista combina ambos tipos según las necesidades del paciente y los protocolos de cada centro.

Presión oncótica (Oncotic Pressure)

La presión oncótica es la fuerza osmótica ejercida por las proteínas plasmáticas, sobre todo la albúmina, que tiende a retener el agua dentro del compartimento vascular. Durante la circulación extracorpórea, la hemodilución con soluciones de cebado reduce la concentración de proteínas y, por tanto, la presión oncótica, favoreciendo el paso de líquido al espacio intersticial y la aparición de edema. Añadir coloides al cebado ayuda a preservar esta presión y a limitar la fuga capilar. Su equilibrio con la presión hidrostática determina el intercambio de líquidos a través de la pared de los capilares.

Microembolias (Microemboli)

Las microembolias son pequeñas partículas o burbujas que pueden desplazarse por la sangre durante la circulación extracorpórea y obstruir vasos de pequeño calibre, con potencial para causar lesión de órganos como el cerebro. Pueden ser gaseosas, procedentes del aire arrastrado por la aspiración o generado en el circuito, o de material particulado, como restos de tejido, grasa o agregados celulares. Los filtros de línea arterial, los desespumantes y una técnica cuidadosa buscan reducir su número. La disminución de la carga embólica se considera un factor importante para preservar la función neurológica tras la cirugía cardíaca.

Circuito recubierto (Coated Circuit)

El circuito recubierto es aquel cuyas superficies internas se han tratado con recubrimientos biocompatibles, como derivados de la heparina u otros polímeros, para reducir la activación de la sangre al contacto con el material extraño. Su objetivo es atenuar la respuesta inflamatoria, disminuir la activación plaquetaria y de la coagulación, y mejorar en conjunto la tolerancia del organismo a la circulación extracorpórea. Estos recubrimientos pueden permitir, en algunos protocolos, reducir la dosis de anticoagulante necesaria. Forman parte de las estrategias orientadas a hacer más biocompatible el conjunto del circuito.

Tubuladura del circuito (Circuit Tubing)

La tubuladura del circuito es el conjunto de tubos flexibles que conectan los distintos componentes de la máquina corazón-pulmón y conducen la sangre entre el paciente, el reservorio, la bomba y el oxigenador. Su diámetro y su longitud influyen directamente en el volumen de cebado, en la resistencia al flujo y en el grado de trauma que sufre la sangre. Tubos más cortos y de menor calibre reducen la hemodilución, pero pueden aumentar la velocidad y las presiones en su interior. La selección de la tubuladura forma parte del diseño individualizado del circuito según el tamaño del paciente y el flujo previsto.

Cardioplejia hemática (Blood Cardioplegia)

La cardioplejia hemática es una modalidad de solución cardiopléjica que utiliza la propia sangre del paciente como vehículo, mezclada con aditivos que detienen el corazón, en lugar de una solución exclusivamente cristaloide. Al contener hemoglobina, aporta oxígeno al miocardio durante la parada y ofrece capacidad amortiguadora y antioxidante. Puede administrarse a distintas temperaturas y repartirse por vía anterógrada o retrógrada a lo largo de la intervención. Su empleo se enmarca en las estrategias de protección miocárdica destinadas a preservar la función cardíaca durante los periodos de isquemia.

Cardioplejia de Del Nido (Del Nido Cardioplegia)

La cardioplejia de Del Nido es una fórmula de solución cardiopléjica concebida para proporcionar una protección miocárdica prolongada con una única dosis inicial, lo que reduce las interrupciones de la cirugía. Su composición particular busca limitar la entrada de calcio en las células y estabilizar la membrana durante la parada. Originalmente desarrollada en el ámbito de la cirugía pediátrica, su uso se ha extendido también a pacientes adultos. El perfusionista debe conocer sus intervalos de administración y sus características para integrarla adecuadamente en la estrategia de protección del corazón.

Protección miocárdica (Myocardial Protection)

La protección miocárdica es el conjunto de estrategias destinadas a preservar la viabilidad y la función del corazón durante el periodo en que permanece detenido e isquémico bajo circulación extracorpórea. Se basa en detener el corazón con cardioplejia para reducir su consumo de oxígeno, enfriarlo para disminuir el metabolismo y evitar su distensión mediante la descarga ventricular. Una protección adecuada minimiza la lesión por isquemia-reperfusión y favorece la recuperación de la contractilidad al retirar el pinzamiento aórtico. Su planificación es una responsabilidad compartida entre el cirujano y el perfusionista.

Superficie corporal (Body Surface Area)

La superficie corporal es una estimación del área externa del cuerpo, calculada a partir del peso y la talla, que se utiliza para individualizar numerosos parámetros de la circulación extracorpórea. Su principal aplicación es el cálculo del flujo objetivo de la bomba, ya que este se establece multiplicando el índice cardíaco deseado por la superficie corporal del paciente. También sirve de referencia para escoger el tamaño del oxigenador y de las cánulas. Constituye, por tanto, un dato básico que el perfusionista determina durante la preparación del procedimiento.

Acoplamiento ventrículo-arterial (ventricular-arterial coupling)

Relación entre la capacidad contráctil del ventrículo y la carga que le impone el árbol arterial. Un acoplamiento eficiente transfiere el trabajo cardíaco a la circulación con el mínimo gasto energético. Cuando la carga arterial supera la contractilidad, el rendimiento cae y aumenta el consumo miocárdico. Este concepto ayuda a entender la interacción entre el corazón y las resistencias durante y tras la derivación.

Distensibilidad (compliance)

Propiedad de un vaso o cavidad de aumentar su volumen ante un incremento de presión. Una distensibilidad elevada permite acomodar cambios de volumen con pequeñas variaciones de presión. Los vasos y ventrículos rígidos, con baja distensibilidad, generan presiones altas ante llenados moderados. Este parámetro condiciona cómo responde el sistema circulatorio a los volúmenes manejados durante la perfusión.

Viscosidad sanguínea (blood viscosity)

Resistencia interna de la sangre a fluir, determinada sobre todo por el hematocrito y las proteínas plasmáticas. Una viscosidad alta aumenta el trabajo necesario para movilizar la sangre por los vasos. La hemodilución reduce la viscosidad y mejora la fluidez, especialmente en hipotermia, cuando esta tiende a elevarse. Su equilibrio influye en la microcirculación y en la eficiencia del transporte de oxígeno.

Reología sanguínea (hemorheology)

Estudio del comportamiento de la sangre como fluido en movimiento, incluyendo su deformabilidad y agregación celular. La sangre no se comporta como un líquido simple, ya que su viscosidad varía según la velocidad del flujo. En la microcirculación, la deformabilidad de los hematíes resulta clave para atravesar los capilares. Comprender la reología ayuda a interpretar los efectos de la hemodilución y la temperatura en la derivación.

Presión coloidosmótica (colloid osmotic pressure)

Componente de la presión osmótica atribuible específicamente a las macromoléculas como las proteínas y los coloides sintéticos. Actúa reteniendo el plasma dentro de los capilares frente a la filtración hacia el intersticio. En derivación cae al mezclarse la sangre con cebados cristaloides pobres en proteínas. Su mantenimiento limita el edema tisular y protege la función pulmonar tras la cirugía.

Edema tisular (tissue edema)

Acumulación de líquido en el espacio intersticial cuando la filtración capilar supera el retorno linfático y oncótico. Durante la derivación se ve favorecido por la hemodilución, la inflamación y la caída de la presión oncótica. El edema compromete el intercambio gaseoso y la función de los órganos afectados. Estrategias como la ultrafiltración y el uso de coloides buscan atenuar su aparición.

Fuerzas de Starling (Starling forces)

Conjunto de presiones hidrostáticas y oncóticas que regulan el intercambio de líquido entre el capilar y el intersticio. El balance entre la presión que empuja el agua hacia fuera y la que la retiene determina la filtración neta. Alteraciones de estas fuerzas explican la formación de edema durante la circulación extracorpórea. Comprenderlas permite anticipar cómo la hemodilución y la inflamación afectan a los tejidos.

Autorregulación de órganos (organ autoregulation)

Capacidad de ciertos lechos vasculares para mantener un flujo relativamente constante pese a cambios en la presión de perfusión. El cerebro y el riñón ajustan el diámetro de sus arteriolas para preservar su aporte. Fuera de un rango de presiones, esta protección se pierde y el flujo pasa a depender directamente de la presión. En derivación, la hipotermia y ciertos gases pueden modificar los límites de la autorregulación.

Flujo laminar (laminar flow)

Patrón de circulación en el que la sangre avanza en capas paralelas y ordenadas, sin mezcla transversal. Es el régimen deseable en el circuito porque minimiza el traumatismo de los elementos formes. La velocidad es máxima en el centro del conducto y mínima junto a las paredes. Mantener condiciones laminares reduce la hemólisis y la resistencia al flujo.

Flujo turbulento (turbulent flow)

Régimen desordenado en el que la sangre se mueve con remolinos y mezcla caótica entre sus capas. Aparece al superar cierta velocidad o al atravesar estrecheces y cambios bruscos de calibre. La turbulencia incrementa la resistencia, el consumo energético y el daño de los hematíes. En el circuito se evita cuidando el diseño de conexiones y el calibre de las cánulas.

Número de Reynolds (Reynolds number)

Valor adimensional que predice si un flujo será laminar o turbulento a partir de la velocidad, el diámetro y las propiedades del fluido. Por debajo de un umbral el flujo tiende a ser laminar y por encima se vuelve turbulento. Aplicado al circuito, ayuda a entender por qué cánulas estrechas y flujos altos generan turbulencia. Su análisis orienta el diseño de líneas y conectores para preservar un régimen ordenado.

Cizallamiento (shear stress)

Fuerza tangencial que experimentan las células sanguíneas al deslizarse unas respecto a otras y contra las paredes del conducto. Un cizallamiento excesivo deforma y rompe la membrana de los hematíes. Aparece con flujos turbulentos, cánulas estrechas y bombas mal reguladas. Controlarlo es fundamental para limitar la hemólisis inducida por el circuito.

Hemólisis por cizallamiento (shear-induced hemolysis)

Rotura de los hematíes provocada por las fuerzas tangenciales que soportan al circular por el circuito. Se origina en zonas de alta velocidad, turbulencia o aspiración vigorosa. Libera hemoglobina libre al plasma, que puede dañar el riñón y consumir el óxido nítrico circulante. Minimizar el cizallamiento mediante un diseño adecuado y una regulación suave de la bomba reduce este daño.

Hemoglobina libre plasmática (plasma free hemoglobin)

Hemoglobina liberada al plasma tras la rotura de los hematíes durante la circulación extracorpórea. Su aumento es un marcador directo del traumatismo celular causado por el circuito. Cifras elevadas pueden comprometer la función renal y alterar el tono vascular al captar óxido nítrico. Su vigilancia orienta sobre la agresividad de la aspiración, el cizallamiento y la duración de la asistencia.

2,3-difosfoglicerato (2,3-DPG)

Metabolito de los hematíes que se une a la hemoglobina y reduce su afinidad por el oxígeno. Su aumento desplaza la curva de disociación hacia la derecha, favoreciendo la entrega tisular. Los concentrados de hematíes almacenados presentan niveles descendidos, lo que altera transitoriamente la liberación de oxígeno. Este factor es relevante al usar sangre conservada en el cebado o en transfusiones.

Transporte de oxígeno (oxygen transport)

Proceso global por el que el oxígeno se moviliza desde el pulmón o el oxigenador hasta los tejidos. Depende del contenido arterial de oxígeno y del flujo sanguíneo que lo distribuye. La hemoglobina transporta la mayor parte, mientras que una fracción menor viaja disuelta en el plasma. Optimizar sus determinantes es el objetivo central de la asistencia extracorpórea.

Contenido arterial de oxígeno (arterial oxygen content)

Cantidad total de oxígeno presente en un volumen de sangre arterial, sumando el unido a la hemoglobina y el disuelto. Depende sobre todo de la concentración de hemoglobina y de su saturación. La fracción disuelta es pequeña salvo con presiones parciales de oxígeno muy elevadas. Su valor, junto al flujo, determina la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos.

Tasa de extracción de oxígeno (oxygen extraction ratio)

Proporción del oxígeno aportado que los tejidos consumen realmente. Refleja el equilibrio entre la oferta y la demanda metabólica. Un aumento de la extracción indica que el aporte se está volviendo insuficiente para las necesidades. En derivación, su vigilancia mediante la saturación venosa ayuda a ajustar el flujo de bomba.

Equilibrio aporte-demanda de oxígeno (oxygen supply-demand balance)

Relación dinámica entre el oxígeno que se entrega a los tejidos y el que estos requieren. Cuando el aporte cubre la demanda, el metabolismo se mantiene aeróbico. Si la demanda supera al aporte, aparecen extracción aumentada y, finalmente, metabolismo anaeróbico. Preservar este equilibrio guía las decisiones de flujo, hematocrito y temperatura durante la perfusión.

Umbral anaeróbico en perfusión (anaerobic threshold)

Punto en el que el aporte de oxígeno resulta insuficiente y el metabolismo celular pasa a producir energía de forma anaeróbica. Se manifiesta por un ascenso del lactato y una caída de la saturación venosa. Indica que el flujo o el contenido de oxígeno no cubren la demanda metabólica. Detectarlo a tiempo permite corregir la perfusión antes de que aparezca daño tisular.

Coeficiente Q10 (Q10 temperature coefficient)

Factor que describe cuánto cambia la velocidad de una reacción o del metabolismo al variar la temperatura en diez grados. En circulación extracorpórea explica la reducción del consumo de oxígeno al enfriar al paciente. Un descenso de la temperatura disminuye la demanda metabólica de forma predecible según este coeficiente. Su comprensión fundamenta el uso de la hipotermia como protección de los órganos.

Supresión metabólica por hipotermia (hypothermic metabolic suppression)

Reducción del consumo de oxígeno y de la actividad enzimática que produce el enfriamiento del organismo. Amplía la tolerancia de los tejidos a periodos de flujo reducido o ausente. El cerebro se beneficia especialmente de esta protección durante intervenciones complejas. La magnitud de la supresión se relaciona con el descenso térmico según el coeficiente Q10.

Microcirculación (microcirculation)

Red de los vasos más pequeños, arteriolas, capilares y vénulas, donde ocurre el intercambio real de oxígeno y nutrientes. Su función depende de la deformabilidad de los hematíes y de la viscosidad de la sangre. Durante la derivación puede alterarse pese a mantener presiones y flujos macroscópicos adecuados. Preservar la microcirculación es clave para que el aporte global de oxígeno llegue realmente a las células.

Reclutamiento capilar (capillary recruitment)

Apertura de capilares previamente cerrados para aumentar la superficie de intercambio ante una mayor demanda. Permite adaptar el aporte de oxígeno a las necesidades locales de cada tejido. Durante la derivación, la hemodilución y la temperatura pueden modificar este reclutamiento. Su alteración contribuye a una perfusión tisular deficiente pese a parámetros globales normales.

Resistencia vascular (vascular resistance)

Oposición que ofrece el árbol vascular al flujo de sangre, determinada sobre todo por el calibre de las arteriolas. Junto con el flujo, define la presión que se genera en el sistema. En derivación varía con la temperatura, la hemodilución y los fármacos vasoactivos. Su comprensión permite interpretar los cambios de presión ante un flujo de bomba constante.

Resistencia vascular pulmonar (pulmonary vascular resistance)

Oposición del lecho vascular pulmonar al paso de la sangre desde el corazón derecho. Es especialmente relevante en cardiopatías congénitas y en fisiologías de flujo pulmonar pasivo. El oxígeno, el dióxido de carbono y el pH la modifican de forma significativa. Su manejo condiciona el equilibrio entre flujo pulmonar y sistémico en muchas cirugías pediátricas.

Ley de Hagen-Poiseuille (Hagen-Poiseuille law)

Principio físico que relaciona el flujo por un conducto con su radio, su longitud, la viscosidad del fluido y el gradiente de presión. Destaca que el radio influye de forma muy acusada, ya que pequeñas reducciones aumentan enormemente la resistencia. Explica por qué las cánulas y líneas estrechas del circuito pediátrico generan gradientes elevados. Su aplicación orienta el diseño de tubuladuras y la selección de cánulas.

Mecanismo de Frank-Starling (Frank-Starling mechanism)

Propiedad del corazón por la que un mayor llenado ventricular genera una contracción más enérgica. Permite adaptar el volumen expulsado al retorno venoso latido a latido. Existe un límite a partir del cual un llenado excesivo deja de mejorar el rendimiento. Este principio guía el manejo del volumen al recuperar la función cardíaca tras la derivación.

Consumo de oxígeno miocárdico (myocardial oxygen consumption)

Cantidad de oxígeno que requiere el músculo cardíaco para su actividad contráctil y metabólica. Depende de la frecuencia, la contractilidad y la tensión de la pared ventricular. El corazón detenido y frío durante la derivación reduce drásticamente este consumo. Comprenderlo fundamenta las estrategias de protección miocárdica mediante parada e hipotermia.

Principio de Fick (Fick principle)

Relación que vincula el consumo de oxígeno con el flujo sanguíneo y la diferencia de oxígeno entre la sangre arterial y la venosa. Permite estimar el gasto o el consumo metabólico a partir de estos valores. En perfusión ayuda a interpretar la saturación venosa como reflejo del balance entre aporte y demanda. Su lógica sustenta la monitorización metabólica durante la asistencia extracorpórea.

Transporte de dióxido de carbono (carbon dioxide transport)

Conjunto de mecanismos por los que el dióxido de carbono viaja desde los tejidos hasta el pulmón o el oxigenador. Se transporta como bicarbonato, unido a la hemoglobina y disuelto en el plasma. Su eliminación depende del flujo de gas a través del oxigenador durante la derivación. El control de su presión parcial influye en el pH y en la circulación cerebral.

Sistema tampón bicarbonato (bicarbonate buffer system)

Principal mecanismo de amortiguación del pH sanguíneo, basado en el equilibrio entre el bicarbonato y el dióxido de carbono. La ventilación regula el componente respiratorio y el riñón el metabólico. En derivación, el intercambio de gases del oxigenador sustituye la función pulmonar en este equilibrio. Su manejo permite corregir alteraciones ácido-base durante la circulación extracorpórea.

Aclaramiento de lactato en perfusión (lactate clearance)

Descenso progresivo de la concentración de lactato que refleja la recuperación del metabolismo aeróbico. Un lactato en aumento sugiere que el aporte de oxígeno no cubre la demanda tisular. Durante y tras la derivación, su tendencia orienta sobre la calidad de la perfusión. Su normalización es un signo favorable de que los tejidos vuelven a oxigenarse adecuadamente.

Aporte crítico de oxígeno (critical oxygen delivery)

Nivel de aporte de oxígeno por debajo del cual el consumo tisular empieza a depender directamente de la oferta. Al cruzar ese punto aparece metabolismo anaeróbico y acumulación de lactato. En derivación se busca mantener el aporte por encima de este umbral crítico. Identificarlo ayuda a fijar objetivos de flujo y hematocrito seguros durante la asistencia.

Solubilidad de gases y temperatura (gas solubility and temperature)

Relación por la que el frío aumenta la cantidad de gas que puede disolverse en la sangre. En hipotermia, la sangre retiene más oxígeno y dióxido de carbono disueltos, lo que condiciona la interpretación gasométrica. Este fenómeno subyace a las diferencias entre los manejos alfa-stat y pH-stat. Comprenderlo es esencial para gestionar los gases durante el enfriamiento y el recalentamiento.

Glucocáliz endotelial (endothelial glycocalyx)

Capa de macromoléculas que recubre la superficie interna de los vasos y regula la permeabilidad y el intercambio de líquidos. Su integridad ayuda a retener el plasma dentro del vaso y a modular las fuerzas de Starling. La inflamación y el estrés de la derivación pueden dañarlo, favoreciendo la fuga capilar y el edema. Su protección es un objetivo emergente en el cuidado de la microcirculación durante la perfusión.

Óxido nítrico y tono vascular (nitric oxide and vascular tone)

Molécula producida por el endotelio que induce vasodilatación y regula el flujo local. Su disponibilidad influye en la resistencia vascular y en la perfusión de los órganos. La hemoglobina libre liberada por la hemólisis lo capta, reduciendo su efecto vasodilatador. Este vínculo explica parte del impacto del traumatismo sanguíneo sobre el tono vascular en la derivación.

Relación hematocrito-viscosidad (hematocrit-viscosity relationship)

Vínculo por el que un mayor hematocrito eleva la viscosidad de la sangre y, por tanto, la resistencia al flujo. La hemodilución reduce la viscosidad, mejorando la fluidez en la microcirculación, sobre todo en hipotermia. Sin embargo, un hematocrito demasiado bajo compromete el transporte de oxígeno. El equilibrio entre ambos efectos guía la elección del hematocrito objetivo en derivación.

Límites de la presión de perfusión (perfusion pressure limits)

Rango de presiones dentro del cual la autorregulación mantiene un flujo adecuado a los órganos. Por debajo del límite inferior, el flujo cae y aparece isquemia; por encima del superior, aumenta el riesgo de daño. En derivación, estos límites se desplazan con la temperatura, el hematocrito y la edad del paciente. Conocerlos ayuda a fijar objetivos de presión seguros durante la asistencia.

Oxígeno disuelto en plasma (dissolved oxygen)

Fracción del oxígeno sanguíneo que viaja físicamente disuelta en el plasma, proporcional a su presión parcial. En condiciones habituales representa una porción pequeña del contenido total. Cobra relevancia con hematocritos muy bajos o presiones de oxígeno muy elevadas. Comprender su aporte matiza la interpretación del contenido arterial de oxígeno en la hemodilución extrema.

Interdependencia ventricular (ventricular interdependence)

Fenómeno por el que el llenado y la función de un ventrículo influyen en el otro a través del tabique compartido y el pericardio. Cambios de volumen o presión en una cámara repercuten en la contraria. Es especialmente relevante en cardiopatías congénitas y en situaciones de sobrecarga del corazón derecho. Su comprensión ayuda a interpretar la respuesta hemodinámica al modificar volúmenes durante la perfusión.

Hemoglobina fetal (fetal hemoglobin)

Variante de hemoglobina predominante en el recién nacido, con mayor afinidad por el oxígeno que la del adulto. Su curva de disociación está desplazada a la izquierda, facilitando la captación pero dificultando la liberación tisular. Esta característica influye en el transporte de oxígeno del neonato durante la derivación. Su presencia debe considerarse al interpretar saturaciones y objetivos de hematocrito en pediatría.

Efecto Windkessel (Windkessel effect)

Capacidad de la aorta y las grandes arterias de amortiguar el flujo pulsátil y convertirlo en un flujo más continuo hacia la periferia. Su elasticidad almacena energía durante la eyección y la libera en la diástole. Este amortiguamiento se pierde con el flujo continuo de la bomba en derivación. El concepto ayuda a entender las diferencias entre la perfusión pulsátil y la continua.

⚙️ Máquina y circuito 131

Cánula de doble etapa (two-stage cannula)

Es una cánula venosa única diseñada con dos zonas de orificios de drenaje situadas a distinta altura, de modo que la punta más estrecha recoge la sangre de la vena cava inferior mientras la porción proximal, más ancha, capta la que llega a la aurícula derecha. Este diseño permite un drenaje venoso completo con un solo punto de canulación, lo que simplifica el gesto quirúrgico en muchas intervenciones sobre válvula o coronaria. Resulta especialmente útil cuando no es necesario aislar por completo el corazón derecho del circuito. Su principal limitación es que no garantiza un vaciado tan selectivo como el que ofrece la canulación separada de ambas cavas.

Línea arterial (arterial line)

Es el segmento de tubuladura que transporta la sangre oxigenada desde la salida de la bomba arterial hasta la cánula que la reintroduce en el paciente. A lo largo de su recorrido suele integrar el filtro arterial, el punto de medición de presión y, con frecuencia, sensores de temperatura y de burbujas. Trabaja a presión positiva, por lo que cualquier fuga o desconexión en este tramo constituye una emergencia inmediata para el perfusionista. Su integridad y ausencia de aire son objeto de comprobación constante durante todo el bypass.

Línea venosa (venous line)

Es el tramo de tubuladura que conduce la sangre desaturada desde la cánula venosa del paciente hasta el reservorio del circuito de circulación extracorpórea. Habitualmente funciona por gravedad, aprovechando la diferencia de altura entre el paciente y el reservorio, aunque puede asistirse con vacío o con una bomba dedicada. El perfusionista observa esta línea para detectar la entrada de aire, que se manifiesta como burbujas o como un aspecto espumoso característico. Un buen drenaje venoso es la base para mantener un flujo arterial estable y un volumen adecuado en el reservorio.

Tubuladura (tubing)

Es el conjunto de tubos flexibles, generalmente de policloruro de vinilo o de silicona, que conectan entre sí todos los componentes del circuito de circulación extracorpórea y por los que circula la sangre. Se fabrican en distintos diámetros para adaptar la resistencia y la velocidad del flujo a cada segmento, empleándose tubos más gruesos en las líneas principales y más finos en las de succión o cardioplejia. La longitud total influye directamente en el volumen de cebado necesario, por lo que se busca acortarla siempre que la disposición quirúrgica lo permita. Muchos circuitos actuales incorporan recubrimientos de superficie que mejoran la biocompatibilidad y reducen la activación de la sangre.

Cabezal de bomba (pump head)

Es la parte de la bomba de rodillos donde el tubo queda alojado dentro de una carcasa semicircular y es comprimido de forma progresiva por dos rodillos giratorios que impulsan la sangre en un sentido. La rotación continua genera un flujo prácticamente no pulsátil cuyo caudal depende del diámetro del tubo y de la velocidad de giro. El perfusionista debe montar el tubo con la tensión adecuada y verificar que el cabezal esté correctamente cerrado antes de iniciar el bypass. Un ajuste incorrecto de la compresión puede provocar hemólisis por exceso o un flujo inexacto por defecto.

Oclusión de bomba (pump occlusion)

Es el grado de compresión que los rodillos ejercen sobre el tubo dentro del cabezal de la bomba, un parámetro que el perfusionista regula con cuidado antes de cada procedimiento. Una oclusión demasiado apretada aplasta en exceso el tubo y aumenta el traumatismo sobre los hematíes, favoreciendo la hemólisis. Por el contrario, una oclusión demasiado floja permite un reflujo retrógrado que hace que el flujo real sea inferior al calculado. El ajuste habitual busca una oclusión ligeramente incompleta, comprobada observando la caída lenta de una columna de líquido, de modo que se equilibren la exactitud del caudal y la protección de la sangre.

Filtro arterial (arterial filter)

Es un dispositivo situado en la línea arterial, justo antes de la cánula, cuya misión es retener partículas, agregados y microburbujas de aire antes de que la sangre regrese al paciente. Su malla o membrana filtrante tiene un poro fino que atrapa émbolos potencialmente peligrosos sin obstaculizar en exceso el flujo. La mayoría de los modelos incorpora un puerto de purga en la parte superior que permite evacuar continuamente el aire acumulado hacia el reservorio. Constituye una de las principales barreras de seguridad frente a la embolia gaseosa arterial durante la circulación extracorpórea.

Trampa de burbujas (bubble trap)

Es una cámara diseñada para que el aire arrastrado por la sangre ascienda y se separe del líquido, quedando retenido en la parte superior desde donde puede purgarse. Su geometría favorece que el flujo se ralentice lo suficiente para que las burbujas floten y no continúen hacia el paciente. En muchos circuitos esta función está integrada dentro del propio filtro arterial, mientras que en otros aparece como elemento independiente. El perfusionista revisa periódicamente su nivel y evacua el aire acumulado para mantener despejada la línea.

Hemoconcentrador (hemoconcentrator)

Es un dispositivo de fibras huecas semipermeables que permite extraer agua y solutos de bajo peso molecular de la sangre del circuito, elevando así el hematocrito y la concentración de proteínas. Funciona gracias a un gradiente de presión que empuja el plasma acuoso a través de la membrana, mientras las células y las moléculas grandes permanecen dentro del compartimento sanguíneo. Se emplea para corregir la hemodilución excesiva y para retirar el exceso de líquido acumulado durante la intervención. El ultrafiltrado eliminado se descarta, y el perfusionista controla el volumen retirado para no comprometer la volemia del paciente.

Ultrafiltración (ultrafiltration)

Es la técnica mediante la cual se retira agua plasmática y pequeños solutos de la sangre del circuito haciéndola pasar por un hemoconcentrador, con el fin de concentrar los elementos celulares y proteicos. Se utiliza durante el bypass para combatir la hemodilución, reducir el edema tisular y disminuir la necesidad de transfusión de derivados sanguíneos. Al retirar líquido, también se eliminan de forma parcial ciertos mediadores inflamatorios circulantes. El perfusionista ajusta la presión y el flujo a través del filtro para lograr la extracción deseada sin provocar hipovolemia.

Ultrafiltración modificada (modified ultrafiltration, MUF)

Es una modalidad de ultrafiltración que se realiza inmediatamente después de finalizar la circulación extracorpórea, hemoconcentrando la sangre del paciente y del circuito una vez que el corazón ya ha reanudado su función. Se emplea sobre todo en cirugía cardíaca pediátrica, donde la hemodilución relativa es mayor y el beneficio de retirar líquido resulta más marcado. Al concentrar la sangre en esta fase se eleva el hematocrito, se reduce el agua corporal total y se aclara parte de los mediadores inflamatorios generados por el bypass. Su ejecución exige una gran coordinación entre el cirujano y el perfusionista para manejar con seguridad los volúmenes en un momento hemodinámicamente delicado.

Succión de campo (field suction)

Es el sistema de aspiración que recupera la sangre acumulada en el campo quirúrgico y la devuelve al circuito a través del reservorio de cardiotomía. Está impulsado por una bomba de rodillos independiente que el cirujano y sus ayudantes utilizan con las cánulas de aspiración durante la intervención. Esta sangre recuperada suele estar en contacto con superficies extrañas, aire y restos tisulares, por lo que es una fuente importante de activación inflamatoria y de posible arrastre de partículas. El perfusionista regula la velocidad de estas bombas para evitar tanto el desbordamiento como una succión excesiva que aumente la hemólisis.

Cardiotomía (cardiotomy)

Es el reservorio, o el compartimento dentro del reservorio venoso, que recibe la sangre aspirada del campo quirúrgico y la procedente de los sistemas de venteo antes de reintegrarla al resto del circuito. Incorpora un sistema de filtrado y, a menudo, de defoaming para retirar coágulos, grasa, restos tisulares y espuma. Su función es imprescindible porque la sangre recuperada del campo es especialmente rica en detritos y en factores que activan la coagulación y la inflamación. La sangre así procesada se une a la del retorno venoso para volver a oxigenarse.

Purga (purge)

Es la maniobra de evacuar el aire de un componente o de una línea del circuito para dejarla completamente llena de líquido antes de conectarla al paciente. También designa la línea de fino calibre que, partiendo de la parte superior del filtro arterial, retorna de forma continua las microburbujas hacia el reservorio. Una purga correcta durante el cebado es esencial para evitar que quede aire atrapado que luego pueda embolizarse. El perfusionista comprueba visualmente que todos los puntos altos del circuito queden libres de burbujas.

Recirculación (recirculation)

Es la circulación de la sangre o del líquido de cebado dentro del propio circuito, sin que pase por el paciente, gracias a una conexión que une la línea arterial con el reservorio. Se emplea durante el cebado para homogeneizar el volumen, ajustar la temperatura y arrastrar el aire, y también en pausas del bypass para evitar el estancamiento y la coagulación. Mantener la sangre en movimiento reduce el riesgo de formación de trombos en las zonas de bajo flujo. El perfusionista abre y cierra las llaves correspondientes para dirigir el flujo hacia el paciente o hacia la recirculación según la fase del procedimiento.

Clamp (clamp)

Es la pinza que se coloca sobre una línea del circuito para interrumpir el flujo de manera controlada y reversible. El perfusionista las utiliza para aislar segmentos durante el cebado, para detener la línea venosa al inicio y al final del bypass, o para gestionar situaciones de emergencia como la entrada de aire. Deben manejarse siempre según una secuencia establecida para no bloquear el circuito de forma peligrosa ni provocar picos de presión. Su colocación y retirada forman parte de los pasos verificados en las listas de comprobación previas a la circulación extracorpórea.

Cánula de cardioplejia (cardioplegia cannula)

Es el conducto a través del cual se administra la solución cardiopléjica que detiene y protege el corazón durante el clampaje aórtico. Puede colocarse en la raíz aórtica para una administración anterógrada, en el seno coronario para la vía retrógrada, o directamente en los ostios coronarios. La solución llega desde un sistema dedicado que suele incluir su propia bomba e intercambiador de calor para controlar temperatura y flujo. El perfusionista vigila la presión de infusión y el volumen administrado para asegurar un reparto homogéneo del cardioplégico por el miocardio.

Vent (aspiración ventricular)

Es el sistema de aspiración que descomprime las cavidades cardíacas, con mayor frecuencia el ventrículo izquierdo, retirando la sangre que llega por circulación bronquial o por insuficiencia valvular mientras el corazón está detenido. Al mantener vacía la cavidad se evita la distensión ventricular, que puede lesionar el miocardio y dificultar la protección cardíaca. La sangre aspirada se conduce hacia el reservorio de cardiotomía para su reintegración al circuito. El perfusionista regula con cuidado la succión, ya que un venteo excesivo puede introducir aire en el corazón izquierdo.

Bomba de rodillos (roller pump)

Es la bomba clásica de la circulación extracorpórea, en la que dos rodillos comprimen de forma alternante un tubo alojado en un cabezal semicircular para desplazar la sangre. Su caudal es proporcional al diámetro del tubo y a la velocidad de rotación, de modo que ofrece un flujo predecible independientemente de la resistencia del circuito. Requiere un ajuste correcto de la oclusión para equilibrar exactitud y traumatismo celular, y no debe funcionar en vacío durante mucho tiempo por el riesgo de bombear aire. Además de la línea arterial, se utiliza para la succión, el venteo y la administración de cardioplejia.

Medidor de flujo (flowmeter)

Es el sensor que mide el caudal real de sangre que circula por la línea arterial, un dato imprescindible cuando se emplea una bomba centrífuga cuyo flujo no puede deducirse solo de las revoluciones. Suele basarse en tecnología ultrasónica de tiempo de tránsito, que no requiere contacto directo con la sangre. La lectura permite al perfusionista ajustar la velocidad de la bomba para mantener el flujo objetivo según la superficie corporal y la temperatura del paciente. También ayuda a detectar caídas de caudal por acodamientos, coágulos o cambios en la resistencia del paciente.

Cebado (priming)

Es el proceso de rellenar por completo el circuito con líquido, eliminando todo el aire, antes de conectarlo al paciente e iniciar la circulación extracorpórea. La solución de cebado suele estar compuesta por cristaloides, a veces combinados con coloides, hemoderivados o fármacos según las necesidades del caso. El volumen de cebado contribuye a la hemodilución inicial, por lo que se busca minimizarlo especialmente en pacientes de bajo peso. Un cebado meticuloso, libre de burbujas, es un requisito de seguridad ineludible antes de cualquier bypass.

Hematocrito de bypass (hematocrit on bypass)

Es la proporción de volumen ocupado por los hematíes en la sangre mientras el paciente está sometido a circulación extracorpórea, un valor que desciende respecto al basal por efecto de la hemodilución del cebado. Su vigilancia es clave porque determina en buena medida la capacidad de transporte de oxígeno del circuito. El perfusionista lo mantiene dentro de un rango que asegure una oxigenación tisular suficiente sin recurrir a transfusiones innecesarias, teniendo en cuenta la temperatura y la saturación venosa. Cuando cae por debajo de lo deseable, puede optar por la ultrafiltración o por añadir concentrado de hematíes.

Tiempo de coagulación activado (ACT)

Es la prueba a pie de cama que mide el tiempo que tarda la sangre en coagular tras activar la vía intrínseca, y constituye el método habitual para controlar la anticoagulación con heparina durante el bypass. Se determina antes de canular para conocer el valor basal y se repite periódicamente para asegurar que la anticoagulación se mantiene en un nivel seguro. Un valor insuficiente indica riesgo de coagulación en el circuito y obliga a administrar más heparina. Tras la reversión con protamina, el retorno del ACT a valores próximos al basal confirma que la anticoagulación se ha neutralizado.

Flujo pulsátil (pulsatile flow)

Es la modalidad de perfusión en la que la bomba genera oscilaciones de presión y caudal que imitan el latido cardíaco, en contraste con el flujo continuo habitual de la circulación extracorpórea. Se ha propuesto que este patrón puede mejorar la microcirculación y la perfusión de determinados órganos durante el bypass. Su generación requiere equipos capaces de modular rápidamente la velocidad de la bomba y transmitir la pulsatilidad a través de la cánula arterial. Su beneficio clínico real sigue siendo objeto de debate, por lo que su uso varía según los centros.

Flujo continuo (non-pulsatile flow)

Es el patrón de perfusión estándar de la circulación extracorpórea, en el que la sangre se impulsa de forma constante sin las oscilaciones propias del latido cardíaco. Resulta sencillo de generar tanto con bombas de rodillos como centrífugas y proporciona un caudal estable y fácil de controlar. Aunque difiere del flujo fisiológico, la mayoría de los pacientes lo tolera bien durante los tiempos habituales de bypass. El perfusionista ajusta su magnitud en función de la superficie corporal, la temperatura y los parámetros metabólicos del paciente.

Índice de flujo (flow index)

Es el caudal de la bomba expresado en relación con la superficie corporal del paciente, lo que permite estandarizar el flujo de perfusión independientemente del tamaño de cada persona. Este valor guía al perfusionista para asegurar un aporte de oxígeno acorde con las necesidades metabólicas durante el bypass. El objetivo puede reducirse cuando se induce hipotermia, ya que el descenso de temperatura disminuye el consumo de oxígeno de los tejidos. La saturación venosa mixta y otros marcadores metabólicos ayudan a comprobar si el índice de flujo elegido resulta suficiente.

Cánula femoral (femoral cannula)

Es la cánula que se introduce a través de los vasos femorales para establecer el acceso arterial o venoso al circuito cuando no se emplea la vía central habitual. Se utiliza en cirugía mínimamente invasiva, en abordajes de urgencia, en reintervenciones con esternón hostil y en la canulación previa a la apertura del tórax. La canulación arterial femoral implica un flujo retrógrado por la aorta, lo que exige vigilar el riesgo de mala perfusión o de embolización de placas. El equipo comprueba con imagen la correcta posición de la punta y la perfusión distal de la extremidad.

Canulación aórtica (aortic cannulation)

Es la técnica de inserción de la cánula arterial en la aorta ascendente, que constituye el acceso de retorno arterial más frecuente en la cirugía cardíaca convencional. Ofrece un flujo anterógrado fisiológico y un calibre amplio que facilita caudales elevados con presiones de línea moderadas. Su realización exige inspeccionar y a veces estudiar con ecografía la pared aórtica para elegir un punto libre de placas y minimizar el riesgo de disección o embolia. Una vez colocada, se comprueba la ausencia de burbujas antes de conectarla a la línea arterial.

Línea de succión (suction line)

Es el tramo de tubuladura que conecta las cánulas de aspiración del campo quirúrgico con la bomba de succión y, a través de ella, con el reservorio de cardiotomía. Trabaja a presión negativa para recuperar la sangre vertida durante la intervención y reintegrarla al circuito. Al arrastrar aire junto con la sangre, es una fuente notable de hemólisis y de activación de la inflamación, por lo que su uso debe ser moderado. El perfusionista ajusta la velocidad de la bomba correspondiente para lograr una aspiración eficaz sin succionar de forma excesiva.

Llave de tres pasos (stopcock)

Es el dispositivo con varias vías que permite dirigir, abrir o cerrar el flujo entre distintos segmentos del circuito o de las líneas de monitorización y muestreo. El perfusionista las utiliza para tomar muestras de gasometría, administrar fármacos o líquidos y gestionar las conexiones auxiliares. Un manejo ordenado de estas llaves es esencial para evitar la entrada de aire o el envío de flujo en una dirección no deseada. Muchos circuitos agrupan varias llaves en un colector que facilita el acceso a los puntos de muestreo.

Puerto de muestreo (sampling port)

Es el punto de acceso al circuito, generalmente una conexión luer situada en las líneas arterial y venosa, del que se extraen muestras para el análisis de gases y otros parámetros. Permite al perfusionista comprobar de forma seriada la oxigenación, el equilibrio ácido-base y el hematocrito durante el bypass. Su uso requiere una técnica cuidadosa para no introducir aire ni contaminar la muestra. La comparación entre las muestras arterial y venosa aporta información valiosa sobre la eficacia de la oxigenación y sobre el consumo de oxígeno del paciente.

Sistema de cardioplejia (cardioplegia system)

Es el conjunto de componentes dedicado a preparar y administrar la solución cardiopléjica, formado habitualmente por una bomba propia, un intercambiador de calor y las líneas que la conducen hasta la cánula correspondiente. Permite mezclar la solución con sangre en la proporción deseada y controlar su temperatura, desde el frío para inducir la parada protectora hasta soluciones templadas de reperfusión. El perfusionista maneja el flujo, la presión y el volumen administrado siguiendo las indicaciones del cirujano y el protocolo del centro. Un reparto homogéneo del cardioplégico es determinante para una buena protección del miocardio durante el clampaje.

Recubrimiento biocompatible (biocompatible coating)

Es el tratamiento aplicado a las superficies internas del circuito para reducir la activación de la sangre al contactar con materiales artificiales. Puede consistir en heparina inmovilizada, polímeros que imitan la membrana celular u otras sustancias que disminuyen la adhesión de proteínas y plaquetas. Su objetivo es atenuar la respuesta inflamatoria y trombótica que desencadena la circulación extracorpórea. Aunque mejora la biocompatibilidad, no sustituye a la anticoagulación sistémica con heparina que sigue siendo imprescindible.

Minicircuito (minimized extracorporeal circulation)

Es un circuito de circulación extracorpórea diseñado para reducir al máximo la longitud de las líneas y el volumen de cebado, así como el contacto de la sangre con el aire. Suele ser un sistema cerrado, sin reservorio abierto, que integra bomba centrífuga y oxigenador en un conjunto compacto. Al minimizar la hemodilución y la interfaz sangre-aire, busca disminuir la respuesta inflamatoria y la necesidad de transfusiones. Su manejo exige una vigilancia especialmente estrecha del volumen y del aire, ya que carece del margen de seguridad que aporta un reservorio grande.

Máquina de circulación extracorpórea (heart-lung machine)

Es el equipo que asume de forma temporal las funciones del corazón y de los pulmones durante la cirugía cardíaca, impulsando la sangre y garantizando su oxigenación mientras el corazón permanece detenido. Integra los módulos de bomba, el sistema de control, los monitores de presión, temperatura y burbujas, y las conexiones para el oxigenador y los intercambiadores de calor. El perfusionista la maneja de manera continua, ajustando el flujo, la anticoagulación, la temperatura y los gases según la evolución del paciente. Es el elemento central alrededor del cual se organiza todo el circuito de perfusión.

Oxigenador de membrana (membrane oxygenator)

Es el componente del circuito que sustituye la función pulmonar, permitiendo que la sangre capte oxígeno y libere dióxido de carbono a través de una membrana que separa el compartimento sanguíneo del gaseoso. La sangre fluye por un lado de las fibras huecas mientras el gas circula por el interior, produciéndose el intercambio por difusión sin contacto directo entre ambos. Los modelos actuales suelen integrar el intercambiador de calor y ofrecen una gran superficie de intercambio en un volumen reducido. El perfusionista ajusta el flujo de gas y su composición para lograr los objetivos de oxigenación y de eliminación de dióxido de carbono.

Cánula aórtica de punta flexible (Flexible tip aortic cannula)

Cánula destinada a devolver la sangre oxigenada a la aorta ascendente cuyo extremo distal incorpora un tramo articulado o angulado que dirige el chorro de retorno lejos de la pared vascular. Esta geometría busca reducir la fuerza de impacto sobre el endotelio y limitar la movilización de placas ateromatosas que podrían embolizar. Al ser orientable, facilita colocar el orificio de salida hacia la luz del vaso incluso cuando el ángulo de canulación no es óptimo. Se emplea especialmente en pacientes con aortas frágiles o con carga ateromatosa apreciable.

Cánula percutánea (Percutaneous cannula)

Cánula insertada sin abrir el vaso quirúrgicamente, mediante punción y técnica de Seldinger con guía y dilatadores progresivos. Evita la disección amplia y permite un acceso rápido, útil en soporte de urgencia y en procedimientos poco invasivos. Requiere control de imagen o ecográfico para confirmar la posición y prevenir lesiones vasculares. Su retirada exige hemostasia cuidadosa por compresión o dispositivos de cierre para evitar sangrado y complicaciones locales.

Cánula de doble luz (Dual lumen cannula)

Cánula que integra dos conductos independientes dentro de un mismo cuerpo, de modo que puede drenar y devolver sangre a través de un único punto de inserción. En soporte venovenoso capta sangre de las cavas y la reinyecta orientada hacia la válvula tricúspide para minimizar la recirculación. Reduce el número de accesos vasculares y facilita la movilización del paciente. Su colocación es exigente y suele guiarse por ecografía o fluoroscopia para asegurar la orientación correcta de los orificios.

Cánula de dispersión (Dispersion cannula)

Cánula arterial cuyo diseño reparte el flujo de salida en varias direcciones o a través de múltiples aberturas para atenuar la velocidad puntual del chorro. Al disminuir la energía cinética concentrada, pretende reducir el riesgo de lesión de la pared y la removilización de material embolígeno. Este reparto también contribuye a una distribución más homogénea de la presión en la zona de canulación. Resulta interesante en aortas enfermas donde el impacto directo del chorro podría ser perjudicial.

Cánula de cardioplejia anterógrada (Antegrade cardioplegia cannula)

Cánula que administra la solución cardiopléjica en el sentido natural del flujo coronario, habitualmente a través de la raíz aórtica con la aorta pinzada. La solución alcanza así los ostia coronarios y perfunde el miocardio para detener y proteger el corazón durante la parada. Suele incorporar una vía adicional que permite medir presión o purgar aire de la raíz. Su eficacia depende de que la válvula aórtica sea competente, pues una insuficiencia importante desvía la solución hacia el ventrículo.

Cánula de seno coronario (Coronary sinus cannula)

Cánula que se aloja en el seno coronario para administrar cardioplejia de forma retrógrada, es decir, en sentido opuesto al flujo venoso coronario. Permite proteger el miocardio cuando existe enfermedad coronaria grave o insuficiencia aórtica que limita la vía anterógrada. Muchos modelos disponen de un balón inflable que sella el seno y de una luz para monitorizar la presión de infusión. Un control cuidadoso de esa presión es clave para lograr una distribución adecuada sin dañar las venas coronarias.

Cánula de vent aórtico (Aortic vent cannula)

Cánula colocada en la raíz aórtica que sirve para aspirar aire y sangre acumulados en esa zona durante la parada cardiaca. A menudo comparte el punto de acceso con la vía de cardioplejia anterógrada, alternando entre infusión y aspiración. Ayuda a descomprimir la raíz y a facilitar la eliminación de aire antes de retirar el pinzamiento aórtico. Su uso adecuado contribuye a reducir el riesgo de embolia gaseosa al reanudar la eyección cardiaca.

Vent de ventrículo izquierdo (Left ventricular vent)

Dispositivo de aspiración que descomprime el ventrículo izquierdo evacuando la sangre que llega por circulación bronquial, retorno pulmonar o insuficiencia valvular. Mantener el ventrículo vacío evita su distensión, que podría lesionar el miocardio y dificultar la protección durante la parada. Suele introducirse por la vena pulmonar superior derecha atravesando la aurícula izquierda, aunque existen otras vías. Un vaciado excesivo o mal orientado puede aspirar aire, por lo que requiere vigilancia continua.

Sump sucker (Sump sucker)

Aspirador de vaciado con orificios laterales o cámara que evita adherirse a las paredes cardiacas mientras drena de forma continua un campo o cavidad. El diseño en sumidero permite mantener el flujo aunque la punta contacte con tejido, reduciendo el traumatismo local. Se emplea para descomprimir cavidades o mantener seca una zona sin generar succión brusca sobre el endocardio. La sangre recuperada se devuelve al reservorio, con la hemólisis asociada a toda aspiración de campo.

Conector luer (Luer connector)

Sistema de acoplamiento cónico estandarizado que une jeringas, líneas y accesorios de pequeño calibre con un sellado fiable. La variante con rosca, o luer lock, asegura mecánicamente la conexión frente a las presiones y evita desacoplamientos accidentales. En el circuito extracorpóreo se utiliza en tomas de muestras, purgas, líneas de presión y puertos de medicación. Su uniformidad facilita la compatibilidad entre fabricantes y reduce errores de montaje.

Conector 3/8 (3/8 connector)

Pieza de unión para tubería de tres octavos de pulgada de diámetro interno, uno de los calibres más frecuentes en las líneas principales del circuito. Puede ser recto, en codo o en Y, y permite empalmar tramos de tubo o conectar componentes del recorrido sanguíneo. La elección del calibre condiciona el flujo alcanzable y la resistencia del circuito. Un ajuste firme y libre de aire es imprescindible para prevenir fugas y entrada de burbujas.

Purga de línea (Line purge)

Maniobra de eliminación de aire y burbujas de un segmento del circuito antes o durante su uso. Se realiza haciendo circular líquido de cebado o sangre para desplazar el gas hacia puntos altos donde pueda evacuarse. Una purga meticulosa de líneas, oxigenador y cánulas es esencial para prevenir la embolia gaseosa. Suele apoyarse en llaves, puertos elevados y en la propia inclinación de los componentes para arrastrar el aire.

Hemofiltro (Hemofilter)

Dispositivo de membrana semipermeable que retira agua y solutos de pequeño peso molecular de la sangre por convección, concentrándola. Conectado al circuito, permite eliminar el exceso de líquido acumulado y elevar el hematocrito durante o al final de la perfusión. También ayuda a depurar algunos mediadores solubles según la porosidad de la membrana. El caudal de ultrafiltrado se regula mediante la presión transmembrana y, en ocasiones, una aspiración controlada.

Cabezal centrífugo (Centrifugal head, bio-pump)

Componente desechable de la bomba centrífuga que aloja un rotor giratorio encargado de impulsar la sangre por fuerza centrífuga. Al girar, genera un gradiente que arrastra el fluido desde el centro hacia la periferia y de ahí a la línea de salida. A diferencia de la bomba de rodillo, no ocluye la línea, por lo que el flujo depende de la poscarga y no se genera si hay obstrucción a la salida. Esta característica reduce el riesgo de presurización excesiva y limita la impulsión de grandes volúmenes de aire.

Cono magnético (Magnetic cone)

Elemento del cabezal centrífugo, con forma cónica o de conos apilados, que se acopla magnéticamente al motor sin conexión mecánica directa. El campo magnético del accionador arrastra el rotor a través de la carcasa, evitando sellos que puedan generar fricción y hemólisis. Esta transmisión sin contacto reduce puntos de estancamiento y contribuye a un impulso más suave de la sangre. El diseño del cono influye en el rendimiento hidráulico y en el trauma celular del cabezal.

Cebado retrógrado autólogo (Retrograde autologous priming, RAP)

Técnica que sustituye parte del líquido de cebado por la propia sangre del paciente antes de iniciar la perfusión. Al abrir la línea arterial se deja que la presión del paciente desplace el cebado cristaloide hacia una bolsa de recogida, rellenando el circuito con sangre. De este modo se reduce la hemodilución y el descenso del hematocrito al entrar en bomba. Requiere una vigilancia hemodinámica estrecha, pues implica una extracción transitoria de volumen que debe tolerarse bien.

Cebado cristaloide (Crystalloid prime)

Llenado inicial del circuito con soluciones cristaloides equilibradas para eliminar el aire y dejar el recorrido listo para el flujo sanguíneo. Es la base más habitual del cebado por su disponibilidad y bajo coste, aunque diluye los componentes de la sangre al mezclarse con ella. La elección de la solución influye en el equilibrio electrolítico y ácido-base del paciente. El volumen empleado condiciona directamente el grado de hemodilución al comenzar la perfusión.

Coloide en el cebado (Colloid in the prime)

Adición de sustancias de alto peso molecular, como albúmina o coloides sintéticos, a la solución de cebado para mantener la presión oncótica. Al retener agua en el compartimento vascular, busca limitar el paso de líquido al intersticio y el edema asociado a la hemodilución. También puede recubrir las superficies del circuito y modular en parte la respuesta inflamatoria. Su uso se valora según el paciente, ya que aporta beneficios oncóticos pero también coste y consideraciones específicas.

Presión dinámica (Dynamic pressure)

Presión que se genera en el circuito como consecuencia del flujo en movimiento y de la resistencia que encuentra a su paso. Se mide en distintos puntos, siendo especialmente relevante la de la línea arterial, que refleja la oposición del oxigenador, el filtro y la cánula. Un aumento inesperado puede señalar acodaduras, oclusiones o un calibre de cánula insuficiente. Su vigilancia continua protege frente a presiones excesivas que dañarían los componentes o la sangre.

Resistencia del circuito (Circuit resistance)

Oposición global que ofrece el conjunto del recorrido extracorpóreo al paso de la sangre, resultado de la suma de sus componentes. Depende del calibre y longitud de las líneas, del diseño del oxigenador, del filtro y, de forma muy notable, del diámetro de la cánula arterial. A mayor resistencia, mayor presión necesaria para mantener un flujo dado y mayor riesgo de trauma celular. Optimizar el calibre de los componentes permite alcanzar los flujos deseados con presiones seguras.

Circuito cerrado (Closed circuit)

Configuración del circuito que carece de una interfaz directa entre la sangre y el aire, al prescindir de un reservorio venoso abierto. La sangre circula por un sistema estanco, lo que disminuye el contacto con el gas y puede atenuar la activación inflamatoria y el consumo de factores. A cambio, ofrece menos capacidad de amortiguar volumen y exige un manejo más ajustado del retorno venoso y del aire. Es la base de sistemas como los minicircuitos de perfusión.

Circuito abierto (Open circuit)

Configuración clásica que incorpora un reservorio venoso abierto donde la sangre entra en contacto con el aire a presión atmosférica. Esta cámara facilita el manejo de volumen, la eliminación de aire y la incorporación de sangre de los aspiradores de campo. La contrapartida es un mayor contacto sangre-aire, que favorece la activación de la coagulación y la inflamación. Sigue siendo muy utilizado por su flexibilidad y su margen de seguridad ante variaciones de volumen.

Reservorio de cardiotomía (Cardiotomy reservoir)

Cámara que recoge la sangre aspirada del campo quirúrgico y de los vents, filtrándola antes de reincorporarla al circuito. Incorpora un filtro y, con frecuencia, elementos antiespumantes para retener partículas, coágulos y burbujas. Puede formar parte del reservorio venoso o constituir una unidad independiente. La sangre recuperada por esta vía es la que más se activa y hemoliza, por lo que su manejo influye en la calidad hematológica global.

Filtro de leucocitos (Leukocyte filter)

Filtro diseñado para retener glóbulos blancos, cuya activación se asocia a la respuesta inflamatoria y al daño por reperfusión. Puede colocarse en la línea arterial, en la sangre recuperada o en las vías de cardioplejia según la estrategia perseguida. El fundamento es que reducir la carga leucocitaria atenúe la lesión tisular mediada por estas células. Su beneficio clínico depende del contexto y sigue siendo objeto de valoración individualizada.

Dispositivo de recuperación celular (Cell salvage device)

Equipo que recoge la sangre vertida en el campo quirúrgico, la procesa y devuelve los hematíes lavados al paciente. La sangre aspirada se anticoagula, se recoge y se centrifuga para separar los glóbulos rojos del plasma, restos y contaminantes. Tras un lavado, se obtiene un concentrado de hematíes reinfundible que reduce la necesidad de transfusión de banco. No conserva plaquetas ni factores de coagulación, aspecto a tener en cuenta en sangrados importantes.

Campana del cell saver (Cell saver bowl)

Cámara giratoria del recuperador celular donde la sangre recogida se centrifuga para concentrar los hematíes. Al girar a gran velocidad, los glóbulos rojos, más densos, se acumulan en la periferia mientras el plasma y los desechos se desplazan hacia el centro y se evacúan. Existen modelos de distinto volumen que condicionan la cantidad procesada por ciclo y la rapidez de disponibilidad. Su llenado y vaciado se controlan de forma automática o manual según el equipo.

Lavado de hematíes (Red blood cell washing)

Fase del proceso de recuperación celular en la que los glóbulos rojos concentrados se aclaran con suero salino para retirar impurezas. Este lavado elimina anticoagulante, heparina libre, hemoglobina libre, fragmentos celulares y mediadores activados. El resultado es un concentrado de hematíes más puro y seguro para la reinfusión. La calidad del lavado depende del volumen de solución empleado y del número de ciclos aplicados.

Cánula venosa de dos etapas (Two-stage venous cannula)

Cánula de drenaje venoso con dos zonas de captación situadas a distintos niveles a lo largo de su cuerpo. La punta se aloja en la vena cava inferior mientras un ensanchamiento con orificios recoge sangre a la altura de la aurícula derecha. Con un solo punto de inserción permite drenar ambos territorios, simplificando la canulación. Es común en cirugías donde no se requiere aislar por completo las cavas.

Canulación bicava (Bicaval cannulation)

Técnica de drenaje venoso que emplea dos cánulas independientes, una en la vena cava superior y otra en la inferior. Permite aislar la aurícula derecha del retorno venoso, algo imprescindible cuando se debe abrir la cavidad, como en cirugía valvular tricuspídea o de comunicaciones. Suele acompañarse de cintas o torniquetes que rodean las cavas para dirigir todo el flujo a las cánulas. Ofrece un campo más seco a costa de una canulación más laboriosa.

Cánula venosa reforzada con espiral (Wire-reinforced venous cannula)

Cánula de drenaje cuyo cuerpo incorpora un refuerzo helicoidal de alambre embebido en la pared para evitar el colapso y el acodamiento. Esta estructura mantiene la luz abierta aun cuando la cánula describe curvas o se somete a la succión del drenaje. Muchos modelos rematan en una punta con múltiples orificios en cesta que optimiza la captación. Es útil en accesos con trayectos angulados o en drenaje asistido por vacío.

Drenaje venoso asistido por vacío (Vacuum-assisted venous drainage, VAVD)

Técnica que aplica una presión negativa controlada al reservorio venoso para aumentar el retorno de sangre por gravedad. Permite usar cánulas de menor calibre o líneas más largas manteniendo un drenaje adecuado, útil en abordajes mínimamente invasivos. El vacío debe regularse con precisión, pues un exceso puede colapsar venas, arrastrar aire y aumentar la hemólisis. Exige un reservorio cerrado y adaptado, además de una monitorización cuidadosa de la presión aplicada.

Drenaje venoso asistido cinético (Kinetic-assisted venous drainage, KAVD)

Método que emplea una bomba, con frecuencia centrífuga, intercalada en la línea venosa para favorecer activamente el retorno de sangre. A diferencia del vacío, la aspiración se genera por la succión de la propia bomba sobre el drenaje. Aporta un drenaje potente que puede compensar cánulas finas o trayectos desfavorables. Requiere un control atento de la presión de succión para no lesionar los vasos ni provocar cavitación y microburbujas.

Sutura en bolsa de tabaco (Purse-string suture)

Sutura circular colocada alrededor del punto de canulación que, al tensarse, cierra el orificio como el cordón de una bolsa. Se aplica antes de introducir la cánula y se aprieta contra ella con un torniquete para fijarla y evitar fugas de sangre. Al retirar la cánula, anudar la sutura sella el vaso o la cavidad sin necesidad de puntos adicionales. Es una técnica básica en la canulación aórtica, venosa y de las líneas de cardioplejia.

Torniquete de canulación (Cannulation tourniquet)

Dispositivo tubular que desliza sobre los cabos de una sutura en bolsa de tabaco para tensarla y fijar la cánula. Al bloquearlo, mantiene la compresión constante sobre el tejido y la cánula, garantizando la estanqueidad del punto de acceso. También se emplea con cintas alrededor de las cavas para dirigir el flujo venoso en la canulación bicava. Su manejo correcto es clave para prevenir tanto fugas como desgarros del vaso.

Línea de recirculación (Recirculation line)

Conducto que conecta un punto del recorrido arterial con el reservorio para permitir que la sangre circule sin pasar al paciente. Se usa para purgar aire, mantener el circuito en movimiento antes de la conexión o desviar flujo de forma controlada. También sirve como vía de escape del purgado del filtro arterial hacia el reservorio. Debe manejarse con llaves y pinzas que aseguren que no se desvíe flujo de forma indeseada durante la perfusión.

Purga del filtro arterial (Arterial filter purge)

Vía de pequeño calibre que sale de la parte superior del filtro de línea arterial para evacuar de forma continua el aire atrapado. El gas que se acumula en la cúpula del filtro se conduce hacia el reservorio, evitando que alcance al paciente. Suele controlarse con una llave o un flujo regulado para no desviar sangre en exceso. Su correcto funcionamiento es una barrera fundamental frente a la embolia gaseosa.

Trampa de aire (Bubble trap)

Elemento del circuito diseñado para captar y retener burbujas antes de que progresen hacia la línea arterial. Aprovecha una cámara con un punto alto donde el aire, más ligero, se acumula y puede purgarse. Puede integrarse en el filtro arterial o en dispositivos específicos de la línea. Trabaja junto a los detectores de burbujas y a las purgas para reforzar la seguridad frente al aire.

Transductor de presión (Pressure transducer)

Sensor que convierte la presión del líquido en una señal eléctrica para su monitorización continua en pantalla. Se conecta a distintos puntos del circuito para vigilar presiones de línea arterial, de cardioplejia o del sistema. Suele acoplarse mediante una cúpula desechable que aísla la sangre del componente electrónico reutilizable. Sus lecturas permiten detectar precozmente obstrucciones, acodaduras o presiones peligrosas.

Monitor de gases en línea (Inline blood gas monitor)

Sistema que mide de forma continua parámetros sanguíneos en el propio circuito, como gases, saturación, hematocrito o electrolitos. Emplea sensores ópticos o electroquímicos ubicados en la línea venosa y arterial para ofrecer datos en tiempo real. Facilita ajustar la ventilación del oxigenador, el flujo y la composición sanguínea sin esperar analíticas de laboratorio. Su fiabilidad depende de un calibrado adecuado y del contraste periódico con muestras reales.

Sensor de saturación venosa (Venous saturation sensor)

Dispositivo óptico que mide de forma continua la saturación de oxígeno de la sangre venosa que retorna al circuito. Este valor refleja el equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno de los tejidos durante la perfusión. Un descenso puede indicar flujo insuficiente, anemia o aumento del consumo metabólico. Es una herramienta clave para guiar la adecuación del flujo de bomba a las necesidades del paciente.

Sensor de hematocrito en línea (Inline hematocrit sensor)

Sensor que estima de manera continua el hematocrito o la hemoglobina de la sangre que circula por el circuito. Suele integrarse en los monitores de línea y aporta una lectura inmediata del grado de hemodilución. Permite decidir cuándo aplicar hemofiltración, transfundir o ajustar el manejo de fluidos. Su exactitud conviene verificarla con determinaciones de laboratorio en momentos clave.

Línea de cardioplejia (Cardioplegia line)

Conjunto de tubos y conectores que conduce la solución cardiopléjica desde su sistema de mezcla hasta las cánulas de administración. Puede incorporar un intercambiador de calor para ajustar la temperatura de la solución y puertos para medir presión. Distribuye la cardioplejia hacia la vía anterógrada, la retrógrada o ambas según la estrategia elegida. Su purga cuidadosa evita introducir aire en la circulación coronaria.

Intercambiador de cardioplejia (Cardioplegia heat exchanger)

Componente que regula la temperatura de la solución cardiopléjica antes de su administración al corazón. Mediante un circuito de agua enfría la solución para la protección hipotérmica o la atempera cuando se busca una cardioplejia caliente. Se intercala en la línea de cardioplejia y trabaja acoplado a la unidad de calor y frío. El control preciso de la temperatura influye directamente en la calidad de la protección miocárdica.

Sistema de cardioplejia hemática (Blood cardioplegia system)

Conjunto que mezcla sangre del circuito con la solución cardiopléjica en una proporción determinada antes de administrarla. La sangre aporta capacidad de transporte de oxígeno, tampón y elementos protectores frente a la solución cristaloide pura. La proporción entre sangre y solución se ajusta con bombas o dispositivos dosificadores según el protocolo. Existen variantes muy concentradas, conocidas como microplegia, que reducen el volumen cristaloide añadido.

Segmento de bomba (Raceway)

Tramo de tubería específico que se aloja en la carcasa de la bomba de rodillo y que los rodillos comprimen para impulsar la sangre. Su material y grosor de pared deben soportar la compresión repetida sin fatigarse ni desprender partículas. La longitud y el diámetro de este segmento condicionan el volumen desplazado en cada vuelta. Es una zona de desgaste que se vigila para prevenir rupturas y espalación de material.

Espalación de tubería (Tubing spallation)

Desprendimiento de microfragmentos del material del tubo por la acción mecánica repetida de los rodillos de la bomba. Estas partículas pueden incorporarse a la sangre y actuar como microémbolos si no son retenidas por los filtros. El fenómeno se relaciona con el tipo de material, el tiempo de funcionamiento y la oclusión aplicada. Elegir materiales resistentes y ajustar la oclusión ayuda a minimizar este problema.

Oclusión de la bomba de rodillo (Roller pump occlusion)

Grado de compresión que los rodillos ejercen sobre la tubería, determinante del rendimiento y la seguridad de la bomba de rodillo. Una oclusión excesiva aumenta la hemólisis y el desgaste del tubo, mientras que una insuficiente provoca reflujo y reduce el flujo real. Se ajusta hasta lograr una oclusión ligeramente incompleta que equilibre eficacia y trauma sanguíneo. Su calibrado forma parte de la preparación rutinaria del circuito.

Pack de circuito (Custom tubing pack)

Conjunto preensamblado y esterilizado que reúne las líneas y componentes de un circuito según una configuración definida. Su montaje en fábrica reduce el tiempo de preparación, las conexiones manuales y el riesgo de errores u olvidos. Puede personalizarse para cada centro o tipo de intervención, integrando reservorio, oxigenador y accesorios. Facilita la estandarización y la trazabilidad del material empleado.

Conector en Y (Y connector)

Pieza de bifurcación que une o divide una línea en dos ramas con forma de Y. Permite combinar dos aspiraciones en una sola línea, repartir un flujo o añadir una vía accesoria al recorrido. Su geometría procura minimizar turbulencias y zonas de estancamiento en la confluencia. Es un componente frecuente en las líneas de aspiración, cardioplejia y purga.

Conector recto (Straight connector)

Pieza cilíndrica que empalma dos tramos de tubería del mismo o distinto calibre manteniendo el flujo en línea. Puede ser de igual diámetro en ambos extremos o reductor cuando une calibres diferentes. Aporta versatilidad para adaptar el recorrido y sustituir segmentos. Un acoplamiento firme y sin escalones internos evita fugas y turbulencias innecesarias.

Reductor (Reducer)

Conector que une dos tubos de distinto diámetro, adaptando el calibre entre segmentos del circuito. Se emplea, por ejemplo, para conectar una línea de mayor tamaño a una cánula de menor diámetro. El cambio brusco de sección puede alterar la velocidad y generar turbulencia, por lo que su diseño busca una transición gradual. La elección adecuada evita crear puntos de resistencia o de trauma sanguíneo.

Válvula de hemostasia (Hemostasis valve)

Dispositivo con un sello que permite pasar guías o catéteres a través de una línea sin que refluya sangre. Incorpora una junta ajustable que abraza el elemento introducido y mantiene la estanqueidad. Suele disponer de un brazo lateral para infundir o purgar. Es habitual en accesos percutáneos y en la manipulación de guías durante la canulación.

Dilatador de canulación (Cannula dilator)

Elemento que se avanza sobre una guía para ensanchar progresivamente el trayecto antes de introducir una cánula percutánea. Al ampliar el orificio de forma gradual, facilita el paso de la cánula sin desgarrar el vaso. Se emplea en secuencia, con calibres crecientes, dentro de la técnica de Seldinger. Un uso cuidadoso previene lesiones vasculares y falsas vías.

Guía de canulación (Guidewire)

Alambre flexible que se introduce en el vaso para servir de raíl sobre el que avanzar dilatadores y cánulas. Su extremo blando reduce el riesgo de perforación mientras el cuerpo aporta soporte para el paso de los dispositivos. Es la base de la canulación percutánea, donde la posición correcta de la guía condiciona todo el procedimiento. Se confirma su ubicación con imagen antes de progresar con material de mayor calibre.

Balón endoaórtico (Endoaortic balloon)

Catéter con balón que se introduce por vía femoral y se infla en la aorta ascendente para ocluirla desde dentro. Sustituye al pinzamiento externo en algunos abordajes mínimamente invasivos, aislando el corazón sin abrir el tórax ampliamente. A través de su luz permite administrar cardioplejia anterógrada y descomprimir la raíz aórtica. Su posición debe vigilarse con imagen para evitar la migración y la oclusión de troncos.

Vent endopulmonar (Endopulmonary vent)

Catéter que se coloca por vía venosa en la arteria pulmonar para descomprimir el corazón izquierdo de forma indirecta. Al drenar el territorio pulmonar reduce el retorno a la aurícula y el ventrículo izquierdos durante la parada. Es una alternativa al vent transaórtico o transauricular en cirugía poco invasiva. Su colocación suele guiarse por ecografía o fluoroscopia para asegurar la posición correcta.

Catéter percutáneo de seno coronario (Percutaneous coronary sinus catheter)

Catéter que accede al seno coronario por vía venosa yugular para administrar cardioplejia retrógrada sin abrir el tórax. Con un balón de sellado y una luz de infusión, cumple la misma función que la cánula quirúrgica en abordajes mínimamente invasivos. Su avance y posicionamiento requieren guía de imagen por la delicadeza del acceso. Permite proteger el miocardio de forma retrógrada en cirugía endoscópica o robótica.

Marcas de profundidad de cánula (Cannula depth markers)

Señales impresas a lo largo del cuerpo de la cánula que indican la distancia introducida en el vaso o la cavidad. Ayudan a colocar la punta a la profundidad deseada y a detectar desplazamientos durante la intervención. Facilitan la comunicación entre cirujano y perfusionista sobre la posición del dispositivo. Son especialmente útiles en accesos percutáneos donde la punta no se visualiza directamente.

Pinza de línea (Line clamp)

Instrumento que ocluye de forma temporal un tubo del circuito para interrumpir el paso de sangre o líquido. Se emplea en las maniobras de conexión, purga y en las paradas controladas de flujo. Debe aplicarse sobre segmentos aptos para evitar dañar la tubería o dejar marcas permanentes. Su uso ordenado y verificado es esencial para la seguridad de las maniobras del circuito.

Sujetalíneas (Tubing organizer)

Accesorio que agrupa y fija las líneas del circuito para mantenerlas ordenadas y evitar tracciones o acodaduras. Sujeta los tubos al campo o a la mesa, facilitando el trabajo del equipo y reduciendo el riesgo de desconexiones. Un ordenamiento claro ayuda a identificar cada vía y a actuar con rapidez ante incidencias. Contribuye a la seguridad y a la ergonomía durante la perfusión.

Puente arteriovenoso (Arteriovenous shunt)

Conexión que une la línea arterial con la venosa o el reservorio para permitir recircular la sangre sin llegar al paciente. Se utiliza para mantener el circuito cebado y en movimiento antes de iniciar la perfusión y para maniobras de purgado. También ofrece una vía para desviar flujo de forma controlada en situaciones concretas. Debe estar claramente identificado y pinzado durante la perfusión para no perder flujo efectivo.

Bolsa de cebado (Priming bag)

Recipiente que contiene la solución de cebado y sirve para llenar y purgar el circuito antes de la conexión. Durante el cebado retrógrado autólogo puede recoger el líquido desplazado por la sangre del paciente. Suele conectarse mediante líneas con llaves que permiten dirigir el flujo hacia el reservorio o hacia la bolsa. Su manejo ordenado ayuda a controlar el balance de líquidos del sistema.

Bolsa de cardioplejia (Cardioplegia bag)

Recipiente que contiene la solución cardiopléjica base que se administra al corazón, sola o mezclada con sangre. Se conecta al sistema de cardioplejia, donde se atempera y, en su caso, se combina con sangre en la proporción elegida. Su composición electrolítica determina el mecanismo de parada y protección del miocardio. La trazabilidad de la bolsa y su etiquetado son importantes para la seguridad del procedimiento.

Línea de gas del oxigenador (Sweep gas line)

Conducto que lleva la mezcla de gases hasta el compartimento gaseoso del oxigenador para el intercambio con la sangre. El caudal de esta línea, o barrido, regula principalmente la eliminación de dióxido de carbono. Su composición de oxígeno ajusta la oxigenación de la sangre que sale del oxigenador. Suele incorporar un filtro y, en ocasiones, un capnógrafo para vigilar el gas espirado del dispositivo.

Flujómetro de gas (Gas flowmeter)

Instrumento que mide y regula el caudal de gas que se envía al oxigenador. Junto con el mezclador, controla la relación entre el flujo de gas y el flujo de sangre, factor clave del intercambio de dióxido de carbono. Un aumento del barrido favorece la eliminación de CO2, mientras que su reducción la limita. Su ajuste continuo es parte del manejo respiratorio durante la perfusión.

Vaporizador en el oxigenador (Vaporizer on the oxygenator)

Dispositivo que incorpora un anestésico inhalatorio al gas de barrido del oxigenador para mantener la anestesia durante la perfusión. Sustituye la vía pulmonar habitual, ya que los pulmones no ventilan durante la circulación extracorpórea. Requiere un sistema de evacuación de gases para no contaminar el entorno del quirófano. Su uso debe integrarse en el manejo anestésico global del paciente.

Evacuación de gases (Gas scavenging)

Sistema que recoge y elimina el gas que sale del oxigenador, especialmente cuando contiene anestésico volátil. Evita la acumulación de gases en el quirófano y la exposición del personal. Se conecta a la salida de gas del oxigenador y la conduce hacia el sistema de vacío o de evacuación del centro. Su correcta conexión forma parte de las comprobaciones de seguridad del montaje.

Unidad de calor y frío (Heater-cooler unit)

Equipo que hace circular agua a temperatura controlada hacia los intercambiadores de calor del circuito y de la cardioplejia. Permite enfriar al paciente para la hipotermia y recalentarlo al finalizar la perfusión. El agua no contacta con la sangre, sino que intercambia calor a través de las paredes del intercambiador. Su mantenimiento y desinfección son importantes por el riesgo de contaminación del circuito de agua.

Líneas de agua (Water lines)

Tubos que conectan la unidad de calor y frío con los intercambiadores de calor del oxigenador y de la cardioplejia. Transportan el agua atemperada que regula la temperatura de la sangre y de la solución sin mezclarse con ellas. Sus acoplamientos deben quedar firmes para evitar fugas y pérdidas de eficacia térmica. Se comprueban en el montaje para asegurar el flujo de agua adecuado.

Sonda de temperatura (Temperature probe)

Sensor que mide la temperatura de la sangre en distintos puntos del circuito, como las líneas arterial y venosa. Sus lecturas guían el enfriamiento y el recalentamiento y ayudan a evitar gradientes térmicos bruscos. La temperatura arterial de salida es especialmente vigilada para no sobrecalentar la sangre. Junto a las sondas del paciente, permite un control fino de la estrategia térmica.

Válvula unidireccional (One-way valve)

Dispositivo que permite el paso del líquido en un solo sentido e impide el reflujo en dirección contraria. En el circuito se emplea, por ejemplo, en las líneas de purga o de vent para evitar retornos indeseados. Su funcionamiento pasivo depende de la diferencia de presión a ambos lados. Contribuye a la seguridad al evitar flujos retrógrados que podrían introducir aire o sangre donde no debe.

Tubería del circuito (Circuit tubing)

Tubos flexibles que conforman el recorrido por el que circula la sangre entre los componentes del sistema. Sus materiales, como el PVC o la silicona, se eligen por su compatibilidad, transparencia y comportamiento frente a la compresión. El calibre y la longitud de cada tramo influyen en el volumen de cebado y en la resistencia del circuito. La silicona resiste mejor la compresión repetida, por lo que a veces se prefiere en el segmento de bomba.

Reservorio de pared blanda (Soft-shell reservoir)

Reservorio venoso de tipo cerrado, con paredes colapsables, que reduce el contacto directo entre la sangre y el aire. Al no mantener una interfaz aire-sangre abierta, disminuye la activación asociada a esa superficie. Su capacidad de amortiguar volumen es menor que la de un reservorio rígido, lo que exige un manejo más cuidadoso del retorno venoso. Es habitual en circuitos cerrados y minicircuitos orientados a la biocompatibilidad.

Reservorio de pared rígida (Hard-shell reservoir)

Reservorio venoso de carcasa rígida y abierto que integra la recogida de sangre venosa y de cardiotomía. Su interfaz aire-sangre facilita la eliminación de burbujas y aporta un amplio margen de amortiguación de volumen. A cambio, ese contacto favorece la activación de la coagulación y la inflamación. Es el modelo más usado por su versatilidad y su seguridad frente a variaciones bruscas de volumen.

Antiespumante (Defoamer)

Sustancia, generalmente de base siliconada, que recubre parte del reservorio para deshacer la espuma que forma la sangre aspirada. La entrada de aire con la sangre de campo genera burbujas que este agente ayuda a colapsar. Reduce así el aire que llega al recorrido y facilita su eliminación. Se integra en la superficie del reservorio de cardiotomía como parte de su sistema de tratamiento del aire.

Filtro del reservorio (Reservoir filter)

Elemento filtrante situado dentro del reservorio que retiene coágulos, partículas y restos de la sangre recogida. Puede ser de profundidad, que atrapa por todo su espesor, o de malla, que filtra por tamaño de poro. Trabaja sobre la sangre de cardiotomía antes de que se incorpore al circuito principal. Complementa al filtro de línea arterial en la limpieza de la sangre.

Oxigenador con filtro integrado (Oxygenator with integrated arterial filter)

Diseño que incorpora el filtro de línea arterial dentro del propio oxigenador, en una única carcasa. Al fusionar ambos componentes, reduce el número de conexiones, el volumen de cebado y la superficie de contacto. Facilita la eliminación de aire al situar la salida de sangre y el filtrado en un mismo punto. Es una tendencia en circuitos compactos orientados a minimizar el cebado.

Membrana de fibra hueca (Hollow-fiber membrane)

Estructura del oxigenador formada por miles de finas fibras huecas a través de cuyas paredes se produce el intercambio de gases. La sangre circula por fuera de las fibras mientras el gas fluye por su interior, o viceversa, separados por la membrana. Esta gran superficie compacta permite un intercambio eficiente en un volumen reducido. El tipo de material y su porosidad influyen en la duración y el rendimiento del oxigenador.

Fuga de plasma del oxigenador (Plasma leakage)

Paso indeseado de plasma a través de la membrana hacia el compartimento gaseoso del oxigenador. Ocurre sobre todo en membranas microporosas tras un uso prolongado y deteriora el intercambio de gases. Se manifiesta como condensación o líquido en la salida de gas y como pérdida de eficacia. Ante este fenómeno puede ser necesario sustituir el oxigenador para mantener una oxigenación adecuada.

Membrana de polimetilpenteno (Polymethylpentene membrane)

Tipo de membrana de oxigenador, no porosa, que separa por completo la sangre del gas mediante una barrera de difusión. Esta estructura reduce el riesgo de fuga de plasma y permite un intercambio de gases estable durante tiempos prolongados. Por su durabilidad se emplea con frecuencia en soportes de larga duración. Su comportamiento la diferencia de las membranas microporosas de uso más corto.

Filtro de precirculación (Pre-bypass filter)

Filtro de poro muy fino que se coloca temporalmente para limpiar el líquido de cebado antes de conectar al paciente. Retiene partículas, fibras y restos que hayan podido quedar durante el montaje del circuito. Una vez purgado y limpio el sistema, este filtro se retira o se aísla del recorrido. Aporta una capa adicional de seguridad frente a microémbolos en el arranque.

Punzón de cebado (Priming spike)

Elemento perforante que conecta una bolsa de solución con la línea de cebado del circuito. Permite un llenado rápido y estanco del sistema al perforar el tapón de la bolsa. Suele integrarse en líneas con llaves que dirigen el flujo hacia el reservorio. Su manejo aséptico evita contaminar el líquido de cebado.

Válvula de alivio de presión (Pressure relief valve)

Dispositivo de seguridad que se abre cuando la presión en un punto del circuito supera un umbral establecido. Al liberar el exceso hacia el reservorio o el exterior, protege los componentes y evita presurizaciones peligrosas. Es especialmente relevante en líneas donde una oclusión podría generar presiones muy elevadas. Complementa la vigilancia de los transductores de presión.

Válvula de purgado (Purge valve)

Válvula situada en puntos altos del circuito o del filtro que permite evacuar el aire acumulado. Al abrirla, el gas atrapado se libera hacia el reservorio o hacia una vía de escape controlada. Es una pieza clave en las maniobras de eliminación de aire del sistema. Su uso ordenado forma parte del protocolo de purgado antes y durante la perfusión.

Obturador de cánula (Cannula obturator)

Pieza interna que ocupa la luz de la cánula durante su inserción para darle rigidez y una punta atraumática. Facilita el avance de la cánula a través del tejido y evita que se doble o que la punta lesione el vaso. Una vez colocada la cánula, se retira el obturador para dejar libre el paso de la sangre. Es habitual en cánulas venosas y en accesos que requieren cierto empuje.

Cánula de perfusión distal (Distal perfusion cannula)

Cánula fina que aporta flujo a la extremidad más allá del punto de canulación arterial femoral. Su objetivo es prevenir la isquemia del miembro cuando una cánula grande ocupa la arteria y limita el flujo distal. Se conecta a una derivación del circuito arterial que lleva sangre hacia la pierna. Es una medida importante en canulaciones femorales prolongadas para proteger la extremidad.

Índice de flujo de la cánula (Cannula flow characteristics)

Relación entre el flujo que atraviesa una cánula y la caída de presión que genera, que describe su rendimiento hidráulico. Cuanto menor es la caída de presión para un flujo dado, más favorable es la cánula. Este comportamiento depende del diámetro interno, la longitud y el diseño de la punta. Conocerlo ayuda a elegir el calibre adecuado para alcanzar el flujo objetivo con presiones seguras.

Orificios laterales de la cánula (Cannula side holes)

Aberturas adicionales practicadas cerca de la punta de la cánula para repartir la entrada o salida de sangre. En cánulas venosas mejoran la captación aunque la punta contacte con la pared, evitando el colapso del drenaje. En cánulas arteriales o de dispersión reducen la energía del chorro al distribuirlo en varias direcciones. Su número y disposición influyen en el rendimiento y en el trauma sanguíneo.

Refuerzo de sutura (Pledget)

Pequeña almohadilla de material sintético que se coloca bajo los puntos de sutura para repartir la tensión sobre el tejido. Evita que el hilo desgarre paredes frágiles, como la aórtica, en los puntos de canulación. Refuerza el sellado de las suturas en bolsa de tabaco al retirar las cánulas. Es un consumible frecuente en la fijación y el cierre de los accesos vasculares.

Sensor de flujo (Flow probe)

Dispositivo que mide el caudal de sangre que realmente circula por la línea, con frecuencia mediante ultrasonidos. Es especialmente útil con la bomba centrífuga, cuyo flujo no es directamente proporcional a las revoluciones. Permite confirmar que el flujo entregado coincide con el objetivo y detectar obstrucciones o reflujos. Su lectura complementa la vigilancia de presión y de saturación durante la perfusión.

Ultrafiltración de balance cero (Zero-balance ultrafiltration, Z-BUF)

Modalidad de hemofiltración en la que el volumen ultrafiltrado se repone con una solución de reemplazo en igual cantidad. Al mantener el balance neutro, permite depurar mediadores solubles sin concentrar la sangre. Su finalidad es lavar sustancias inflamatorias y ajustar electrolitos durante la perfusión. Se diferencia de la ultrafiltración convencional, que busca retirar líquido y concentrar la sangre.

Sistema de seguridad integrado (Integrated safety system)

Conjunto de sensores y alarmas de la máquina de perfusión que vigilan de forma continua los parámetros críticos del circuito. Reúne el detector de burbujas, el sensor de nivel, los transductores de presión y los controles de temperatura, entre otros. Ante una anomalía, puede alertar y actuar automáticamente, por ejemplo deteniendo la bomba. Su comprobación previa forma parte del protocolo de puesta en marcha para garantizar una perfusión segura.

Pinza de línea arterial (Arterial line clamp)

Pinza específica para ocluir la línea arterial en las maniobras de inicio, parada y purgado de la perfusión. Permite interrumpir el flujo hacia el paciente de forma rápida y controlada cuando es necesario. Debe manejarse de manera coordinada entre el equipo para evitar presurizaciones o entrada de aire. Su colocación y retirada ordenadas son parte esencial de la seguridad del circuito.

Soldadura estéril de tubos (Sterile tubing weld)

Técnica que une dos tramos de tubería creando una conexión estéril sin exponer la luz al ambiente. Un dispositivo funde y empalma los extremos manteniendo la esterilidad del recorrido interno. Se emplea para añadir o cambiar segmentos, por ejemplo al conectar bolsas o líneas de reemplazo. Aporta seguridad microbiológica frente a las conexiones manuales tradicionales.

Adaptador de cánula (Cannula adapter)

Pieza que conecta el extremo de una cánula con la línea del circuito, ajustando calibre y tipo de conexión. Asegura un empalme firme y estanco entre componentes que pueden diferir en diámetro. Facilita el uso de cánulas y líneas de distintos fabricantes dentro de un mismo circuito. Un acoplamiento correcto evita fugas, entrada de aire y desconexiones accidentales.

🫁 Oxigenación y gases 81

Fibra de polimetilpenteno (polymethylpentene, PMP)

Es el material con el que se fabrican las fibras huecas de los oxigenadores modernos, formando una membrana microporosa recubierta que separa la sangre del gas. Su estructura permite un intercambio eficiente de oxígeno y dióxido de carbono al tiempo que limita el paso de plasma a través de la membrana. Gracias a ello, estos oxigenadores resisten mejor la fuga de plasma en perfusiones prolongadas que los antiguos de polipropileno. Esta durabilidad los ha convertido en el material de elección tanto en la circulación extracorpórea convencional como en la asistencia respiratoria prolongada.

Superficie de intercambio (membrane surface area)

Es la extensión total de membrana disponible en el oxigenador para el intercambio de gases entre la sangre y el compartimento gaseoso. Cuanto mayor es esta superficie, más eficiente resulta la transferencia de oxígeno y la eliminación de dióxido de carbono, aunque también aumenta el contacto de la sangre con material extraño. Los fabricantes buscan un equilibrio que ofrezca capacidad de intercambio suficiente con el menor volumen de cebado y la menor activación posibles. El tamaño del oxigenador, y por tanto su superficie, se elige en función del flujo máximo previsto para el paciente.

Mezclador de gases (gas blender)

Es el dispositivo que combina oxígeno y aire en la proporción deseada para generar el gas de barrido que se envía al oxigenador. Permite al perfusionista fijar con precisión la fracción de oxígeno del gas y su caudal total, controlando así de forma independiente la oxigenación y la eliminación de dióxido de carbono. Algunos modelos incorporan también la posibilidad de añadir otros gases según necesidades específicas del procedimiento. Su ajuste se guía por los resultados de la gasometría y por los sensores en línea del circuito.

FiO2 (fraction of inspired oxygen)

Es la fracción de oxígeno presente en el gas que se administra al oxigenador, expresada como una proporción del total del gas de barrido. Al elevarla, el perfusionista aumenta el gradiente disponible para la transferencia de oxígeno a la sangre y, con ello, la presión parcial de oxígeno resultante. Se regula mediante el mezclador de gases junto con el caudal de barrido y se guía por los valores de la gasometría. Un ajuste equilibrado busca asegurar una oxigenación adecuada evitando la hiperoxia mantenida, que puede ser perjudicial.

Barrido de gas (sweep gas)

Es el flujo total de gas que atraviesa el compartimento gaseoso del oxigenador y que arrastra el dióxido de carbono transferido desde la sangre. Su magnitud influye sobre todo en la eliminación de dióxido de carbono, de modo que al aumentar el barrido se favorece un descenso de la presión parcial de este gas en la sangre. La composición del barrido, es decir su fracción de oxígeno, se controla por separado con el mezclador. El perfusionista ajusta el caudal de barrido en función de los valores de la presión parcial de dióxido de carbono obtenidos en la gasometría.

Relación gas:sangre (gas-to-blood ratio)

Es la proporción entre el caudal de gas de barrido que atraviesa el oxigenador y el flujo de sangre que circula por él. Este cociente condiciona la eficacia del intercambio, en especial la eliminación de dióxido de carbono, y sirve como referencia para el ajuste inicial del barrido. Una relación de partida en torno a la unidad suele emplearse como punto de arranque que después se afina según la gasometría. Comprenderla ayuda al perfusionista a anticipar cómo cambiarán los gases sanguíneos al modificar el flujo de barrido o el flujo de bomba.

Presión parcial de oxígeno (PaO2)

Es la presión que ejerce el oxígeno disuelto en la sangre y refleja la eficacia de la oxigenación que proporciona el oxigenador. Se mide en la gasometría de la línea arterial del circuito y guía los ajustes de la fracción de oxígeno del gas de barrido. Durante el bypass el perfusionista suele mantenerla en un rango que asegure una saturación completa de la hemoglobina sin caer en una hiperoxia innecesaria. Un valor bajo obliga a revisar el oxigenador, el flujo de gas y su composición, así como la integridad del circuito.

Presión parcial de CO2 (PaCO2)

Es la presión que ejerce el dióxido de carbono disuelto en la sangre y constituye el principal indicador de la ventilación que aporta el oxigenador. Depende sobre todo del caudal de gas de barrido, de modo que al aumentar este flujo la presión parcial de dióxido de carbono desciende, y viceversa. El perfusionista la controla mediante la gasometría para mantener el equilibrio ácido-base del paciente dentro de los objetivos elegidos. Su interpretación durante la hipotermia depende de la estrategia de gestión de gases adoptada, ya sea alfa-stat o pH-stat.

Saturación venosa mixta (SvO2)

Es el porcentaje de hemoglobina que permanece saturada de oxígeno en la sangre venosa que retorna al circuito, y refleja el equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno del organismo. Un descenso de este valor indica que los tejidos están extrayendo más oxígeno, lo que puede deberse a un flujo insuficiente, a un hematocrito bajo o a un aumento del consumo. El perfusionista la monitoriza de forma continua mediante oximetría en línea, ya que constituye un indicador global muy útil de la adecuación de la perfusión. Su caída obliga a revisar el flujo de bomba, el hematocrito, la temperatura y la profundidad anestésica.

Gasometría (blood gas analysis)

Es el análisis que mide los gases disueltos, el equilibrio ácido-base y otros parámetros de la sangre extraída del circuito durante la circulación extracorpórea. Proporciona valores como la presión parcial de oxígeno y de dióxido de carbono, el pH, el bicarbonato, el exceso de bases, los electrolitos y a menudo el hematocrito y la glucemia. A partir de sus resultados, el perfusionista ajusta el gas de barrido, la fracción de oxígeno, el flujo y la corrección metabólica. Puede realizarse de forma intermitente en muestras puntuales o de manera continua mediante sensores integrados en el circuito.

Alfa-stat (alpha-stat)

Es una estrategia de manejo del equilibrio ácido-base durante la hipotermia en la que los valores de la gasometría se interpretan sin corregirlos por la temperatura del paciente. Bajo este enfoque se mantiene constante el estado de ionización de determinadas proteínas, lo que preserva su función enzimática y la autorregulación del flujo cerebral. En la práctica, esto se traduce en no añadir dióxido de carbono al gas de barrido a pesar del descenso de temperatura. Es una de las dos aproximaciones clásicas y su elección frente al pH-stat depende del tipo de paciente y del protocolo del centro.

pH-stat (pH-stat)

Es la estrategia de manejo ácido-base durante la hipotermia en la que los valores de la gasometría se corrigen según la temperatura real del paciente, buscando mantener un pH y una presión de dióxido de carbono estables una vez ajustados. Para lograrlo suele añadirse dióxido de carbono al gas de barrido, lo que provoca una vasodilatación cerebral y aumenta el flujo sanguíneo al cerebro. Este mayor flujo puede favorecer un enfriamiento cerebral más homogéneo, algo valorado especialmente en cirugía pediátrica con hipotermia profunda. Su uso frente al alfa-stat es objeto de debate y depende de la situación clínica concreta.

Hiperoxia (hyperoxia)

Es la situación en la que la presión parcial de oxígeno en la sangre alcanza valores muy por encima de lo fisiológico, algo fácil de provocar durante la circulación extracorpórea al emplear fracciones elevadas de oxígeno en el gas de barrido. Aunque garantiza una saturación completa de la hemoglobina, un exceso mantenido puede favorecer la formación de radicales libres y agravar el daño por reperfusión. Por este motivo se tiende a evitar la hiperoxia innecesaria ajustando la fracción de oxígeno a lo estrictamente preciso. El perfusionista se guía por la gasometría para mantener la oxigenación en un rango seguro y no excesivo.

Hipocapnia (hypocapnia)

Es el descenso de la presión parcial de dióxido de carbono en la sangre por debajo de sus valores normales, frecuente durante el bypass cuando el gas de barrido es excesivo para el flujo de sangre. Provoca una alcalosis respiratoria y una vasoconstricción, particularmente en la circulación cerebral, que puede reducir el flujo sanguíneo al cerebro. Por ello el perfusionista vigila la presión parcial de dióxido de carbono y ajusta el barrido para evitar una hipocapnia mantenida. Su interpretación durante la hipotermia depende de la estrategia alfa-stat o pH-stat empleada.

Transferencia de gases (gas transfer)

Es el proceso por el cual el oxígeno pasa del gas hacia la sangre y el dióxido de carbono se elimina en sentido contrario a través de la membrana del oxigenador. Depende de la superficie de intercambio, del gradiente de presiones, del flujo de sangre y del flujo y composición del gas de barrido. La eficacia de esta transferencia se comprueba en la gasometría y se ajusta modificando la fracción de oxígeno y el caudal de barrido. Un deterioro de la transferencia puede deberse a la condensación de agua en las fibras, a la fuga de plasma o al agotamiento del oxigenador en perfusiones muy prolongadas.

Condensación del oxigenador (oxygenator condensation)

Es la acumulación de humedad en el interior de las fibras del oxigenador, procedente del vapor de agua que arrastra la sangre caliente al ceder gases hacia el compartimento gaseoso. Con el tiempo, esta condensación puede formar una película que reduce la superficie útil y disminuye la eficacia de la transferencia de gases, sobre todo la de dióxido de carbono. Para contrarrestarla se realiza de forma puntual una maniobra de barrido intenso, conocida como flush, que arrastra el agua acumulada. Un empeoramiento progresivo del intercambio pese a esta maniobra puede indicar una fuga de plasma más grave que obligue a plantear el recambio del oxigenador.

Difusión de oxígeno (oxygen diffusion)

Es el mecanismo físico por el que el oxígeno se desplaza desde el compartimento gaseoso, donde su presión es alta, hacia la sangre, donde es más baja, a través de la membrana del oxigenador. La velocidad de este paso depende del gradiente de presión, del grosor y la superficie de la membrana y del tiempo de contacto entre la sangre y el gas. Comprender este principio ayuda al perfusionista a interpretar por qué al elevar la fracción de oxígeno del barrido aumenta la presión parcial de oxígeno de la sangre. Cualquier factor que reduzca la superficie útil, como la condensación, disminuye la eficacia de esta difusión.

Eliminación de CO2 (CO2 removal)

Es el proceso por el que el dióxido de carbono producido por el metabolismo del paciente se retira de la sangre a su paso por el oxigenador. Depende principalmente del caudal de gas de barrido, ya que este arrastra el dióxido de carbono difundido hacia el compartimento gaseoso. Al aumentar el barrido se favorece una mayor eliminación y desciende la presión parcial de dióxido de carbono en la sangre. El perfusionista regula este flujo de forma independiente de la oxigenación para mantener el equilibrio ácido-base dentro de los objetivos del procedimiento.

Saturación arterial de oxígeno (SaO2)

Es el porcentaje de hemoglobina que se encuentra saturada de oxígeno en la sangre que sale del oxigenador hacia el paciente. Durante la circulación extracorpórea se busca mantenerla prácticamente completa, lo que confirma que la oxigenación del circuito es adecuada. Se monitoriza mediante oximetría en línea a la salida del oxigenador y se comprueba también en la gasometría. Una caída de este valor obliga a revisar el flujo de gas, su fracción de oxígeno y el estado del oxigenador.

Aporte de oxígeno (oxygen delivery, DO2)

Es la cantidad total de oxígeno que el circuito entrega al organismo por unidad de tiempo, resultado de combinar el flujo de bomba con el contenido de oxígeno de la sangre. Este contenido depende sobre todo de la concentración de hemoglobina y de su saturación, más que de la fracción disuelta. Durante el bypass el perfusionista busca mantener un aporte suficiente para cubrir las necesidades metabólicas, especialmente cuando el hematocrito es bajo por la hemodilución. Cuando el aporte resulta insuficiente, la saturación venosa mixta desciende y aparecen signos de metabolismo anaerobio como el aumento del lactato.

Consumo de oxígeno (oxygen consumption, VO2)

Es la cantidad de oxígeno que los tejidos del paciente extraen y utilizan por unidad de tiempo durante la circulación extracorpórea. Se reduce con la hipotermia, ya que el descenso de temperatura disminuye la actividad metabólica, lo que permite trabajar con flujos de perfusión menores. El perfusionista lo estima de forma indirecta observando la diferencia de saturación entre la sangre arterial y la venosa junto con el flujo de bomba. Un consumo que supera al aporte se traduce en una caída de la saturación venosa mixta y en la aparición de acidosis metabólica.

Exceso de bases (base excess)

Es el parámetro de la gasometría que refleja el componente metabólico del equilibrio ácido-base, indicando el exceso o déficit de bases respecto a un valor de referencia. Un valor marcadamente negativo señala una acidosis metabólica, frecuentemente relacionada con una perfusión tisular insuficiente durante el bypass. El perfusionista lo vigila junto con el lactato y el pH para valorar si el flujo y la oxigenación son adecuados. Su corrección puede requerir el ajuste del flujo de bomba y, en ocasiones, la administración de bicarbonato según el criterio del equipo.

Recalentamiento (rewarming)

Es la fase de la circulación extracorpórea en la que se devuelve al paciente desde la hipotermia hasta la normotermia antes de la salida de bomba, empleando el intercambiador de calor. Debe realizarse de forma progresiva, manteniendo un gradiente moderado entre la temperatura del agua y la de la sangre para evitar la desgasificación y la formación de microburbujas. Un recalentamiento demasiado rápido o excesivo puede provocar hipertermia cerebral, considerada perjudicial para el sistema nervioso. El perfusionista vigila las temperaturas arterial y venosa y evita superar los límites recomendados para proteger al paciente.

Microburbujas (gaseous microemboli, GME)

Son diminutas burbujas de gas que pueden generarse en el circuito por la turbulencia, la aspiración de campo, los gradientes térmicos o la manipulación de las líneas. Aunque individualmente son muy pequeñas, en gran número pueden alcanzar la circulación del paciente y contribuir al daño neurológico y de otros órganos. Para reducirlas se emplean el filtro arterial, la trampa de burbujas y una manipulación cuidadosa que evite gradientes de temperatura bruscos. Los detectores de burbujas y ciertos sistemas de conteo permiten vigilar su presencia durante la perfusión.

Desgasificación (degassing)

Es la liberación de gas previamente disuelto en la sangre o en el líquido de cebado cuando cambian las condiciones de temperatura o presión, formándose así microburbujas. Ocurre con facilidad durante el recalentamiento, cuando la sangre fría cargada de gas se calienta y el gas pierde solubilidad. Para evitarla se mantiene un gradiente térmico moderado entre el agua del intercambiador y la sangre. El perfusionista conoce este fenómeno y adapta las maniobras de enfriamiento y recalentamiento para minimizar la aparición de burbujas peligrosas.

Exceso de base (base excess, BE)

Cantidad de ácido o base fuerte que habría que añadir a la sangre para devolver el pH a 7,40 en condiciones estándar de temperatura y presión parcial de CO2. Un valor positivo indica un exceso de base y sugiere un componente metabólico alcalinizante, mientras que un valor negativo revela un déficit. Se calcula a partir del bicarbonato y la hemoglobina, y ayuda a separar el trastorno metabólico del respiratorio. Durante la circulación extracorpórea es un indicador muy sensible de la adecuación de la perfusión tisular.

Déficit de base (base deficit)

Expresión del exceso de base con signo negativo que cuantifica la magnitud de una acidosis metabólica. Refleja la cantidad de base que falta en el compartimento sanguíneo para normalizar el equilibrio ácido-base. Un déficit creciente durante el bypass suele traducir una perfusión insuficiente y acumulación de ácidos fijos como el lactato. El perfusionista lo vigila en las gasometrías seriadas porque su empeoramiento anticipa problemas de aporte de oxígeno antes de que aparezcan otros signos clínicos.

Bicarbonato estándar (standard bicarbonate)

Concentración de bicarbonato que tendría la sangre si se equilibrase a una PaCO2 de 40 mmHg, a 37 grados y con la hemoglobina totalmente saturada. Al eliminar la influencia del componente respiratorio, aísla la contribución puramente metabólica al equilibrio ácido-base. Se diferencia del bicarbonato real, que sí depende de la CO2 del momento. Resulta útil para interpretar trastornos mixtos donde coexisten alteraciones respiratorias y metabólicas.

Aclaramiento de lactato (lactate clearance)

Medida de la velocidad a la que desciende la concentración de lactato entre dos determinaciones separadas en el tiempo, expresada habitualmente como porcentaje. Un aclaramiento adecuado indica que el organismo está recuperando el equilibrio entre aporte y consumo de oxígeno. Un lactato que no baja o que sigue subiendo tras corregir el flujo apunta a una perfusión persistentemente deficiente. Se considera un indicador dinámico más informativo que un único valor aislado.

Gap aniónico (anion gap)

Diferencia calculada entre los cationes y aniones medidos habitualmente en plasma, que estima la presencia de aniones no cuantificados. Un gap elevado orienta hacia acidosis por acumulación de ácidos como el lactato o los cuerpos cetónicos. Su cálculo ayuda a clasificar las acidosis metabólicas y a buscar su causa. En el contexto de la circulación extracorpórea complementa la interpretación del exceso de base y del lactato.

Cociente respiratorio (respiratory quotient, RQ)

Relación entre el volumen de dióxido de carbono producido y el volumen de oxígeno consumido por el organismo en un mismo periodo. Su valor depende del sustrato metabólico predominante, siendo distinto para hidratos de carbono, grasas y proteínas. Durante la circulación extracorpórea puede estimarse a partir de las transferencias de gases del oxigenador. Ofrece información sobre el metabolismo global del paciente y la relación entre producción de CO2 y captación de oxígeno.

Transferencia de O2 del oxigenador (oxygen transfer)

Cantidad de oxígeno que la membrana del oxigenador cede a la sangre venosa por unidad de tiempo, resultado del gradiente entre el gas de barrido y el compartimento sanguíneo. Depende del flujo sanguíneo, de la superficie de membrana, de la concentración de oxígeno del gas y del grado de desaturación de la sangre entrante. Un descenso en esta transferencia puede señalar deterioro de la membrana o condensación. Es un parámetro clave para valorar el rendimiento del oxigenador durante el procedimiento.

Transferencia de CO2 (carbon dioxide transfer)

Volumen de dióxido de carbono que el oxigenador elimina de la sangre por unidad de tiempo mediante el gas de barrido. Se controla principalmente ajustando el flujo de barrido, ya que la eliminación de CO2 es muy sensible a este parámetro. Una transferencia inadecuada se traduce en variaciones de la PaCO2 arterial del paciente. El perfusionista la regula para mantener la ventilación adecuada del circuito extracorpóreo.

Punto de rocío (dew point)

Temperatura a la que el vapor de agua presente en el gas de barrido comienza a condensarse en el interior del oxigenador. Cuando el gas se enfría por debajo de este punto se forman gotas que pueden obstruir los poros de la membrana. Esta condensación reduce la superficie efectiva de intercambio y compromete la transferencia de gases. Los sistemas de calentamiento del gas o purgas periódicas ayudan a evitar que se alcance este fenómeno.

Plasma leakage del oxigenador (plasma leakage)

Paso indeseado de plasma desde el compartimento sanguíneo hacia el lado del gas a través de los microporos de la membrana. Se manifiesta como la aparición de líquido en la salida de gas y provoca una caída progresiva de la capacidad de intercambio gaseoso. Es más frecuente en membranas microporosas y en procedimientos prolongados. Cuando aparece suele obligar a considerar el recambio del oxigenador para mantener una oxigenación segura.

Shunt (cortocircuito)

Fracción de sangre que llega al lado arterial sin haberse oxigenado adecuadamente por no haber participado en el intercambio de gases. Puede originarse en el propio paciente, por zonas pulmonares no ventiladas, o en el circuito, por recirculación. Su presencia reduce la saturación arterial pese a un aporte de oxígeno aparentemente correcto. En circulación extracorpórea se vigila para asegurar que toda la sangre pasa por la membrana del oxigenador.

Espacio muerto (dead space)

Volumen de gas que participa en la ventilación pero no llega a intercambiarse con la sangre. En el contexto del oxigenador equivale al gas de barrido que atraviesa la membrana sin contactar eficazmente con el compartimento sanguíneo. Un espacio muerto elevado reduce la eficiencia de la eliminación de CO2. Su valoración ayuda a optimizar la relación entre el flujo de gas de barrido y el flujo de sangre.

Coeficiente de extracción de O2 (oxygen extraction ratio, O2ER)

Proporción del oxígeno entregado a los tejidos que estos realmente consumen, calculada como la relación entre el consumo y la entrega de oxígeno. Refleja el equilibrio entre lo que el organismo recibe y lo que necesita. Un coeficiente elevado indica que los tejidos están extrayendo una fracción mayor de lo habitual, señal de que el aporte puede estar quedándose corto. Durante el bypass es un indicador útil de la reserva de oxígeno disponible.

Entrega de oxígeno indexada (indexed oxygen delivery, DO2i)

Cantidad de oxígeno que se aporta a los tejidos por unidad de tiempo relacionada con la superficie corporal del paciente. Se obtiene combinando el flujo de la bomba, la hemoglobina y la saturación arterial, ajustados al tamaño del paciente. Permite comparar la adecuación del aporte entre pacientes de distinto tamaño. Es uno de los objetivos centrales de la llamada perfusión dirigida por objetivos durante la circulación extracorpórea.

Umbral crítico de DO2 (critical DO2 threshold)

Nivel de entrega de oxígeno por debajo del cual el consumo tisular deja de ser independiente del aporte y comienza a caer, entrando el organismo en metabolismo anaerobio. Al cruzar este umbral aumenta la producción de lactato y se instaura una deuda de oxígeno. Mantener la entrega por encima de este punto es un objetivo fundamental de la perfusión segura. Su valor puede variar con la temperatura y el estado metabólico del paciente.

Gasto de gas de barrido (sweep gas flow)

Flujo de gas que se hace circular por el lado gaseoso de la membrana del oxigenador para captar el CO2 y aportar oxígeno. Su ajuste es el principal medio para controlar la PaCO2 del paciente, ya que a mayor flujo mayor eliminación de dióxido de carbono. Se regula de forma independiente de la concentración de oxígeno del gas. Su manejo adecuado permite mantener la normocapnia sin afectar de forma significativa a la oxigenación.

FiO2 del blender (blender FiO2)

Fracción de oxígeno del gas de barrido que se administra al oxigenador, ajustada mediante un mezclador de aire y oxígeno. Controla directamente el gradiente de oxígeno disponible para la transferencia hacia la sangre y, por tanto, la PaO2 arterial. Se regula de manera independiente del flujo de barrido, que gobierna la eliminación de CO2. Permite adaptar la oxigenación a las necesidades del paciente sin modificar la ventilación del circuito.

Entrega de oxígeno (oxygen delivery, DO2)

Cantidad total de oxígeno que el sistema circulatorio, o la bomba en el caso del bypass, aporta a los tejidos por unidad de tiempo. Resulta del producto del flujo sanguíneo por el contenido de oxígeno de la sangre, que depende sobre todo de la hemoglobina y su saturación. Es el pilar sobre el que se sustenta la perfusión dirigida por objetivos. Mantener una entrega suficiente evita la aparición de metabolismo anaerobio y acidosis láctica.

Diferencia arteriovenosa de O2 (arteriovenous oxygen difference)

Diferencia entre el contenido de oxígeno de la sangre arterial y el de la venosa mixta, que refleja la cantidad de oxígeno extraída por los tejidos. Un aumento de esta diferencia indica que los tejidos extraen más oxígeno, señal de que el aporte puede ser insuficiente. Se relaciona estrechamente con el consumo y con la saturación venosa. Es un parámetro útil para valorar la adecuación de la perfusión durante el bypass.

Contenido de oxígeno (oxygen content, CaO2)

Cantidad total de oxígeno transportada en un volumen dado de sangre, que suma el oxígeno unido a la hemoglobina y el disuelto en el plasma. La fracción unida a la hemoglobina es, con mucho, la más importante, por lo que la anemia reduce notablemente el contenido. Este valor es determinante en el cálculo de la entrega de oxígeno. Conocerlo ayuda a decidir cuándo transfundir para mejorar el transporte durante la circulación extracorpórea.

Curva de disociación de la hemoglobina (oxyhemoglobin dissociation curve)

Representación gráfica de la relación entre la presión parcial de oxígeno y la saturación de la hemoglobina, con forma sigmoidea característica. Su desplazamiento a la derecha facilita la cesión de oxígeno a los tejidos, mientras que a la izquierda aumenta la afinidad y dificulta la liberación. Factores como el pH, la temperatura, la CO2 y el 2,3-difosfoglicerato la modifican. Comprender su comportamiento es esencial para interpretar la oxigenación durante la hipotermia y los cambios de pH del bypass.

P50 (P50)

Presión parcial de oxígeno a la que la hemoglobina se encuentra saturada al cincuenta por ciento, indicador de la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno. Un valor elevado refleja menor afinidad y mayor facilidad para ceder oxígeno a los tejidos, mientras que uno bajo indica lo contrario. Se modifica con la temperatura, el pH y la concentración de difosfoglicerato. Es un concepto clave para entender cómo la hipotermia del bypass altera la liberación de oxígeno.

Efecto Bohr (Bohr effect)

Fenómeno por el que el aumento de la concentración de CO2 y la disminución del pH reducen la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno. Esto favorece la liberación de oxígeno precisamente en los tejidos con mayor actividad metabólica, donde se acumula CO2. Durante la circulación extracorpórea, las variaciones de pH y CO2 impuestas por el manejo del gas de barrido influyen en este efecto. Ayuda a explicar cómo se adapta la cesión de oxígeno a las condiciones locales.

Efecto Haldane (Haldane effect)

Propiedad por la que la sangre desoxigenada transporta más dióxido de carbono que la oxigenada, favoreciendo la captación de CO2 en los tejidos y su liberación en el pulmón. Al oxigenarse la sangre en el oxigenador, se facilita la salida del CO2 hacia el gas de barrido. Es complementario del efecto Bohr en la regulación del intercambio de gases. Su comprensión resulta útil para interpretar la eliminación de CO2 en el circuito extracorpóreo.

Carbaminohemoglobina (carbaminohemoglobin)

Compuesto que se forma cuando el dióxido de carbono se une directamente a la hemoglobina, siendo una de las formas de transporte de CO2 en la sangre. Aunque la mayor parte del CO2 viaja como bicarbonato, esta fracción contribuye al transporte total. Su formación se ve favorecida en la sangre desoxigenada, en relación con el efecto Haldane. En el oxigenador, la oxigenación de la sangre libera parte de este CO2 para su eliminación.

Corrección por temperatura de la gasometría (temperature correction)

Ajuste que se aplica a los valores de gases sanguíneos para tener en cuenta la temperatura real del paciente, distinta de los 37 grados a los que mide el analizador. La solubilidad de los gases cambia con la temperatura, lo que modifica las presiones parciales medidas. Este ajuste está en la base del debate entre las estrategias de manejo ácido-base durante la hipotermia. Su comprensión es imprescindible para interpretar correctamente las gasometrías en bypass hipotérmico.

Acidosis metabólica (metabolic acidosis)

Trastorno del equilibrio ácido-base caracterizado por un descenso del pH debido a la acumulación de ácidos fijos o a la pérdida de bicarbonato. Durante la circulación extracorpórea suele deberse a hipoperfusión con producción de lactato. Se acompaña de un exceso de base negativo y, con frecuencia, de un gap aniónico elevado. Su detección obliga a revisar la adecuación de la entrega de oxígeno y del flujo de perfusión.

Acidosis respiratoria (respiratory acidosis)

Descenso del pH provocado por una retención de dióxido de carbono en la sangre. En el circuito extracorpóreo suele originarse por un gas de barrido insuficiente que no elimina bien el CO2. El bicarbonato tiende a elevarse de forma compensadora si el trastorno se prolonga. Su corrección pasa habitualmente por aumentar el flujo del gas de barrido del oxigenador.

Alcalosis respiratoria (respiratory alkalosis)

Elevación del pH debida a una eliminación excesiva de dióxido de carbono de la sangre. Durante el bypass puede producirse cuando el flujo de gas de barrido es demasiado alto para las necesidades del paciente. Provoca una disminución de la PaCO2 y puede alterar la perfusión cerebral por vasoconstricción. Se corrige reduciendo el flujo del gas de barrido del oxigenador.

Alcalosis metabólica (metabolic alkalosis)

Aumento del pH sanguíneo causado por un incremento del bicarbonato o una pérdida de ácidos. Puede aparecer tras la administración de bicarbonato, citrato de hemoderivados o por otras alteraciones. Se acompaña de un exceso de base positivo. En el contexto perfusionista requiere valorar las causas y evitar correcciones excesivas del equilibrio ácido-base.

Base tampón (buffer base)

Conjunto de aniones de la sangre capaces de amortiguar los cambios de pH, entre los que destacan el bicarbonato, las proteínas y la hemoglobina. Su capacidad determina la resistencia del organismo a las variaciones de acidez. El exceso de base se calcula precisamente en relación con este sistema de amortiguación. Comprenderlo ayuda a interpretar cómo la sangre mantiene estable el pH pese a la producción de ácidos.

Diferencia de iones fuertes (strong ion difference, SID)

Concepto del enfoque fisicoquímico del equilibrio ácido-base que representa la diferencia entre las cargas de los cationes y aniones fuertes del plasma. Sus variaciones influyen directamente en el pH de la sangre de forma independiente al CO2. Este marco permite explicar acidosis por dilución o por administración de soluciones ricas en cloro. Ofrece una perspectiva complementaria a la interpretación clásica basada en bicarbonato.

Acidosis dilucional (dilutional acidosis)

Descenso del pH que se produce al diluir la sangre con soluciones que reducen la concentración de bicarbonato o aportan un exceso de cloro. Es relevante durante el cebado del circuito y la administración de grandes volúmenes de cristaloides. Se explica bien mediante el concepto de diferencia de iones fuertes. Elegir soluciones de cebado equilibradas ayuda a minimizar este fenómeno durante la circulación extracorpórea.

Hipoxemia (hypoxemia)

Descenso de la presión parcial o del contenido de oxígeno en la sangre arterial por debajo de los valores adecuados. En el circuito extracorpóreo puede deberse a fallo del oxigenador, mezcla venosa o ajustes inadecuados del gas. Compromete la entrega de oxígeno a los tejidos y favorece el metabolismo anaerobio. Su detección exige revisar el rendimiento del oxigenador y los parámetros del gas de barrido.

Hipoxia tisular (tissue hypoxia)

Insuficiencia de oxígeno a nivel de los tejidos para mantener el metabolismo aerobio, independientemente de las cifras en sangre. Puede deberse a un aporte reducido, a una distribución inadecuada del flujo o a una extracción alterada. Se manifiesta con acumulación de lactato y acidosis metabólica. Es la consecuencia que la perfusión dirigida por objetivos trata de evitar mediante el control de la entrega de oxígeno.

Deuda de oxígeno (oxygen debt)

Déficit acumulado de oxígeno que se produce cuando el consumo tisular no puede satisfacerse con el aporte disponible durante un periodo. Cuanto mayor y más prolongada es esta deuda, peor tiende a ser la evolución del paciente. Se refleja indirectamente en el aumento del lactato y en el déficit de base. Minimizarla manteniendo una entrega de oxígeno suficiente es un objetivo central de la perfusión.

Saturación venosa central de O2 (central venous oxygen saturation, ScvO2)

Saturación de oxígeno medida en la sangre venosa de la vena cava superior, próxima a la aurícula derecha. Ofrece una estimación del equilibrio entre aporte y consumo de oxígeno en el territorio superior del organismo. Aunque no es idéntica a la saturación venosa mixta, guarda con ella una relación estrecha y es más accesible. Se emplea como marcador dinámico de la adecuación de la perfusión.

Presión venosa mixta de O2 (mixed venous oxygen tension, PvO2)

Presión parcial de oxígeno de la sangre venosa mixta que retorna al circuito tras haber cedido oxígeno a los tejidos. Refleja la cantidad de oxígeno que queda disponible después del consumo tisular. Un valor bajo indica una elevada extracción y un posible aporte insuficiente. Complementa la información de la saturación venosa para valorar el estado de la perfusión.

Eficiencia de intercambio gaseoso del oxigenador (gas exchange efficiency)

Capacidad del oxigenador para transferir oxígeno y eliminar CO2 en relación con las condiciones del gas y la sangre. Se valora comparando las gasometrías de entrada y salida con los flujos aplicados. Un descenso de esta eficiencia puede deberse a condensación, plasma leakage o formación de coágulos. Su seguimiento permite detectar el deterioro del dispositivo y decidir su recambio a tiempo.

Flujo nominal del oxigenador (rated flow)

Flujo sanguíneo máximo que un oxigenador puede procesar manteniendo una oxigenación adecuada de la sangre venosa según las especificaciones del fabricante. Superarlo compromete la capacidad de la membrana para saturar completamente la sangre. Elegir un oxigenador con flujo nominal apropiado al tamaño del paciente es parte de la planificación del procedimiento. Conocer este dato evita trabajar por encima de las capacidades del dispositivo.

Superficie de membrana (membrane surface area)

Área total de la membrana del oxigenador disponible para el intercambio de gases entre la sangre y el gas de barrido. Una mayor superficie permite transferir más oxígeno y eliminar más CO2. Este parámetro condiciona el flujo nominal y la elección del oxigenador según el tamaño del paciente. La pérdida de superficie efectiva por condensación o coágulos reduce la eficiencia del intercambio.

Producción de CO2 (carbon dioxide production, VCO2)

Cantidad de dióxido de carbono que el metabolismo del organismo genera por unidad de tiempo. Durante el bypass, este CO2 debe eliminarse a través del gas de barrido del oxigenador. Aumenta con la actividad metabólica y disminuye con la hipotermia. Su relación con el consumo de oxígeno define el cociente respiratorio del paciente.

CO2 del gas de salida del oxigenador (exhaust gas CO2)

Concentración de dióxido de carbono medida en el gas que abandona el oxigenador tras haber captado el CO2 de la sangre. Refleja de forma indirecta la eliminación de CO2 y guarda relación con la PaCO2 del paciente. Un descenso puede indicar menor transferencia o problemas en el intercambio. Su medición aporta una vigilancia continua y no invasiva de la ventilación del circuito.

Relación gas de barrido/flujo sanguíneo (gas-to-blood flow ratio)

Proporción entre el flujo del gas de barrido y el flujo sanguíneo que atraviesa el oxigenador. Ajustar esta relación permite controlar de forma independiente la eliminación de CO2 respecto a la oxigenación. Una relación demasiado baja retiene CO2, mientras que una demasiado alta lo elimina en exceso. Es un parámetro práctico para orientar el manejo del gas de barrido.

Hueco de saturación de oxígeno (oxygen saturation gap)

Diferencia entre la saturación de oxígeno calculada a partir de la PaO2 y la medida directamente por cooximetría. Un hueco significativo sugiere la presencia de formas anómalas de hemoglobina, como la carboxihemoglobina o la metahemoglobina. Estas formas no transportan oxígeno de manera eficaz y falsean las lecturas habituales. Reconocerlo evita interpretaciones erróneas de la oxigenación durante la perfusión.

Metahemoglobina (methemoglobin)

Forma de hemoglobina en la que el hierro se encuentra oxidado y es incapaz de transportar oxígeno de forma efectiva. Su presencia en cantidades elevadas reduce el contenido de oxígeno de la sangre pese a cifras aparentemente normales. Puede deberse a ciertos fármacos o tóxicos. Su detección mediante cooximetría es importante para interpretar correctamente la oxigenación del paciente.

Carboxihemoglobina (carboxyhemoglobin)

Hemoglobina unida al monóxido de carbono en lugar de al oxígeno, lo que reduce la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. Su afinidad por el monóxido de carbono es muy elevada, por lo que pequeñas cantidades tienen un efecto notable. Falsea la lectura de la pulsioximetría convencional y solo se detecta con cooximetría. Su presencia debe tenerse en cuenta al valorar el contenido real de oxígeno.

Cooximetría (co-oximetry)

Técnica de análisis que mide las distintas fracciones de hemoglobina, incluidas la oxigenada, la desoxigenada, la carboxihemoglobina y la metahemoglobina. A diferencia de la pulsioximetría, distingue las formas anómalas que no transportan oxígeno. Proporciona una medida precisa de la saturación real y del contenido de oxígeno. Es especialmente útil cuando se sospecha un hueco de saturación durante la perfusión.

Calcio iónico (ionized calcium)

Fracción del calcio sanguíneo que se encuentra libre y biológicamente activa, medida habitualmente en las gasometrías ampliadas. Es relevante para la función cardiaca y la coagulación durante la circulación extracorpórea. La hemodilución y el citrato de los hemoderivados pueden reducirlo. Su monitorización permite corregir a tiempo las alteraciones que afectan a la contractilidad y al ritmo.

Potasio en la gasometría (potassium monitoring)

Concentración de potasio en sangre que se vigila estrechamente durante la circulación extracorpórea por su influencia en el ritmo cardiaco. La cardioplejia rica en potasio, la hemólisis y la función renal pueden alterar sus valores. Tanto el exceso como el defecto de potasio son peligrosos para el corazón. Las gasometrías seriadas permiten detectar y corregir estas variaciones con rapidez.

Glucemia durante el bypass (blood glucose monitoring)

Concentración de glucosa en sangre que se controla durante la circulación extracorpórea, ya que suele elevarse por la respuesta al estrés quirúrgico. Tanto la hiperglucemia como la hipoglucemia se asocian a peor evolución. Las gasometrías ampliadas permiten un seguimiento frecuente sin necesidad de esperar al laboratorio. Su manejo forma parte del control metabólico global del paciente.

Sodio en la gasometría (sodium monitoring)

Concentración de sodio en sangre que puede variar durante la circulación extracorpórea por la hemodilución y las soluciones administradas. Sus alteraciones influyen en el equilibrio osmótico y en la diferencia de iones fuertes. Cambios bruscos deben evitarse por su repercusión sobre el sistema nervioso. Su medición en las gasometrías ampliadas ayuda a mantener el equilibrio hidroelectrolítico.

Cloro en la gasometría (chloride monitoring)

Concentración de cloro en sangre relevante en la interpretación fisicoquímica del equilibrio ácido-base. Un exceso de cloro, frecuente tras la administración de soluciones salinas, puede provocar acidosis por reducción de la diferencia de iones fuertes. Elegir soluciones equilibradas para el cebado ayuda a evitar este efecto. Su vigilancia complementa la interpretación del gap aniónico y del exceso de base.

Consumo aparente de oxígeno en bypass (apparent oxygen consumption)

Estimación del oxígeno consumido por el paciente durante la circulación extracorpórea calculada a partir de la transferencia del oxigenador y las gasometrías. Refleja las necesidades metabólicas globales bajo las condiciones del procedimiento. Disminuye con la hipotermia y aumenta durante el recalentamiento. Su seguimiento ayuda a comprobar que la entrega de oxígeno cubre la demanda real.

Reserva de oxígeno (oxygen reserve)

Margen entre el oxígeno que se está entregando a los tejidos y el que estos consumen, que indica cuánto puede caer el aporte antes de comprometer el metabolismo aerobio. Una reserva amplia ofrece seguridad frente a caídas súbitas del flujo o la hemoglobina. Cuando la reserva se agota aumenta la extracción y aparece la deuda de oxígeno. Su valoración orienta el margen de seguridad durante la perfusión.

Fracción de shunt fisiológico (physiologic shunt fraction)

Proporción del gasto que llega al lado arterial sin haberse oxigenado por completo en relación con el flujo total. Incluye tanto el cortocircuito anatómico como las zonas mal oxigenadas. Un aumento de esta fracción reduce la saturación arterial pese a un aporte adecuado de oxígeno. Su valoración ayuda a interpretar por qué la oxigenación puede ser inferior a la esperada.

🩸 Anticoagulación y sangre 84

ACT (Tiempo de Coagulación Activado)

El tiempo de coagulación activado es la prueba a pie de cama que se emplea para vigilar el grado de anticoagulación con heparina durante la circulación extracorpórea. Mide el tiempo que tarda en coagular una muestra de sangre completa tras añadirle un activador de la coagulación, ofreciendo un resultado en pocos minutos. Sus valores guían la administración de heparina antes de iniciar la bomba y su mantenimiento a lo largo del procedimiento. Aunque es sencillo y muy útil, sus resultados pueden verse influidos por factores como la hipotermia, la hemodilución o el recuento de plaquetas.

Resistencia a la Heparina

La resistencia a la heparina describe la situación en la que las dosis habituales del anticoagulante no logran alcanzar el nivel de anticoagulación deseado, medido por ejemplo con el tiempo de coagulación activado. Su causa más frecuente es el déficit de antitrombina, la proteína a través de la cual actúa la heparina, aunque también intervienen otros factores. Ante esta situación puede ser necesario aumentar la dosis, reponer antitrombina o recurrir a anticoagulantes alternativos. Reconocerla es importante para no exponer al paciente al riesgo de trombosis del circuito por una anticoagulación insuficiente.

HIT (Trombopenia Inducida por Heparina)

La trombopenia inducida por heparina es una reacción inmunitaria grave en la que el organismo genera anticuerpos frente a un complejo formado por la heparina y una proteína plaquetaria. Paradójicamente, aunque cursa con descenso de las plaquetas, favorece la formación de trombos que pueden ocasionar complicaciones vasculares serias. Su aparición obliga a suspender toda administración de heparina y a sustituirla por anticoagulantes de otra naturaleza, como los inhibidores directos de la trombina. En el contexto de la circulación extracorpórea supone un desafío particular, ya que impide usar el anticoagulante habitual.

Antitrombina

La antitrombina es una proteína plasmática natural que inhibe la trombina y otros factores de la coagulación, actuando como uno de los principales frenos fisiológicos de este proceso. La heparina ejerce su efecto anticoagulante precisamente potenciando la actividad de la antitrombina. Cuando sus niveles son bajos, la respuesta a la heparina se debilita, dando lugar al fenómeno de resistencia. En estos casos puede reponerse mediante concentrados o plasma, con el fin de restaurar una anticoagulación eficaz durante el soporte extracorpóreo.

Bivalirudina

La bivalirudina es un anticoagulante que inhibe directamente la trombina sin necesidad de la antitrombina, lo que la convierte en una alternativa útil cuando la heparina no puede emplearse. Se recurre a ella especialmente en la trombopenia inducida por heparina o en situaciones de resistencia, tanto en cirugía cardiaca como en el soporte prolongado con ECMO. Su efecto es predecible y de vida media relativamente corta, pero carece de un antídoto específico, por lo que su reversión depende de la eliminación del fármaco. Su uso requiere una monitorización cuidadosa para mantener la anticoagulación dentro de un rango seguro.

TEG / ROTEM (Pruebas Viscoelásticas)

Las pruebas viscoelásticas son técnicas que evalúan de forma global y dinámica el proceso de formación y disolución del coágulo a partir de una muestra de sangre completa. A diferencia de las pruebas clásicas de laboratorio, aportan información sobre la velocidad de coagulación, la firmeza del coágulo y la actividad fibrinolítica en un mismo trazado. En cirugía cardiaca resultan valiosas para orientar el tratamiento del sangrado, indicando si conviene administrar fibrinógeno, plaquetas, plasma o antifibrinolíticos. Su uso permite un manejo más racional de los hemoderivados y ayuda a reducir transfusiones innecesarias.

Fibrinógeno

El fibrinógeno es la proteína plasmática que, al transformarse en fibrina por acción de la trombina, constituye el armazón estructural del coágulo sanguíneo. Durante la circulación extracorpórea sus niveles descienden por la hemodilución, el consumo y la pérdida sanguínea, lo que contribuye al sangrado tras la cirugía. Cuando la concentración cae por debajo de valores adecuados, la capacidad de formar coágulos firmes se ve comprometida. Su reposición mediante concentrados o crioprecipitado es una de las intervenciones clave en el manejo de la coagulopatía perioperatoria.

Plaquetas

Las plaquetas son los elementos celulares de la sangre encargados de iniciar la hemostasia formando el tapón inicial en el lugar de la lesión vascular. Durante la circulación extracorpórea sufren un descenso de su número y una alteración de su función, debido al contacto con las superficies del circuito y a la hemodilución. Esta disfunción plaquetaria es una causa importante de sangrado tras la cirugía cardiaca. Su transfusión se reserva para situaciones de hemorragia con recuento o función insuficientes, guiada idealmente por pruebas viscoelásticas.

Hemoglobina Libre en Plasma

La hemoglobina libre en plasma es la hemoglobina que circula fuera de los hematíes tras su destrucción, y constituye un marcador directo del grado de hemólisis en el soporte extracorpóreo. Su elevación indica que los glóbulos rojos están siendo dañados por el circuito, y en concentraciones altas puede resultar tóxica para el riñón y otros órganos. La monitorización periódica de este parámetro forma parte de la vigilancia rutinaria de los pacientes en ECMO. Un ascenso brusco suele alertar sobre problemas como trombosis del oxigenador o de la bomba.

Plasma Fresco Congelado (PFC)

El plasma fresco congelado es un hemoderivado que contiene los factores de la coagulación en concentraciones fisiológicas, y se emplea para corregir déficits múltiples de estos factores. En cirugía cardiaca se utiliza en el tratamiento del sangrado asociado a coagulopatía, especialmente cuando existe una alteración global de la coagulación. Su administración conlleva ciertos riesgos, como reacciones transfusionales o sobrecarga de volumen, por lo que su uso debe estar bien justificado. Las estrategias actuales tienden a sustituirlo por concentrados de factores específicos cuando es posible, guiados por pruebas viscoelásticas.

Patient Blood Management (PBM)

El patient blood management es un enfoque global orientado a preservar la propia sangre del paciente y a reducir la necesidad de transfusiones de sangre alogénica. Se sustenta en tres pilares: optimizar la masa eritrocitaria antes de la cirugía, minimizar las pérdidas sanguíneas durante el procedimiento y aplicar criterios racionales para transfundir. En el ámbito de la perfusión incluye medidas como la recuperación de sangre, la reducción del volumen de cebado y el uso de antifibrinolíticos. Su aplicación mejora los resultados clínicos, ya que las transfusiones se asocian a complicaciones que conviene evitar.

Autotransfusión (Cell Saver)

La autotransfusión es la técnica que recupera la sangre que el paciente pierde durante la cirugía para devolvérsela tras procesarla, evitando así el desecho de su propia sangre. El dispositivo recoge la sangre del campo quirúrgico, la lava, la concentra y separa los hematíes de los detritus, el plasma y los anticoagulantes. El producto final es una suspensión de glóbulos rojos lavados que puede reinfundirse al paciente. Es una herramienta central del patient blood management, ya que reduce la exposición a sangre de donante y sus riesgos asociados.

Hemostasia

La hemostasia es el conjunto de mecanismos fisiológicos que detienen la hemorragia y mantienen la sangre dentro del sistema vascular tras una lesión. Comprende una fase inicial de vasoconstricción y formación del tapón plaquetario, seguida de la cascada de la coagulación que consolida el coágulo con fibrina, y finalmente su disolución controlada. En la cirugía cardiaca este equilibrio se ve profundamente alterado por la anticoagulación, la hemodilución y el contacto de la sangre con el circuito. Restaurar una hemostasia adecuada al finalizar la circulación extracorpórea es esencial para evitar el sangrado postoperatorio.

Coagulopatía

La coagulopatía es la alteración de la capacidad de la sangre para coagular de manera adecuada, que puede manifestarse como una tendencia excesiva al sangrado o, con menor frecuencia, a la trombosis. En el contexto de la circulación extracorpórea suele ser de origen multifactorial, combinando la dilución de los factores, el consumo, la disfunción plaquetaria y la fibrinólisis. Su reconocimiento y tratamiento dirigido son fundamentales para controlar la hemorragia perioperatoria. El diagnóstico preciso del tipo de coagulopatía, apoyado en pruebas de laboratorio y viscoelásticas, permite orientar la terapia hacia el componente deficitario.

Antifibrinolíticos

Los antifibrinolíticos son fármacos que inhiben la disolución prematura del coágulo, contribuyendo a reducir el sangrado durante y después de la cirugía cardiaca. Actúan bloqueando la conversión del plasminógeno en plasmina, la enzima encargada de degradar la fibrina. El ácido tranexámico es el representante más utilizado en este ámbito, y su empleo se ha asociado a una menor pérdida sanguínea y a una reducción de las necesidades transfusionales. Su dosificación debe ajustarse con cuidado, pues concentraciones muy elevadas se han relacionado con efectos adversos neurológicos.

Anti-Xa (Actividad Anti-Factor Xa)

La actividad anti-factor Xa es un ensayo de laboratorio que cuantifica directamente el efecto anticoagulante de la heparina midiendo su capacidad para inhibir el factor Xa. A diferencia del tiempo de coagulación activado, refleja de manera más específica la concentración funcional de heparina y se ve menos afectada por otros factores. Se utiliza cada vez más en el soporte prolongado con ECMO para afinar el ajuste de la anticoagulación. Su principal limitación es que requiere procesamiento en el laboratorio, lo que retrasa la obtención del resultado frente a las pruebas a pie de cama.

Trombosis del Oxigenador

La trombosis del oxigenador es la formación de coágulos en la membrana de intercambio gaseoso, una complicación relevante en el soporte prolongado con ECMO. Los depósitos de fibrina y los coágulos reducen la superficie efectiva de intercambio, deteriorando la oxigenación y la eliminación de dióxido de carbono. Además, pueden liberar émbolos, aumentar la resistencia del circuito y desencadenar hemólisis. Su sospecha, basada en cambios de rendimiento o marcadores de coagulación y hemólisis, obliga a valorar el recambio del oxigenador.

Hemoconcentración / Ultrafiltración

La hemoconcentración es la técnica que retira el exceso de agua y de pequeñas moléculas de la sangre durante la circulación extracorpórea, con el fin de aumentar el hematocrito y reducir la sobrecarga de líquidos. Se realiza mediante un hemofiltro conectado al circuito, que filtra el plasma a través de una membrana semipermeable aprovechando un gradiente de presión. Además de concentrar la sangre, ayuda a eliminar mediadores inflamatorios y a corregir alteraciones del medio interno. Es especialmente útil tras una hemodilución importante o en pacientes con función renal comprometida.

TTPa (Tiempo de Tromboplastina Parcial Activada)

El tiempo de tromboplastina parcial activada es una prueba de laboratorio que evalúa la vía intrínseca y común de la coagulación, y que se utiliza para monitorizar la anticoagulación con heparina, sobre todo en el soporte prolongado. Mide el tiempo que tarda en formarse el coágulo tras añadir determinados reactivos al plasma del paciente. Su prolongación indica un mayor grado de anticoagulación, aunque su interpretación puede verse afectada por diversos factores clínicos. En la ECMO se emplea con frecuencia junto a otros marcadores para lograr un ajuste equilibrado de la heparina.

Coagulación Intravascular Diseminada (CID)

La coagulación intravascular diseminada es un trastorno grave en el que se activa de forma generalizada y descontrolada la coagulación dentro de los vasos, con formación difusa de microtrombos. Este consumo masivo de plaquetas y factores acaba paradójicamente provocando una tendencia hemorrágica, al agotarse los elementos necesarios para coagular. Puede desencadenarse en el contexto de la circulación extracorpórea por la inflamación intensa, la sepsis o el shock. Su manejo es complejo y se centra en tratar la causa subyacente y reponer los componentes deficitarios según las necesidades.

Recubrimiento Biocompatible del Circuito

El recubrimiento biocompatible es el tratamiento aplicado a las superficies internas del circuito extracorpóreo para reducir la activación de la coagulación, las plaquetas y la respuesta inflamatoria al contacto con material extraño. Entre los más conocidos figuran las superficies heparinizadas, que inmovilizan heparina sobre las paredes del circuito, así como diversos polímeros que imitan las membranas biológicas. Estos recubrimientos disminuyen la formación de trombos y mejoran la tolerancia del organismo al soporte. Su uso ha permitido, en determinados contextos, reducir las dosis de anticoagulante sistémico necesarias.

Síndrome de Von Willebrand Adquirido

Este trastorno hemorrágico aparece durante el soporte con dispositivos de flujo continuo, como la ECMO o las asistencias ventriculares, y se debe a la degradación de los multímeros de alto peso molecular del factor de Von Willebrand. Las fuerzas de cizallamiento que genera el flujo mecánico destruyen estas moléculas, imprescindibles para una hemostasia plaquetaria eficaz. Como consecuencia, los pacientes presentan una mayor tendencia al sangrado, especialmente a nivel mucoso y digestivo. El fenómeno suele revertir tras retirar el dispositivo, cuando cesa la fuerza mecánica que lo provoca.

Tromboelastografía (Thromboelastography, TEG)

Prueba viscoelástica que analiza en tiempo real la formación y disolución del coágulo sobre sangre total, registrando su evolución mediante un pin suspendido en una cubeta que oscila lentamente. A medida que se forma la fibrina, la resistencia mecánica transmitida al pin genera la característica curva en forma de huso. Aporta información global sobre la iniciación, la amplificación, la fuerza máxima y la lisis del coágulo, integrando la contribución de plaquetas, factores y fibrinógeno. En cirugía cardiaca guía la transfusión dirigida por objetivos y ayuda a distinguir el origen de la hemorragia.

Tromboelastometría rotacional (Rotational Thromboelastometry, ROTEM)

Variante de prueba viscoelástica en la que es el sensor el que rota dentro de una cubeta fija, y la formación del coágulo frena progresivamente ese giro. La señal óptica resultante genera un tromboelastograma con parámetros como el tiempo de coagulación, el tiempo de formación del coágulo, el ángulo alfa y la firmeza máxima. Sus ensayos activados por reactivos específicos permiten disecar por separado las vías de la coagulación. Se emplea en algoritmos de hemostasia perioperatoria para orientar el uso de fibrinógeno, plasma, plaquetas y antifibrinolíticos.

EXTEM

Ensayo de ROTEM que activa la coagulación por la vía extrínseca mediante factor tisular, ofreciendo una valoración rápida de la formación global del coágulo dependiente del factor VII y de la vía común. Sus parámetros de tiempo de coagulación y firmeza máxima reflejan la disponibilidad de factores extrínsecos, fibrinógeno y plaquetas. Suele ser el primer ensayo que se interpreta en un algoritmo por su rapidez. Al compararlo con FIBTEM permite separar la contribución plaquetaria de la del fibrinógeno.

INTEM

Ensayo de ROTEM que desencadena la coagulación por la vía intrínseca a través de la activación por contacto, siendo sensible a los factores de esa vía y al efecto de la heparina. Un tiempo de coagulación prolongado en INTEM orienta hacia déficit de factores intrínsecos o presencia de heparina residual. Se interpreta en paralelo con HEPTEM para detectar el efecto heparínico. Junto con EXTEM contribuye a una visión completa del estado de la coagulación tras la circulación extracorpórea.

FIBTEM

Ensayo de ROTEM que inhibe la función plaquetaria mediante un agente citoesquelético, de modo que la firmeza del coágulo resultante depende casi exclusivamente del fibrinógeno funcional y de su polimerización. Una firmeza máxima reducida en FIBTEM indica déficit o disfunción del fibrinógeno y respalda la administración de fibrinógeno concentrado o crioprecipitado. Comparado con EXTEM permite calcular la aportación plaquetaria a la fuerza del coágulo. Es una herramienta clave en la hemorragia dilucional de la cirugía cardiaca.

HEPTEM

Ensayo de ROTEM análogo a INTEM pero al que se añade heparinasa, una enzima que degrada la heparina presente en la muestra. Al comparar los trazados de HEPTEM e INTEM se puede determinar si la prolongación del tiempo de coagulación se debe a heparina residual o a un déficit intrínseco verdadero. Una normalización del tiempo en HEPTEM confirma efecto heparínico y sugiere neutralización insuficiente con protamina. Resulta especialmente útil para diagnosticar el rebote de heparina tras la salida de bomba.

Prueba de gestión de heparina (Heparin Management Test, HMT)

Ensayo de coagulación a la cabecera del paciente diseñado para cuantificar la anticoagulación en presencia de dosis muy elevadas de heparina, como las empleadas durante la circulación extracorpórea. Utiliza un activador de contacto y mide el tiempo hasta la formación del coágulo, ofreciendo una alternativa o complemento al tiempo de coagulación activado. Permite monitorizar objetivos de anticoagulación adaptados al circuito. Su lectura orienta la administración de bolos adicionales de heparina para mantener la seguridad del sistema.

Ensayo anti-Xa (Anti-Xa Assay)

Método de laboratorio que mide la actividad anticoagulante de la heparina cuantificando su capacidad para potenciar la inhibición del factor Xa por la antitrombina. A diferencia de las pruebas basadas en el tiempo de coagulación, refleja directamente la concentración funcional de heparina y no se ve alterado por la hemodilución o la hipotermia. Se utiliza para verificar dosis en pacientes con respuesta anómala al tiempo de coagulación activado. También sirve para monitorizar heparinas de bajo peso molecular y algunos anticoagulantes directos.

Curva dosis-respuesta de heparina (Heparin Dose-Response, HDR)

Técnica de dosificación individualizada que estima la sensibilidad del paciente a la heparina midiendo el efecto de una dosis conocida sobre el tiempo de coagulación. A partir de esa pendiente se calcula la cantidad total necesaria para alcanzar el objetivo de anticoagulación deseado antes de iniciar la bomba. Este enfoque reduce la variabilidad interindividual frente a las dosis fijas por peso. Los sistemas automatizados de gestión de heparina y protamina incorporan este principio para optimizar el balance anticoagulante.

Concentrado de complejo protrombínico (Prothrombin Complex Concentrate, PCC)

Preparado plasmático que contiene factores de coagulación dependientes de la vitamina K en forma concentrada y de bajo volumen. Se emplea para corregir déficits multifactoriales y para revertir el efecto de antagonistas de la vitamina K de forma más rápida que el plasma. En cirugía cardiaca ofrece la ventaja de aportar factores sin la sobrecarga de volumen asociada al plasma fresco. Su uso exige valorar el riesgo trombótico, por lo que suele reservarse a hemorragias con déficit documentado.

Crioprecipitado (Cryoprecipitate)

Fracción proteica que precipita al descongelar lentamente el plasma fresco congelado y que resulta rica en fibrinógeno, factor VIII, factor de von Willebrand y factor XIII. Se utiliza para reponer fibrinógeno en la hemorragia dilucional cuando no se dispone de concentrado específico. Requiere descongelación y consideraciones de compatibilidad, y aporta un contenido de fibrinógeno más variable. Sigue siendo una opción frecuente en muchos entornos por su disponibilidad en el banco de sangre.

Recuperación de plasma (Plasma Salvage)

Técnica de gestión de la sangre que separa y conserva el plasma rico en factores de coagulación del propio paciente para su reinfusión posterior. Puede obtenerse mediante procedimientos de aféresis previos a la heparinización o durante el procesamiento de la sangre del circuito. El objetivo es preservar proteínas hemostáticas que de otro modo se perderían o diluirían durante la circulación extracorpórea. Reduce la exposición a plasma alogénico y contribuye a un abordaje de conservación de sangre.

Hemodilución normovolémica aguda (Acute Normovolemic Hemodilution, ANH)

Estrategia de conservación de sangre en la que se extrae sangre autóloga del paciente justo antes de la intervención y se sustituye el volumen con cristaloides o coloides para mantener la normovolemia. La sangre retirada, rica en células y factores, se conserva y se reinfunde tras finalizar la fase de mayor sangrado. Al operar con sangre diluida se pierden menos células propias durante el sangrado quirúrgico. Es especialmente útil para preservar plaquetas y proteínas funcionales frente al daño de la bomba.

Umbral transfusional (Transfusion Threshold)

Valor de referencia, habitualmente de hemoglobina o hematocrito, por debajo del cual se considera indicada la transfusión de concentrados de hematíes. En circulación extracorpórea, este umbral se ajusta a la hemodilución, la temperatura y el aporte tisular de oxígeno más que a una cifra fija. Las estrategias restrictivas buscan evitar transfusiones innecesarias sin comprometer la oxigenación. La decisión debe integrar signos de aporte inadecuado como la saturación venosa o el lactato.

Ratio de transfusión (Transfusion Ratio)

Proporción en la que se administran los distintos hemoderivados durante una hemorragia importante, especialmente la relación entre concentrados de hematíes, plasma y plaquetas. Un enfoque equilibrado pretende reponer no solo la capacidad de transporte de oxígeno sino también los factores de coagulación y las plaquetas perdidas. En hemorragia masiva se emplean ratios preestablecidos hasta disponer de resultados de laboratorio. Posteriormente, la transfusión dirigida por objetivos sustituye a los ratios fijos.

Retorno de sangre residual del circuito (Residual Circuit Blood Return)

Recuperación de la sangre que queda en el oxigenador y las líneas del circuito al finalizar la circulación extracorpórea para su reinfusión al paciente. Esta sangre contiene hematíes, plaquetas y proteínas propias que de otro modo se descartarían. Puede reinfundirse directamente o tras procesarla mediante lavado o ultrafiltración para concentrarla. Constituye una medida sencilla y eficaz de conservación de sangre que reduce la transfusión alogénica.

Ultrafiltración de la sangre residual (Residual Blood Ultrafiltration)

Proceso mediante el cual la sangre sobrante del circuito se hace pasar por un hemoconcentrador para eliminar agua plasmática y aumentar su hematocrito antes de la reinfusión. A diferencia del lavado celular, conserva las proteínas plasmáticas y los factores de coagulación, ofreciendo un producto más completo. Permite devolver al paciente una sangre concentrada sin diluir su capacidad hemostática. Es una alternativa útil cuando se desea preservar el contenido proteico de la sangre recuperada.

Trombina (Thrombin)

Enzima central de la coagulación que convierte el fibrinógeno en fibrina, activa las plaquetas y potencia varios factores de la cascada mediante retroalimentación. Su generación explosiva marca el punto de amplificación que consolida el coágulo estable. En el campo quirúrgico se utiliza en forma tópica, sola o combinada con fibrinógeno, como sellante hemostático local. Su actividad se controla fisiológicamente por la antitrombina y otros inhibidores para evitar la trombosis descontrolada.

Dímero D (D-dimer)

Producto de degradación de la fibrina entrecruzada que se libera cuando la plasmina disuelve un coágulo ya estabilizado. Su elevación indica que ha existido formación y posterior lisis de fibrina, siendo un marcador sensible de actividad fibrinolítica y trombótica. En el contexto perioperatorio puede reflejar activación de la coagulación por el contacto con el circuito. Es una prueba muy sensible pero poco específica, por lo que se interpreta junto al cuadro clínico.

Plaquetopenia dilucional (Dilutional Thrombocytopenia)

Descenso del recuento plaquetario provocado por la dilución de la sangre del paciente con el volumen de cebado del circuito y las soluciones de reposición. Durante la circulación extracorpórea se suma al secuestro y al consumo de plaquetas por el contacto con superficies extrañas. El resultado es una menor disponibilidad de plaquetas justo cuando se necesitan para la hemostasia. Su reconocimiento orienta la transfusión de plaquetas cuando coincide con hemorragia microvascular.

Disfunción plaquetaria (Platelet Dysfunction)

Alteración cualitativa de la función plaquetaria que puede aparecer tras la circulación extracorpórea aunque el recuento sea normal. El contacto con las superficies del circuito, la hipotermia y la activación plaquetaria repetida dejan a las plaquetas con capacidad reducida de agregación. También contribuyen fármacos antiagregantes previos y la propia hemodilución. Es una causa frecuente de sangrado difuso postoperatorio que puede requerir transfusión de plaquetas o desmopresina.

Rebote de heparina (Heparin Rebound)

Reaparición del efecto anticoagulante horas después de una reversión aparentemente adecuada con protamina. Se atribuye a la redistribución de heparina almacenada en tejidos y a la desaparición más rápida de la protamina que de la propia heparina. Puede manifestarse como sangrado tardío en el postoperatorio inmediato. La comparación de ensayos con y sin heparinasa ayuda a confirmar el diagnóstico y a decidir dosis adicionales de protamina.

Pruebas viscoelásticas (Viscoelastic Testing)

Conjunto de técnicas que evalúan las propiedades mecánicas del coágulo sobre sangre total a la cabecera del paciente, en lugar de medir tiempos en plasma. Ofrecen una visión dinámica de la iniciación, la firmeza y la lisis del coágulo, integrando la interacción entre plaquetas, fibrinógeno y factores. Permiten una transfusión dirigida por objetivos que reduce el uso innecesario de hemoderivados. La tromboelastografía y la tromboelastometría son sus principales representantes en cirugía cardiaca.

Firmeza máxima del coágulo (Maximum Clot Firmness / Maximum Amplitude)

Parámetro de las pruebas viscoelásticas que representa la máxima resistencia mecánica alcanzada por el coágulo y refleja su estabilidad global. Depende sobre todo de la cantidad y función de las plaquetas y del fibrinógeno disponible. Una firmeza reducida orienta hacia la necesidad de aportar plaquetas o fibrinógeno según los ensayos complementarios. Es uno de los valores más utilizados para guiar la transfusión de componentes en el sangrado difuso.

Tiempo de coagulación viscoelástico (Clotting Time / Reaction Time)

Parámetro que mide el tiempo transcurrido hasta que comienza a formarse un coágulo detectable en las pruebas viscoelásticas, reflejando la fase de iniciación. Depende de la disponibilidad de factores de coagulación y de la presencia de anticoagulantes como la heparina. Su prolongación en el ensayo adecuado sugiere déficit de factores y respalda la administración de plasma o concentrados. Interpretado junto con la firmeza máxima ayuda a localizar el defecto hemostático.

Lisis del coágulo (Clot Lysis)

Parámetro viscoelástico que cuantifica la disolución del coágulo ya formado a lo largo del tiempo, expresada como el porcentaje de reducción de su firmeza. Una lisis excesiva indica hiperfibrinólisis, un estado que puede agravar la hemorragia perioperatoria. Su detección respalda el uso de antifibrinolíticos como el ácido tranexámico. La ausencia de lisis a pesar del sangrado orienta hacia otras causas, como el déficit de plaquetas o fibrinógeno.

Ángulo alfa (Alpha Angle)

Parámetro viscoelástico que mide la velocidad con la que el coágulo gana firmeza durante su formación, representada por la pendiente inicial de la curva. Refleja fundamentalmente la cinética de la polimerización de la fibrina y la contribución del fibrinógeno. Un ángulo reducido sugiere una formación lenta del coágulo, a menudo por déficit de fibrinógeno. Complementa a la firmeza máxima y al tiempo de coagulación en la interpretación global de la hemostasia.

Pruebas de función plaquetaria (Platelet Function Testing)

Ensayos que valoran la capacidad de las plaquetas para activarse y agregarse en respuesta a distintos agonistas, más allá del simple recuento. Permiten detectar disfunción plaquetaria y cuantificar el efecto residual de fármacos antiagregantes antes de la cirugía. Sus resultados ayudan a planificar el momento quirúrgico y a decidir la transfusión de plaquetas o el uso de desmopresina. En el postoperatorio orientan el manejo del sangrado atribuible a las plaquetas.

Recuperación celular (Cell Salvage)

Técnica que aspira la sangre vertida en el campo quirúrgico, la lava y la concentra para reinfundir los hematíes al propio paciente. Elimina plasma, plaquetas, heparina y detritus, devolviendo una suspensión de hematíes lavados. Reduce la exposición a sangre alogénica y forma parte esencial de los programas de conservación de sangre. Su principal limitación es que no recupera factores de coagulación ni plaquetas, que deben reponerse por otras vías.

Fibrinólisis (Fibrinolysis)

Proceso fisiológico por el cual la plasmina degrada la fibrina para disolver los coágulos una vez cumplida su función hemostática. Durante la circulación extracorpórea, el contacto con superficies extrañas puede activarla de forma excesiva y contribuir al sangrado. Este estado de hiperfibrinólisis se combate de forma profiláctica con antifibrinolíticos. Su equilibrio con la coagulación es esencial para mantener la fluidez de la sangre sin favorecer la hemorragia.

Coagulopatía de consumo (Consumptive Coagulopathy)

Trastorno en el que la activación generalizada de la coagulación consume factores y plaquetas más rápido de lo que pueden reponerse, generando paradójicamente hemorragia. En su forma diseminada coexisten fenómenos trombóticos microvasculares y sangrado difuso. Puede desencadenarse por estados inflamatorios graves relacionados con la cirugía. Las pruebas muestran descenso de plaquetas y fibrinógeno junto con elevación de los productos de degradación de la fibrina.

Sangrado microvascular (Microvascular Bleeding)

Hemorragia difusa y en sábana procedente de superficies y suturas que no obedece a un punto quirúrgico concreto, sino a una alteración de la hemostasia. Tras la circulación extracorpórea suele reflejar plaquetopenia dilucional, disfunción plaquetaria, hipofibrinogenemia o heparina residual. Su reconocimiento diferencia el sangrado médico del quirúrgico y orienta el tratamiento. Las pruebas viscoelásticas y de función plaquetaria ayudan a identificar el defecto responsable.

Nivel de fibrinógeno (Fibrinogen Level)

Concentración plasmática de fibrinógeno, la proteína que constituye el sustrato final del coágulo al polimerizar en fibrina. Durante la cirugía con circulación extracorpórea desciende por dilución, consumo y pérdida, siendo uno de los primeros factores en agotarse. Su déficit se asocia a coágulos débiles y sangrado difuso. La reposición dirigida con concentrado o crioprecipitado se guía por los niveles medidos o por la firmeza en las pruebas viscoelásticas.

Transfusión de plaquetas (Platelet Transfusion)

Administración de concentrados de plaquetas para corregir la trombocitopenia o la disfunción plaquetaria que contribuyen al sangrado perioperatorio. Tras la circulación extracorpórea suele indicarse cuando coexisten hemorragia microvascular y un recuento o función plaquetaria bajos. Las plaquetas son componentes lábiles que aportan tanto número como capacidad funcional al coágulo. Su uso debe guiarse por criterios clínicos y de laboratorio para evitar transfusiones innecesarias.

Factor XIII (Factor XIII)

Factor de la coagulación que, una vez activado por la trombina, entrecruza covalentemente las fibras de fibrina para conferir estabilidad y resistencia al coágulo. Su déficit produce coágulos frágiles que se disuelven con facilidad, con sangrado tardío pese a una formación inicial aparentemente normal. Puede descender por consumo y dilución durante la cirugía prolongada. Su reposición se considera cuando persiste el sangrado con firmeza inadecuada del coágulo pese a valores normales de fibrinógeno.

Suplementación de antitrombina (Antithrombin Supplementation)

Administración de antitrombina, ya sea en concentrado o mediante plasma, para restaurar la respuesta a la heparina en pacientes con niveles insuficientes. La heparina necesita antitrombina como cofactor, de modo que su déficit produce resistencia aparente al anticoagulante. Su reposición permite alcanzar la anticoagulación objetivo sin recurrir a dosis desproporcionadas de heparina. Es una estrategia frente a la resistencia a la heparina en la circulación extracorpórea.

Titulación de protamina (Protamine Titration)

Método para calcular la dosis de protamina necesaria en función de la heparina realmente presente al final de la circulación extracorpórea, en lugar de una relación fija. Los sistemas automatizados miden la heparina residual y ajustan la protamina para neutralizarla con precisión. Este enfoque evita tanto la reversión incompleta como el exceso de protamina, que también puede alterar la coagulación. Contribuye a una hemostasia más segura y a reducir el sangrado postoperatorio.

Reacción a la protamina (Protamine Reaction)

Respuesta adversa que puede aparecer durante la administración de protamina para revertir la heparina, con manifestaciones que van desde la hipotensión leve hasta la vasoconstricción pulmonar grave. Se han descrito mecanismos de hipersensibilidad y de liberación de mediadores. La administración lenta y la vigilancia estrecha reducen su gravedad. Su reconocimiento inmediato es esencial, pues las formas graves pueden comprometer bruscamente la función cardiaca y pulmonar.

Trombocitopenia (Thrombocytopenia)

Descenso del recuento plaquetario por debajo de los valores normales, que en el contexto perioperatorio puede deberse a dilución, consumo, secuestro o destrucción inmune. Un recuento bajo aumenta el riesgo de sangrado, sobre todo si coexiste con disfunción plaquetaria. Su causa condiciona el tratamiento, que puede ir desde la transfusión hasta el cambio de anticoagulante. En la circulación extracorpórea suele ser multifactorial y transitoria.

Protocolo de transfusión masiva (Massive Transfusion Protocol, MTP)

Conjunto de procedimientos predefinidos que permiten liberar y administrar rápidamente grandes cantidades de hemoderivados ante una hemorragia grave. Establece ratios equilibrados de hematíes, plasma y plaquetas para reponer de forma proporcionada mientras se obtienen datos de laboratorio. Coordina al banco de sangre, al equipo quirúrgico y al de anestesia para evitar retrasos. Una vez estabilizado el sangrado, la transfusión dirigida por objetivos sustituye a los ratios fijos.

Estrategia transfusional restrictiva (Restrictive Transfusion Strategy)

Política que limita la transfusión de hematíes a umbrales de hemoglobina más bajos, aprovechando la tolerancia fisiológica del paciente a la anemia. Busca reducir los riesgos y costes asociados a la transfusión sin comprometer la oxigenación tisular. En cirugía cardiaca debe individualizarse considerando el aporte de oxígeno y la reserva cardiaca. Forma parte de los programas de gestión de la sangre del paciente.

Hemoconcentración (Hemoconcentration)

Técnica que retira agua y pequeños solutos del plasma mediante ultrafiltración para elevar el hematocrito y la concentración de proteínas durante o al final de la bomba. Ayuda a reducir la sobrecarga de líquidos derivada del cebado y de las soluciones administradas. Al concentrar la sangre mejora la capacidad de transporte de oxígeno y limita la necesidad de transfusión. Debe controlarse para evitar una hemoconcentración excesiva o desequilibrios de volumen.

Optimización de la anemia preoperatoria (Preoperative Anemia Optimization)

Primer pilar de la gestión de la sangre del paciente que consiste en detectar y tratar la anemia antes de la cirugía para aumentar la masa eritrocitaria de partida. Puede incluir el aporte de hierro y agentes que estimulan la producción de hematíes según la causa identificada. Un paciente con mejor hematocrito basal tolera mejor la hemodilución y precisa menos transfusiones. Requiere anticipación y una valoración adecuada del origen de la anemia.

Factor de von Willebrand (von Willebrand Factor, vWF)

Proteína plasmática que media la adhesión de las plaquetas al subendotelio lesionado y actúa como transportadora del factor VIII, protegiéndolo de la degradación. Su déficit o disfunción compromete la fase inicial de la hemostasia, favoreciendo el sangrado. La desmopresina puede aumentar sus niveles al liberarlo de los depósitos endoteliales. Ciertos dispositivos de asistencia circulatoria pueden alterar su multímeros y generar una tendencia hemorrágica adquirida.

Monitorización seriada de la coagulación (Serial Clotting Monitoring)

Práctica de repetir a intervalos regulares las pruebas de coagulación a la cabecera del paciente durante la circulación extracorpórea para mantener la anticoagulación dentro del objetivo. Permite detectar el descenso progresivo del efecto de la heparina y administrar bolos de refuerzo a tiempo. La frecuencia de las mediciones se ajusta a la duración del procedimiento y a la estabilidad de los valores. Es fundamental para prevenir tanto la trombosis del circuito como la sobredosificación.

Transfusión dirigida por objetivos (Goal-Directed Transfusion)

Estrategia que reserva la administración de cada hemoderivado a la corrección de un defecto concreto identificado mediante pruebas rápidas, en lugar de transfundir de forma empírica. Los algoritmos basados en pruebas viscoelásticas y de función plaquetaria indican qué componente aportar y cuándo. Este enfoque reduce el uso innecesario de hemoderivados y mejora los resultados del sangrado perioperatorio. Es un elemento central de la gestión moderna de la sangre en cirugía cardiaca.

Circuito recubierto de heparina (Heparin-Coated Circuit)

Sistema de circulación extracorpórea cuyas superficies internas se recubren con heparina para mejorar la biocompatibilidad y reducir la activación de la coagulación y la inflamación al contacto con la sangre. Este recubrimiento puede permitir estrategias de anticoagulación con dosis reducidas en casos seleccionados. Disminuye la adhesión celular y la formación de trombos sobre las superficies del circuito. Contribuye a atenuar la respuesta inflamatoria sistémica asociada a la bomba.

Generación de trombina (Thrombin Generation)

Medida de la capacidad de la sangre para producir trombina a lo largo del tiempo, que integra el efecto de los factores procoagulantes y anticoagulantes. Refleja mejor el estado global de la coagulación que los tiempos convencionales, ya que captura tanto la iniciación como la amplificación. Su alteración puede indicar tendencia al sangrado o a la trombosis según el sentido del desequilibrio. Es una herramienta de investigación y valoración avanzada de la hemostasia.

Vía del factor tisular (Tissue Factor Pathway)

Mecanismo que inicia la coagulación cuando el factor tisular expuesto en la lesión se combina con el factor VII activado, desencadenando la cascada. Constituye el punto de arranque fisiológico de la formación del coágulo en respuesta al daño vascular. En la circulación extracorpórea, el contacto de la sangre con superficies y tejidos puede activarla de forma amplificada. Su comprensión sustenta la interpretación de ensayos como EXTEM y el uso del factor VIIa recombinante.

Vía de activación por contacto (Contact Activation Pathway)

Mecanismo por el que la coagulación se inicia cuando la sangre entra en contacto con superficies con carga negativa, activando el factor XII y la cascada intrínseca. Tiene especial relevancia en la circulación extracorpórea, donde las superficies artificiales del circuito la desencadenan de forma continua. Esta activación contribuye a la respuesta inflamatoria y al consumo de factores durante la bomba. Su estudio se refleja en ensayos viscoelásticos como INTEM.

Cebado autólogo retrógrado (Retrograde Autologous Priming, RAP)

Técnica de conservación de sangre que sustituye parte del volumen de cebado cristaloide del circuito por la propia sangre del paciente antes de iniciar la bomba. Al desplazar el cebado con sangre autóloga se reduce la hemodilución y se preserva mejor el hematocrito. Esto disminuye la necesidad de transfusión y atenúa la dilución de plaquetas y factores. Requiere una gestión hemodinámica cuidadosa para tolerar la retirada temporal de volumen.

Cascada de la coagulación (Coagulation Cascade)

Serie de reacciones enzimáticas secuenciales en las que unos factores activan a otros hasta generar trombina y, finalmente, fibrina. Tradicionalmente se describe en una vía extrínseca, una intrínseca y una común, aunque el modelo celular actual integra estas fases sobre las plaquetas. En la circulación extracorpórea, tanto la heparina como la dilución y el contacto con superficies modulan su funcionamiento. Su comprensión permite interpretar las pruebas de coagulación y dirigir el tratamiento del sangrado.

Modelo celular de la coagulación (Cell-Based Model of Coagulation)

Concepción moderna de la hemostasia que sustituye la visión de cascadas independientes por un proceso que ocurre sobre superficies celulares, especialmente las plaquetas. Describe fases de iniciación, amplificación y propagación que se solapan en el tiempo. Este modelo explica mejor la interdependencia entre plaquetas y factores y la aparición de sangrado por defectos combinados. Sustenta la interpretación de las pruebas viscoelásticas y la transfusión dirigida por objetivos.

Mapeo plaquetario (Platelet Mapping)

Extensión de las pruebas viscoelásticas que valora la contribución de vías específicas de activación plaquetaria al analizar la respuesta a distintos agonistas. Permite estimar el grado de inhibición producido por fármacos antiagregantes antes de la cirugía. Sus resultados ayudan a decidir el momento quirúrgico y la necesidad de transfundir plaquetas. Aporta una visión funcional que complementa al simple recuento plaquetario.

Toxicidad por citrato (Citrate Toxicity)

Alteración que surge cuando el citrato empleado como anticoagulante en los hemoderivados quela el calcio circulante durante una transfusión rápida y abundante. La consiguiente hipocalcemia puede deprimir la contractilidad cardiaca y alterar la coagulación. Es más probable cuando el metabolismo hepático del citrato está comprometido o la transfusión es muy veloz. Su manejo consiste en reponer calcio guiándose por la medición del calcio iónico.

Reanimación hemostática (Hemostatic Resuscitation)

Estrategia de reposición en la hemorragia grave que prioriza el restablecimiento precoz de la capacidad de coagulación junto con el volumen y los hematíes. Emplea proporciones equilibradas de componentes y limita el uso de cristaloides para evitar la dilución de los factores. Su objetivo es prevenir la coagulopatía asociada a la hemorragia masiva. Progresivamente se complementa con la transfusión dirigida por objetivos a medida que se dispone de datos.

Estrategia con concentrados de factores (Factor Concentrate Strategy)

Enfoque de corrección de la coagulopatía que privilegia el uso de concentrados específicos, como fibrinógeno o complejo protrombínico, frente al plasma. Estos productos aportan factores en dosis conocidas y con escaso volumen, evitando la sobrecarga y los retrasos de descongelación. Se integran en algoritmos dirigidos por pruebas viscoelásticas para reponer solo lo deficitario. Su uso exige valorar el equilibrio entre la corrección hemostática y el riesgo trombótico.

Monitorización anti-Xa en bomba (Anti-Xa Monitoring in CPB)

Uso del ensayo anti-Xa durante la circulación extracorpórea para cuantificar la concentración funcional de heparina de forma independiente al tiempo de coagulación activado. Resulta especialmente valioso cuando la hemodilución, la hipotermia o la resistencia a la heparina distorsionan las pruebas basadas en el tiempo de coagulación. Permite mantener un objetivo de anticoagulación más preciso y estable. Su combinación con las pruebas de coagulación mejora la seguridad del manejo anticoagulante.

Ensayo modificado con heparinasa (Heparinase-Modified Assay)

Variante de las pruebas de coagulación en la que se añade heparinasa a la muestra para eliminar el efecto de la heparina y revelar el estado subyacente de la coagulación. Al comparar el resultado con el de la muestra sin tratar se distingue si la alteración se debe a la heparina o a otro defecto. Es fundamental para detectar la heparina residual y el rebote tras la reversión con protamina. Constituye la base de ensayos viscoelásticos como HEPTEM.

Retracción del coágulo (Clot Retraction)

Proceso por el cual las plaquetas, unidas a la red de fibrina, se contraen y aproximan los bordes de la lesión, consolidando y compactando el coágulo. Depende de la función plaquetaria y de una red de fibrina adecuada. Su alteración se asocia a coágulos poco estables y a un mayor riesgo de sangrado. Refleja la interacción entre las plaquetas y la fibrina que las pruebas viscoelásticas valoran de forma global.

Coagulopatía dilucional (Dilutional Coagulopathy)

Alteración de la coagulación provocada por la dilución de los factores y las plaquetas al añadir el volumen de cebado del circuito y las soluciones de reposición. Es una de las principales causas de sangrado difuso tras la circulación extracorpórea. Su intensidad depende del hematocrito de partida, del volumen de cebado y de la duración del procedimiento. Las técnicas de conservación de sangre y la transfusión dirigida por objetivos ayudan a prevenirla y tratarla.

Interpretación de valores de referencia viscoelásticos (Viscoelastic Reference Interpretation)

Proceso de comparar los parámetros obtenidos en las pruebas viscoelásticas con los rangos propios de cada dispositivo y ensayo para identificar el defecto hemostático. Cada equipo tiene sus intervalos normales, por lo que los resultados no son directamente intercambiables entre sistemas. Una interpretación correcta integra varios parámetros y ensayos en lugar de valorar cifras aisladas. Es imprescindible para aplicar con acierto los algoritmos de transfusión dirigida por objetivos.

❄️ Cardioplejia y protección 63

Cardioplejia Cristaloide

La cardioplejia cristaloide es aquella cuya composición se basa exclusivamente en soluciones electrolíticas, sin incorporar sangre del paciente. Detiene el corazón y lo protege mediante su contenido en potasio y otros componentes que estabilizan las membranas celulares y modulan el metabolismo. Al carecer de hematíes, no aporta capacidad de transporte de oxígeno, por lo que su protección se sustenta en la parada del corazón y, con frecuencia, en la hipotermia. Existen numerosas formulaciones, y algunas modernas permiten intervalos prolongados entre dosis, lo que simplifica su manejo intraoperatorio.

Cardioplejia Anterógrada

La cardioplejia anterógrada es la que se administra siguiendo el sentido natural del flujo coronario, es decir, se inyecta en la raíz aórtica o directamente en los ostium coronarios para que se distribuya por las arterias del corazón. Es la vía de administración más habitual y fisiológica, ya que aprovecha la propia red arterial coronaria para alcanzar el músculo cardiaco. Su eficacia puede verse limitada cuando existen obstrucciones coronarias graves o una insuficiencia aórtica que impida una distribución homogénea. Por ello, en ocasiones se combina con la vía retrógrada para asegurar una protección completa.

Cardioplejia Retrógrada

La cardioplejia retrógrada se administra en sentido inverso al flujo coronario, introduciendo la solución a través del seno coronario para que alcance el miocardio a través del sistema venoso cardiaco. Resulta especialmente útil cuando existe enfermedad coronaria grave o insuficiencia de la válvula aórtica, situaciones en las que la vía anterógrada puede ser insuficiente. Permite además continuar la protección durante determinadas maniobras quirúrgicas sin interrumpir el campo. Su limitación principal es que la distribución al ventrículo derecho puede ser menos uniforme, por lo que a menudo se combina con la vía anterógrada.

Cardioplejia del Nido

La cardioplejia del Nido es una formulación que permite mantener el corazón protegido durante un intervalo prolongado con una sola dosis, lo que simplifica la cirugía al reducir las interrupciones. Su composición combina una base cristaloide con una pequeña proporción de sangre del paciente, e incorpora componentes destinados a estabilizar las células y limitar la sobrecarga de calcio. Surgida en el ámbito de la cirugía cardiaca pediátrica, su uso se ha extendido también a numerosos procedimientos en adultos. Su principal atractivo reside en la comodidad de la dosis única y en un manejo intraoperatorio más ágil.

Custodiol / HTK

El Custodiol, basado en la solución de histidina, triptófano y cetoglutarato, es una cardioplejia cristaloide que permite una parada prolongada del corazón con una única administración de gran volumen. Su mecanismo se apoya en una baja concentración de sodio y calcio y en un potente sistema tampón que protege las células durante un periodo extenso de isquemia. Se emplea con frecuencia en cirugías complejas y de larga duración, así como en la preservación de órganos para trasplante. Su administración inicial es más voluminosa que la de otras soluciones, lo que exige atención al balance de líquidos y a la posible hemodilución.

Parada Cardiopléjica

La parada cardiopléjica es la detención controlada del corazón que se consigue administrando la solución de cardioplejia, generalmente en fase diastólica. Al interrumpir la actividad eléctrica y la contracción, el miocardio reduce al mínimo su consumo de oxígeno, lo que le permite tolerar el periodo sin flujo sanguíneo que impone el pinzamiento aórtico. Esta parada proporciona además un campo quirúrgico inmóvil y exangüe, idóneo para la realización precisa de las maniobras. Constituye la base de la protección miocárdica moderna en la cirugía a corazón parado.

Seno Coronario

El seno coronario es la principal vena que recoge la sangre del miocardio y la conduce hasta la aurícula derecha, y constituye la vía de acceso para la administración de la cardioplejia retrógrada. Su canalización mediante un catéter específico permite hacer llegar la solución protectora al músculo cardiaco a través del sistema venoso. La correcta colocación del catéter y el control de la presión de infusión son importantes para lograr una distribución adecuada sin dañar la delicada pared del seno. Su anatomía y su ubicación lo convierten en una estructura de referencia en la cirugía cardiaca.

Isquemia Miocárdica

La isquemia miocárdica es la situación en la que el músculo cardiaco no recibe el aporte de oxígeno que necesita para su metabolismo, generalmente por interrupción o reducción del flujo sanguíneo. Durante la cirugía a corazón parado, el pinzamiento aórtico provoca una isquemia deliberada y controlada que la cardioplejia se encarga de hacer tolerable. Si la protección resulta insuficiente o el periodo se prolonga en exceso, las células cardiacas pueden sufrir daños irreversibles. Evitar una isquemia lesiva es precisamente el objetivo central de todas las estrategias de protección miocárdica.

Reperfusión y Lesión por Reperfusión

La reperfusión es el restablecimiento del flujo sanguíneo al miocardio tras el periodo de isquemia, momento que se produce al retirar el pinzamiento aórtico y reanudar la circulación coronaria. Paradójicamente, la brusca reentrada de sangre oxigenada puede desencadenar una lesión adicional a través de la formación de radicales libres, la sobrecarga de calcio y la inflamación, fenómeno conocido como lesión por reperfusión. Para mitigarlo se emplean estrategias como la reperfusión controlada, la administración de una dosis de cardioplejia caliente al final o la modulación de la composición de la sangre reintroducida. Un manejo cuidadoso de esta fase resulta clave para la recuperación de la función cardiaca.

Temperatura de la Cardioplejia

La temperatura a la que se administra la cardioplejia influye de forma notable en la protección que ofrece al miocardio. La cardioplejia fría reduce el metabolismo cardiaco mediante la hipotermia, disminuyendo el consumo de oxígeno durante la parada, mientras que la caliente busca mantener las condiciones metabólicas para facilitar la recuperación. Muchas técnicas combinan ambas, empleando frío durante la mayor parte de la isquemia y una dosis caliente final de reperfusión, conocida como "hot shot". La elección depende de la estrategia del equipo, del tipo de solución y de las características de cada intervención.

Dosis de Cardioplejia

La dosificación de la cardioplejia se refiere a la cantidad de solución administrada y a la frecuencia con que se repite a lo largo de la intervención para mantener el corazón protegido. La dosis inicial induce la parada, y las dosis posteriores, o de mantenimiento, renuevan la protección y evitan la recuperación de la actividad eléctrica y del metabolismo. El intervalo entre dosis varía según la formulación empleada, siendo más prolongado en soluciones como el Custodiol o la del Nido. Ajustar adecuadamente el volumen y la frecuencia es esencial para garantizar una protección continua sin sobrecargar innecesariamente al paciente.

Microplejia

La microplejia es una modalidad de cardioplejia hemática en la que los componentes activos se añaden a la sangre del paciente en volúmenes muy reducidos y concentrados, mediante sistemas de dosificación precisa. Su ventaja es que minimiza la cantidad de cristaloide administrado, reduciendo la hemodilución que acompaña a las técnicas convencionales. Al basarse casi por completo en la sangre del propio paciente, aprovecha al máximo su capacidad de transporte de oxígeno y sus propiedades tampón. Requiere equipos de administración específicos y un control cuidadoso de las concentraciones de los aditivos.

Cirugía sin Cardioplejia (Corazón Latiente / Fibrilante)

Existen técnicas quirúrgicas que evitan la parada cardiopléjica y operan sobre un corazón que sigue latiendo o que se mantiene en fibrilación inducida. En la cirugía a corazón latiente, empleada por ejemplo en algunos bypass coronarios, se estabiliza localmente la zona a intervenir mientras el corazón continúa contrayéndose. La fibrilación ventricular controlada, por su parte, inmoviliza el corazón sin recurrir a la cardioplejia, aunque mantiene un cierto consumo de oxígeno. Estas estrategias pueden reducir la agresión asociada al pinzamiento, pero exigen condiciones específicas y no son aplicables a todos los procedimientos.

Hipotermia Tópica Miocárdica

La hipotermia tópica es una medida complementaria de protección que consiste en aplicar frío directamente sobre la superficie del corazón, tradicionalmente mediante suero frío o hielo en el saco pericárdico. Su finalidad es reforzar el enfriamiento del miocardio y ralentizar aún más su metabolismo durante la isquemia. Contribuye a mantener baja la temperatura del músculo entre las dosis de cardioplejia, especialmente en las regiones peor perfundidas. Su uso ha disminuido con las técnicas modernas por el riesgo de lesionar estructuras vecinas, como el nervio frénico, por el frío.

Síndrome de Bajo Gasto Cardiaco

El síndrome de bajo gasto cardiaco es el cuadro de insuficiencia de bombeo que puede aparecer tras la cirugía cardiaca, cuando el corazón no logra mantener un flujo sanguíneo suficiente para las necesidades del organismo. Puede deberse a una protección miocárdica insuficiente, a un tiempo de isquemia prolongado, a la lesión por reperfusión o a problemas quirúrgicos concretos. Se manifiesta con signos de hipoperfusión, hipotensión y necesidad de soporte farmacológico o mecánico. Su prevención es uno de los grandes objetivos de una protección miocárdica bien ejecutada durante la circulación extracorpórea.

Capacidad Tampón de la Cardioplejia

La capacidad tampón hace referencia a la propiedad de la solución cardiopléjica de neutralizar la acidez que genera el metabolismo del miocardio durante la isquemia. Cuando el corazón queda sin flujo, el metabolismo anaerobio produce ácidos que, de acumularse, dañarían las células cardiacas. Los agentes tampón incorporados a la solución contrarrestan esta acidificación y contribuyen a preservar el medio interno del tejido. En la cardioplejia hemática, la propia sangre aporta además su capacidad tampón natural, reforzando esta función protectora.

Protección Pulmonar Durante la CEC

La protección pulmonar durante la circulación extracorpórea agrupa las medidas dirigidas a preservar la función de los pulmones, que quedan en gran parte excluidos de la circulación mientras la máquina asume el intercambio gaseoso. Durante este periodo los pulmones pueden sufrir atelectasias, isquemia y una respuesta inflamatoria que contribuye a la disfunción pulmonar postoperatoria. Entre las estrategias figuran mantener cierta ventilación o presión positiva, evitar la sobredistensión y preservar la perfusión bronquial. El interés por estas medidas ha crecido al reconocerse el impacto de la CEC sobre la salud respiratoria.

Parada en Diástole por Potasio

La parada en diástole por potasio es el mecanismo fundamental por el que la mayoría de las cardioplejias detienen el corazón, gracias a su elevada concentración de este ion. El potasio despolariza las membranas de las células cardiacas y bloquea su actividad eléctrica, deteniendo el corazón en un estado de relajación diastólica. En esta situación de reposo el consumo de oxígeno del miocardio se reduce al mínimo, lo que le permite tolerar la isquemia. La concentración de potasio debe ajustarse cuidadosamente, ya que un exceso mantenido podría resultar perjudicial para el tejido.

Cardioplejia sanguínea fría (cold blood cardioplegia)

Consiste en administrar la solución cardiopléjica mezclada con sangre del paciente a una temperatura reducida, habitualmente en torno a la hipotermia moderada, para detener el corazón en diástole y bajar su consumo metabólico. La sangre aporta capacidad transportadora de oxígeno, poder tampón y propiedades reológicas que la cristaloide pura no tiene. El frío añade protección al reducir la demanda energética del miocito durante la isquemia. Es una de las estrategias clásicas de protección en cirugía con pinzamiento aórtico prolongado.

Cardioplejia sanguínea caliente (warm blood cardioplegia)

Administración de cardioplejia sanguínea a temperatura próxima a la normotermia, con la idea de mantener el metabolismo aerobio del miocardio detenido en lugar de deprimirlo con frío. Su ventaja teórica es evitar los efectos adversos de la hipotermia sobre las enzimas y la homeostasis del calcio. A cambio exige una perfusión más continua o muy frecuente, porque a esa temperatura el margen isquémico tolerable es mucho más estrecho. Suele reservarse para inducción y para la dosis de reperfusión final.

Cardioplejia de inducción (induction cardioplegia)

Es la primera dosis que se administra tras pinzar la aorta, cuyo fin es conseguir la parada eléctrica y mecánica rápida del corazón. Suele infundirse con una concentración de potasio más elevada para lograr una asistolia veloz y homogénea. En corazones dañados o hipertróficos puede prolongarse o enriquecerse con sustratos para restaurar reservas energéticas antes de la isquemia. Sienta las bases del resto de la protección durante el pinzamiento.

Cardioplejia de mantenimiento (maintenance cardioplegia)

Son las dosis que se repiten a lo largo del pinzamiento aórtico para conservar la parada y lavar los metabolitos acumulados. Se administran con una concentración de potasio menor que la inducción, suficiente para mantener la asistolia sin sobrecargar de potasio al organismo. El intervalo entre dosis depende de la solución empleada, la temperatura y la actividad eléctrica que reaparezca. Su omisión o retraso es una causa frecuente de recuperación miocárdica deficiente al despinzar.

Cardioplejia intermitente (intermittent cardioplegia)

Estrategia en la que la solución se administra en dosis separadas por periodos de isquemia sin perfusión, típicamente cada quince a veinte minutos según la solución. Permite al cirujano operar en un campo exangüe y quieto entre dosis, sin la interferencia de un flujo continuo. Su riesgo es que la reacumulación de metabolitos y la pérdida de protección progresen durante los intervalos si estos se alargan. Es el patrón más habitual con soluciones sanguíneas frías clásicas.

Cardioplejia continua (continuous cardioplegia)

Consiste en perfundir la solución cardiopléjica de forma ininterrumpida durante todo o casi todo el pinzamiento, con frecuencia por vía retrógrada. Mantiene un aporte constante de oxígeno y sustratos y evita los periodos de isquemia de la técnica intermitente. La contrapartida es que el flujo puede dificultar la visión del cirujano y obliga a vigilar de cerca el volumen administrado. Se asocia sobre todo a esquemas de cardioplejia sanguínea caliente.

Solución de del Nido (del Nido solution)

Solución cardiopléjica de base cristaloide tipo Plasma-Lyte A a la que se añaden cloruro potásico, sulfato de magnesio, lidocaína, manitol y bicarbonato sódico. Se mezcla habitualmente en proporción de una parte de sangre por cuatro de cristaloide y se administra fría. Su formulación busca una dosis única de larga duración, apta para procedimientos de tiempo moderado sin necesidad de redosificar con frecuencia. Nació en el ámbito pediátrico y su uso se ha extendido a la cirugía del adulto.

Dosis única de del Nido (del Nido single-dose strategy)

Uno de los rasgos que popularizó la solución de del Nido es su capacidad para mantener la protección durante un periodo prolongado tras una sola administración, evitando redosificaciones. La lidocaína y el magnesio contribuyen a estabilizar la parada y a limitar la sobrecarga de calcio intracelular. Cuando la isquemia se prolonga más allá de lo previsto suele administrarse una dosis parcial adicional. Esta estrategia simplifica el flujo de trabajo del perfusionista y reduce el volumen total de potasio.

Solución HTK / Custodiol (HTK solution)

Solución cristaloide intracelular desarrollada por Bretschneider, baja en sodio y calcio, cuyo tampón principal es la histidina. La depleción de sodio del espacio extracelular hiperpolariza la membrana del miocito y provoca la parada en diástole, un mecanismo distinto al de las soluciones ricas en potasio. Su formulación permite una dosis única con protección prolongada, muy usada en trasplante y en procedimientos largos. Requiere un lavado inicial abundante y una infusión relativamente voluminosa para saturar el espacio.

Parada hiperpolarizante intracelular (intracellular hyperpolarizing arrest)

Modalidad de parada cardiaca característica de soluciones como la HTK, en la que el corazón se detiene por hiperpolarización de la membrana en lugar de por despolarización con potasio. Al retirar el sodio extracelular el potencial de membrana se mantiene alejado del umbral y cesa la actividad eléctrica. Teóricamente evita el consumo energético asociado a la despolarización mantenida de las soluciones hiperpotasémicas. Es el fundamento de las cardioplejias intracelulares de dosis única.

Solución de St. Thomas (St. Thomas' solution)

Cardioplejia cristaloide extracelular clásica, con concentraciones de potasio, magnesio y calcio próximas a las plasmáticas y una parada de tipo despolarizante. Fue una de las primeras soluciones estandarizadas que difundió la protección miocárdica moderna. Se administra fría y requiere redosificación periódica porque no aporta transporte de oxígeno. Sirve de referencia histórica frente a la que se comparan las soluciones más recientes.

Cardioplejia de reperfusión / hot shot (reperfusion cardioplegia)

Dosis final de cardioplejia, habitualmente sanguínea y caliente, que se administra justo antes de retirar la pinza aórtica. Su objetivo es reponer sustratos, restaurar el metabolismo aerobio y lavar los productos de la isquemia en condiciones controladas antes de que el corazón lata de nuevo. A menudo se enriquece con aminoácidos como el glutamato y el aspartato para acelerar la recuperación energética. Se asocia a menor incidencia de disfunción y de arritmias al despinzar.

Reperfusión controlada (controlled reperfusion)

Concepto que consiste en gobernar de forma deliberada la composición, la presión y la temperatura del primer flujo que reciben las coronarias tras la isquemia, en lugar de dejar que la sangre entre bruscamente al despinzar. Se busca limitar el daño por reperfusión, la sobrecarga de calcio y la aparición de edema. Puede combinar sustratos, tamponamiento y flujo a presión moderada durante unos minutos. Es una prolongación lógica del concepto de hot shot.

Relación sangre:cristaloide 4:1 (4:1 blood-to-crystalloid ratio)

Proporción de mezcla habitual en cardioplejia sanguínea en la que se combinan cuatro partes de sangre por una de solución cristaloide con los aditivos. Da lugar a una cardioplejia con hematocrito relativamente alto, buena capacidad de transporte de oxígeno y menor hemodilución. Se consigue con sistemas de bomba dual o con líneas que fijan el caudal de cada componente. Otras escuelas usan proporciones distintas, como 8:1 o incluso microplejia casi sin diluyente.

Dosificación por peso (weight-based cardioplegia dosing)

Método para calcular el volumen de cardioplejia a partir del peso o la superficie corporal del paciente, especialmente relevante en pediatría, donde los márgenes son estrechos. Permite ajustar tanto la dosis de inducción como las de mantenimiento a la masa miocárdica y evitar sobrecargas de volumen o de potasio. En el adulto la dosificación suele guiarse también por la superficie del corazón y por criterios cirujano-dependientes. El perfusionista registra el volumen acumulado para vigilar el balance.

Presión de infusión de cardioplejia (cardioplegia infusion pressure)

Parámetro que refleja la presión con la que la solución entra en el árbol coronario y que debe vigilarse para no dañar el endotelio ni causar edema. En la vía anterógrada por la raíz aórtica y en la retrógrada por el seno coronario los límites de seguridad son distintos, siendo la retrógrada mucho más sensible a presiones altas. Una presión demasiado baja puede indicar una distribución deficiente o una fuga. El perfusionista monitoriza esta presión de forma continua durante cada dosis.

Cardioplejia retrógrada por seno coronario (retrograde coronary sinus cardioplegia)

Administración de la solución a través de un catéter con balón colocado en el seno coronario, de modo que la cardioplejia recorre el lecho venoso en sentido inverso hasta perfundir el miocardio. Es útil cuando la enfermedad coronaria grave o la insuficiencia aórtica impiden una buena distribución anterógrada. Requiere controlar estrictamente la presión del seno porque es una estructura de pared fina. Suele combinarse con la vía anterógrada para lograr una protección más homogénea.

Monitorización de la presión del seno coronario (coronary sinus pressure monitoring)

Vigilancia continua de la presión en el seno coronario durante la cardioplejia retrógrada mediante una luz de medición en el propio catéter. Sirve para confirmar que el balón está bien posicionado y que la infusión llega al lecho venoso sin sobrepresionarlo. Cifras excesivas pueden lesionar el seno o indicar oclusión, mientras que cifras muy bajas sugieren una posición demasiado profunda o una fuga. Es un dato clave para regular el caudal de la dosis retrógrada.

Cardioplejia anterógrada por raíz aórtica (antegrade aortic root cardioplegia)

Vía de administración en la que la solución se infunde en la raíz aórtica con la aorta pinzada, de forma que la válvula aórtica competente la dirige hacia los ostia coronarios. Distribuye bien la cardioplejia cuando no hay insuficiencia aórtica significativa ni estenosis coronarias muy severas. Si la válvula es insuficiente puede requerir perfusión directa en los ostia con cánulas específicas. Es la vía de referencia y suele combinarse con la retrógrada.

Cardioplejia ostial directa (direct ostial cardioplegia)

Técnica en la que el cirujano introduce cánulas específicas directamente en los ostia coronarios, generalmente con la aorta abierta, para perfundir cada arteria por separado. Se emplea sobre todo en cirugía valvular aórtica o de raíz, cuando la vía anterógrada por la raíz no es posible. Exige cuidado para no lesionar los ostia ni provocar disección coronaria. Permite controlar de manera independiente la protección de cada territorio.

Protección con oxígeno disuelto (dissolved-oxygen cardioplegia)

Estrategia consistente en oxigenar la solución cristaloide para que aporte oxígeno físicamente disuelto, dado que carece de hemoglobina que lo transporte. Aunque la cantidad transportada es pequeña frente a la sangre, mejora el metabolismo aerobio del miocardio detenido a bajas temperaturas, donde la demanda es mínima. Se logra burbujeando oxígeno o pasando la solución por un pequeño oxigenador. Es un recurso propio de las cardioplejias cristaloides puras.

Cardioplejia enriquecida con aminoácidos (amino acid-enriched cardioplegia)

Modalidad en la que se añaden glutamato y aspartato a la solución para reponer intermediarios del ciclo de Krebs y acelerar la recuperación energética del miocito. Se usa con frecuencia en la dosis de reperfusión y en corazones metabólicamente exhaustos. La idea es que estos sustratos permitan reanudar rápidamente la producción de energía aerobia al restablecer la circulación. Suele combinarse con la reperfusión caliente para maximizar el efecto.

Cardioplejia templada (tepid cardioplegia)

Compromiso entre la cardioplejia fría y la caliente, administrada a una temperatura intermedia que busca combinar cierta depresión metabólica con la conservación de la función enzimática. Pretende aprovechar parte de la protección del frío sin sus efectos adversos sobre la homeostasis celular. Su uso es menos extendido que las variantes fría o caliente clásicas. Se enmarca en la búsqueda de la temperatura óptima de la solución cardiopléjica.

Enfriamiento tópico cardiaco (topical cardiac cooling)

Medida coadyuvante de protección que consiste en aplicar suero frío o hielo picado en el saco pericárdico para bajar la temperatura del corazón desde el exterior. Complementa la cardioplejia intraluminal, sobre todo en zonas peor perfundidas por enfermedad coronaria. Debe usarse con cuidado para no lesionar el nervio frénico con el frío extremo. Es una técnica clásica que ha perdido protagonismo con las soluciones de dosis única.

Monitorización de la temperatura miocárdica (myocardial temperature monitoring)

Medición directa de la temperatura del músculo cardiaco, habitualmente con una sonda en el tabique interventricular, para verificar que la cardioplejia fría alcanza su objetivo térmico. Una temperatura miocárdica que no baja lo previsto puede indicar mala distribución de la solución, con riesgo de recuperación eléctrica prematura. Permite decidir cuándo redosificar y confirmar la homogeneidad de la protección. Es especialmente informativa con esquemas hipotérmicos.

Daño por isquemia-reperfusión (ischemia-reperfusion injury)

Conjunto de lesiones que aparecen paradójicamente cuando se restablece el flujo sanguíneo a un tejido que ha estado isquémico, con generación de radicales libres, sobrecarga de calcio e inflamación. En cirugía cardiaca condiciona buena parte del diseño de la protección miocárdica y de la reperfusión controlada. Sus manifestaciones incluyen aturdimiento contráctil, arritmias y, en casos graves, necrosis. Minimizarlo es uno de los objetivos centrales de toda estrategia cardiopléjica.

Aturdimiento miocárdico (myocardial stunning)

Disfunción contráctil transitoria del miocardio que persiste tras restablecer el flujo, pese a que las células siguen siendo viables y no hay necrosis. Tras la cirugía puede requerir soporte inotrópico temporal hasta que la función se recupera espontáneamente. Se atribuye en parte al daño por reperfusión y a alteraciones del manejo del calcio. Una protección miocárdica adecuada reduce su intensidad y su duración.

Fenómeno de no reflujo (no-reflow phenomenon)

Situación en la que, pese a haber restablecido la circulación epicárdica, ciertos territorios miocárdicos no recuperan la perfusión a nivel microvascular por edema, tapones celulares y disfunción endotelial. Es un marcador de daño isquémico grave y de mala protección. Contribuye a la persistencia de la disfunción contráctil tras despinzar. La reperfusión controlada y el control de la presión de infusión pretenden limitarlo.

Preacondicionamiento isquémico (ischemic preconditioning)

Fenómeno por el cual breves episodios de isquemia y reperfusión previos vuelven al miocardio más resistente a una isquemia posterior más prolongada. Activa vías de señalización protectoras a nivel celular que atenúan el daño. En cirugía se ha explorado como pinzamientos aórticos cortos y repetidos antes del principal. Su traslación clínica es variable, pero sustenta el interés en estrategias de acondicionamiento.

Acondicionamiento isquémico remoto (remote ischemic conditioning)

Técnica en la que ciclos de isquemia y reperfusión aplicados en un órgano o miembro alejado, típicamente el brazo con un manguito de presión, inducen protección en el corazón. Se apoya en señales humorales y nerviosas liberadas por el tejido acondicionado. Es sencillo y no invasivo, lo que ha motivado numerosos estudios en cirugía cardiaca. Sus resultados clínicos han sido dispares, sin un beneficio consistente demostrado.

Sistema de administración de cardioplejia (cardioplegia delivery system)

Conjunto de bomba, intercambiador de calor, líneas y purgadores que permite mezclar sangre y cristaloide en la proporción deseada, ajustar su temperatura y entregarla al corazón. Incluye control del caudal, medición de presión de línea y a menudo un sistema de dosificación de concentrados. Su correcto cebado y desaireado son responsabilidad del perfusionista. Es el equipo que materializa la estrategia de protección elegida por el equipo.

Recirculación de cardioplejia (cardioplegia recirculation)

Circuito o maniobra que permite mantener la solución circulando a temperatura estable dentro del sistema cuando no se está infundiendo activamente en el corazón. Evita que la solución del intercambiador se caliente o enfríe fuera del rango deseado entre dosis. Facilita disponer de cardioplejia a la temperatura correcta de forma inmediata al redosificar. Es un detalle operativo que mejora la consistencia térmica de la protección.

Paradoja del calcio (calcium paradox)

Fenómeno experimental por el cual reperfundir con una solución rica en calcio un tejido previamente perfundido con una solución sin calcio provoca una entrada masiva y lesiva de calcio a la célula. Explica por qué las soluciones cardiopléjicas controlan cuidadosamente su contenido de calcio y por qué la reintroducción debe ser gradual. Guarda relación con la sobrecarga de calcio del daño por reperfusión. Es un concepto clave para entender el diseño de las soluciones intracelulares.

Parada despolarizante (depolarizing arrest)

Mecanismo de detención cardiaca que utilizan la mayoría de soluciones ricas en potasio, en el que la elevación del potasio extracelular despolariza la membrana e inactiva los canales, deteniendo el corazón en diástole. Es sencillo y fiable, pero mantiene la célula en un estado de despolarización parcial que consume energía y favorece el flujo de calcio. Contrasta con la parada hiperpolarizante de las soluciones intracelulares. Es la base de las cardioplejias hiperpotasémicas convencionales.

Protección integrada de Buckberg (Buckberg integrated myocardial protection)

Filosofía de protección que combina cardioplejia sanguínea, dosis de inducción y mantenimiento, sustratos como glutamato y aspartato y una reperfusión caliente controlada como conjunto coherente. Popularizó el concepto de adaptar la composición y la temperatura a las distintas fases del pinzamiento. Introdujo de forma sistemática el enriquecimiento con aminoácidos y el hot shot terminal. Sigue siendo una referencia conceptual en la protección miocárdica sanguínea.

Inducción caliente (warm induction)

Estrategia en la que la primera dosis de cardioplejia se administra caliente y enriquecida con sustratos para reanimar metabólicamente un corazón exhausto antes de enfriarlo y detenerlo. Se emplea en pacientes con isquemia aguda o función ventricular deteriorada. Busca reponer reservas energéticas cuando el miocardio llega a la cirugía ya comprometido. Suele seguirse de mantenimiento frío durante el resto del pinzamiento.

Maldistribución de cardioplejia (cardioplegia maldistribution)

Reparto desigual de la solución protectora por el miocardio, de forma que algunas zonas quedan insuficientemente protegidas mientras otras reciben exceso. Es frecuente en presencia de estenosis coronarias severas, oclusiones o insuficiencia valvular aórtica. Puede causar recuperación eléctrica prematura y daño regional pese a un volumen total adecuado. Combinar vías anterógrada y retrógrada es una de las principales medidas para corregirla.

Dosis de lavado (washout dose)

Cada administración de mantenimiento cumple, además de renovar la parada, la función de arrastrar y eliminar los metabolitos ácidos acumulados durante el intervalo isquémico previo. Este lavado restaura el pH tisular y repone tampón y oxígeno en las cardioplejias sanguíneas. Un intervalo demasiado largo entre dosis compromete este efecto y deja acumular productos nocivos. Es una de las razones por las que se respetan los tiempos de redosificación.

Valoración de la protección miocárdica (myocardial protection assessment)

Conjunto de signos que el equipo utiliza para juzgar si la protección ha sido eficaz, como la rapidez y homogeneidad de la parada, la reaparición de actividad eléctrica entre dosis, la temperatura miocárdica y el patrón de recuperación al despinzar. Un retorno espontáneo a ritmo sinusal y una buena contractilidad sugieren protección adecuada. Los indicadores metabólicos, como la liberación de lactato por el seno coronario, aportan información adicional. Sirve para ajustar la técnica en tiempo real.

Cardioplejia cristaloide comercial (commercial crystalloid cardioplegia)

Soluciones cardiopléjicas cristaloides preparadas industrialmente y listas para su uso o dilución, que estandarizan la composición y evitan errores de mezcla manual. Suelen basarse en formulaciones de tipo St. Thomas y se administran frías con redosificación periódica. Su ventaja es la trazabilidad y la reproducibilidad de la concentración de electrolitos. Se emplean cuando no se dispone de un sistema de cardioplejia sanguínea o se prefiere una solución cristaloide pura.

Cardioplejia de dosis única de larga duración (single-dose long-acting cardioplegia)

Categoría de soluciones diseñadas para mantener la parada durante periodos prolongados con una sola infusión, entre las que se encuentran del Nido y la HTK. Simplifican el trabajo del perfusionista y minimizan las interrupciones del cirujano. Su margen de seguridad depende de respetar el tiempo máximo indicado para cada solución. Han desplazado en muchos centros al esquema de redosificación frecuente para procedimientos de duración moderada.

Manitol en cardioplejia (mannitol in cardioplegia)

Componente osmótico presente en muchas soluciones cardiopléjicas que combate el edema miocárdico al aumentar la osmolaridad y actúa además como captador de radicales libres. Ayuda a preservar el volumen celular durante la isquemia y la reperfusión. En soluciones como del Nido y la HTK cumple ambos papeles. Su presencia refleja la preocupación por el edema y el estrés oxidativo en la protección miocárdica.

Lidocaína en cardioplejia (lidocaine in cardioplegia)

Anestésico local incorporado a soluciones como la de del Nido para bloquear los canales de sodio, estabilizar la membrana y contribuir a mantener la parada de forma prolongada. Su acción reduce la excitabilidad y complementa el efecto del potasio y el magnesio. Prolonga la duración útil de la dosis única al frenar la reaparición de actividad eléctrica. Forma parte del diseño moderno de cardioplejias de larga duración.

Magnesio en cardioplejia (magnesium in cardioplegia)

Catión añadido a muchas soluciones cardiopléjicas por su capacidad para antagonizar la entrada de calcio y estabilizar la parada. Ayuda a prevenir la sobrecarga de calcio intracelular durante isquemia y reperfusión y tiene efecto antiarrítmico. Contribuye a la protección de dosis única en soluciones como del Nido. Su papel enlaza con el control del daño por reperfusión mediado por el calcio.

Gestión del retorno de la cardioplejia (cardioplegia return management)

Decisión sobre qué hacer con la solución que retorna al campo tras perfundir el corazón, que puede aspirarse al reservorio del circuito o descartarse. Reintegrarla contribuye a la hemodilución y a la carga de potasio del paciente, sobre todo con cristaloides voluminosos. En cardioplejias de dosis única con gran volumen suele preferirse descartar parte del retorno. Es un punto de gestión del balance de líquidos y del potasio que atañe al perfusionista.

📈 Monitorización 76

Presión de línea arterial (arterial line pressure)

Es la presión medida en la línea que va desde la bomba hasta la cánula arterial y refleja la resistencia que encuentra la sangre al ser impulsada hacia el paciente. Un valor demasiado alto puede indicar un acodamiento, una cánula de calibre insuficiente, un clamp olvidado o una mala posición de la punta. El perfusionista la vigila de forma continua y muchos equipos incorporan alarmas y un sistema que reduce el flujo de la bomba si se superan los límites de seguridad. Su seguimiento es esencial para prevenir tanto la sobrepresión del circuito como situaciones que comprometan el flujo.

Presión transmembrana (transmembrane pressure)

Es la diferencia de presión entre la entrada y la salida del oxigenador, o de otro componente como el filtro, y refleja la resistencia que ofrece al paso de la sangre. Un aumento progresivo de este gradiente puede señalar la formación de coágulos dentro del dispositivo o su obstrucción parcial. El perfusionista la vigila como indicador del estado del oxigenador a lo largo de la perfusión. Un incremento marcado y sostenido puede obligar a plantear el recambio del componente afectado para garantizar la seguridad del paciente.

Temperatura arterial (arterial temperature)

Es la temperatura de la sangre a la salida del oxigenador, justo antes de regresar al paciente, y es un parámetro clave durante las fases de enfriamiento y recalentamiento. El perfusionista la controla para evitar que supere los límites recomendados durante el recalentamiento, ya que una temperatura excesiva puede dañar el sistema nervioso. También sirve para calcular el gradiente respecto al agua del intercambiador y respecto a la temperatura del paciente. Su vigilancia continua forma parte de la protección de los órganos durante el bypass.

Temperatura venosa (venous temperature)

Es la temperatura de la sangre que retorna del paciente hacia el reservorio, y ofrece una estimación aproximada de la temperatura corporal central durante la perfusión. Comparada con la temperatura arterial, permite conocer el gradiente que existe entre la sangre que entra y la que sale del paciente. El perfusionista la utiliza como referencia del grado de enfriamiento o recalentamiento alcanzado por el organismo. Un gradiente amplio entre ambas temperaturas indica que el intercambio térmico está siendo intenso y debe manejarse con prudencia.

Monitor de nivel (level monitor)

Es el sistema de seguridad que muestra y vigila el volumen de sangre presente en el reservorio venoso y avisa cuando desciende hasta un umbral crítico. Al integrarse con la consola, puede desencadenar la reducción o la detención automática de la bomba arterial para impedir que se aspire aire al vaciarse el reservorio. Constituye una barrera fundamental frente a la embolia gaseosa masiva, uno de los accidentes más temidos de la circulación extracorpórea. El perfusionista comprueba su funcionamiento durante la lista de verificación previa al bypass.

Monitor de burbujas (bubble monitor)

Es el sistema que vigila de forma continua la línea arterial en busca de aire y que actúa como salvaguarda frente a la embolia gaseosa hacia el paciente. Al detectar una burbuja mediante ultrasonidos, activa una alarma y puede ordenar el paro inmediato de la bomba y el clampaje de la línea. Suele funcionar de manera coordinada con el monitor de nivel del reservorio para cubrir las dos principales fuentes de aire del circuito. Su correcto funcionamiento y su calibración se comprueban antes de iniciar cada procedimiento.

Oximetría en línea (in-line oximetry)

Es la medición continua, mediante sensores integrados en el circuito, de parámetros como la saturación de oxígeno, el hematocrito y a veces otros valores sanguíneos sin necesidad de extraer muestras. Aporta al perfusionista información en tiempo real que complementa la gasometría intermitente y permite reaccionar de inmediato ante cambios. La vigilancia continua de la saturación venosa resulta especialmente valiosa como indicador global de la adecuación de la perfusión. Estos sensores se calibran y se contrastan periódicamente con la gasometría de laboratorio para asegurar su fiabilidad.

NIRS (oximetría cerebral, near-infrared spectroscopy)

Es una técnica no invasiva que emplea luz cercana al infrarrojo, a través de sensores colocados en la frente, para estimar la saturación de oxígeno del tejido cerebral. Ofrece una lectura regional del equilibrio entre aporte y consumo de oxígeno en el cerebro, útil para detectar situaciones de baja perfusión cerebral durante el bypass. Una caída significativa respecto al valor basal alerta al equipo sobre posibles problemas como una mala posición de la cánula, hipotensión o hematocrito bajo. Se utiliza especialmente en cirugía del arco aórtico y en pacientes de riesgo neurológico.

BIS (índice biespectral, bispectral index)

Es un parámetro derivado del electroencefalograma que estima la profundidad de la hipnosis o del componente de conciencia de la anestesia. Se representa como un número que orienta al equipo sobre si el paciente mantiene un nivel anestésico adecuado, ayudando a prevenir tanto el despertar intraoperatorio como una sedación excesiva. Durante la circulación extracorpórea también puede aportar información indirecta relacionada con la perfusión cerebral, sobre todo en situaciones de flujo muy bajo o parada circulatoria. Aunque su manejo corresponde sobre todo al anestesiólogo, sus lecturas se integran en la vigilancia neurológica global del procedimiento.

Monitor de gasto (cardiac output monitor)

Es el dispositivo que muestra el caudal de sangre que circula por el circuito, equivalente al gasto que asume la bomba mientras el corazón está detenido. En las bombas centrífugas resulta imprescindible, ya que el flujo real no puede deducirse solo de las revoluciones y debe medirse directamente. El perfusionista utiliza esta lectura para ajustar el flujo al objetivo calculado según la superficie corporal y la temperatura. Una discrepancia entre el flujo esperado y el medido puede alertar de acodamientos, coágulos o cambios en la resistencia del paciente.

Alarmas (alarms)

Son las señales sonoras y visuales que emite el equipo para advertir al perfusionista de que un parámetro ha superado sus límites de seguridad o de que se ha producido un evento anómalo. Cubren aspectos como el nivel del reservorio, la presión de la línea arterial, la presencia de aire, la temperatura o el flujo. Muchas de ellas están conectadas a sistemas de respuesta automática que reducen o detienen la bomba para proteger al paciente. Su correcto ajuste y verificación forman parte imprescindible de la preparación previa al bypass.

Checklist previo al bypass (pre-bypass checklist)

Es la lista estructurada de comprobaciones que el perfusionista realiza antes de iniciar la circulación extracorpórea para garantizar que el circuito y los sistemas de seguridad están correctos. Incluye verificar el cebado sin aire, la posición de los clamps, el funcionamiento de las alarmas y detectores, la anticoagulación adecuada y la disponibilidad de fármacos y hemoderivados. Su uso sistemático reduce el riesgo de errores humanos en un entorno de alta complejidad. Constituye una práctica de seguridad ampliamente recomendada y análoga a las listas de verificación empleadas en otros ámbitos de riesgo.

Tiempo de bypass (bypass time)

Es la duración total durante la cual el paciente permanece sostenido por la circulación extracorpórea, medida desde el inicio hasta la salida de bomba. Es un dato que se registra de forma sistemática porque tiempos prolongados se asocian a una mayor respuesta inflamatoria y a un mayor riesgo de complicaciones. El perfusionista lo controla y lo anota en el registro de perfusión junto con el resto de parámetros. Su interpretación siempre debe hacerse en el contexto de la complejidad de la intervención realizada.

Tiempo de clampaje aórtico (aortic cross-clamp time)

Es el intervalo durante el cual la aorta permanece pinzada, aislando el corazón de la circulación mientras este se encuentra detenido y protegido por la cardioplejia. Representa el periodo de isquemia miocárdica y su duración se registra cuidadosamente porque se relaciona con la recuperación del corazón tras la cirugía. Durante este tiempo el perfusionista y el equipo aseguran una protección miocárdica adecuada mediante la administración periódica de solución cardiopléjica. Al retirar el clamp comienza la reperfusión del miocardio, un momento clave para la recuperación de la función cardíaca.

Registro electrónico de perfusión (electronic perfusion record)

Es el sistema que recoge de forma automática y continua los parámetros del procedimiento de circulación extracorpórea, generando un documento detallado de todo lo ocurrido durante el bypass. Registra variables como el flujo, las presiones, las temperaturas, los gases, la anticoagulación, los fármacos administrados y los tiempos clave. Facilita la trazabilidad, el análisis de calidad y la revisión posterior de cada caso. Al automatizar la recogida de datos, libera al perfusionista de parte de la anotación manual y reduce el riesgo de omisiones.

Presión de succión (suction pressure)

Es la presión negativa que se aplica en las líneas de aspiración de campo y de venteo para recuperar la sangre y descomprimir las cavidades cardíacas. Debe mantenerse dentro de un rango controlado, ya que una succión excesiva aumenta el traumatismo sobre los hematíes y el riesgo de arrastrar aire. El perfusionista la regula ajustando la velocidad de las bombas correspondientes según las necesidades del cirujano. Su vigilancia contribuye a limitar la hemólisis y a proteger la integridad de la sangre recuperada.

Presión de cardioplejia (cardioplegia pressure)

Es la presión con la que se administra la solución cardiopléjica y constituye un parámetro clave para lograr una buena protección del miocardio sin dañarlo. En la administración anterógrada, una presión demasiado alta puede lesionar el endotelio coronario, mientras que en la vía retrógrada un exceso puede dañar el seno coronario. El perfusionista vigila esta presión de forma continua y la ajusta según la vía empleada y las indicaciones del cirujano. Un reparto homogéneo del cardioplégico, con una presión adecuada, es determinante para que el corazón recupere bien su función tras el clampaje.

Presión venosa central (central venous pressure)

Es la presión medida en las venas centrales que, durante la circulación extracorpórea, orienta sobre la eficacia del drenaje venoso y sobre el estado de volumen del paciente. Un valor elevado puede indicar un drenaje venoso insuficiente por una cánula mal posicionada, un acodamiento o la presencia de aire en la línea. El perfusionista la vigila junto con el nivel del reservorio para asegurar que el retorno venoso es adecuado. Una congestión venosa mantenida, especialmente a nivel cerebral, puede comprometer la perfusión y debe corregirse con prontitud.

Presión arterial media (mean arterial pressure)

Es la presión media en el sistema arterial del paciente durante la perfusión y refleja el equilibrio entre el flujo que aporta la bomba y la resistencia vascular del organismo. Se vigila de forma continua porque una presión demasiado baja puede comprometer la perfusión de órganos vitales como el cerebro y el riñón. Dado que en flujo continuo la bomba mantiene un caudal fijo, la presión se ajusta principalmente modulando la resistencia vascular con fármacos y, en menor medida, variando el flujo. El perfusionista y el anestesiólogo colaboran para mantenerla dentro de un rango seguro adaptado a cada paciente.

Diuresis (urine output)

Es el volumen de orina que produce el paciente durante la circulación extracorpórea y constituye un indicador indirecto de la perfusión renal y del estado de volumen. Una diuresis adecuada sugiere que el riñón recibe un flujo suficiente, mientras que su descenso puede alertar de una perfusión insuficiente o de otras complicaciones. El perfusionista y el equipo la vigilan a lo largo del procedimiento como parte del control de la perfusión de órganos. Su interpretación debe integrarse con otros parámetros, ya que la hemodilución y ciertos fármacos también influyen en su cuantía.

Temperatura nasofaríngea (nasopharyngeal temperature)

Es una de las temperaturas centrales que se monitorizan durante el bypass y que se emplea como estimación aproximada de la temperatura cerebral. Su vigilancia resulta especialmente importante durante el recalentamiento, para evitar la hipertermia cerebral que puede lesionar el sistema nervioso. Junto con otras localizaciones, como la vesical o la rectal, permite conocer la distribución de la temperatura por el organismo. El perfusionista utiliza estas lecturas para guiar las fases de enfriamiento y recalentamiento de manera segura y homogénea.

Parada circulatoria hipotérmica (deep hypothermic circulatory arrest)

Es una técnica en la que se detiene por completo la circulación extracorpórea durante un periodo limitado, bajo hipotermia profunda, para permitir la cirugía en zonas donde el flujo debe interrumpirse, como el arco aórtico. El enfriamiento intenso reduce el metabolismo de los órganos y aumenta su tolerancia a la falta de flujo. Su seguridad depende de un enfriamiento homogéneo previo y de limitar estrictamente el tiempo de parada. Con frecuencia se combina con técnicas de perfusión cerebral selectiva para proteger el cerebro durante el procedimiento.

Salida de bomba (weaning from bypass)

Es el proceso de transición mediante el cual el corazón y los pulmones del paciente reasumen de forma progresiva sus funciones, reduciéndose poco a poco el apoyo de la circulación extracorpórea hasta interrumpirla. Requiere una estrecha coordinación entre cirujano, anestesiólogo y perfusionista, que van disminuyendo el flujo de bomba mientras se llena y recupera el corazón. Antes de este momento se comprueba que el paciente esté recalentado, con buen ritmo, ventilando y con un equilibrio metabólico adecuado. Una salida ordenada evita tanto la sobrecarga brusca del corazón como la hipovolemia por un vaciado excesivo del reservorio.

Glucemia (blood glucose)

Es la concentración de glucosa en la sangre, un parámetro que se vigila durante la circulación extracorpórea porque tiende a alterarse por el estrés quirúrgico, la hipotermia y la respuesta hormonal. Tanto la hiperglucemia mantenida como la hipoglucemia pueden resultar perjudiciales, por lo que el equipo busca mantenerla dentro de un rango razonable. Se determina de forma seriada, a menudo integrada en la gasometría, y se corrige según los protocolos del centro. Su control forma parte del manejo metabólico global del paciente durante el bypass.

Potasio (potassium)

Es un electrolito cuya concentración se vigila estrechamente durante la circulación extracorpórea, ya que influye de forma decisiva en la actividad eléctrica del corazón. La administración de soluciones cardiopléjicas ricas en potasio para detener el corazón, junto con la hemodilución y la función renal, hace que sus valores puedan variar de manera notable. Tanto un exceso como un déficit pueden provocar arritmias, por lo que el perfusionista lo controla mediante la gasometría seriada. Su corrección se realiza según los protocolos del centro, especialmente antes de la salida de bomba para favorecer un ritmo cardíaco estable.

Sistema de control de heparina (heparin management system)

Es el conjunto de técnicas y dispositivos que permiten ajustar la dosis de heparina y medir su efecto de forma más precisa que con el tiempo de coagulación activado aislado. Algunos sistemas estiman la concentración de heparina y la dosis de protamina necesaria mediante titulación, individualizando la anticoagulación para cada paciente. Su objetivo es mantener una anticoagulación suficiente durante todo el bypass y una reversión precisa al finalizar. El perfusionista los emplea para reducir tanto el riesgo de trombosis en el circuito como el de sangrado por una neutralización inadecuada.

Oximetría venosa continua (continuous venous oximetry)

Medición en tiempo real de la saturación de oxígeno de la sangre venosa en la línea del circuito extracorpóreo mediante un sensor óptico integrado. Ofrece un reflejo continuo del equilibrio entre el aporte y el consumo global de oxígeno. Un descenso mantenido alerta de que la entrega puede ser insuficiente o el consumo excesivo. Su lectura constante evita depender únicamente de gasometrías intermitentes para vigilar la perfusión.

Saturación de O2 del bulbo yugular (jugular bulb oxygen saturation, SjvO2)

Saturación de oxígeno medida en la sangre que retorna del cerebro a través del bulbo de la vena yugular interna. Refleja el equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno del tejido cerebral en conjunto. Valores bajos sugieren extracción cerebral aumentada por aporte insuficiente, mientras que valores altos pueden indicar hiperperfusión o menor consumo. Se emplea como herramienta de vigilancia neurológica en procedimientos con riesgo de isquemia cerebral.

NIRS cerebral y somático (cerebral and somatic NIRS)

Aplicación de la espectroscopia de infrarrojo cercano para medir la oxigenación regional tanto en la corteza cerebral como en territorios somáticos como el riñón o los miembros. Los sensores cerebrales vigilan la perfusión del encéfalo, mientras que los somáticos aportan información sobre otros lechos vasculares. La comparación entre ambos ayuda a distinguir problemas globales de perfusión de fenómenos localizados. Ofrece una monitorización no invasiva y continua de la oxigenación tisular.

Desaturación cerebral (cerebral desaturation)

Caída significativa de la oxigenación regional cerebral respecto a su valor basal, detectada mediante espectroscopia de infrarrojo cercano. Suele definirse como un descenso relativo o absoluto mantenido durante un tiempo determinado. Representa un desequilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno en el tejido cerebral y se asocia a peor evolución neurológica. Su detección precoz permite aplicar medidas correctoras como aumentar el flujo, la presión o la hemoglobina.

Autorregulación cerebral (cerebral autoregulation)

Capacidad del cerebro para mantener un flujo sanguíneo estable pese a las variaciones de la presión de perfusión dentro de un rango determinado. Se logra mediante ajustes en el tono de los vasos cerebrales que compensan los cambios de presión. Durante la circulación extracorpórea esta capacidad puede alterarse, dejando al cerebro vulnerable a la hipoperfusión o la hiperperfusión. Conocer los límites de la autorregulación de cada paciente ayuda a fijar objetivos de presión seguros.

Índice de autorregulación (cerebral oximetry index, COx)

Parámetro derivado que evalúa la relación entre la presión arterial media y la oxigenación cerebral regional para estimar si la autorregulación está conservada. Cuando la oxigenación varía de forma pasiva con la presión, indica que la autorregulación está deteriorada. Este índice permite identificar el rango de presión en el que el cerebro está mejor protegido. Se utiliza para individualizar la presión arterial media objetivo durante la perfusión.

Presión arterial media objetivo (target mean arterial pressure)

Valor de presión arterial media que el equipo se propone mantener durante la circulación extracorpórea para asegurar una perfusión adecuada de los órganos. Su elección tiene en cuenta la edad, las comorbilidades y los límites de autorregulación de cada paciente. Una presión demasiado baja compromete la perfusión de órganos vitales, mientras que una demasiado alta puede aumentar el riesgo de sangrado o embolia. El perfusionista la ajusta mediante el flujo de bomba y, si procede, fármacos vasoactivos.

Monitor de presión de línea (line pressure monitor)

Dispositivo que vigila de forma continua la presión en distintos puntos del circuito extracorpóreo, como la línea arterial. Una presión anormalmente elevada puede señalar obstrucciones, acodamientos o problemas en la cánula. El sistema suele disponer de alarmas y de la capacidad de detener la bomba ante valores peligrosos. Constituye una salvaguarda esencial para prevenir la rotura de líneas y la despresurización descontrolada del circuito.

Presión pre y post-oxigenador (pre- and post-oxygenator pressure)

Medición de la presión de la sangre inmediatamente antes y después de atravesar el oxigenador. Comparar ambos valores permite estimar la resistencia que ofrece el dispositivo al paso del flujo. Un aumento progresivo de la presión de entrada suele indicar formación de coágulos u obstrucción de la membrana. Su seguimiento continuo ayuda a anticipar el deterioro del oxigenador antes de que comprometa el intercambio de gases.

Gradiente transoxigenador (transoxygenator pressure gradient)

Diferencia de presión entre la entrada y la salida del oxigenador, que cuantifica la resistencia interna del dispositivo al flujo sanguíneo. Un gradiente creciente durante el procedimiento es un signo temprano de trombosis dentro de la membrana. Su vigilancia permite decidir a tiempo el recambio del oxigenador para evitar un fallo súbito. Se interpreta junto con la transferencia de gases y el estado de la anticoagulación.

Detector de nivel bajo (low level detector)

Sensor que vigila el volumen de sangre en el reservorio venoso y alerta cuando desciende por debajo de un umbral de seguridad. Su función es evitar que el reservorio se vacíe y que se introduzca aire en la línea arterial. Al activarse puede desencadenar una alarma y detener automáticamente la bomba. Es una de las protecciones fundamentales frente al riesgo de embolismo gaseoso masivo.

Detector de aire (air bubble detector)

Dispositivo colocado en la línea arterial que detecta la presencia de burbujas de aire en la sangre mediante ultrasonidos. Al identificar aire, genera una alarma y puede detener la bomba para impedir su llegada al paciente. Constituye la última barrera de seguridad frente al embolismo gaseoso arterial. Su correcto funcionamiento y colocación se comprueban de forma rutinaria antes de iniciar el bypass.

Monitor de coagulación a pie de cama (point-of-care coagulation monitor)

Instrumento que analiza la coagulación de la sangre junto al paciente y ofrece resultados en pocos minutos sin depender del laboratorio central. Permite ajustar la heparina, valorar la reversión y guiar la transfusión de hemoderivados de forma rápida. Existen distintas tecnologías, desde pruebas viscoelásticas hasta tiempos de coagulación activados. Su inmediatez es especialmente valiosa en la gestión de la anticoagulación durante la circulación extracorpórea.

Cronómetro de bypass (bypass timer)

Reloj que registra el tiempo total durante el cual el paciente permanece en circulación extracorpórea, así como otros periodos relevantes del procedimiento. Cronometrar el bypass es importante porque la duración se relaciona con el riesgo de complicaciones. También sirve para controlar intervalos críticos como el pinzamiento aórtico o la administración de dosis periódicas. Su registro forma parte de la documentación obligatoria del acto perfusionista.

Registro perioperatorio (perioperative record)

Documento donde el perfusionista anota de forma cronológica todos los datos relevantes del procedimiento de circulación extracorpórea. Incluye flujos, presiones, temperaturas, gasometrías, fármacos y tiempos críticos. Sirve como historia clínica del acto perfusionista, con fines asistenciales, legales y de mejora de la calidad. Los sistemas de registro electrónico permiten capturar automáticamente muchos de estos parámetros en tiempo real.

Checklist pre-bypass (pre-bypass checklist)

Lista de verificación estructurada que se revisa antes de iniciar la circulación extracorpórea para confirmar que todos los sistemas están correctos y seguros. Comprueba el purgado del circuito, la ausencia de aire, el funcionamiento de sensores y alarmas y la anticoagulación adecuada. Su uso sistemático reduce los errores por omisión en un momento de gran carga de trabajo. Se considera una herramienta clave de seguridad del paciente en cirugía cardiaca.

Saturación de entrada del oxigenador (inlet oxygen saturation)

Saturación de oxígeno de la sangre venosa que llega al oxigenador antes de intercambiar gases. Junto con la saturación de salida permite calcular la transferencia de oxígeno del dispositivo. Un valor bajo indica una elevada extracción tisular previa y sirve de alerta sobre la perfusión. Su monitorización continua forma parte del control de rendimiento del oxigenador.

Saturación de salida del oxigenador (outlet oxygen saturation)

Saturación de oxígeno de la sangre que abandona el oxigenador ya oxigenada, en dirección al paciente. En condiciones normales debe estar próxima a la saturación completa. Un descenso respecto al valor esperado señala un fallo en la oxigenación de la membrana. Se compara con la saturación de entrada para valorar el trabajo real del oxigenador.

Monitor de hemoglobina y hematocrito en línea (in-line hemoglobin/hematocrit monitor)

Dispositivo integrado en el circuito que mide de forma continua la concentración de hemoglobina y el hematocrito de la sangre. Estos valores son determinantes para calcular la entrega de oxígeno en tiempo real. Un descenso por hemodilución obliga a valorar la necesidad de transfusión para mantener el transporte de oxígeno. Su lectura continua evita depender solo de muestras puntuales de laboratorio.

Vigilancia del filtro de línea arterial (arterial line filter monitoring)

Control del filtro situado en la línea arterial cuya función es atrapar burbujas de aire y microémbolos antes de que lleguen al paciente. Se vigila la presencia de aire acumulado y la resistencia que ofrece al flujo. Un aumento de la presión a su través puede indicar obstrucción por coágulos o material embólico. Su correcto purgado y funcionamiento se comprueban dentro de la seguridad del circuito.

Analizador de oxígeno del gas de barrido (gas oxygen analyzer)

Sensor que mide la fracción de oxígeno del gas que se administra al oxigenador para confirmar que coincide con la programada en el mezclador. Detecta desconexiones, fallos del blender o suministros de gas incorrectos. Su alarma alerta cuando la concentración de oxígeno se desvía de lo previsto. Constituye una comprobación de seguridad esencial para garantizar la oxigenación del paciente.

Sondas de temperatura del circuito (circuit temperature probes)

Sensores que miden la temperatura de la sangre en distintos puntos del circuito, como la línea arterial y venosa. Permiten controlar el enfriamiento y el recalentamiento del paciente durante la hipotermia. Vigilar los gradientes de temperatura evita recalentamientos demasiado rápidos que podrían dañar los tejidos. Sus lecturas se registran de forma continua a lo largo de todo el procedimiento.

Temperatura del intercambiador de calor (heater-cooler temperature)

Temperatura del agua que circula por el intercambiador de calor del oxigenador para enfriar o calentar la sangre. Se controla para mantener gradientes seguros respecto a la temperatura sanguínea del paciente. Un gradiente excesivo entre el agua y la sangre puede provocar la formación de microburbujas por desgasificación. Su vigilancia forma parte del manejo térmico durante la circulación extracorpórea.

Gradiente arteriovenoso de temperatura (arterial-venous temperature gradient)

Diferencia entre la temperatura de la sangre que sale hacia el paciente y la que retorna al circuito. Durante el recalentamiento, mantener este gradiente dentro de límites recomendados evita calentar la sangre demasiado deprisa. Un recalentamiento excesivamente rápido puede favorecer la formación de burbujas y dañar el sistema nervioso. Su seguimiento es clave para un manejo térmico seguro.

Monitorización de la presión de pulso en bypass (pulse pressure monitoring)

Vigilancia de la diferencia entre presión sistólica y diastólica durante la circulación extracorpórea, habitualmente reducida por el flujo no pulsátil de la bomba. La aparición de pulsatilidad puede indicar recuperación de la actividad del corazón o el uso de bombas pulsátiles. Su ausencia total es esperable durante el bypass convencional. Su observación aporta información sobre el estado del corazón y del flujo.

Presión venosa central durante el bypass (central venous pressure)

Presión medida en las grandes venas próximas a la aurícula derecha que, durante el bypass, informa sobre el drenaje venoso hacia el circuito. Una presión elevada puede indicar un drenaje venoso insuficiente o mal posicionado. Un drenaje inadecuado compromete el llenado del reservorio y la perfusión de la cabeza. Su vigilancia ayuda a comprobar que el retorno venoso al circuito es correcto.

Monitorización del drenaje venoso (venous drainage monitoring)

Control del flujo de sangre que retorna desde el paciente al reservorio venoso, ya sea por gravedad o con asistencia por vacío. Un drenaje insuficiente reduce el volumen disponible para la bomba, mientras que un vacío excesivo puede colapsar las venas o dañar la sangre. Se vigila la presión y el llenado del reservorio para mantener un equilibrio adecuado. Es fundamental para asegurar un flujo de perfusión estable.

Monitorización del flujo de bomba (pump flow monitoring)

Control continuo del caudal de sangre que la bomba impulsa hacia el paciente, expresado habitualmente en litros por minuto. Este flujo se ajusta a la superficie corporal para lograr un índice cardiaco adecuado. Es el determinante principal de la entrega de oxígeno junto con el contenido de la sangre. Su vigilancia constante permite responder a las necesidades cambiantes durante el procedimiento.

Índice de perfusión durante el bypass (perfusion flow index)

Relación entre el flujo de la bomba y la superficie corporal del paciente, equivalente al índice cardiaco durante la circulación extracorpórea. Sirve para ajustar el flujo a las necesidades de cada paciente con independencia de su tamaño. Los valores objetivo se adaptan a la temperatura, ya que la hipotermia reduce las demandas metabólicas. Es una referencia central para planificar y conducir la perfusión.

Índice biespectral (bispectral index, BIS)

Parámetro derivado del electroencefalograma que estima la profundidad de la sedación o hipnosis del paciente. Durante la circulación extracorpórea ayuda a vigilar el grado de anestesia y a evitar el despertar intraoperatorio. Sus valores pueden verse influidos por la hipotermia y por la actividad cerebral reducida. Complementa la vigilancia neurológica junto con la oximetría cerebral.

Electroencefalografía procesada (processed EEG)

Representación simplificada de la actividad eléctrica cerebral que facilita su interpretación durante la cirugía. Permite detectar cambios en la actividad cortical relacionados con la profundidad anestésica o con la isquemia. En procedimientos con parada circulatoria puede ayudar a confirmar el silencio eléctrico deseado. Se utiliza como parte de la monitorización neurológica multimodal en cirugía cardiaca.

Doppler transcraneal (transcranial Doppler)

Técnica de ultrasonidos que mide la velocidad del flujo sanguíneo en las arterias cerebrales de forma no invasiva. Durante la circulación extracorpórea permite detectar émbolos que circulan hacia el cerebro y valorar la perfusión cerebral. También ayuda a estudiar la autorregulación cerebral en tiempo real. Su información complementa a la oximetría cerebral en la protección del sistema nervioso.

Monitorización de émbolos cerebrales (cerebral embolic monitoring)

Detección de partículas gaseosas o sólidas que viajan hacia el cerebro durante la circulación extracorpórea, habitualmente mediante Doppler transcraneal. Una carga embólica elevada se relaciona con peores resultados neurológicos. Identificar los momentos de mayor riesgo permite ajustar la técnica para reducirlos. Es una herramienta valiosa en la mejora de la seguridad neurológica del procedimiento.

Monitorización de la diuresis (urine output monitoring)

Control del volumen de orina producido durante la circulación extracorpórea como indicador de la perfusión renal. Una diuresis conservada sugiere que los riñones reciben un flujo adecuado. Su descenso puede alertar de hipoperfusión o de daño renal en curso. Se registra de forma periódica como parte de la vigilancia de la perfusión de órganos.

Valor basal de oximetría cerebral (rSO2 baseline)

Lectura de la oxigenación cerebral regional obtenida antes de iniciar el procedimiento, con el paciente despierto y respirando aire ambiente. Sirve de referencia individual frente a la que se comparan las variaciones durante el bypass. Los descensos se interpretan en relación con este valor y no con umbrales absolutos generales. Registrarlo correctamente es imprescindible para detectar desaturaciones cerebrales significativas.

Configuración de límites de alarma (alarm limit settings)

Ajuste de los valores máximos y mínimos que activan las alarmas de los distintos monitores del circuito extracorpóreo. Unos límites bien fijados permiten detectar precozmente desviaciones peligrosas de presión, nivel o temperatura. Límites demasiado amplios reducen la seguridad y demasiado estrechos generan alarmas innecesarias. Su revisión antes de iniciar el bypass forma parte de las comprobaciones de seguridad.

Sistema de gestión de datos de perfusión (perfusion data management system)

Plataforma informática que captura, almacena y muestra de forma integrada los parámetros del circuito extracorpóreo en tiempo real. Recoge flujos, presiones, temperaturas, gasometrías y alarmas para facilitar su interpretación y registro. Permite generar automáticamente el registro perioperatorio y analizar la calidad de la perfusión. Reduce la carga de documentación manual y mejora la trazabilidad del procedimiento.

Perfusión dirigida por objetivos (goal-directed perfusion)

Estrategia que consiste en conducir la circulación extracorpórea manteniendo la entrega de oxígeno por encima de un umbral crítico definido. En lugar de fijar únicamente un flujo estándar, se ajustan flujo, hemoglobina y oxigenación para cubrir las necesidades metabólicas. Su objetivo es prevenir la hipoxia tisular y complicaciones como el daño renal. Requiere una monitorización continua de parámetros como la DO2 indexada y el lactato.

Relación DO2/VCO2 (oxygen delivery to CO2 production ratio)

Cociente entre la entrega de oxígeno y la producción de dióxido de carbono utilizado como indicador de la adecuación de la perfusión. Un descenso por debajo de ciertos valores señala que el aporte de oxígeno se está quedando corto respecto al metabolismo. Combina información de oxigenación y de actividad metabólica en un solo parámetro. Se emplea dentro de la perfusión dirigida por objetivos para guiar los ajustes.

Hematocrito mínimo durante el bypass (nadir hematocrit)

Valor más bajo de hematocrito que alcanza el paciente durante la circulación extracorpórea, generalmente por la hemodilución del cebado. Un hematocrito demasiado bajo reduce el contenido y la entrega de oxígeno. Se vigila estrechamente porque valores excesivamente reducidos se asocian a peores resultados. Su control ayuda a decidir el momento de transfundir para proteger la perfusión tisular.

Prueba de reto de oxígeno del oxigenador (oxygenator oxygen challenge)

Maniobra que consiste en aumentar transitoriamente la fracción de oxígeno del gas de barrido para comprobar la respuesta de la oxigenación arterial. Una respuesta adecuada indica que el oxigenador conserva su capacidad de transferencia. Una respuesta pobre alerta de un deterioro de la membrana. Se utiliza como comprobación puntual del rendimiento del oxigenador ante la sospecha de fallo.

Calibración del analizador de gases (blood gas analyzer calibration)

Proceso de ajuste y verificación periódica del gasómetro para garantizar la exactitud de sus mediciones. Incluye controles de calidad con soluciones de valores conocidos. Una calibración deficiente puede conducir a decisiones erróneas sobre el manejo del paciente. Su realización rigurosa es esencial para confiar en las gasometrías que guían la perfusión.

Transferencia de información en perfusión (perfusion handover)

Comunicación estructurada de la información relevante cuando cambia el perfusionista responsable o al finalizar el procedimiento. Recoge el estado del paciente, los parámetros del circuito, la anticoagulación y las incidencias. Una transferencia clara reduce los errores derivados de la pérdida de información. Suele apoyarse en listas de comprobación para asegurar que no se omite nada importante.

Desaturación somática (somatic desaturation)

Descenso de la oxigenación regional medida con espectroscopia de infrarrojo cercano en territorios distintos del cerebro, como el riñón o los miembros inferiores. Puede reflejar hipoperfusión localizada o mala posición de las cánulas. Su comparación con la oximetría cerebral ayuda a distinguir problemas globales de otros regionales. Se emplea sobre todo en poblaciones de riesgo como la cirugía pediátrica o la de aorta.

Monitorización de la perfusión de miembros inferiores (lower body perfusion monitoring)

Vigilancia de la oxigenación y perfusión de las extremidades inferiores durante procedimientos con riesgo de isquemia distal. Es especialmente relevante cuando se emplean cánulas femorales que pueden comprometer el flujo hacia la pierna. La oximetría somática y la exploración clínica ayudan a detectar la isquemia precozmente. Su control permite adoptar medidas para evitar el daño de la extremidad.

Monitorización de la perfusión cerebral anterógrada (antegrade cerebral perfusion monitoring)

Vigilancia específica del flujo y la oxigenación del cerebro durante técnicas que perfunden el encéfalo de forma selectiva en cirugía de aorta. Combina la medición de presión en la línea cerebral con la oximetría regional bilateral. Comparar ambos hemisferios permite detectar una perfusión asimétrica. Es fundamental para proteger el sistema nervioso durante la parada circulatoria con protección cerebral.

Monitorización de la administración de cardioplejia (cardioplegia delivery monitoring)

Control de la presión, el flujo y la temperatura con que se administra la solución cardiopléjica para proteger el corazón durante el pinzamiento aórtico. Una presión inadecuada puede indicar una distribución deficiente o el riesgo de dañar los vasos. Se vigila también el intervalo entre dosis para mantener la protección miocárdica. Su seguimiento cuidadoso es clave para preservar la función del corazón tras la cirugía.

Comprobación de integridad de líneas (line integrity check)

Inspección de los tubos y conexiones del circuito para detectar fugas, acodamientos o puntos de desgaste que puedan comprometer el funcionamiento. Se realiza antes de iniciar el bypass y se mantiene la vigilancia durante todo el procedimiento. Una fuga o rotura puede provocar pérdida de sangre o entrada de aire. Forma parte de las comprobaciones de seguridad del circuito extracorpóreo.

Intervalo de control de la anticoagulación (anticoagulation monitoring interval)

Frecuencia con la que se comprueba el estado de la anticoagulación durante la circulación extracorpórea para mantenerla dentro del rango seguro. Un control demasiado espaciado aumenta el riesgo de trombosis en el circuito o de sangrado por sobredosis. Los intervalos se acortan en situaciones de mayor riesgo o cuando los valores son inestables. Su cumplimiento riguroso es esencial para la seguridad del paciente y del oxigenador.

Monitorización del volumen del reservorio (reservoir volume monitoring)

Vigilancia continua de la cantidad de sangre disponible en el reservorio venoso, que actúa como reserva de seguridad del circuito. Un volumen adecuado permite responder a cambios bruscos en el retorno venoso sin riesgo de vaciado. Su descenso obliga a ajustar el flujo o a aportar volumen para evitar la entrada de aire. Se controla de forma visual y mediante el detector de nivel bajo.

🔄 ECMO y soporte 104

ECLS (Soporte Vital Extracorpóreo)

El término ECLS engloba el conjunto de tecnologías de asistencia circulatoria y respiratoria que sustituyen parcial o totalmente la función cardiopulmonar mediante un circuito externo al cuerpo. Se utiliza a menudo como sinónimo amplio de ECMO, aunque conceptualmente abarca también otras modalidades de soporte prolongado. La idea central es proporcionar al organismo tiempo para recuperarse, mientras la máquina mantiene una perfusión y una oxigenación adecuadas de los tejidos. Se trata de una terapia de alta complejidad que exige un equipo multidisciplinar entrenado y una monitorización continua.

ECMO Veno-Arterial (VA)

La ECMO veno-arterial es la modalidad que ofrece soporte simultáneo a la función circulatoria y respiratoria, ya que la sangre se drena del sistema venoso y se reinfunde directamente en el sistema arterial. De este modo el circuito genera flujo que complementa o reemplaza el gasto cardiaco del propio paciente, resultando idónea en el shock cardiogénico o la parada cardiaca. La sangre reinfundida ya ha sido oxigenada por la membrana, por lo que también corrige la insuficiencia respiratoria asociada. Su principal desafío es el aumento de la poscarga sobre el ventrículo izquierdo y el riesgo de fenómenos de mezcla cuando la función pulmonar del paciente es deficiente.

ECMO Veno-Venoso (VV)

La ECMO veno-venosa se indica en el fallo respiratorio grave cuando la función cardiaca se conserva, dado que drena y reinfunde la sangre dentro del propio sistema venoso. La membrana se encarga de oxigenar la sangre y retirar el dióxido de carbono, pero es el corazón del paciente el que sigue impulsando el flujo por todo el organismo. Al no aportar soporte hemodinámico directo, depende de que el miocardio mantenga un gasto cardiaco suficiente. Un fenómeno característico de esta configuración es la recirculación, en la que parte de la sangre ya oxigenada vuelve a captarse por la cánula de drenaje sin llegar a los tejidos.

ECPR (Reanimación Cardiopulmonar Extracorpórea)

La ECPR consiste en instaurar una ECMO veno-arterial durante una parada cardiaca refractaria a las maniobras de reanimación convencionales, con el fin de restablecer de inmediato la perfusión de los órganos vitales. El objetivo es ganar tiempo mientras se identifica y trata la causa reversible que ha provocado la parada, como una obstrucción coronaria o una intoxicación. El éxito depende críticamente de la rapidez de la canulación, por lo que requiere protocolos muy ágiles y equipos preparados para actuar en pocos minutos. Es una intervención exigente que se reserva para pacientes seleccionados con probabilidades razonables de recuperación neurológica.

Cánula de Reinfusión (Return Cannula)

La cánula de reinfusión es el conducto por el que la sangre ya procesada por el oxigenador regresa al paciente. En la configuración veno-arterial se coloca en una arteria, habitualmente la femoral, mientras que en la veno-venosa se sitúa en el territorio venoso, orientada idealmente hacia la aurícula derecha. Su calibre y posición determinan la eficiencia del soporte y condicionan fenómenos como la recirculación o la distribución del flujo oxigenado. Una colocación adecuada, verificada por imagen, resulta esencial para que la sangre llegue a los territorios que se pretende perfundir.

Cánula de Drenaje (Drainage Cannula)

La cánula de drenaje es la que extrae la sangre venosa del paciente para conducirla hacia la bomba y el oxigenador del circuito. Suele ser de calibre generoso y con múltiples orificios para captar un volumen suficiente sin generar presiones de succión excesivas que puedan colapsar la vena o dañar los hematíes. Su posición óptima se localiza cerca de la aurícula derecha o en la vena cava, donde el retorno venoso es más abundante. Un drenaje insuficiente limita el flujo del sistema y compromete la eficacia global del soporte.

Recirculación en ECMO

La recirculación es el fenómeno por el que una fracción de la sangre recién oxigenada que se reinfunde vuelve a ser aspirada directamente por la cánula de drenaje, sin haber pasado por los tejidos del paciente. Es un problema propio de la ECMO veno-venosa y reduce la oxigenación efectiva que reciben los órganos, pese a que el circuito funcione correctamente. Depende de factores como la distancia entre las puntas de las cánulas, sus posiciones relativas, el flujo del sistema y el gasto cardiaco. Se sospecha cuando la sangre venosa de drenaje aparece muy oxigenada y la saturación arterial del paciente no mejora, y se corrige ajustando posiciones y flujos.

Síndrome Norte-Sur / Arlequín (Harlequin Syndrome)

Este fenómeno de hipoxia diferencial aparece en la ECMO veno-arterial periférica cuando el corazón del paciente recupera cierta contractilidad pero sus pulmones siguen enfermos. La sangre poco oxigenada eyectada por el propio corazón perfunde la mitad superior del cuerpo, mientras la sangre bien oxigenada del circuito, que asciende retrógradamente por la aorta, irriga la mitad inferior. Se genera así un contraste llamativo entre territorios, con la parte superior hipóxica y la inferior bien oxigenada. Su detección exige monitorizar la saturación en la mano o la oreja derecha, y su manejo puede requerir modificar la configuración del soporte.

Destete de ECMO (ECMO Weaning)

El destete es el proceso mediante el cual se reduce de forma progresiva el soporte que aporta la ECMO para comprobar si los órganos del paciente ya pueden funcionar de manera autónoma. En la modalidad veno-arterial se disminuye gradualmente el flujo mientras se vigila la respuesta hemodinámica y ecocardiográfica del corazón, y en la veno-venosa se reduce el aporte de gas al oxigenador para valorar la función pulmonar. Solo se procede a la decanulación cuando el paciente mantiene una perfusión y una oxigenación adecuadas con un soporte mínimo. Un destete precipitado puede provocar un deterioro brusco, por lo que se realiza con cautela y bajo monitorización estrecha.

Oxigenador de Larga Duración

El oxigenador de larga duración es el dispositivo de intercambio gaseoso diseñado para mantener su rendimiento durante los días o semanas que dura un soporte de ECMO. Emplea membranas de fibra hueca de polimetilpenteno y recubrimientos biocompatibles que reducen la formación de trombos y la fuga de plasma a través de la membrana. Su durabilidad lo diferencia de los oxigenadores empleados en la cirugía cardiaca convencional, pensados para pocas horas de uso. Con el tiempo puede deteriorarse por depósitos de fibrina y coágulos, lo que obliga a vigilar su capacidad de oxigenación y de eliminación de dióxido de carbono para decidir un eventual recambio.

Consola de ECMO

La consola es la unidad que gobierna y monitoriza el funcionamiento del circuito de ECMO, integrando el control de la bomba centrífuga, los sensores de flujo y de presión y las alarmas de seguridad. Permite al equipo ajustar las revoluciones de la bomba para regular el flujo sanguíneo y vigilar en tiempo real parámetros como las presiones del circuito o la detección de burbujas. Los modelos actuales incorporan baterías internas y sistemas de respaldo que garantizan la continuidad del soporte durante los traslados. Su fiabilidad es un elemento crítico, ya que cualquier interrupción del flujo puede tener consecuencias graves de forma inmediata.

ELSO (Extracorporeal Life Support Organization)

La ELSO es la organización internacional de referencia que agrupa a los centros y profesionales dedicados al soporte vital extracorpóreo. Mantiene un registro de casos que recopila datos de numerosos hospitales de todo el mundo, lo que permite analizar resultados, tendencias y complicaciones asociadas a la ECMO. Además elabora guías de práctica clínica, recomendaciones y programas de formación que ayudan a homogeneizar y mejorar la calidad de estos tratamientos. Su labor ha resultado clave para el desarrollo y la difusión ordenada de la terapia extracorpórea en las últimas décadas.

Puente a Recuperación (Bridge to Recovery)

Este concepto describe el uso de la ECMO con la expectativa de que el órgano dañado recupere su función tras un periodo de soporte, permitiendo después retirar la asistencia. Es la estrategia habitual en cuadros potencialmente reversibles, como una miocarditis, una neumonía grave o un fallo cardiaco tras cirugía. Durante este intervalo, la máquina descarga el trabajo del corazón o los pulmones y crea las condiciones para que el tejido sane. El seguimiento clínico y de imagen determina si la recuperación es suficiente para proceder al destete o si es preciso replantear la estrategia terapéutica.

Puente a Trasplante (Bridge to Transplant)

El puente a trasplante consiste en emplear la ECMO u otra asistencia para mantener con vida y en condiciones aceptables a un paciente con fallo orgánico terminal mientras espera el órgano de un donante. Su finalidad es evitar el deterioro de otros órganos y llegar a la intervención en la mejor situación clínica posible. Se aplica tanto en el fallo cardiaco irreversible a la espera de un corazón, como en la insuficiencia respiratoria terminal en lista de trasplante pulmonar. Requiere una evaluación cuidadosa que confirme que el paciente sigue siendo candidato adecuado durante todo el periodo de soporte.

Puente a Decisión (Bridge to Decision)

Esta estrategia se emplea cuando se instaura la ECMO en una situación de emergencia sin conocer todavía si el paciente se recuperará o si será candidato a otras terapias más definitivas. El soporte proporciona la estabilidad necesaria para completar la valoración neurológica, el estudio de las lesiones orgánicas y la revisión de comorbilidades. A partir de esa información el equipo decide el rumbo del tratamiento, ya sea el destete, el paso a una asistencia de larga duración, el trasplante o la limitación del esfuerzo. Es, por tanto, un tiempo de estabilización que permite tomar decisiones fundamentadas ante la incertidumbre inicial.

Soporte Biventricular

El soporte biventricular se refiere a la asistencia mecánica simultánea de ambos ventrículos cuando ni el derecho ni el izquierdo son capaces de mantener un gasto cardiaco suficiente. Puede lograrse mediante dispositivos de asistencia dedicados a cada ventrículo o a través de configuraciones de ECMO veno-arterial que descargan el corazón en su conjunto. Se plantea en el fallo cardiaco biventricular grave, una situación de pronóstico especialmente delicado. La elección del dispositivo depende de la duración prevista del soporte y de la estrategia general de recuperación o trasplante.

Impella

Impella es un dispositivo de asistencia ventricular percutáneo que incorpora una microbomba de flujo axial montada sobre un catéter que se posiciona atravesando la válvula aórtica. Aspira sangre desde el ventrículo izquierdo y la expulsa a la aorta ascendente, descargando así el trabajo del corazón y aumentando el flujo sistémico. Se utiliza en el shock cardiogénico y en procedimientos de alto riesgo, y en ocasiones se combina con la ECMO para descomprimir el ventrículo izquierdo, estrategia conocida como ECpella. Su manejo exige vigilar la posición del catéter y las complicaciones vasculares y hemolíticas asociadas.

Balón Intraaórtico de Contrapulsación (BIAC / IABP)

El balón intraaórtico de contrapulsación es un dispositivo que se aloja en la aorta descendente y que se infla y desinfla de forma sincronizada con el ciclo cardiaco. Al inflarse durante la diástole mejora la perfusión coronaria, y al desinflarse justo antes de la sístole reduce la poscarga que debe vencer el ventrículo izquierdo. De esta manera disminuye el trabajo del corazón y favorece la irrigación del miocardio, sin sustituir por completo su función de bombeo. Ha sido durante décadas el soporte mecánico circulatorio más difundido, aunque su indicación se ha ido matizando según la evidencia disponible.

Descarga Ventricular Izquierda (LV Unloading)

La descarga ventricular izquierda es el conjunto de maniobras dirigidas a reducir la presión y el volumen acumulados en el ventrículo izquierdo durante el soporte con ECMO veno-arterial. El flujo retrógrado que genera la ECMO aumenta la poscarga y puede provocar distensión ventricular, congestión pulmonar y estancamiento sanguíneo con riesgo de trombosis. Para evitarlo se recurre a técnicas como la colocación de un dispositivo Impella, un drenaje transeptal o un catéter de descarga. Una descarga eficaz protege al miocardio y a los pulmones, y favorece la recuperación del corazón.

Decanulación

La decanulación es la retirada de las cánulas del paciente una vez que el soporte extracorpóreo ha concluido tras un destete satisfactorio. En los accesos percutáneos puede bastar con la compresión o con dispositivos de cierre vascular, mientras que en los quirúrgicos suele requerir la reparación directa del vaso. Es un momento delicado por el riesgo de sangrado, de lesión arterial o de complicaciones isquémicas en la extremidad. Una técnica cuidadosa y la vigilancia posterior de la perfusión distal resultan fundamentales para prevenir secuelas.

Isquemia de la Extremidad

La isquemia de la extremidad es una complicación característica de la canulación arterial femoral en la ECMO veno-arterial, ya que la cánula puede obstruir el flujo sanguíneo hacia la pierna. La interrupción de la irrigación distal amenaza la viabilidad de los tejidos y, si no se corrige, puede conducir a la amputación. Para prevenirla se coloca a menudo una cánula de perfusión distal que deriva parte del flujo hacia la extremidad afectada. La vigilancia continua del color, la temperatura y los pulsos del miembro permite detectar precozmente el problema.

Flujo de Gas de Barrido (Sweep Gas)

El flujo de gas de barrido es la corriente de gas que atraviesa la membrana del oxigenador y que gobierna principalmente la eliminación de dióxido de carbono de la sangre. Al aumentar este flujo se retira más dióxido de carbono, mientras que la oxigenación depende sobre todo del flujo sanguíneo y de la fracción de oxígeno administrada. Ajustar el barrido permite controlar de forma independiente los niveles de dióxido de carbono del paciente. Su regulación debe ser progresiva, pues descensos bruscos del dióxido de carbono pueden tener consecuencias neurológicas indeseables.

Fuga de Plasma (Plasma Leakage)

La fuga de plasma es el paso de líquido plasmático desde la sangre hacia el compartimento de gas a través de la membrana del oxigenador, un fenómeno que deteriora su capacidad de intercambio gaseoso. Se manifiesta con la aparición de un líquido espumoso en la salida de gas y con un empeoramiento progresivo de la oxigenación. Es más frecuente en las membranas de generaciones anteriores y suele obligar al recambio del oxigenador. Las membranas actuales de polimetilpenteno han reducido notablemente la incidencia de esta complicación.

Configuración VA-V (ECMO Híbrida)

La configuración VA-V es una modalidad híbrida de ECMO que combina el drenaje venoso con una reinfusión repartida entre el territorio arterial y el venoso. Se emplea para resolver la hipoxia diferencial o síndrome norte-sur, garantizando que la sangre bien oxigenada llegue también a la mitad superior del cuerpo. La rama venosa de reinfusión aporta sangre oxigenada a la aurícula derecha, que el propio corazón se encarga de distribuir. Es una solución técnicamente exigente que requiere un cuidadoso reparto y control del flujo entre ambas líneas de retorno.

Transporte en ECMO

El transporte en ECMO consiste en trasladar a un paciente que ya está bajo soporte extracorpóreo, o iniciar el soporte en un centro de menor nivel para llevarlo después a una unidad de referencia. Requiere consolas portátiles con autonomía de batería, un equipo entrenado y una planificación logística meticulosa que contemple las incidencias durante el trayecto. Los desplazamientos pueden realizarse por vía terrestre o aérea, y en ambos casos la estabilidad del circuito es prioritaria. Estos programas de transporte permiten que pacientes ubicados en hospitales sin capacidad de ECMO accedan a este tratamiento.

Dispositivo de Asistencia Ventricular (VAD)

Un dispositivo de asistencia ventricular es una bomba mecánica que sustituye o complementa la función de bombeo de un ventrículo insuficiente, impulsando la sangre hacia la circulación. Puede asistir al ventrículo izquierdo, al derecho o a ambos, y su empleo puede ser temporal o de larga duración, incluso permanente en la llamada terapia de destino. A diferencia de la ECMO, no incorpora un oxigenador, por lo que se emplea cuando la función pulmonar está preservada. Su indicación abarca desde el shock cardiogénico agudo hasta la insuficiencia cardiaca avanzada crónica.

Cebado del Circuito (Priming)

El cebado es el proceso de llenado del circuito extracorpóreo con un líquido antes de conectarlo al paciente, con el objetivo de eliminar todo el aire de las líneas y del oxigenador. Habitualmente se emplean soluciones cristaloides, y en determinadas situaciones se añaden componentes sanguíneos o coloides para ajustar la composición. Un cebado meticuloso previene la embolia gaseosa, una de las complicaciones más temidas del soporte. El volumen de cebado influye además en el grado de hemodilución que experimentará el paciente al iniciar la circulación.

ECMO Veno-Arterio-Venosa (VAV)

La configuración VAV es una modalidad híbrida en la que la sangre oxigenada del circuito se reparte entre una cánula de retorno arterial y otra venosa, combinando soporte hemodinámico y respiratorio simultáneo. Se recurre a ella cuando un paciente con ECMO veno-arterial desarrolla insuficiencia pulmonar y aparece hipoxia diferencial en la parte superior del cuerpo, o cuando un soporte veno-venoso necesita añadir asistencia circulatoria. El reparto del flujo entre ambas ramas se regula mediante una pinza reguladora en la línea de retorno venoso, ajustando qué proporción irriga el territorio arterial y qué proporción entra en la aurícula derecha. Su manejo es delicado, ya que exige equilibrar de forma continua ambos flujos según la evolución cardiaca y pulmonar del enfermo.

Reparto de Flujo en ECMO VAV (Flow Split)

El reparto de flujo describe cómo se distribuye el gasto total de la bomba entre la rama de retorno arterial y la venosa en una configuración VAV. Se controla habitualmente estrechando la línea venosa con una pinza calibrada, de modo que aumentar la resistencia en esa rama desvía más sangre hacia el territorio arterial. El objetivo es aportar el flujo arterial mínimo necesario para el soporte hemodinámico y destinar el resto a la oxigenación del retorno venoso que llega al corazón. Este equilibrio se vigila con medidores de flujo en cada rama y con la saturación en distintos territorios, reajustándose a medida que cambia la situación del paciente.

ECMO Periférico

Se denomina periférica a la configuración en la que las cánulas se insertan en vasos alejados del tórax, típicamente los femorales o el yugular, sin necesidad de abrir el esternón. Es la vía preferente para la instauración urgente, ya que puede realizarse mediante técnica percutánea o quirúrgica en pocos minutos y a pie de cama. Su principal inconveniente en la modalidad veno-arterial es el flujo retrógrado por la aorta, que aumenta la poscarga del ventrículo izquierdo y favorece la hipoxia diferencial. Además conlleva riesgos vasculares locales, como la isquemia del miembro donde se aloja la cánula arterial.

ECMO Central

En la ECMO central las cánulas se colocan directamente en los grandes vasos del tórax, drenando de la aurícula derecha y reinfundiendo en la aorta ascendente, lo que suele requerir esternotomía. Es habitual en pacientes que no consiguen salir de la circulación extracorpórea tras una cirugía cardiaca, ya que el campo quirúrgico ya está abierto. Ofrece un flujo anterógrado fisiológico que evita el problema de la hipoxia diferencial propia del acceso periférico y facilita altos caudales. Como contrapartida, presenta mayor riesgo de sangrado mediastínico e infección, y obliga a mantener el tórax abierto o a reintervenir para la decanulación.

Cánula de Reperfusión Distal (Distal Perfusion Cannula)

La cánula de reperfusión distal es un catéter fino que se inserta en la arteria femoral por debajo del punto donde se aloja la cánula arterial de retorno, dirigido hacia el pie. Su función es derivar una parte del flujo oxigenado del circuito hacia la porción distal del miembro, que de otro modo quedaría privada de irrigación por la obstrucción que causa la cánula principal. Con ella se previene la isquemia de la extremidad, una de las complicaciones vasculares más temidas del acceso femoral. Su permeabilidad debe vigilarse de forma estrecha, ya que su obstrucción reinstaura de inmediato el riesgo isquémico.

Punto de Mezcla / Watershed

El punto de mezcla es la zona de la aorta donde confluyen la sangre eyectada por el corazón del paciente y la sangre reinfundida de forma retrógrada por la cánula arterial femoral en la ECMO veno-arterial periférica. Su localización depende del equilibrio entre el gasto cardiaco nativo y el flujo del circuito: cuanto más se recupera el corazón, más distal se desplaza este límite. Cuando la función pulmonar es deficiente, la sangre nativa poco oxigenada irriga los territorios proximales al punto de mezcla, mientras la del circuito perfunde los distales. Comprender su posición es clave para anticipar la hipoxia diferencial y decidir dónde monitorizar la saturación arterial.

Saturación Preductal (Mano Derecha)

La saturación preductal se mide en la mano derecha o en la arteria radial derecha porque este territorio depende del tronco braquiocefálico, la primera rama de la aorta y por tanto la más expuesta a la sangre eyectada por el propio corazón. En la ECMO veno-arterial periférica es el punto centinela para detectar la hipoxia diferencial, ya que refleja lo que reciben el cerebro y las coronarias. Una caída de esta saturación mientras las localizaciones inferiores permanecen normales alerta de un síndrome norte-sur en desarrollo. Su vigilancia continua orienta decisiones como añadir una rama venosa de retorno o modificar la configuración del soporte.

Presión de Pulso en VA-ECMO

La presión de pulso es la diferencia entre la presión arterial sistólica y la diastólica, y en la ECMO veno-arterial constituye un indicador indirecto de la contractilidad residual del corazón. Cuando el flujo del circuito es alto y el ventrículo apenas eyecta, la curva arterial se aplana y la presión de pulso se estrecha o casi desaparece. La reaparición o el aumento progresivo de la presión de pulso durante el soporte suele reflejar recuperación miocárdica y resulta útil para orientar el destete. Por el contrario, una presión de pulso persistentemente plana obliga a descartar sobredistensión ventricular y a valorar la descarga del corazón.

Descarga del Ventrículo Izquierdo (Venting / LV Unloading)

La descarga o venteo del ventrículo izquierdo agrupa las maniobras destinadas a reducir la presión y el volumen que se acumulan en el corazón sobrecargado por el flujo retrógrado de la ECMO veno-arterial. Puede lograrse por medios farmacológicos, con inotrópicos que mejoran el vaciado, o por medios mecánicos, insertando un dispositivo que drene activamente la cavidad. Entre las opciones mecánicas figuran el balón de contrapulsación, un catéter de descarga transeptal o la combinación con un dispositivo de flujo axial. Su finalidad es prevenir el edema pulmonar y la trombosis intraventricular, además de crear condiciones más favorables para la recuperación del miocardio.

Atrioseptostomía para Descarga

La atrioseptostomía es un procedimiento percutáneo que crea o amplía una comunicación en el tabique interauricular para descomprimir las cavidades izquierdas durante la ECMO veno-arterial. Al permitir que la sangre acumulada en la aurícula izquierda pase a la derecha, alivia la congestión pulmonar derivada de la sobredistensión ventricular. Se realiza en la sala de hemodinámica mediante punción transeptal y dilatación con balón, y a veces se deja un stent para mantener el orificio permeable. Es una alternativa a la inserción de un catéter de venteo directo cuando se busca una descarga izquierda menos invasiva.

ECPELLA (Impella + ECMO)

La ECPELLA es la estrategia combinada que asocia una ECMO veno-arterial con un dispositivo de flujo axial intraventricular para descargar el ventrículo izquierdo mientras el circuito aporta soporte hemodinámico y respiratorio. La ECMO mantiene la perfusión sistémica y la oxigenación, y el dispositivo axial extrae sangre del ventrículo hacia la aorta, contrarrestando la sobredistensión que provoca el flujo retrógrado. Esta sinergia mejora la congestión pulmonar y crea condiciones favorables para la recuperación miocárdica en el shock cardiogénico grave. Su manejo es complejo, ya que multiplica los riesgos de hemólisis, sangrado e isquemia de miembro al sumar dos accesos vasculares de gran calibre.

Flujo de ECMO (ECMO Flow)

El flujo de ECMO es el volumen de sangre que la bomba desplaza por el circuito cada minuto y representa el parámetro central del soporte, ya que determina cuánto oxígeno se aporta a los tejidos. Se ajusta a las necesidades metabólicas del paciente y suele expresarse en litros por minuto, guiándose por la saturación venosa, el lactato y los objetivos hemodinámicos. En la modalidad veno-arterial un flujo elevado puede sustituir gran parte del gasto cardiaco, mientras que en la veno-venosa persigue una oxigenación adecuada de la sangre que el corazón bombea. Depende del drenaje disponible, del calibre de las cánulas y de las revoluciones de la bomba, y su descenso inesperado obliga a buscar obstrucciones o colapso venoso.

RPM de la Bomba Centrífuga en ECMO

Las revoluciones por minuto expresan la velocidad de giro del rotor de la bomba centrífuga, que al acelerar genera la fuerza necesaria para mover la sangre por el circuito. A diferencia de una bomba volumétrica, el flujo que resulta de unas determinadas revoluciones no es fijo, sino que depende de las resistencias que encuentra a la entrada y a la salida, lo que se conoce como sensibilidad a la precarga y a la poscarga. Por ello un aumento de las revoluciones no siempre se traduce en más flujo si el drenaje venoso es insuficiente. El equipo ajusta las revoluciones vigilando siempre el medidor de flujo real, sin dejarse guiar únicamente por la velocidad de giro.

Presión Negativa de Drenaje (Access Pressure)

La presión negativa de drenaje es la presión que se registra en la línea venosa entre la cánula de acceso y la bomba, y refleja el esfuerzo de succión que ejerce el sistema para extraer sangre. Unos valores muy negativos indican que el circuito demanda más flujo del que el retorno venoso permite, situación que precede al chattering y a la hemólisis mecánica. Su monitorización continua ayuda a detectar precozmente hipovolemia, acodamientos o malposición de la cánula. Mantenerla dentro de un margen seguro protege tanto los hematíes como el endotelio venoso frente a la aspiración excesiva.

Medición de la Recirculación en VV

La medición de la recirculación cuantifica qué proporción de la sangre oxigenada reinfundida vuelve a captarse por la cánula de drenaje sin llegar a los tejidos, un problema propio de la ECMO veno-venosa. Puede estimarse comparando las saturaciones de la sangre de drenaje, de la reinfundida y de la sangre venosa real del paciente, o mediante técnicas de dilución con indicadores. Una fracción elevada explica por qué la saturación arterial no mejora pese a un flujo y una oxigenación del circuito aparentemente correctos. Conocer su magnitud orienta ajustes en la posición de las cánulas, en la distancia entre sus puntas y en el flujo del sistema.

Configuración Femoro-Yugular en VV

Esta configuración de ECMO veno-venosa emplea una cánula de drenaje introducida por la vena femoral hasta la cava inferior y una cánula de retorno por la vena yugular interna dirigida hacia la aurícula derecha. La disposición busca separar al máximo las puntas de ambas cánulas para minimizar la recirculación, orientando el chorro de sangre reinfundida hacia la válvula tricúspide. Es una de las variantes más empleadas por su relativa facilidad de canulación y su buen rendimiento en el fallo respiratorio. Su alternativa invertida, con drenaje yugular y retorno femoral, se reserva para situaciones concretas y tiende a recircular más.

Cánula de Doble Lumen (Avalon)

La cánula de doble lumen es un catéter único que integra los conductos de drenaje y de retorno, y se inserta por la vena yugular interna derecha atravesando la aurícula hasta las venas cavas. Uno de sus lúmenes drena la sangre de las cavas superior e inferior, mientras que el otro reinfunde la sangre oxigenada a través de un orificio orientado hacia la válvula tricúspide. Este diseño reduce la recirculación y deja libres las venas femorales, permitiendo mayor movilidad y rehabilitación del paciente. Su colocación es exigente y requiere guía ecocardiográfica o radioscópica para orientar correctamente el orificio de retorno.

Destete de ECMO Veno-Venosa

El destete de la ECMO veno-venosa evalúa si el pulmón del paciente ha recuperado suficiente capacidad de intercambio gaseoso como para prescindir del soporte. La maniobra clave consiste en suspender el flujo de gas de barrido del oxigenador mientras se mantiene el flujo sanguíneo del circuito, de modo que la membrana deja de aportar oxígeno y de retirar dióxido de carbono. Durante esta prueba se mantienen parámetros ventilatorios protectores y se observa la gasometría y la mecánica respiratoria del paciente. Si la oxigenación y la ventilación se sostienen de forma estable durante horas, se considera al enfermo apto para la decanulación.

Destete de ECMO Veno-Arterial

El destete de la ECMO veno-arterial comprueba si el corazón ha recuperado la contractilidad necesaria para sostener el gasto cardiaco sin la asistencia del circuito. Se realiza reduciendo de forma escalonada el flujo de la bomba mientras se vigila con ecocardiografía la respuesta del ventrículo, la presión arterial, la presión de pulso y los marcadores de perfusión. A diferencia de la modalidad respiratoria, no puede reducirse el flujo por debajo de un umbral mínimo de seguridad sin riesgo de trombosis del circuito, lo que exige aumentar transitoriamente la anticoagulación. Solo se procede a la decanulación cuando el corazón mantiene una hemodinámica aceptable con flujos bajos y apoyo farmacológico razonable.

Prueba de Destete (Weaning Trial)

La prueba de destete es el ensayo controlado en el que se reduce temporalmente el soporte de la ECMO para valorar la respuesta del órgano en recuperación antes de decidir la retirada definitiva. En la modalidad cardiaca implica bajar el flujo de la bomba de forma gradual, y en la respiratoria suspender el gas de barrido, observando en ambos casos la tolerancia del paciente. Se acompaña de una evaluación estructurada de parámetros hemodinámicos, gasométricos y ecocardiográficos durante un intervalo definido. Su resultado guía la decisión de decanular, prolongar el soporte o replantear la estrategia terapéutica.

Gradiente de Presión Transmembrana (Delta-P)

El gradiente de presión transmembrana es la diferencia de presión entre la entrada y la salida de sangre del oxigenador, y refleja la resistencia que este opone al paso del flujo. Un valor estable indica un dispositivo permeable, mientras que su aumento progresivo suele señalar la acumulación de coágulos dentro de las fibras del oxigenador. Su monitorización periódica permite anticipar el fallo del dispositivo y programar un cambio antes de que se produzca una obstrucción brusca. Es uno de los parámetros de vigilancia rutinaria que orientan la decisión de recambio del oxigenador o del circuito.

Cambio de Circuito de ECMO

El cambio de circuito es la sustitución del oxigenador o de todo el conjunto de tubuladuras y bomba cuando su deterioro compromete la seguridad o la eficacia del soporte. Se indica ante trombosis significativa del oxigenador, fallo del intercambio gaseoso, hemólisis grave o formación de coágulos con riesgo embólico. Es una maniobra de alto riesgo que exige un equipo entrenado, un circuito de repuesto cebado y una interrupción del soporte tan breve como sea posible. Durante el cambio se planifican con antelación las conexiones, el clampaje de las líneas y el manejo hemodinámico para minimizar el tiempo sin flujo.

Anticoagulación en ECMO

La anticoagulación en ECMO busca impedir la formación de coágulos en el circuito sin provocar un sangrado excesivo, un equilibrio que constituye uno de los mayores retos del soporte. La heparina no fraccionada sigue siendo el fármaco más utilizado, aunque en determinados casos, como la trombopenia inducida por heparina, se recurre a inhibidores directos de la trombina. La intensidad se monitoriza combinando pruebas como el tiempo de coagulación activado, el tiempo de tromboplastina parcial, la actividad anti-Xa y las pruebas viscoelásticas. Los objetivos se individualizan según el riesgo hemorrágico y trombótico de cada paciente y se reevalúan a lo largo del soporte.

ECMO con Anticoagulación Mínima o Nula

En determinadas situaciones de sangrado activo o de riesgo hemorrágico extremo puede mantenerse el soporte reduciendo al mínimo la anticoagulación o incluso suspendiéndola temporalmente. Esta estrategia se apoya en los circuitos con recubrimiento biocompatible, en flujos elevados que evitan el estasis y en una vigilancia muy estrecha del sistema para detectar coágulos precoces. Conlleva un mayor riesgo de trombosis del oxigenador y del circuito, por lo que exige preparar un recambio disponible. Se reserva para intervalos limitados mientras se controla el foco de sangrado, tras lo cual suele reintroducirse la anticoagulación.

ECMO Móvil / Unidad de Transporte

La ECMO móvil consiste en desplazar un equipo especializado hasta un hospital sin capacidad de soporte extracorpóreo para canular allí al paciente e iniciar la terapia antes de trasladarlo a un centro de referencia. Requiere consolas compactas con batería autónoma, oxigenadores y bombas resistentes al transporte y un protocolo logístico que coordine ambulancia, helicóptero o avión. La finalidad es estabilizar en origen a enfermos demasiado graves para soportar un traslado convencional, reduciendo el riesgo del viaje. Es una actividad de alta complejidad que centraliza los casos en unidades con volumen y experiencia suficientes.

Red de ECMO (Hub-and-Spoke)

La organización en red o modelo de centro y satélites concentra el soporte extracorpóreo en un hospital de referencia que atiende a un conjunto de centros periféricos de su área. El centro de referencia dispone de equipos de canulación, de transporte móvil y de la experiencia acumulada por un volumen elevado de casos. Los centros periféricos identifican a los candidatos, contactan con el de referencia y, cuando procede, reciben al equipo móvil que instaura la ECMO in situ. Este modelo mejora los resultados al reservar la técnica a unidades con la formación y los recursos necesarios.

Indicaciones de la ECMO Respiratoria

La ECMO respiratoria, habitualmente en configuración veno-venosa, se plantea en la insuficiencia respiratoria grave y potencialmente reversible que no responde a la ventilación mecánica optimizada. Entre sus indicaciones figuran el síndrome de distrés respiratorio agudo grave con hipoxemia refractaria, la hipercapnia severa con acidosis persistente y determinados fallos del injerto tras el trasplante pulmonar. La decisión se apoya en la valoración de la reversibilidad del cuadro, la ausencia de contraindicaciones y la relación entre beneficios y riesgos. Su objetivo es sostener el intercambio gaseoso y permitir una ventilación protectora que evite lesionar aún más el pulmón mientras este se recupera.

Indicaciones de la ECMO Cardiaca

La ECMO cardiaca, en configuración veno-arterial, se indica en el shock cardiogénico refractario y en la parada cardiaca reversible que no responden al tratamiento máximo convencional. Sus escenarios típicos incluyen el infarto extenso con fallo de bomba, la miocarditis fulminante, la imposibilidad de salir de la circulación extracorpórea tras cirugía y determinadas intoxicaciones cardiotóxicas. La finalidad es restablecer la perfusión de los órganos y descargar parcialmente el corazón mientras se identifica y trata la causa o se decide otra terapia. Su indicación exige valorar la posibilidad de recuperación, de trasplante o de asistencia definitiva, evitando prolongar un soporte sin salida.

Contraindicaciones de la ECMO

Las contraindicaciones de la ECMO delimitan aquellas situaciones en las que el soporte no ofrece beneficio razonable o comporta un riesgo desproporcionado. Se consideran generalmente absolutas las enfermedades terminales sin opción de recuperación, trasplante ni asistencia, y el daño neurológico grave e irreversible. Entre las relativas figuran la edad muy avanzada con comorbilidad importante, la ventilación mecánica agresiva prolongada previa o las contraindicaciones para la anticoagulación. La valoración es siempre individualizada y ponderada, ya que muchas de estas circunstancias modulan el pronóstico más que impedir de forma tajante el soporte.

Escala RESP (Respiratory ECMO Survival Prediction)

La escala RESP es una herramienta pronóstica diseñada para estimar la probabilidad de supervivencia de un paciente antes de iniciar una ECMO respiratoria. Se elaboró a partir de los datos de un amplio registro internacional y combina variables como la edad, el diagnóstico causante del fallo respiratorio, la duración de la ventilación previa y la presencia de disfunciones asociadas. Ofrece una puntuación que ayuda al equipo a contextualizar el riesgo y a apoyar la conversación sobre expectativas con la familia. No sustituye el juicio clínico, pero aporta un marco objetivo para la selección de candidatos.

Escala SAVE (Survival After VA-ECMO)

La escala SAVE es el equivalente pronóstico de la RESP aplicado a la ECMO veno-arterial, y estima la supervivencia esperada en pacientes con shock cardiogénico que van a recibir este soporte. Se construyó a partir de un registro internacional e incluye variables relacionadas con la causa del shock, la función de otros órganos, la duración de la intubación y parámetros hemodinámicos previos a la canulación. El resultado clasifica al paciente en categorías de riesgo que orientan la toma de decisiones. Como toda herramienta de este tipo, complementa pero no reemplaza la valoración clínica global del caso.

Gasometrías Pre y Postmembrana

Las gasometrías pre y postmembrana son las muestras de sangre tomadas justo antes y justo después del oxigenador para evaluar directamente su capacidad de intercambio gaseoso. Comparando ambos valores se comprueba cuánto oxígeno añade y cuánto dióxido de carbono retira la membrana en cada paso de la sangre. Un rendimiento decreciente, con menor incremento de oxígeno entre las dos muestras, alerta del deterioro progresivo del oxigenador. Esta prueba, junto con el gradiente de presión transmembrana, forma parte de la vigilancia rutinaria que anticipa la necesidad de recambio.

Posicionamiento de la Punta de Cánula en VV

La posición exacta de la punta de cada cánula es determinante en la ECMO veno-venosa porque condiciona tanto el drenaje eficaz como la recirculación. Idealmente la cánula de retorno dirige su chorro de sangre oxigenada hacia la válvula tricúspide, mientras la de drenaje capta en un territorio suficientemente alejado para no reaspirar de inmediato lo reinfundido. Una punta desplazada por el flujo, por movimientos del paciente o por una colocación inicial subóptima aumenta la recirculación y reduce la oxigenación efectiva. Su comprobación se apoya en la ecocardiografía y en la radiografía de tórax, y a veces obliga a reposicionar la cánula.

Cánula Arterial de Retorno en ECMO Femoral

La cánula arterial de retorno de la ECMO veno-arterial periférica se aloja habitualmente en la arteria femoral común y devuelve la sangre oxigenada en sentido retrógrado hacia la aorta. Su calibre debe elegirse con cuidado: uno demasiado grande obstruye la luz del vaso y aumenta el riesgo de isquemia del miembro, mientras que uno demasiado pequeño limita el flujo máximo alcanzable. La presión que soporta esta cánula es elevada, por lo que su fijación y su vigilancia son especialmente críticas. Su presencia justifica la valoración precoz de una cánula de reperfusión distal para proteger la extremidad.

Conversión de Configuración de ECMO

La conversión de configuración es el cambio de una modalidad de ECMO a otra para adaptarse a la evolución del paciente, como pasar de veno-venosa a veno-arterial cuando aparece fallo cardiaco, o de veno-arterial a VAV ante hipoxia diferencial. Implica añadir, retirar o reubicar cánulas y modificar las conexiones del circuito, con la consiguiente complejidad técnica y riesgo de complicaciones. La decisión se fundamenta en la nueva situación fisiológica y en los objetivos del soporte. Requiere planificación, material preparado y coordinación estrecha entre perfusionista, intensivista y cirujano.

ECMO Despierto (Awake ECMO)

El concepto de ECMO despierto se refiere a mantener al paciente consciente, con respiración espontánea y sin ventilación mecánica invasiva, durante el soporte extracorpóreo. Se aplica sobre todo en la modalidad respiratoria como puente al trasplante pulmonar o a la recuperación, y busca evitar las complicaciones de la sedación profunda y de la intubación prolongada. Permite la participación activa del enfermo en la rehabilitación, la fisioterapia e incluso la deambulación, lo que preserva su masa muscular y su estado general. Exige una configuración de cánulas que facilite el movimiento y una selección cuidadosa de pacientes colaboradores y estables.

Movilización y Deambulación en ECMO

La movilización precoz en ECMO consiste en incorporar al paciente, sentarlo, ponerlo de pie e incluso hacerlo caminar mientras recibe el soporte, especialmente en candidatos a trasplante pulmonar. Se ve facilitada por configuraciones como la cánula de doble lumen yugular, que deja libres las piernas y reduce el riesgo de acodamientos y descanulación. Sus beneficios incluyen la prevención de la debilidad adquirida en cuidados intensivos y una mejor condición física de cara a la cirugía. Requiere un equipo numeroso y coordinado que asegure las líneas y vigile el circuito durante cada sesión.

Integración de la Depuración Renal en el Circuito

La depuración renal continua puede acoplarse al circuito de ECMO conectando un dispositivo de reemplazo renal a las líneas del sistema o intercalando un hemofiltro impulsado por el propio flujo de la bomba. Esta integración evita canular vasos adicionales y facilita el control del volumen y de los solutos en un paciente que a menudo acumula líquidos. Requiere elegir con cuidado los puntos de conexión, habitualmente tras la bomba para el acceso y antes de ella para el retorno, y vigilar de forma estrecha las presiones. Un montaje incorrecto puede generar entrada de aire, recirculación o fallos de las alarmas de ambos sistemas.

Objetivos de Flujo y Dosis de ECMO

La dosis de ECMO expresa la relación entre el flujo que aporta el circuito y las necesidades del paciente, y suele indexarse a su superficie corporal para individualizarla. En la modalidad respiratoria un flujo cercano al gasto cardiaco garantiza que casi toda la sangre pase por la membrana y se oxigene, minimizando el efecto de la recirculación. En la cardiaca el flujo se gradúa para sostener la perfusión sistémica sin sobrecargar en exceso el ventrículo. La adecuación de la dosis se comprueba con marcadores de perfusión como la saturación venosa, el lactato y la diuresis.

Saturación Venosa en la Línea de Drenaje

La saturación de oxígeno de la sangre que entra al circuito por la línea de drenaje es un indicador continuo del equilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno del paciente. En la ECMO veno-arterial un valor bajo sugiere que el flujo es insuficiente para las demandas metabólicas o que ha aumentado el consumo. En la veno-venosa su interpretación es más compleja porque la recirculación eleva de forma artificial esta saturación al reaspirar sangre ya oxigenada. Su monitorización en línea, integrada en la consola, permite ajustar el flujo y detectar cambios en la situación del enfermo.

Acodamiento de Cánula o Línea

El acodamiento es el doblez brusco de una cánula o de una línea del circuito que reduce o interrumpe el paso de la sangre, comportándose como una obstrucción mecánica. En la línea de drenaje incrementa la presión negativa y provoca chattering y hemólisis, mientras que en la de retorno eleva la presión y puede activar las alarmas de la consola. Suele producirse por la posición del paciente, por una fijación inadecuada o durante las movilizaciones. Su prevención pasa por asegurar trayectos suaves de las líneas, y su corrección por reposicionar la cánula o el segmento afectado sin demora.

Cánula de Venteo del Ventrículo Izquierdo

La cánula de venteo es un catéter que drena de forma activa la sangre acumulada en las cavidades izquierdas para aliviar la sobredistensión durante la ECMO veno-arterial. Puede colocarse por vía transeptal desde la aurícula derecha hacia la izquierda, directamente en el ápex ventricular en la modalidad central, o a través de la arteria pulmonar. La sangre drenada se incorpora al circuito para ser oxigenada y reinfundida, sumándose así al retorno venoso del sistema. Su instauración exige valorar el beneficio de la descarga frente a la complejidad técnica y el riesgo adicional de sangrado y trombosis.

Recambio Electivo del Oxigenador

El recambio electivo es la sustitución planificada del oxigenador cuando su rendimiento decae de forma progresiva pero aún no ha fallado por completo, evitando así una urgencia. Se basa en la tendencia de parámetros como el gradiente de presión transmembrana, las gasometrías pre y postmembrana y el consumo de plaquetas y fibrinógeno. Realizarlo de forma programada permite preparar el circuito de repuesto, elegir el momento hemodinámicamente más favorable y minimizar el tiempo sin soporte. Es preferible a esperar a un fallo brusco, que obliga a actuar con premura y con mayor riesgo para el paciente.

Pinza Reguladora de Flujo (VAV)

La pinza reguladora es el dispositivo que se coloca sobre la línea de retorno venoso en la configuración VAV para graduar la resistencia y, con ella, la proporción de flujo que se desvía hacia el territorio arterial. Al estrechar más la rama venosa aumenta el flujo que llega a la cánula arterial, y al aflojarla se incrementa el aporte de sangre oxigenada a la aurícula derecha. Su ajuste se realiza vigilando los medidores de flujo de cada rama y la saturación en los distintos territorios. Es la herramienta práctica que permite equilibrar de forma dinámica el soporte hemodinámico y el respiratorio en esta modalidad híbrida.

Canulación Percutánea frente a Quirúrgica

La canulación para ECMO puede realizarse de forma percutánea, mediante la técnica de Seldinger con guía y dilatadores sobre la piel intacta, o mediante disección quirúrgica que expone el vaso antes de insertar la cánula. La vía percutánea es más rápida, ideal para situaciones urgentes, y deja menos herida, aunque exige experiencia para evitar lesiones vasculares y punciones erróneas. La quirúrgica ofrece un control directo del vaso, facilita la colocación de una cánula de reperfusión distal y permite reparar la arteria en la decanulación. La elección depende de la urgencia, de la anatomía del paciente y de la experiencia del equipo.

Reparación Vascular en la Decanulación Arterial

Cuando la cánula arterial se ha colocado por disección quirúrgica o cuando el calibre y el estado del vaso lo aconsejan, la decanulación se acompaña de una reparación directa de la arteria. El cirujano cierra el punto de entrada mediante sutura o, si es necesario, con un parche que evite estrechar la luz del vaso. Este abordaje reduce el riesgo de sangrado, pseudoaneurisma y estenosis en comparación con la simple compresión de un acceso percutáneo. La comprobación de los pulsos distales y de la perfusión del miembro tras la reparación es un paso imprescindible.

Duración del Soporte (ECMO Run)

La duración del soporte o run es el tiempo total durante el cual un paciente permanece conectado a la ECMO, desde la canulación hasta la decanulación. Puede oscilar de pocos días a varias semanas según la reversibilidad del cuadro, la respuesta al tratamiento y la estrategia elegida como puente. Un soporte prolongado incrementa el riesgo acumulado de complicaciones como infección, sangrado, trombosis y fallo del oxigenador. El seguimiento de la duración, junto con la reevaluación periódica de los objetivos, ayuda a decidir entre continuar, destetar o replantear la terapia hacia otra opción.

Puente a Ninguna Parte (Bridge to Nowhere)

La expresión puente a ninguna parte describe la situación en la que un paciente permanece dependiente de la ECMO sin perspectiva razonable de recuperación, de trasplante ni de asistencia definitiva. Refleja el dilema ético y clínico que surge cuando la terapia mantiene funciones vitales pero no conduce a ningún desenlace favorable. Su prevención comienza en la indicación, planteando desde el principio cuál es la estrategia de salida prevista para cada caso. Cuando se reconoce esta circunstancia, el equipo replantea los objetivos del soporte junto con la familia, orientándolos hacia decisiones de adecuación del esfuerzo terapéutico.

Especialista en ECMO (ECMO Specialist)

El especialista en ECMO es el profesional, con frecuencia perfusionista o enfermero de cuidados intensivos con formación específica, encargado de la vigilancia continua del circuito a pie de cama. Sus funciones incluyen controlar el flujo, las presiones y la anticoagulación, detectar precozmente complicaciones como coágulos o entrada de aire y responder a las emergencias del sistema. Actúa en estrecha coordinación con el intensivista, el cirujano y el resto del equipo, y participa en las movilizaciones y los traslados. Su presencia y su entrenamiento son determinantes para la seguridad del paciente durante todo el soporte.

Ronda de Seguridad e Inspección del Circuito

La ronda de seguridad es la revisión sistemática y periódica de todos los elementos del sistema de ECMO para detectar problemas antes de que se conviertan en emergencias. Incluye la inspección visual del oxigenador y de las líneas en busca de coágulos, la comprobación de las conexiones, la verificación de las presiones y de las alarmas, y la revisión de los puntos de canulación. Suele apoyarse en listas de verificación que garantizan que ningún aspecto quede sin evaluar en cada turno. Esta práctica estructurada reduce los eventos adversos y forma parte de la cultura de seguridad de los programas de ECMO.

Cebado del Circuito de ECMO

El cebado es el proceso de llenar el circuito con líquido y eliminar por completo el aire antes de conectarlo al paciente, un paso crítico para prevenir la embolia gaseosa. En la ECMO suele emplearse una solución cristaloide, evitando en lo posible una hemodilución excesiva, y se recircula el líquido para purgar meticulosamente el oxigenador y las líneas. En situaciones de máxima urgencia, como la ECPR, se dispone de circuitos precebados que permiten iniciar el soporte en muy pocos minutos. La verificación de la ausencia de burbujas antes de la conexión es una comprobación de seguridad ineludible.

Circuito Precebado para Emergencias

El circuito precebado es un sistema de ECMO montado y llenado de líquido con antelación, listo para conectarse de inmediato ante una emergencia como una reanimación extracorpórea. Su disponibilidad reduce drásticamente el tiempo desde la decisión hasta el inicio del flujo, un factor determinante en la supervivencia de estos pacientes. Debe mantenerse bajo condiciones que garanticen su esterilidad y comprobarse su vigencia según los protocolos del centro. Su preparación anticipada forma parte de la logística de los programas que atienden paradas cardiacas refractarias.

Conexiones y Puertos del Circuito

Las conexiones son los puntos donde se unen los distintos componentes del circuito y donde se sitúan los puertos para tomar muestras, administrar fármacos o acoplar dispositivos como la depuración renal. Constituyen zonas de especial riesgo, ya que una unión mal asegurada puede soltarse y provocar hemorragia o entrada de aire, y una llave abierta indebidamente puede tener consecuencias graves. Por ello se aseguran con bridas y se someten a inspección en cada ronda de seguridad. La manipulación de los puertos debe hacerse con técnica aséptica y con conciencia de la dirección del flujo y de la presión en cada segmento.

Sangre Postmembrana (Arterializada)

La sangre postmembrana es la que ha atravesado el oxigenador y sale ya oxigenada y con el dióxido de carbono eliminado, lista para reinfundirse en el paciente. Su color rojo brillante contrasta con el de la sangre venosa de la línea de drenaje y permite una valoración visual rápida del funcionamiento de la membrana. La gasometría tomada en este punto informa del rendimiento máximo del oxigenador antes de que la sangre se mezcle con la del paciente. Cualquier deterioro de su oxigenación respecto a lo esperado alerta de un fallo progresivo del dispositivo.

Relación entre Flujo de ECMO y Gasto Cardiaco

En la ECMO veno-venosa la eficacia de la oxigenación depende de qué proporción del gasto cardiaco del paciente pasa realmente por el oxigenador antes de llegar a los tejidos. Cuando el flujo del circuito se acerca al gasto cardiaco, casi toda la sangre se oxigena y la saturación arterial mejora; si el gasto es muy alto y el flujo insuficiente, una parte importante circula sin oxigenarse. Esta relación explica por qué en pacientes con gasto cardiaco elevado, como en la sepsis, puede ser difícil alcanzar una buena oxigenación pese a un circuito correcto. Comprenderla orienta la elección del flujo objetivo y el manejo de la fiebre y la agitación que aumentan el consumo.

Descarga Farmacológica del Ventrículo

La descarga farmacológica busca reducir la sobredistensión ventricular durante la ECMO veno-arterial estimulando la contractilidad del corazón con inotrópicos para que consiga vaciarse mejor. Fármacos que aumentan la fuerza de eyección ayudan al ventrículo a abrir la válvula aórtica y a expulsar sangre pese a la poscarga que impone el flujo retrógrado del circuito. También puede favorecerse el vaciado reduciendo el propio flujo de la bomba cuando la hemodinámica lo permite. Es una estrategia inicial y menos invasiva que la descarga mecánica, aunque en la sobredistensión grave suele resultar insuficiente por sí sola.

Apertura de la Válvula Aórtica en VA-ECMO

La apertura de la válvula aórtica en cada latido es un signo ecocardiográfico fundamental durante la ECMO veno-arterial, porque indica que el ventrículo izquierdo aún consigue eyectar pese al flujo retrógrado del circuito. Cuando la válvula permanece cerrada, la sangre se estanca en las cavidades izquierdas y en la raíz aórtica, aumentando el riesgo de sobredistensión y de trombosis. Su vigilancia guía las decisiones sobre descarga ventricular y sobre el nivel de flujo de la bomba. La reaparición de una apertura valvular franca suele acompañar a la recuperación de la contractilidad y anticipa la posibilidad de destete.

Eliminación Extracorpórea de CO2 (ECCO2R)

La eliminación extracorpórea de dióxido de carbono es una modalidad de soporte de bajo flujo cuyo objetivo principal es retirar el CO2 de la sangre sin pretender una oxigenación completa. Se apoya en circuitos de menor calibre y flujos inferiores a los de la ECMO clásica, aprovechando que eliminar CO2 requiere mucho menos flujo que oxigenar. Se emplea para permitir una ventilación más protectora en pacientes con hipercapnia, o en la agudización de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica para evitar la intubación. Comparte con la ECMO muchos principios y complicaciones, aunque con un perfil de riesgo generalmente menor por sus flujos más bajos.

Orientación del Chorro de Reinfusión en VV

La orientación del chorro de sangre que sale de la cánula de retorno es un factor clave para reducir la recirculación en la ECMO veno-venosa. Cuando ese flujo se dirige hacia la válvula tricúspide, la sangre oxigenada avanza hacia el ventrículo derecho y el pulmón antes de distribuirse, en lugar de ser reaspirada por la cánula de drenaje. Las cánulas de doble lumen incorporan un orificio de retorno diseñado específicamente para lograr esta orientación cuando se posicionan correctamente. La ecocardiografía con contraste o con doppler color ayuda a comprobar la dirección del chorro y a ajustar la posición de la cánula.

Fijación y Sujeción de las Cánulas

La fijación de las cánulas es una medida de seguridad esencial para prevenir su desplazamiento y la temida descanulación accidental durante el soporte. Se combina la sutura a la piel con sistemas de sujeción específicos y con la organización ordenada de las líneas para evitar tracciones y acodamientos. Una fijación robusta cobra especial importancia durante las movilizaciones, los cambios posturales y los traslados, momentos de mayor riesgo. Su comprobación forma parte de los cuidados rutinarios y de las rondas de seguridad del paciente en ECMO.

Volumen de Casos y Resultados en ECMO

La relación entre el volumen de casos que atiende un centro y sus resultados es un aspecto bien reconocido en la ECMO, donde la experiencia acumulada del equipo influye en la supervivencia. Los centros de alto volumen tienden a manejar mejor las complicaciones, a tomar decisiones más ajustadas sobre indicación y destete, y a mantener protocolos consolidados. Este hecho sustenta la organización en redes que centralizan los casos en unidades de referencia. La formación continua, la simulación y la revisión sistemática de los resultados contribuyen a mejorar el desempeño del programa.

Registro de Casos y Análisis de Resultados

El registro sistemático de los casos de ECMO permite analizar los resultados, las complicaciones y las tendencias, tanto a escala de un centro como en las bases de datos internacionales que agrupan a numerosos hospitales. La notificación estandarizada de variables clínicas, de la modalidad de soporte y de los desenlaces facilita la comparación y la mejora de la práctica. De estos registros han surgido herramientas pronósticas y recomendaciones que orientan la selección de pacientes y el manejo. Participar en ellos contribuye al conocimiento colectivo y a la evaluación de la calidad del propio programa.

ECMO como Puente al Trasplante Pulmonar

La ECMO puede utilizarse para mantener con vida y en las mejores condiciones posibles a un paciente con insuficiencia respiratoria terminal mientras espera un pulmón para trasplante. Se prefieren estrategias que permitan al enfermo permanecer despierto y activo, evitando la ventilación mecánica invasiva prolongada y sus complicaciones. Este enfoque, apoyado en la movilización y la rehabilitación durante el soporte, mejora la condición física de cara a la intervención. Exige una selección cuidadosa, ya que el paciente debe seguir siendo candidato adecuado a lo largo de toda la espera.

ECMO como Puente a Asistencia de Larga Duración

En algunos pacientes con fallo cardiaco que no recuperan la función durante el soporte, la ECMO sirve de puente hacia una asistencia ventricular de larga duración implantada quirúrgicamente. Esta estrategia se plantea cuando el corazón no se recupera pero el paciente sigue siendo candidato a una terapia más definitiva o al trasplante. La ECMO estabiliza al enfermo y permite optimizar el estado de otros órganos antes de la cirugía de implante del dispositivo. La decisión requiere una evaluación multidisciplinar que valore el pronóstico global y la idoneidad de cada opción.

Control de Temperatura en ECMO

El circuito de ECMO incorpora un intercambiador de calor que permite regular con precisión la temperatura de la sangre reinfundida y, con ella, la del paciente. Esta capacidad se utiliza para mantener la normotermia, para recalentar a un enfermo hipotérmico o, cuando está indicado, para aplicar un control específico de la temperatura tras una parada cardiaca. Un recalentamiento demasiado rápido puede resultar perjudicial, por lo que se realiza de forma gradual. El control térmico es una función más del soporte que el equipo ajusta según los objetivos clínicos de cada momento.

Perfusión Distal Profiláctica del Miembro

La colocación profiláctica de una cánula de reperfusión distal consiste en insertarla de forma anticipada, en el mismo acto de la canulación arterial femoral, antes de que aparezcan signos de isquemia. Esta estrategia parte del reconocimiento de que la isquemia del miembro es frecuente y de instauración a veces rápida e irreversible. Al asegurar desde el principio el flujo hacia la porción distal de la pierna, reduce la incidencia de esta complicación vascular. Es especialmente recomendable en cánulas de gran calibre o en pacientes con arteriopatía previa, y su permeabilidad debe vigilarse durante todo el soporte.

Puente de Recirculación del Circuito

El puente de recirculación es un segmento de tubuladura que conecta la línea de drenaje con la de retorno y permite que la sangre circule dentro del propio circuito sin pasar por el paciente. Se utiliza durante el cebado para purgar el aire y recircular el líquido, y en determinadas maniobras que requieren aislar temporalmente al enfermo del sistema. Cuando no está en uso debe permanecer clampado para evitar una recirculación no deseada que reduciría el soporte efectivo. Su manejo correcto es un aspecto práctico importante en la preparación y en las incidencias del circuito.

Purga del Oxigenador (Sigh Maneuver)

La purga o maniobra de suspiro del oxigenador consiste en aumentar transitoriamente el flujo de gas de barrido para arrastrar la humedad y el líquido que se condensan en el interior de las fibras a lo largo del tiempo. Esta condensación puede reducir la superficie de intercambio disponible y empeorar de forma reversible la eliminación de dióxido de carbono. Al aplicar un flujo de gas elevado durante unos instantes se recupera parte del rendimiento del dispositivo. Es una maniobra sencilla que ayuda a distinguir el deterioro reversible por humedad del fallo estructural por trombosis, que no responde a ella.

Manivela Manual de Emergencia

La manivela manual es un dispositivo de respaldo que permite accionar mecánicamente la bomba centrífuga cuando falla la consola o el suministro eléctrico, manteniendo un flujo mínimo. Su uso es una maniobra de rescate que da tiempo a sustituir la consola averiada o a restablecer la energía sin dejar al paciente sin soporte. Requiere conocer de antemano cómo desacoplar el cabezal y accionar la manivela con una cadencia adecuada, algo que se practica en la formación y la simulación. Su disponibilidad inmediata junto al paciente forma parte del equipamiento de seguridad de todo montaje de ECMO.

Monitorización Multimodal de la Anticoagulación

La monitorización multimodal combina varias pruebas para valorar la anticoagulación en ECMO, ya que ninguna por sí sola refleja de forma completa el estado de la coagulación del paciente. Se integran el tiempo de coagulación activado a pie de cama, el tiempo de tromboplastina parcial, la actividad anti-Xa que mide el efecto real de la heparina y las pruebas viscoelásticas que evalúan el coágulo global. La discordancia entre estas pruebas es frecuente y obliga a interpretarlas en conjunto y en el contexto clínico. Este enfoque busca ajustar la anticoagulación al delicado equilibrio entre el riesgo de sangrado y el de trombosis de cada enfermo.

Transporte Intrahospitalario en ECMO

El transporte intrahospitalario es el traslado del paciente conectado a la ECMO dentro del propio hospital, por ejemplo hacia una prueba de imagen, la sala de hemodinámica o el quirófano. Aunque más breve que un traslado interhospitalario, conlleva riesgos como la descanulación, el acodamiento de líneas, la desconexión de la energía o el fallo de la consola. Exige planificar la ruta, asegurar la autonomía eléctrica y de gases, y contar con un equipo suficiente que controle el circuito y al paciente en todo momento. Una lista de verificación previa al traslado ayuda a prevenir los incidentes más habituales.

Autonomía Eléctrica y de Gases en el Transporte

La autonomía eléctrica y de gases es la capacidad del equipo de ECMO para funcionar de forma independiente durante los traslados sin depender de la toma de corriente ni del suministro central de oxígeno. Las consolas incorporan baterías internas cuya duración debe conocerse y comprobarse antes de cada movilización, y se acompañan de botellas de gas para alimentar el mezclador del oxigenador. Planificar un margen de seguridad suficiente evita que el soporte se interrumpa por agotamiento durante el trayecto. La verificación de estos recursos es un punto clave de la lista de comprobación previa a cualquier transporte.

Segunda Cánula de Drenaje (Drenaje Aumentado)

La adición de una segunda cánula de drenaje busca incrementar el retorno venoso disponible cuando una sola cánula no aporta suficiente sangre para alcanzar el flujo objetivo. Ambas líneas de drenaje se unen mediante un conector en Y antes de la bomba, sumando el volumen que se extrae de distintos territorios venosos. Esta configuración resulta útil en pacientes de gran tamaño, con altas demandas metabólicas o cuando el chattering limita el flujo con un único acceso. Aumenta la complejidad del circuito y el número de accesos vasculares, por lo que se reserva para situaciones que realmente lo justifican.

Prevención de la Hiperoxia en ECMO

La sangre que sale del oxigenador puede alcanzar presiones de oxígeno muy elevadas si no se ajusta la fracción de oxígeno del gas de barrido, lo que expone al paciente a una hiperoxia potencialmente perjudicial. El exceso de oxígeno favorece la producción de radicales libres y se ha asociado con peores resultados, en especial tras una parada cardiaca. Por ello se titula el gas de barrido para lograr una oxigenación adecuada sin sobrepasar los objetivos, evitando saturaciones y presiones innecesariamente altas. Este control resulta especialmente importante en las primeras horas del soporte y en el contexto de la reanimación extracorpórea.

Titulación del Gas de Barrido

La titulación del gas de barrido es el ajuste del flujo de gas que atraviesa el oxigenador para controlar la eliminación de dióxido de carbono de forma independiente de la oxigenación. Aumentar el flujo de barrido incrementa la retirada de CO2 y desciende su presión en sangre, mientras que reducirlo la eleva, lo que permite manejar la ventilación del paciente desde el circuito. En la fase inicial se evita una corrección demasiado brusca de una hipercapnia crónica, que podría provocar alteraciones neurológicas por un descenso muy rápido del CO2. Su regulación fina, guiada por gasometrías, es una de las tareas cotidianas del manejo del soporte.

Prueba de Clampaje del Gas (Sweep-Off)

La prueba de clampaje del gas es la maniobra central del destete respiratorio, en la que se suspende el flujo de gas de barrido dejando el oxigenador sin función de intercambio mientras continúa el flujo sanguíneo. De este modo el paciente depende por completo de sus propios pulmones para oxigenar y ventilar, y se comprueba si es capaz de sostener el intercambio gaseoso. Durante la prueba se mantienen parámetros ventilatorios protectores y se vigila la evolución de la gasometría a lo largo de horas. Una tolerancia adecuada y prolongada indica que el paciente puede prescindir del soporte y avanzar hacia la decanulación.

Aclaramiento de Lactato como Guía en ECMO

El lactato y su evolución en el tiempo constituyen un marcador fundamental de la adecuación de la perfusión durante la ECMO, especialmente en la modalidad cardiaca. Un descenso progresivo del lactato tras iniciar el soporte sugiere que el flujo aportado está restableciendo la oxigenación de los tejidos previamente hipoperfundidos. Por el contrario, un lactato que no mejora o que asciende obliga a buscar un flujo insuficiente, una complicación como la isquemia mesentérica o una perfusión regional comprometida. Su seguimiento seriado, junto con la saturación venosa, orienta el ajuste del flujo y la detección precoz de problemas.

⚠️ Complicaciones 51

Embolia Gaseosa

La embolia gaseosa es la introducción de aire en el torrente circulatorio del paciente a través del circuito extracorpóreo, y constituye una de las complicaciones más temidas de la perfusión. El aire puede proceder de un cebado defectuoso, de la entrada por las líneas venosas, de la apertura de cavidades cardiacas o de fallos del equipo. Sus consecuencias dependen del volumen y de la localización, siendo especialmente graves cuando afecta a la circulación cerebral o coronaria. Su prevención se basa en un purgado meticuloso, en el uso de detectores de burbujas y en una vigilancia constante del circuito.

Microembolia

La microembolia se refiere al desprendimiento y circulación de partículas de muy pequeño tamaño, gaseosas o sólidas, que pueden generarse durante la circulación extracorpórea. Estos microémbolos pueden originarse por burbujas diminutas, agregados celulares, restos de material o placas ateromatosas movilizadas durante las maniobras quirúrgicas. Aunque individualmente son minúsculos, su acumulación en órganos como el cerebro se ha relacionado con alteraciones neurocognitivas postoperatorias. Los filtros arteriales y las técnicas de manipulación cuidadosa buscan reducir la carga embólica que llega al paciente.

SIRS (Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica)

El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica es la reacción inflamatoria generalizada que puede desencadenarse por el contacto de la sangre con las superficies artificiales del circuito extracorpóreo, entre otros factores. Esta activación de mediadores inflamatorios, del complemento y de las células de defensa puede afectar a múltiples órganos y contribuir a complicaciones postoperatorias. Sus manifestaciones incluyen alteraciones de la temperatura, del ritmo cardiaco, de la respiración y del recuento de células sanguíneas. Estrategias como los recubrimientos biocompatibles y la reducción del tiempo de circulación buscan atenuar esta respuesta.

Síndrome de Fuga Capilar

El síndrome de fuga capilar es el escape anómalo de líquido y proteínas desde el interior de los vasos hacia los tejidos, a causa del aumento de la permeabilidad de los capilares. En la cirugía cardiaca suele asociarse a la respuesta inflamatoria que provoca la circulación extracorpórea. Sus consecuencias incluyen edema generalizado, disminución del volumen circulante eficaz y disfunción de diversos órganos. Es especialmente relevante en los pacientes más vulnerables, como los neonatos, y complica el manejo del balance de líquidos en el postoperatorio.

Disección Aórtica Iatrogénica

La disección aórtica es la separación de las capas de la pared de la aorta por la irrupción de sangre entre ellas, que en el contexto de la perfusión puede producirse como complicación de la canulación arterial o del pinzamiento. Ocurre cuando el flujo se introduce en un plano incorrecto de la pared aórtica, creando una falsa luz que puede propagarse y comprometer la irrigación de los órganos. Se sospecha ante signos como una presión de línea anómala, la aparición de un hematoma en la pared o una perfusión deficiente. Es una situación grave que exige el reconocimiento inmediato y la corrección urgente.

Malposición de Cánula

La malposición de cánula es la colocación incorrecta de una cánula del circuito extracorpóreo, que puede comprometer tanto la eficacia del soporte como la seguridad del paciente. Una cánula arterial mal situada puede dirigir el flujo hacia un territorio inadecuado o provocar una disección, mientras que una venosa mal colocada limita el drenaje y reduce el flujo del sistema. En la ECMO, la posición de las cánulas condiciona fenómenos como la recirculación o la hipoxia diferencial. La confirmación por imagen y la vigilancia de las presiones y el flujo ayudan a detectar y corregir estas situaciones.

Hipoperfusión

La hipoperfusión es el aporte insuficiente de flujo sanguíneo a los tejidos, que impide satisfacer sus necesidades de oxígeno y nutrientes. Durante la circulación extracorpórea puede deberse a un flujo de bomba inadecuado, a una presión de perfusión baja, a la malposición de una cánula o a una distribución regional deficiente. Se detecta mediante signos como la acidosis metabólica, el aumento del lactato o la disminución de la saturación venosa de oxígeno. Mantener una perfusión adecuada de todos los órganos es el objetivo esencial del perfusionista durante todo el procedimiento.

Lesión Renal Aguda (AKI)

La lesión renal aguda es el deterioro brusco de la función de los riñones que puede aparecer tras la cirugía cardiaca con circulación extracorpórea, y constituye una complicación frecuente y de importancia pronóstica. En su origen intervienen factores como la hipoperfusión renal, la respuesta inflamatoria, la hemólisis con liberación de hemoglobina libre y los episodios de bajo gasto. Se manifiesta con un descenso de la diuresis y un aumento de los marcadores de función renal. Las medidas preventivas incluyen mantener una perfusión y una presión adecuadas, evitar la hemólisis y controlar el balance de líquidos.

Ictus Perioperatorio

El ictus perioperatorio es la lesión cerebral por interrupción del flujo sanguíneo o por embolia que puede producirse en relación con la cirugía cardiaca y la circulación extracorpórea. Sus causas incluyen la embolia de aire o de partículas, el desprendimiento de placas ateromatosas durante la manipulación de la aorta, y los episodios de hipoperfusión cerebral. Representa una de las complicaciones neurológicas más graves, con un impacto notable en la calidad de vida posterior. Su prevención pasa por técnicas cuidadosas de canulación, filtración adecuada y control de la perfusión y de la presión.

Coagulación del Circuito

La coagulación del circuito es la formación de coágulos en cualquier punto del sistema extracorpóreo, un problema que puede comprometer gravemente el soporte y la seguridad del paciente. Suele deberse a una anticoagulación insuficiente, a zonas de estancamiento del flujo o al deterioro de los componentes durante un uso prolongado. Sus consecuencias abarcan la pérdida de rendimiento del oxigenador, la generación de émbolos, la hemólisis y, en casos extremos, la parada del flujo. Su prevención se basa en una anticoagulación bien ajustada y en la vigilancia continua de los signos de coagulación en el sistema.

Taponamiento Cardiaco

El taponamiento cardiaco es la acumulación de sangre o líquido en el saco pericárdico que comprime el corazón e impide su llenado normal, reduciendo el gasto cardiaco. En el postoperatorio de cirugía cardiaca puede aparecer por sangrado dentro del pericardio, y en pacientes con ECMO por sangrado alrededor del corazón. Se manifiesta con signos de bajo gasto, elevación de las presiones de llenado y una respuesta deficiente al soporte. Constituye una urgencia que exige el drenaje inmediato para descomprimir el corazón y restaurar la circulación.

Síndrome Vasopléjico

El síndrome vasopléjico es un cuadro de hipotensión mantenida por una pérdida acusada del tono de los vasos sanguíneos, que persiste a pesar de un gasto cardiaco conservado o incluso elevado. Aparece con relativa frecuencia tras la circulación extracorpórea y se relaciona con la respuesta inflamatoria sistémica que esta desencadena. Se caracteriza por una baja resistencia vascular que obliga a emplear dosis crecientes de fármacos vasoconstrictores. Su manejo puede requerir vasopresores potentes y, en casos refractarios, tratamientos dirigidos a restaurar el tono vascular.

Sangrado Postoperatorio

El sangrado postoperatorio es la hemorragia que persiste o se produce tras la cirugía cardiaca, y es una complicación relevante por su relación con la necesidad de transfusión y de reintervención. Su origen puede ser quirúrgico, por un punto de sangrado concreto, o médico, por la coagulopatía derivada de la circulación extracorpórea. La distinción entre ambos tipos es clave, ya que orienta hacia la revisión quirúrgica o hacia el tratamiento de la coagulación. Las pruebas viscoelásticas y de laboratorio ayudan a caracterizar el sangrado y a dirigir el tratamiento de manera racional.

Detector de Burbujas y de Nivel

El detector de burbujas es un sistema de seguridad del circuito extracorpóreo que identifica la presencia de aire en la línea arterial y detiene la bomba para prevenir una embolia gaseosa. El detector de nivel, por su parte, vigila el volumen del reservorio venoso y alerta cuando desciende peligrosamente, evitando que se bombee aire por vaciado del reservorio. Ambos dispositivos constituyen barreras de seguridad fundamentales frente a una de las complicaciones más graves de la perfusión. Su comprobación forma parte de las verificaciones sistemáticas antes de iniciar la circulación.

Isquemia del Miembro en ECMO (Limb Ischemia)

La isquemia del miembro es una complicación característica de la canulación arterial femoral, en la que la propia cánula ocupa buena parte de la luz del vaso y reduce el flujo hacia la pierna. Se manifiesta con frialdad, palidez, ausencia de pulsos distales y, si progresa, dolor y daño tisular que puede llevar a la amputación. Su vigilancia se apoya en la exploración clínica, la oximetría cerebral aplicada al miembro y el eco-doppler de los vasos distales. La prevención se basa en elegir cánulas de calibre adecuado y en colocar de forma precoz una cánula de reperfusión distal cuando el riesgo es elevado.

Síndrome Compartimental en el Miembro Canulado

El síndrome compartimental aparece cuando la reperfusión de un miembro previamente isquémico provoca edema dentro de los compartimentos musculares, cuya presión aumenta hasta comprometer la circulación local. En el contexto de la ECMO femoral suele seguir a un periodo de isquemia por la cánula arterial, y su instauración puede ser rápida e irreversible si no se detecta. Los signos incluyen tensión y dolor desproporcionado en la pantorrilla, alteraciones sensitivas y pérdida de pulsos. Su tratamiento definitivo es la fasciotomía urgente para descomprimir los compartimentos y salvar el tejido y la función del miembro.

Hipoxia Diferencial (Detalle del Síndrome Norte-Sur)

La hipoxia diferencial es la consecuencia clínica del punto de mezcla desfavorable en la ECMO veno-arterial periférica: el corazón, al recuperar contractilidad, eyecta sangre mal oxigenada procedente de unos pulmones enfermos hacia el arco aórtico y los troncos supraaórticos. De este modo el cerebro y el miocardio, irrigados por las coronarias y las carótidas proximales, reciben la sangre más hipóxica, mientras la mitad inferior queda bien oxigenada por el circuito. Es engañosa porque la saturación medida en localizaciones inferiores puede ser normal pese a existir hipoxemia cerebral y coronaria. Por ello la saturación debe monitorizarse siempre en la mano derecha o el lóbulo de la oreja derecha, que representan el territorio más comprometido.

Sobredistensión del Ventrículo Izquierdo (LV Distension)

La sobredistensión ventricular izquierda es una complicación de la ECMO veno-arterial en la que el ventrículo, incapaz de vencer la poscarga que impone el flujo retrógrado del circuito, no logra vaciarse y se dilata de forma progresiva. Este aumento de presión y volumen intraventricular eleva la presión en la aurícula izquierda y se transmite retrógradamente al lecho pulmonar, favoreciendo el edema y la hemorragia alveolar. Además, el estasis de sangre dentro de una cavidad que apenas eyecta incrementa el riesgo de trombosis intracardiaca. Su detección ecocardiográfica precoz es esencial para indicar una estrategia de descarga ventricular antes de que aparezcan lesiones irreversibles.

Chattering de la Línea Venosa

El chattering es el temblor o sacudida brusca de la línea de drenaje venoso que aparece cuando la bomba intenta extraer más sangre de la que el retorno venoso puede aportar. Suele deberse a hipovolemia, a un colapso de la vena alrededor de la cánula o a una obstrucción del acceso, y refleja presiones de succión excesivamente negativas. Además de limitar el flujo del sistema, la succión intensa daña los hematíes y favorece la hemólisis. Su corrección pasa por reducir las revoluciones de la bomba, administrar volumen o reposicionar la cánula para restablecer un drenaje estable.

Oxigenador de ECMO Trombosado

El oxigenador trombosado es aquel cuya superficie de intercambio ha ido acumulando depósitos de fibrina y coágulos que reducen su rendimiento a lo largo del soporte prolongado. Se manifiesta por un deterioro progresivo de la transferencia de gases, con caída de la oxigenación y peor eliminación de dióxido de carbono, y a menudo por un aumento de la presión transmembrana. La trombosis del oxigenador también consume plaquetas y factores de coagulación y puede desencadenar hemólisis. Cuando su función se compromete de forma significativa o genera fenómenos embólicos, se indica el cambio del oxigenador o de todo el circuito.

Sangrado en ECMO (Bleeding)

El sangrado es una de las complicaciones más frecuentes de la ECMO y resulta del delicado equilibrio entre la anticoagulación necesaria para evitar la trombosis y las alteraciones de la hemostasia que induce el propio soporte. Puede localizarse en los puntos de canulación, en heridas quirúrgicas, en el tubo digestivo o en el sistema nervioso central, siendo la hemorragia intracraneal la de peor pronóstico. Contribuyen a él la trombopenia, el consumo de factores, la fibrinólisis y el síndrome de von Willebrand adquirido asociado a las bombas de alto flujo. Su manejo obliga a ajustar la intensidad de la anticoagulación, corregir los déficits hemostáticos y, en ocasiones, intervenir sobre el foco sangrante.

Hemorragia Intracraneal en ECMO

La hemorragia intracraneal es una de las complicaciones neurológicas más graves del soporte extracorpóreo y una causa importante de mortalidad y secuelas. Su aparición se ve favorecida por la anticoagulación sistémica, la trombopenia, las fluctuaciones bruscas de la presión arterial y, en la modalidad veno-arterial periférica, por la hipoxia diferencial que puede afectar al cerebro. Suele sospecharse ante un deterioro neurológico, cambios pupilares o convulsiones, y se confirma con pruebas de imagen. Su detección obliga a reevaluar de forma inmediata la estrategia de anticoagulación y a plantear el pronóstico global del paciente.

Trombosis en ECMO (Thrombosis)

La trombosis en ECMO es la formación de coágulos dentro del circuito o en el interior del paciente, favorecida por el contacto de la sangre con superficies artificiales y por zonas de estasis o turbulencia. Puede afectar al oxigenador, a las conexiones y a los puntos de bajo flujo del circuito, o bien producirse en cavidades cardiacas poco vaciadas durante el soporte veno-arterial. Sus consecuencias van desde el deterioro del rendimiento del oxigenador hasta la embolia sistémica o pulmonar. Su prevención descansa en una anticoagulación adecuada, en el diseño biocompatible del circuito y en la vigilancia visual periódica de todo el sistema.

Hemólisis en ECMO (Hemolysis)

La hemólisis es la rotura de los glóbulos rojos por las fuerzas mecánicas que actúan sobre la sangre dentro del circuito, especialmente las presiones de succión muy negativas y el estrés en la bomba centrífuga. Se traduce en la liberación de hemoglobina libre al plasma, que puede detectarse en la sangre y aparecer en la orina como hemoglobinuria de color oscuro. Además de la anemia, la hemoglobina libre en exceso resulta tóxica para el riñón y contribuye al fracaso renal. Su presencia obliga a buscar causas mecánicas como acodamientos, coágulos o un drenaje excesivamente forzado, y en ocasiones a cambiar el circuito.

Malposición de Cánula en ECMO

La malposición de cánula ocurre cuando la punta o el trayecto del catéter no queda en la localización prevista, comprometiendo el drenaje, el retorno o la seguridad del paciente. En el drenaje venoso una punta mal situada limita el flujo y provoca chattering, mientras que en la reinfusión aumenta la recirculación o dirige el chorro contra una pared vascular. En la modalidad veno-arterial una cánula arterial mal colocada puede favorecer la disección o comprometer la perfusión de un territorio. Su prevención y corrección se apoyan en la guía por imagen durante la inserción y en la vigilancia posterior.

Descanulación Accidental

La descanulación accidental es la salida involuntaria de una cánula del vaso donde está alojada, un evento potencialmente catastrófico durante la ECMO. En la línea de drenaje provoca la entrada masiva de aire en el circuito y la pérdida de flujo, mientras que en la de retorno origina una hemorragia arterial o venosa de gran magnitud. Puede desencadenarse por una fijación insuficiente, por movimientos del paciente o durante las movilizaciones y los traslados. Su prevención descansa en una sujeción robusta, en la sedación adecuada cuando procede y en protocolos estrictos de manipulación del paciente.

Entrada de Aire en el Circuito de ECMO

La entrada de aire en el circuito es una emergencia que puede originarse por una conexión suelta, una punción en la línea de drenaje sometida a presión negativa o una descanulación. El aire aspirado puede alcanzar la bomba, donde interrumpe el flujo, o progresar hacia el paciente y provocar una embolia gaseosa, especialmente peligrosa en la reinfusión arterial. Su detección corresponde a los sensores de burbujas y de nivel del circuito, que activan las alarmas y detienen la bomba. El manejo exige clampar de inmediato las líneas, retirar el aire del sistema y evaluar las posibles consecuencias en el paciente.

Compromiso de la Perfusión Coronaria en VA-ECMO

En la ECMO veno-arterial periférica las arterias coronarias se nutren principalmente de la sangre que eyecta el propio corazón, no de la que reinfunde retrógradamente el circuito. Por ello, si los pulmones del paciente están enfermos, el miocardio puede recibir sangre insuficientemente oxigenada pese a un soporte aparentemente adecuado, agravando su recuperación. Este fenómeno se relaciona con la hipoxia diferencial y con la posición del punto de mezcla en la aorta. Su reconocimiento subraya la importancia de vigilar la saturación preductal y de optimizar la oxigenación del propio pulmón durante el soporte.

Complicaciones Neurológicas en ECMO

Las complicaciones neurológicas abarcan el conjunto de lesiones del sistema nervioso que pueden aparecer durante el soporte, desde la hemorragia intracraneal hasta el infarto cerebral, las convulsiones y la encefalopatía. Su origen es multifactorial e incluye la anticoagulación, los fenómenos embólicos, las fluctuaciones de la perfusión cerebral y, en la modalidad periférica, la hipoxia diferencial. Suelen ser difíciles de valorar en pacientes sedados, por lo que se recurre a la oximetría cerebral, a exploraciones neurológicas periódicas y a pruebas de imagen cuando es posible. Constituyen una causa relevante de mortalidad y de secuelas a largo plazo en los supervivientes.

Oximetría Cerebral (NIRS) en ECMO

La oximetría cerebral mediante espectroscopia del infrarrojo cercano estima de forma continua y no invasiva la saturación de oxígeno del tejido cerebral a través de sensores colocados en la frente. Durante la ECMO resulta especialmente útil porque una asimetría o una caída de los valores puede alertar de hipoperfusión, de embolia o de la hipoxia diferencial propia del acceso periférico. Al vigilar los dos hemisferios de manera simultánea, ayuda a detectar problemas que la exploración clínica no revela en un paciente sedado. Sus tendencias orientan ajustes en el flujo, en la oxigenación y en la configuración del soporte.

Fallo Multiorgánico durante la ECMO

El fallo multiorgánico es el deterioro simultáneo de varios órganos que puede desarrollarse en el paciente crítico sometido a ECMO, a menudo como expresión de la gravedad de la enfermedad de base o de una perfusión inadecuada. Suele afectar al riñón, al hígado, al aparato respiratorio y a la coagulación, y su aparición ensombrece de forma notable el pronóstico. El propio soporte puede contribuir a través de la respuesta inflamatoria, la hemólisis o los fenómenos embólicos. Su prevención descansa en asegurar una perfusión y una oxigenación tisular óptimas, guiadas por marcadores como el lactato y la saturación venosa.

Lesión Renal Aguda y Depuración en ECMO

La lesión renal aguda es una complicación frecuente en los pacientes con ECMO y multiplica la mortalidad cuando llega a requerir depuración extrarrenal. Contribuyen a ella la enfermedad crítica de base, la hipoperfusión previa, la respuesta inflamatoria y la hemoglobina libre liberada por la hemólisis. Con frecuencia se asocia un dispositivo de terapia de reemplazo renal continua al circuito de ECMO, aprovechando su flujo para depurar y controlar el balance de líquidos. Esta integración simplifica los accesos vasculares, pero exige vigilar las presiones y las conexiones para evitar interferencias y entrada de aire.

Infección Relacionada con la ECMO

Las infecciones son complicaciones habituales del soporte prolongado, favorecidas por la presencia de cánulas de gran calibre, la duración de la estancia en cuidados intensivos y el estado crítico del paciente. Pueden localizarse en los puntos de inserción de las cánulas, en el torrente sanguíneo o, en la modalidad central, en el mediastino. Su diagnóstico es complejo porque los signos habituales de infección se solapan con la propia respuesta inflamatoria del soporte. Su prevención se apoya en las medidas de asepsia durante la canulación y el manejo, y en la retirada de dispositivos innecesarios tan pronto como sea posible.

Trombopenia en ECMO

La trombopenia, o descenso del número de plaquetas, es casi constante durante la ECMO y se debe al consumo en las superficies del circuito, a la activación mecánica y a la destrucción en el oxigenador. Contribuye de forma directa al riesgo de sangrado, sobre todo cuando se combina con la anticoagulación y con otras alteraciones de la hemostasia. Un descenso brusco obliga a descartar causas específicas como la trombopenia inducida por heparina o una trombosis extensa del circuito. Su manejo equilibra la transfusión de plaquetas con el riesgo trombótico, individualizando los umbrales según la situación clínica.

Síndrome de Von Willebrand Adquirido en ECMO

El síndrome de von Willebrand adquirido aparece cuando las fuerzas de cizallamiento generadas por el flujo del circuito degradan los multímeros de mayor tamaño del factor de von Willebrand, esenciales para la adhesión plaquetaria. Este fenómeno, característico de los dispositivos de flujo continuo, favorece el sangrado mucoso y digestivo pese a unas cifras de plaquetas aparentemente aceptables. Suele resolverse tras la retirada del soporte, cuando desaparece el estrés mecánico sobre la sangre. Su reconocimiento explica hemorragias que de otro modo resultarían difíciles de justificar y matiza la interpretación de las pruebas de coagulación.

Sangrado del Punto de Canulación

El sangrado en el punto de inserción de las cánulas es una de las hemorragias más frecuentes de la ECMO, favorecido por la anticoagulación, la trombopenia y el gran calibre de los accesos. Puede manifestarse como un rezumado persistente, un hematoma progresivo o, en casos graves, una hemorragia que compromete la hemodinámica. Su manejo combina medidas locales de compresión y hemostasia con el ajuste de la anticoagulación y la corrección de los déficits de coagulación. La vigilancia periódica de los puntos de inserción forma parte de los cuidados rutinarios del paciente en ECMO.

Edema y Hemorragia Pulmonar por Sobrecarga Izquierda

Cuando el ventrículo izquierdo se sobredistiende durante la ECMO veno-arterial, la elevación de la presión se transmite retrógradamente hacia la aurícula izquierda y el lecho capilar pulmonar. Esta congestión favorece el edema pulmonar y, en casos graves, la hemorragia alveolar, que puede manifestarse como sangre en el tubo endotraqueal. Es una consecuencia directa de la falta de descarga del corazón y del flujo retrógrado que impone el circuito. Su aparición constituye una indicación clara para instaurar una estrategia de venteo o descarga ventricular sin demora.

Trombo Intracardiaco en VA-ECMO

El trombo intracardiaco es un coágulo que se forma dentro de las cavidades del corazón cuando este apenas eyecta durante la ECMO veno-arterial y la sangre queda estancada. La combinación de estasis, contacto con superficies dañadas y una anticoagulación insuficiente favorece su aparición, sobre todo en la aurícula y el ventrículo izquierdos y en la raíz aórtica. Su presencia es especialmente peligrosa porque puede embolizar hacia la circulación sistémica al recuperar el corazón la contractilidad. Su prevención pasa por mantener algo de eyección o descarga ventricular y una anticoagulación adecuada, y su detección por la ecocardiografía seriada.

Complicaciones Vasculares de la Decanulación

La retirada de las cánulas de gran calibre, especialmente las arteriales, puede complicarse con lesiones vasculares como pseudoaneurismas, disecciones, fístulas arteriovenosas o estenosis del vaso. En los accesos percutáneos el cierre de la arteria femoral puede requerir compresión prolongada, dispositivos de cierre o reparación quirúrgica. Estas complicaciones se manifiestan a veces de forma diferida, con dolor, masa pulsátil o compromiso de la perfusión distal. Su prevención comienza con una canulación cuidadosa y una planificación de la decanulación acorde a la vía empleada y al calibre de la cánula.

Carga Trombótica del Circuito (Clot Burden)

La carga trombótica describe la cantidad y la localización de los coágulos que se van acumulando en las distintas partes del circuito a lo largo del soporte. Los depósitos pequeños en zonas de bajo flujo pueden ser tolerables, pero su crecimiento o su aparición en la bomba y el oxigenador compromete el rendimiento y aumenta el riesgo embólico. Su vigilancia se realiza mediante la inspección visual periódica con una linterna, prestando atención a las conexiones y a la salida del oxigenador. Un incremento significativo de la carga trombótica orienta hacia el ajuste de la anticoagulación o el recambio del componente afectado.

Cavitación y Microburbujas por Succión

La cavitación es la formación de microburbujas de gas que se produce cuando la presión negativa en la línea de drenaje es tan intensa que el gas disuelto en la sangre se libera. Este fenómeno acompaña a las situaciones de succión excesiva, como el chattering por hipovolemia o por obstrucción del acceso venoso. Las microburbujas resultantes pueden dañar los hematíes, activar la coagulación y, si progresan hacia el retorno, contribuir a la embolia gaseosa. Su prevención pasa por evitar presiones de drenaje excesivamente negativas y por mantener un retorno venoso adecuado al flujo del sistema.

Isquemia Mesentérica en ECMO

La isquemia mesentérica es una complicación abdominal grave que puede aparecer cuando la perfusión del territorio esplácnico resulta insuficiente durante el soporte, o por fenómenos embólicos hacia las arterias intestinales. Su diagnóstico es difícil en el paciente sedado y suele sospecharse ante un deterioro clínico inexplicado, una acidosis láctica creciente o distensión y sangrado digestivo. La demora en su reconocimiento ensombrece mucho el pronóstico por la extensión del daño intestinal. Su prevención descansa en asegurar una perfusión sistémica adecuada, y su tratamiento puede requerir cirugía urgente.

Disección Aórtica Retrógrada por Cánula Femoral

La disección aórtica retrógrada es una complicación infrecuente pero grave del acceso arterial femoral en la ECMO veno-arterial, en la que el flujo a alta presión o la propia cánula lesionan la pared del vaso. El desgarro puede progresar en sentido retrógrado por la aorta y comprometer la perfusión de ramas importantes o provocar rotura. Se sospecha ante un dolor intenso, una alteración de las presiones o hallazgos de imagen compatibles. Su prevención pasa por una canulación cuidadosa, con guía adecuada, y por evitar el avance forzado de la cánula contra resistencias.

Secuelas a Largo Plazo tras la ECMO

Los supervivientes de un soporte con ECMO pueden presentar secuelas físicas, cognitivas y psicológicas derivadas tanto de la enfermedad crítica como del propio tratamiento. Entre ellas figuran la debilidad muscular adquirida, el deterioro cognitivo, la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, agrupados en el llamado síndrome posterior a los cuidados intensivos. Las complicaciones neurológicas sufridas durante el soporte pueden dejar déficits permanentes. El seguimiento estructurado tras el alta y los programas de rehabilitación buscan mejorar la recuperación funcional y la calidad de vida a largo plazo.

Complicaciones de la Decanulación

La decanulación es un momento delicado en el que pueden surgir complicaciones tanto hemorrágicas como trombóticas o vasculares al retirar unas cánulas de gran calibre. En los accesos venosos existe riesgo de embolia gaseosa si la retirada no se hace con las precauciones adecuadas de presión y posición. En los arteriales destaca el sangrado y la necesidad de un cierre seguro del vaso, ya sea por compresión, dispositivo o reparación quirúrgica. Una planificación cuidadosa del procedimiento, con el material y el personal preparados, minimiza estos riesgos.

Respuesta Inflamatoria Asociada a la ECMO

El contacto de la sangre con las grandes superficies artificiales del circuito activa las cascadas de la inflamación y de la coagulación, desencadenando una respuesta inflamatoria sistémica. Esta reacción contribuye a la vasoplejia, a la fuga capilar, a la disfunción de órganos y al consumo de factores de la coagulación durante el soporte. Los recubrimientos biocompatibles de las superficies buscan atenuar esta activación, aunque no la eliminan por completo. Su reconocimiento ayuda a interpretar la inestabilidad hemodinámica y las alteraciones analíticas que acompañan sobre todo a las primeras horas del soporte.

Fallo de la Bomba Centrífuga

El fallo de la bomba centrífuga es una emergencia que interrumpe el flujo del circuito y, con él, el soporte vital que este proporciona. Puede deberse a un problema eléctrico, al agotamiento de la batería, a la trombosis del cabezal o a un fallo del acoplamiento magnético que impulsa el rotor. Ante esta situación, los circuitos disponen de sistemas de respaldo y de una manivela manual que permite mantener un flujo mínimo mientras se resuelve la avería. La formación del equipo en la respuesta a este escenario y la disponibilidad de una consola de repuesto son medidas de seguridad indispensables.

Hipoxemia Refractaria en ECMO Veno-Venosa

La hipoxemia refractaria en la ECMO veno-venosa es la persistencia de una saturación arterial baja pese a un soporte aparentemente bien ajustado, y suele obedecer a varios mecanismos combinados. Entre ellos destacan una recirculación elevada, un gasto cardiaco muy alto que supera el flujo del circuito, un oxigenador deteriorado o un flujo insuficiente por problemas de drenaje. Su abordaje requiere revisar sistemáticamente cada uno de estos factores antes de intensificar el soporte. Las soluciones abarcan desde reposicionar las cánulas o aumentar el flujo hasta añadir una segunda cánula de drenaje o considerar la conversión de configuración.

Lesión por Reperfusión tras ECPR

Cuando la ECMO restablece bruscamente la circulación tras un periodo de parada cardiaca, los tejidos previamente isquémicos sufren una lesión adicional al reperfundirse, fenómeno especialmente relevante en la reanimación extracorpórea. La reintroducción del oxígeno genera radicales libres, inflamación y alteraciones de la microcirculación que pueden agravar el daño de órganos como el cerebro. Este componente explica en parte por qué el pronóstico neurológico depende tanto del tiempo de parada previo. Su manejo incluye evitar la hiperoxia brusca, controlar la temperatura y optimizar la perfusión durante las primeras horas tras la canulación.

Complicaciones del Acceso Venoso

La inserción de las cánulas venosas de gran calibre puede complicarse con la perforación de la vena, la creación de una falsa vía, el hemotórax o el taponamiento si se lesiona una estructura cardiaca. Estos accidentes son más probables cuando la canulación se realiza a ciegas o con dificultades anatómicas, y pueden pasar inadvertidos hasta que el paciente se deteriora. El uso de la guía ecográfica y radioscópica durante la inserción reduce notablemente este riesgo. Ante una canulación difícil o un deterioro inexplicado tras el procedimiento, debe descartarse activamente una lesión vascular.

Vida Útil y Degradación de la Membrana

El oxigenador de ECMO tiene una vida útil limitada que depende del tiempo de uso, de la calidad de la anticoagulación y de las características individuales del paciente. Con el paso de los días, la acumulación de fibrina y coágulos, la degradación de la membrana y la condensación reducen progresivamente su capacidad de intercambio gaseoso. Vigilar esta degradación mediante el gradiente transmembrana, las gasometrías comparadas y la inspección visual permite anticipar el momento del recambio. Comprender que la membrana es un componente perecedero forma parte de la planificación del soporte prolongado.

💊 Farmacología 65

Vasopresores

Los vasopresores son fármacos que aumentan la presión arterial al provocar la constricción de los vasos sanguíneos, incrementando así la resistencia vascular sistémica. En el contexto de la perfusión y del postoperatorio cardiaco se emplean para corregir la hipotensión asociada a la baja resistencia vascular, especialmente en el síndrome vasopléjico. Actúan principalmente sobre receptores del sistema nervioso simpático presentes en la pared de los vasos. Su dosificación debe individualizarse, buscando una presión de perfusión adecuada sin comprometer el flujo a los tejidos.

Noradrenalina

La noradrenalina es un vasopresor de uso muy extendido que aumenta la presión arterial fundamentalmente por vasoconstricción, con un efecto adicional moderado sobre la contractilidad del corazón. Es a menudo el fármaco de primera elección para tratar la hipotensión por baja resistencia vascular tras la circulación extracorpórea. Su acción rápida y su relativa previsibilidad la hacen adecuada para el ajuste continuo mediante infusión. Como todos los vasoconstrictores potentes, requiere vigilancia para evitar una vasoconstricción excesiva que perjudique la perfusión de los órganos.

Fenilefrina

La fenilefrina es un vasopresor que actúa de forma selectiva sobre los receptores alfa de los vasos, produciendo vasoconstricción sin apenas efecto directo sobre la frecuencia o la contractilidad cardiaca. Se emplea con frecuencia en bolos para corregir de forma puntual descensos bruscos de la presión arterial durante la anestesia y la perfusión. Su efecto es rápido y de corta duración, lo que la hace útil para el manejo inmediato de la hipotensión. Al aumentar la resistencia vascular puede provocar una reducción refleja de la frecuencia cardiaca.

Vasodilatadores

Los vasodilatadores son fármacos que relajan la pared de los vasos sanguíneos, ampliando su calibre y reduciendo la resistencia al flujo. En la cirugía cardiaca se utilizan para controlar la hipertensión, mejorar la perfusión de los tejidos y reducir la sobrecarga de trabajo del corazón. Durante la circulación extracorpórea pueden emplearse para favorecer una distribución uniforme del flujo y facilitar el enfriamiento y el recalentamiento homogéneos. Su uso exige un control estrecho de la presión arterial para evitar caídas excesivas que comprometan la perfusión.

Nitroglicerina

La nitroglicerina es un vasodilatador que actúa preferentemente sobre el sistema venoso a dosis bajas y también sobre las arterias a dosis mayores, además de dilatar las arterias coronarias. Se emplea para reducir la precarga del corazón, aliviar la isquemia miocárdica y controlar la hipertensión en el entorno perioperatorio. Su efecto es rápido y fácilmente ajustable mediante infusión continua, lo que permite adaptar la dosis a la respuesta del paciente. Entre sus efectos hay que vigilar la hipotensión y la posible aparición de tolerancia con el uso prolongado.

Inotrópicos

Los inotrópicos son fármacos que aumentan la fuerza de contracción del corazón, mejorando su capacidad de bombeo y el gasto cardiaco. Resultan esenciales en el tratamiento del síndrome de bajo gasto tras la cirugía cardiaca, cuando el miocardio no logra por sí solo mantener una circulación suficiente. Actúan por distintos mecanismos, ya sea estimulando receptores adrenérgicos o modificando el manejo intracelular del calcio. Su uso debe equilibrarse cuidadosamente, ya que al aumentar el trabajo cardiaco incrementan también el consumo de oxígeno del miocardio.

Bicarbonato Sódico

El bicarbonato sódico es una solución alcalinizante que se emplea para corregir la acidosis metabólica que puede aparecer durante la circulación extracorpórea o en situaciones de hipoperfusión. Al aportar bicarbonato, neutraliza el exceso de ácido en la sangre y ayuda a restablecer el equilibrio del pH. Su administración se reserva generalmente para acidosis significativas, ya que el objetivo principal debe ser corregir la causa subyacente, como la mala perfusión tisular. Un uso excesivo puede provocar alcalosis, sobrecarga de sodio y otros desequilibrios, por lo que se dosifica con prudencia.

Manitol

El manitol es un diurético osmótico que se añade con frecuencia a la solución de cebado del circuito extracorpóreo por sus propiedades protectoras. Al aumentar la osmolaridad del plasma, favorece la eliminación de líquido y ayuda a preservar la diuresis, contribuyendo a proteger la función renal durante la perfusión. Se le atribuyen además efectos como la captación de radicales libres y la reducción del edema tisular. Su empleo forma parte de las estrategias orientadas a mantener el flujo urinario y a prevenir la lesión renal asociada a la cirugía cardiaca.

Cloruro Cálcico

El cloruro cálcico es una fuente de calcio que se administra para corregir la hipocalcemia y para mejorar la contractilidad cardiaca y el tono vascular en determinadas situaciones perioperatorias. El calcio desempeña un papel esencial en la contracción del músculo cardiaco y en la coagulación de la sangre. Durante la circulación extracorpórea sus niveles pueden alterarse por la hemodilución y por la transfusión de hemoderivados. Su administración debe ser cuidadosa, especialmente en el momento de la reperfusión miocárdica, donde una sobrecarga de calcio podría agravar la lesión de las células cardiacas.

Sedación

La sedación es el uso de fármacos para inducir un estado de disminución de la conciencia, del malestar y de la respuesta al entorno, imprescindible en los pacientes sometidos a soporte extracorpóreo prolongado. En la ECMO permite tolerar las cánulas, la ventilación mecánica y los cuidados intensivos, además de reducir el consumo de oxígeno del organismo. Su nivel debe ajustarse cuidadosamente, buscando el confort del paciente sin caer en una sedación excesiva que dificulte la valoración neurológica o prolongue la recuperación. La tendencia actual favorece pautas que permitan periodos de menor sedación cuando la situación clínica lo posibilita.

Milrinona

La milrinona es un fármaco inodilatador que combina un efecto de aumento de la contractilidad cardiaca con una acción vasodilatadora, al inhibir una enzima que regula el metabolismo celular del corazón y de los vasos. Se emplea en el tratamiento del bajo gasto cardiaco, especialmente cuando existe además una elevación de las resistencias vasculares o hipertensión pulmonar. Al mejorar el bombeo y reducir simultáneamente la poscarga, alivia el trabajo del corazón. Su efecto vasodilatador puede provocar hipotensión, por lo que en ocasiones se asocia con un vasopresor para mantener la presión arterial.

Adrenalina

La adrenalina es una catecolamina potente que actúa como inotrópico y vasopresor, aumentando tanto la fuerza y la frecuencia de contracción del corazón como el tono de los vasos según la dosis empleada. Se utiliza en situaciones de bajo gasto cardiaco grave y en la reanimación, cuando se necesita un soporte hemodinámico enérgico. A dosis bajas predomina su efecto estimulante sobre el corazón, mientras que a dosis altas destaca su acción vasoconstrictora. Su uso requiere una vigilancia estrecha por el riesgo de arritmias, de aumento del consumo miocárdico de oxígeno y de hiperlactacidemia.

Fibrinógeno concentrado (Fibrinogen Concentrate)

Preparado purificado y liofilizado de fibrinógeno humano que permite reponer este factor de forma rápida, estandarizada y con escaso volumen. Se administra cuando las pruebas viscoelásticas o los niveles plasmáticos revelan hipofibrinogenemia como causa de hemorragia. Frente al crioprecipitado, ofrece una dosis conocida y no requiere descongelación ni compatibilidad de grupo. Es un pilar de los algoritmos de hemostasia dirigida por objetivos en la cirugía cardiaca con sangrado difuso.

Factor VIIa recombinante (Recombinant Factor VIIa, rFVIIa)

Agente procoagulante producido por ingeniería genética que activa localmente la coagulación en las zonas de lesión donde queda expuesto el factor tisular. Se reserva como recurso de rescate en hemorragias masivas refractarias que no responden al tratamiento convencional. Su empleo exige que existan sustratos suficientes, especialmente fibrinógeno y plaquetas, y una corrección previa de la acidosis y la hipotermia. Conlleva un riesgo trombótico que obliga a un uso restringido y ponderado.

Ácido tranexámico (Tranexamic Acid, TXA)

Antifibrinolítico sintético que bloquea los sitios de unión de la lisina en el plasminógeno, impidiendo su conversión en plasmina y estabilizando así el coágulo de fibrina. Se administra de forma profiláctica en cirugía cardiaca para reducir el sangrado y la necesidad de transfusión. La dosificación debe ajustarse según la función renal, pues su eliminación es fundamentalmente urinaria. A dosis muy elevadas se ha asociado a fenómenos neuroexcitatorios como las convulsiones.

Ácido épsilon-aminocaproico (Epsilon-Aminocaproic Acid, EACA)

Antifibrinolítico análogo de la lisina que, al igual que el ácido tranexámico, inhibe la activación del plasminógeno y frena la degradación de la fibrina. Se emplea como alternativa para disminuir la hemorragia perioperatoria y el consumo de hemoderivados en cirugía con circulación extracorpórea. Tiene una potencia menor que el ácido tranexámico, por lo que suele requerir dosis más altas. Su perfil de eliminación renal exige precaución en la insuficiencia renal.

Desmopresina (Desmopressin, DDAVP)

Análogo sintético de la vasopresina que estimula la liberación de factor de von Willebrand y factor VIII desde los depósitos endoteliales, mejorando la adhesión plaquetaria. Se utiliza para tratar la disfunción plaquetaria adquirida, como la asociada a la uremia o al efecto residual de ciertos fármacos. Carece prácticamente de efecto vasopresor a las dosis hemostáticas, aunque puede provocar retención hídrica e hiponatremia. Su beneficio es más marcado en pacientes con defectos plaquetarios cualitativos.

Argatrobán (Argatroban)

Inhibidor directo de la trombina de administración intravenosa que se utiliza como anticoagulante alternativo cuando la heparina está contraindicada, como en la trombocitopenia inducida por heparina. Actúa uniéndose de forma reversible al sitio activo de la trombina, sin necesitar antitrombina como cofactor. Su metabolismo es fundamentalmente hepático, por lo que se ajusta en la disfunción hepática. Carece de antídoto específico, lo que exige una monitorización cuidadosa durante los procedimientos.

Reversión (Reversal)

Conjunto de estrategias dirigidas a neutralizar el efecto de un anticoagulante para restablecer la hemostasia, especialmente al finalizar la circulación extracorpórea. En el caso de la heparina se emplea protamina, mientras que otros anticoagulantes disponen de antídotos específicos o carecen de ellos. Una reversión insuficiente favorece el sangrado, y una excesiva puede generar efectos adversos propios del agente reversor. La monitorización de la coagulación confirma la eficacia de la maniobra.

Dobutamina (Dobutamine)

Catecolamina sintética con acción predominante sobre los receptores beta-1 que aumenta la contractilidad y la frecuencia cardiaca. Su modesto efecto beta-2 puede reducir ligeramente las resistencias vasculares, favoreciendo el vaciado ventricular. Se emplea para el soporte inotrópico en el bajo gasto tras la separación de la bomba. Puede inducir taquicardia y arritmias, por lo que se titula con precaución en el corazón isquémico.

Dopamina (Dopamine)

Catecolamina precursora de la noradrenalina cuyo efecto varía con la dosis, estimulando receptores dopaminérgicos, beta y alfa de forma progresiva. A dosis bajas puede aumentar el flujo renal y esplácnico, a dosis intermedias mejora la contractilidad y a dosis altas produce vasoconstricción. Su uso en el bajo gasto ha disminuido a favor de agentes más selectivos por su tendencia a la taquicardia. Requiere vigilancia del ritmo cardiaco y del estado hemodinámico global.

Levosimendán (Levosimendan)

Inotrópico que sensibiliza los miofilamentos cardiacos al calcio, aumentando la contractilidad sin elevar de forma sustancial el consumo miocárdico de oxígeno. Además, abre canales de potasio dependientes de ATP, produciendo vasodilatación y un efecto protector. Su metabolito activo prolonga la acción hemodinámica durante días tras la infusión. Se emplea en la disfunción ventricular grave perioperatoria, vigilando la hipotensión que puede acompañar a su efecto vasodilatador.

Vasopresina (Vasopressin)

Hormona con potente acción vasoconstrictora mediada por receptores distintos de los adrenérgicos, lo que mantiene su eficacia cuando las catecolaminas fallan. Resulta especialmente útil en el síndrome vasopléjico que aparece tras la circulación extracorpórea, con hipotensión y resistencias bajas. Aumenta la presión arterial con escaso efecto directo sobre el gasto cardiaco. Debe titularse con cuidado por el riesgo de isquemia esplácnica o periférica con dosis elevadas.

Esmolol (Esmolol)

Betabloqueante cardioselectivo de acción ultracorta que reduce la frecuencia cardiaca, la contractilidad y la demanda miocárdica de oxígeno. Su metabolismo por esterasas sanguíneas le confiere una vida media muy breve, lo que permite un control fino y rápidamente reversible. Se emplea para tratar la taquicardia y la hipertensión perioperatorias o para modular la respuesta durante la manipulación cardiaca. Su efecto desaparece con rapidez al suspender la infusión, aportando seguridad.

Nitroprusiato (Sodium Nitroprusside)

Vasodilatador de acción directa y rápida que relaja tanto el lecho arterial como el venoso mediante la liberación de óxido nítrico. Se utiliza para el control agudo de la hipertensión y para reducir la poscarga durante la circulación extracorpórea. Su efecto se instaura y desaparece en segundos, lo que exige administración por bomba y monitorización estrecha. La infusión prolongada o a dosis altas puede acumular metabolitos tóxicos como el cianuro, obligando a limitar su uso.

Insulina en perfusión (Insulin Infusion)

Administración continua e intravenosa de insulina para controlar la hiperglucemia que suele acompañar a la circulación extracorpórea por la respuesta al estrés y los fármacos empleados. Un control glucémico adecuado se asocia a mejores resultados perioperatorios, evitando tanto la hiperglucemia como la hipoglucemia. Requiere mediciones frecuentes de glucemia y ajustes del ritmo de infusión según protocolo. En bomba también facilita el paso de potasio al interior celular, con implicaciones sobre el equilibrio del potasio.

Sulfato de magnesio (Magnesium Sulfate)

Sal que aporta magnesio, un catión esencial para la estabilidad de la membrana miocárdica y la función de numerosas enzimas. Se administra para corregir la hipomagnesemia y para prevenir o tratar arritmias como la fibrilación auricular postoperatoria. Su déficit favorece la irritabilidad eléctrica del corazón, frecuente tras la circulación extracorpórea. La infusión debe ser controlada, pues niveles muy elevados pueden causar depresión neuromuscular y bradicardia.

Lidocaína (Lidocaine)

Antiarrítmico de clase Ib que bloquea los canales de sodio y estabiliza la membrana de las células miocárdicas, siendo eficaz frente a arritmias ventriculares. En cirugía cardiaca puede emplearse para tratar la ectopia ventricular tras el desclampaje aórtico o durante la reperfusión. También se añade a algunas soluciones de cardioplejia por su efecto estabilizador. Su acumulación puede producir toxicidad neurológica, por lo que se ajusta según la función hepática y hemodinámica.

Propofol (Propofol)

Anestésico intravenoso de acción rápida y breve que induce y mantiene la sedación e hipnosis mediante la potenciación del sistema inhibidor GABA. Durante la circulación extracorpórea se emplea para mantener la profundidad anestésica, aunque su comportamiento farmacocinético cambia por la hemodilución y el secuestro en el circuito. Produce vasodilatación y puede reducir la presión arterial, especialmente en pacientes hipovolémicos. Su rápida eliminación facilita el despertar precoz al finalizar el procedimiento.

Midazolam (Midazolam)

Benzodiazepina de acción intermedia que produce sedación, ansiólisis y amnesia mediante la potenciación de la neurotransmisión GABAérgica. Se utiliza como coadyuvante anestésico para asegurar la amnesia durante la circulación extracorpórea, donde otros agentes pueden verse alterados. Su efecto es reversible con un antagonista específico si fuera necesario. La hemodilución y la alteración de la unión a proteínas pueden modificar su concentración libre durante la bomba.

Fentanilo (Fentanyl)

Opioide sintético potente que proporciona analgesia y estabilidad hemodinámica al atenuar la respuesta simpática a los estímulos quirúrgicos. Es un pilar de la anestesia en cirugía cardiaca por su escaso efecto depresor directo sobre la contractilidad. Su carácter lipofílico hace que se secuestre parcialmente en las superficies del circuito y en los tejidos, alterando su cinética durante la bomba. Puede prolongar la depresión respiratoria, lo que se tiene en cuenta al planificar la extubación.

Sufentanilo (Sufentanil)

Opioide sintético de gran potencia y elevada afinidad por los receptores mu, utilizado en anestesia cardiaca para lograr una intensa atenuación de la respuesta al estrés. Su liposolubilidad favorece un inicio rápido y una redistribución eficaz, aunque también su secuestro en el circuito extracorpóreo. Ofrece estabilidad hemodinámica con dosis relativamente bajas. Como todos los opioides potentes, requiere vigilancia de la depresión respiratoria en el postoperatorio.

Dexmedetomidina (Dexmedetomidine)

Sedante agonista selectivo de los receptores alfa-2 que induce una sedación cooperativa con escasa depresión respiratoria. Reduce el tono simpático, lo que produce descenso de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Se emplea como coadyuvante para disminuir el consumo de opioides y facilitar un despertar tranquilo en el postoperatorio cardiaco. Puede causar bradicardia e hipotensión, especialmente con bolos rápidos, por lo que se administra con precaución.

Rocuronio (Rocuronium)

Relajante muscular no despolarizante de tipo aminoesteroideo que bloquea la transmisión en la unión neuromuscular al competir con la acetilcolina. Proporciona parálisis para la intubación y para evitar el movimiento o el temblor durante la circulación extracorpórea. Su duración puede prolongarse con la hipotermia y la alteración de la eliminación renal y hepática. Dispone de un agente reversor específico que encapsula la molécula y acelera la recuperación.

Cisatracurio (Cisatracurium)

Relajante muscular no despolarizante cuya eliminación se produce por una degradación química independiente de los órganos, la vía de Hofmann. Esta característica lo hace especialmente predecible en pacientes con disfunción renal o hepática, frecuentes en cirugía cardiaca. Mantiene la parálisis con escasa liberación de histamina y buena estabilidad hemodinámica. La hipotermia de la bomba puede enlentecer su degradación y prolongar el efecto.

Amiodarona (Amiodarone)

Antiarrítmico de clase III que prolonga la repolarización al bloquear canales de potasio, con acciones adicionales sobre canales de sodio, calcio y receptores adrenérgicos. Se emplea para prevenir y tratar arritmias auriculares y ventriculares en el periodo perioperatorio. Su administración intravenosa rápida puede provocar hipotensión y bradicardia. Posee una vida media muy prolongada y una toxicidad orgánica que se vigila en tratamientos sostenidos.

Nicardipino (Nicardipine)

Bloqueante de los canales de calcio del grupo de las dihidropiridinas que produce vasodilatación arterial con escaso efecto sobre la contractilidad cardiaca. Se utiliza en perfusión para el control de la hipertensión perioperatoria y la reducción de la poscarga. Su acción selectiva sobre el árbol arterial ayuda a controlar la presión sin deprimir la función ventricular. Debe titularse con cuidado por el riesgo de hipotensión y taquicardia refleja.

Clevidipino (Clevidipine)

Bloqueante de canales de calcio de acción ultracorta que se metaboliza por esterasas sanguíneas, lo que le confiere un inicio y una desaparición muy rápidos. Actúa como vasodilatador arterial selectivo para el control preciso de la presión arterial. Su rápida titulación lo hace atractivo en el periodo perioperatorio cardiaco. Se formula en una emulsión lipídica, aspecto que se considera al calcular el aporte calórico y en pacientes con alteraciones lipídicas.

Isoprenalina (Isoproterenol)

Agonista beta-adrenérgico no selectivo que aumenta la frecuencia y la contractilidad cardiacas y reduce las resistencias vasculares. Se emplea para tratar la bradicardia y para mantener el ritmo tras el trasplante cardiaco o en bloqueos, gracias a su potente efecto cronotrópico. Su acción vasodilatadora puede provocar hipotensión y aumentar la demanda miocárdica de oxígeno. Requiere una titulación cuidadosa y vigilancia continua del ritmo.

Efedrina (Ephedrine)

Simpaticomimético de acción mixta que estimula directamente los receptores adrenérgicos y, además, favorece la liberación de noradrenalina endógena. Produce un aumento de la presión arterial y del gasto cardiaco de forma transitoria. Se emplea en bolos para corregir episodios de hipotensión perioperatoria de origen no hemorrágico. El uso repetido puede generar taquifilaxia por agotamiento de los depósitos de catecolaminas.

Ketamina (Ketamine)

Anestésico disociativo que actúa como antagonista de los receptores NMDA, proporcionando analgesia y anestesia con relativa preservación del tono simpático. Su capacidad para mantener la presión arterial la hace útil en la inducción de pacientes hemodinámicamente inestables. Puede aumentar la frecuencia cardiaca y el consumo miocárdico de oxígeno por estimulación simpática. También se emplea a dosis bajas como coadyuvante analgésico para reducir el uso de opioides.

Etomidato (Etomidate)

Agente hipnótico intravenoso empleado en la inducción anestésica por su notable estabilidad hemodinámica, con mínimos efectos sobre la presión arterial y la contractilidad. Resulta especialmente útil en pacientes cardiacos con reserva limitada. Su principal inconveniente es la supresión transitoria de la síntesis de cortisol suprarrenal. Por ello se reserva sobre todo para la inducción en dosis única más que para infusiones prolongadas.

Bolo de heparina (Heparin Bolus)

Dosis inicial de heparina administrada antes de canular e iniciar la circulación extracorpórea para alcanzar rápidamente el nivel de anticoagulación necesario. Se calcula según el peso o mediante una curva dosis-respuesta individualizada. Tras el bolo se verifica el efecto con una prueba de coagulación antes de permitir el flujo por el circuito. Durante el procedimiento se añaden bolos de mantenimiento para compensar el metabolismo y la dilución de la heparina.

Manejo del calcio en la separación (Calcium Management at Separation)

Estrategia relativa al momento de administrar calcio al retirar el pinzamiento y separar al paciente de la bomba, dado que el calcio favorece la contractilidad pero puede agravar la lesión por reperfusión. Muchos protocolos evitan el aporte precoz durante la reperfusión miocárdica temprana. La medición del calcio iónico guía la reposición para mantener la función cardiaca y la coagulación. Un equilibrio adecuado evita tanto la hipocalcemia como la sobrecarga precoz.

Manejo del potasio (Potassium Management)

Conjunto de medidas para controlar la concentración de potasio, que puede elevarse por las soluciones de cardioplejia ricas en potasio o descender por diuresis e insulina. Tanto la hiperpotasemia como la hipopotasemia alteran la excitabilidad cardiaca y favorecen arritmias. Durante la bomba se vigila con analíticas frecuentes y se corrige mediante ultrafiltración, insulina con glucosa o aportes de potasio. Un potasio equilibrado facilita la recuperación del ritmo tras el desclampaje.

Inhibidores de la fosfodiesterasa (Phosphodiesterase Inhibitors)

Grupo de fármacos que impiden la degradación del segundo mensajero AMP cíclico, aumentando así el calcio disponible en el miocardio y relajando el músculo vascular. Combinan efecto inotrópico y vasodilatador, por lo que se denominan inodilatadores. Al actuar por una vía independiente de los receptores beta, mantienen su eficacia cuando estos están desensibilizados. Su tendencia a producir hipotensión obliga a un manejo cuidadoso del volumen y, a veces, a asociar un vasopresor.

Azul de metileno (Methylene Blue)

Fármaco que inhibe la vía del óxido nítrico y la guanilato ciclasa, reduciendo la vasodilatación excesiva característica del síndrome vasopléjico tras la circulación extracorpórea. Se utiliza como rescate en la hipotensión refractaria con resistencias vasculares muy bajas que no responde a vasopresores. Su administración puede teñir transitoriamente la orina y las secreciones y alterar la lectura de la pulsioximetría. Debe emplearse con precaución por sus posibles interacciones y efectos adversos.

Hidroxocobalamina (Hydroxocobalamin)

Compuesto derivado de la vitamina B12 empleado como rescate en el síndrome vasopléjico grave por su capacidad para captar óxido nítrico y sulfuro de hidrógeno, mediadores de la vasodilatación. Se ha utilizado cuando fallan los tratamientos convencionales de la hipotensión con resistencias bajas. Al igual que el azul de metileno, puede interferir con determinadas mediciones colorimétricas y teñir los líquidos corporales. Su uso en este contexto se reserva a situaciones refractarias.

Nesiritida (Nesiritide)

Péptido natriurético recombinante que reproduce la acción del péptido natriurético cerebral, produciendo vasodilatación y aumento de la diuresis. Reduce la precarga y la poscarga, lo que puede aliviar la congestión en la insuficiencia cardiaca descompensada. Su efecto vasodilatador puede causar hipotensión, por lo que se titula con cuidado. Su uso en el contexto perioperatorio es limitado y depende de la situación hemodinámica del paciente.

Prostaciclina (Prostacyclin)

Prostanoide con potente acción vasodilatadora y antiagregante que se emplea, a menudo por vía inhalada, para reducir selectivamente la presión de la arteria pulmonar. Resulta útil en la hipertensión pulmonar y la disfunción del ventrículo derecho tras la circulación extracorpórea. La administración inhalada limita sus efectos vasodilatadores sistémicos. También posee propiedades antiagregantes que se tienen en cuenta en el contexto hemostático.

Óxido nítrico inhalado (Inhaled Nitric Oxide, iNO)

Gas administrado por vía inhalatoria que dilata de forma selectiva la vasculatura pulmonar en las zonas ventiladas, reduciendo la presión pulmonar sin causar hipotensión sistémica significativa. Se emplea en la hipertensión pulmonar y en el fallo del ventrículo derecho tras la cirugía cardiaca. Su acción cesa rápidamente al suspenderlo, y su retirada debe ser gradual para evitar un rebote. Requiere monitorización de sus productos de oxidación y de la metahemoglobina.

Furosemida (Furosemide)

Diurético de asa que bloquea la reabsorción de sodio y cloro en el asa de Henle, aumentando la eliminación de agua y electrolitos. Se emplea para forzar la diuresis y manejar la sobrecarga de volumen asociada al cebado y a las soluciones administradas durante la bomba. También ayuda a corregir la hiperpotasemia al favorecer la excreción de potasio. Su uso exige vigilar el equilibrio de electrolitos y evitar la depleción excesiva de volumen.

Aprotinina (Aprotinin)

Inhibidor de proteasas de serina que reduce la fibrinólisis y modula la respuesta inflamatoria, empleado para disminuir el sangrado en cirugía cardiaca de alto riesgo. Actúa inhibiendo la plasmina y otras enzimas implicadas en la coagulación y la inflamación. Su uso quedó restringido tras el debate sobre su seguridad, reservándose a situaciones seleccionadas bajo estrictas condiciones. Puede provocar reacciones de hipersensibilidad, sobre todo en reexposiciones.

Sensibilizadores del calcio (Calcium Sensitizers)

Fármacos que aumentan la fuerza contráctil del corazón incrementando la sensibilidad de las proteínas contráctiles al calcio, sin elevar necesariamente sus concentraciones intracelulares. Este mecanismo mejora la contractilidad con un menor coste energético que las catecolaminas. Algunos combinan además una acción vasodilatadora que reduce la poscarga. Su representante clínico más conocido en cirugía cardiaca prolonga su efecto a través de un metabolito activo.

Pauta de ácido tranexámico (Tranexamic Acid Dosing)

Esquema de administración del ácido tranexámico que suele combinar una dosis de carga con una infusión de mantenimiento durante la cirugía. Persigue mantener una concentración eficaz que estabilice el coágulo a lo largo de todo el periodo de mayor riesgo hemorrágico. La pauta se ajusta según la función renal, dado que el fármaco se elimina por vía urinaria. Dosis excesivas se han relacionado con efectos neuroexcitatorios, lo que aconseja individualizar el régimen.

Neutralización de la heparina (Heparin Neutralization)

Proceso por el cual la protamina, una molécula fuertemente básica, se combina con la heparina ácida formando un complejo inactivo que anula su efecto anticoagulante. Se realiza al finalizar la circulación extracorpórea para restablecer la hemostasia normal. La dosis debe ajustarse a la heparina presente para lograr una neutralización completa sin excesos. Una neutralización insuficiente favorece el sangrado y puede manifestarse posteriormente como rebote de heparina.

Profilaxis antifibrinolítica (Antifibrinolytic Prophylaxis)

Administración preventiva de un antifibrinolítico antes y durante la cirugía cardiaca para contrarrestar la hiperfibrinólisis inducida por la circulación extracorpórea. Al estabilizar el coágulo, reduce la pérdida de sangre y la necesidad de transfusión. Los análogos de la lisina son los agentes de elección para esta indicación. La pauta se ajusta a la función renal y al riesgo hemorrágico particular de cada paciente.

Gluconato cálcico (Calcium Gluconate)

Sal de calcio empleada para corregir la hipocalcemia y restaurar el calcio iónico necesario para la contractilidad cardiaca y la coagulación. Aporta calcio elemental de forma más gradual que otras sales, con menor riesgo de irritación venosa. Se utiliza tras la transfusión masiva de productos citratados, que quelan el calcio circulante. Su administración se guía por la medición del calcio iónico para evitar tanto el déficit como el exceso.

Perfusión tampón (Buffer Infusion)

Administración controlada de una sustancia tampón para corregir la acidosis metabólica que puede aparecer durante la circulación extracorpórea. La corrección del equilibrio acidobásico mejora la eficacia de las catecolaminas y favorece la función de las enzimas de la coagulación. La decisión de tamponar se basa en la gasometría y en el estado de perfusión tisular. Un uso excesivo puede generar alcalosis y alterar el equilibrio de otros electrolitos.

Estrategia de ahorro de catecolaminas (Catecholamine-Sparing Strategy)

Abordaje que combina agentes de mecanismos distintos, como la vasopresina o los inodilatadores, para lograr el soporte hemodinámico con menores dosis de catecolaminas. Busca limitar los efectos adversos de estas, como la taquicardia, las arritmias y el aumento del consumo miocárdico de oxígeno. Resulta útil cuando los receptores adrenérgicos están desensibilizados por la estimulación prolongada. Permite un soporte más equilibrado en el postoperatorio del bajo gasto.

Anestésico volátil en bomba (Volatile Anesthetic in CPB)

Administración de un agente anestésico inhalatorio a través del oxigenador mediante un vaporizador conectado al gas de barrido durante la circulación extracorpórea. Mantiene la profundidad anestésica cuando la ventilación pulmonar está detenida. Se le atribuyen posibles efectos de protección miocárdica frente a la isquemia y la reperfusión. Su uso exige un vaporizador adecuado y sistemas de evacuación de gases del entorno de la bomba.

Digoxina (Digoxin)

Glucósido cardiaco que aumenta discretamente la contractilidad e incrementa el tono vagal, enlenteciendo la conducción a través del nódulo auriculoventricular. Se emplea para el control de la frecuencia en arritmias auriculares como la fibrilación auricular. Su estrecho margen terapéutico obliga a vigilar los niveles y el equilibrio de electrolitos, pues la hipopotasemia potencia su toxicidad. En el postoperatorio se usa con precaución por las alteraciones electrolíticas frecuentes.

Labetalol (Labetalol)

Fármaco con acción bloqueante combinada de los receptores alfa y beta que reduce la presión arterial disminuyendo tanto las resistencias vasculares como la respuesta cardiaca. Se emplea para el control de la hipertensión perioperatoria, especialmente cuando conviene atenuar la taquicardia. Su efecto es más sostenido que el de los agentes de acción ultracorta. Debe usarse con cuidado en pacientes con función ventricular deprimida o tendencia a la bradicardia.

Manejo de antiagregantes (Antiplatelet Management)

Conjunto de decisiones sobre la continuación o suspensión de fármacos antiagregantes antes de la cirugía cardiaca para equilibrar el riesgo trombótico y el hemorrágico. El efecto residual de estos fármacos deteriora la función plaquetaria y aumenta el sangrado perioperatorio. Las pruebas de función plaquetaria ayudan a cuantificar dicho efecto y a decidir el momento quirúrgico. El manejo se individualiza según la indicación del antiagregante y la urgencia de la intervención.

Terlipresina (Terlipressin)

Análogo de la vasopresina de acción más prolongada que produce vasoconstricción mediante receptores no adrenérgicos. Se ha utilizado en el manejo de la hipotensión refractaria del síndrome vasopléjico cuando los vasopresores habituales resultan insuficientes. Su efecto sostenido puede ser una ventaja, pero también un inconveniente si aparecen efectos isquémicos. Se emplea con precaución y vigilancia estrecha de la perfusión periférica y esplácnica.

🔧 Procedimientos 58

Perfusión cerebral anterógrada selectiva (selective antegrade cerebral perfusion)

Estrategia de protección cerebral durante la cirugía del arco en la que se perfunde el cerebro por vía arterial anterógrada, a través de los troncos supraaórticos, mientras el resto del cuerpo permanece en parada. Permite prolongar el tiempo quirúrgico manteniendo un aporte fisiológico de sangre oxigenada al encéfalo. Puede ser unilateral, por la carótida o subclavia derecha, o bilateral. Se acompaña de monitorización cerebral para vigilar la adecuación del flujo.

Perfusión cerebral retrógrada (retrograde cerebral perfusion)

Técnica en la que, durante la parada circulatoria, se perfunde sangre oxigenada en sentido inverso por la vena cava superior para aportar cierto flujo al cerebro por el sistema venoso. Su objetivo es mantener cierta protección y ayudar a arrastrar aire y detritos del árbol arterial cerebral. El flujo cerebral efectivo que consigue es limitado en comparación con la vía anterógrada. Se controla la presión venosa para no provocar edema cerebral.

Enfriamiento del paciente (patient cooling)

Fase en la que, mediante el intercambiador de calor del circuito y a veces medidas de superficie, se baja la temperatura corporal hasta el nivel requerido por la técnica prevista. La velocidad de enfriamiento y la uniformidad entre compartimentos influyen en la protección y en las complicaciones neurológicas. Un enfriamiento demasiado rápido o desigual puede dejar regiones aún calientes al iniciar la parada. El perfusionista controla el gradiente entre la sangre y el paciente durante todo el proceso.

Gradiente de temperatura (temperature gradient)

Diferencia de temperatura que se establece entre la sangre que sale del intercambiador y la temperatura del paciente, o entre distintos puntos de medición corporales. Durante el recalentamiento debe mantenerse dentro de límites recomendados para no exceder la temperatura de la sangre respecto a la del paciente y evitar la formación de burbujas y el daño celular. Vigilar este gradiente es una tarea de seguridad esencial del perfusionista. Reflejar bien los distintos compartimentos exige medir la temperatura en varios lugares.

Circulación extracorpórea convencional (conventional extracorporeal circulation)

Configuración clásica de la bomba de circulación extracorpórea con reservorio venoso abierto, mayor volumen de cebado y drenaje venoso por gravedad. Ofrece gran flexibilidad para manejar volumen, administrar fármacos y gestionar el aire, ya que el reservorio actúa de amortiguador. A cambio expone más sangre al aire y a superficies extrañas que los sistemas cerrados minimizados. Sigue siendo el sistema de referencia y el más versátil para casos complejos.

Perfusión regional normotérmica en donación (normothermic regional perfusion)

Técnica utilizada en la donación en asistolia controlada que consiste en restablecer, tras la declaración de muerte, una circulación regional oxigenada a temperatura corporal en el territorio abdominal o toracoabdominal del donante mediante un circuito extracorpóreo. Permite recuperar la función de los órganos tras el periodo de isquemia caliente y valorar su viabilidad antes de la extracción. Se aísla la circulación cerebral para respetar el marco ético y legal. Ha ampliado el número y la calidad de los órganos aprovechables.

Perfusión de órganos ex vivo (ex vivo organ perfusion)

Preservación dinámica de un órgano extraído mediante una máquina que le hace circular una solución o sangre oxigenada fuera del cuerpo, en lugar de conservarlo en frío estático. Permite mantener el metabolismo, evaluar la función del órgano y, en algunos casos, acondicionarlo o tratarlo antes del trasplante. Se aplica a corazón, pulmón, hígado y riñón con dispositivos específicos. Prolonga los tiempos útiles de preservación y ayuda a aprovechar órganos límite.

Perfusión cardiaca ex vivo (ex vivo heart perfusion)

Modalidad de perfusión de órganos aplicada al corazón donante, en la que el órgano late o se mantiene perfundido con sangre oxigenada a temperatura próxima a la fisiológica dentro de un dispositivo de transporte. Permite evaluar la contractilidad y el metabolismo antes de decidir el implante y ampliar los tiempos y las distancias de traslado. Es especialmente relevante en la donación en asistolia controlada. Requiere personal entrenado en el manejo del circuito y de la solución de perfusión.

Perfusión pulmonar ex vivo (ex vivo lung perfusion)

Técnica que mantiene y evalúa los pulmones del donante fuera del cuerpo mediante ventilación y perfusión con una solución específica dentro de un circuito cerrado. Permite reacondicionar pulmones inicialmente rechazados, reducir el edema y valorar objetivamente su función antes del trasplante. Amplía el número de injertos utilizables al recuperar órganos límite. Implica el manejo coordinado de la ventilación mecánica y del circuito de perfusión.

Quimioterapia hipertérmica intraperitoneal (hyperthermic intraperitoneal chemotherapy)

Procedimiento en el que, tras la citorreducción quirúrgica de una carcinomatosis peritoneal, se perfunde la cavidad abdominal con una solución de quimioterapia calentada durante un tiempo determinado. El calor potencia la penetración y la acción citotóxica del fármaco sobre la enfermedad residual microscópica. Requiere un circuito de perfusión con bomba, intercambiador de calor y control de temperatura y caudal muy similar en su manejo al de la circulación extracorpórea. El perfusionista suele encargarse de operar y monitorizar dicho circuito.

Perfusión de miembro aislado (isolated limb perfusion)

Técnica oncológica en la que se aísla la circulación de una extremidad con torniquete y canulación de sus vasos principales para perfundirla con altas dosis de fármacos citotóxicos sin exposición sistémica. Se emplea en melanomas y sarcomas localizados de las extremidades y suele realizarse con hipertermia moderada. Un circuito extracorpóreo regional mantiene el flujo, la oxigenación y la temperatura del miembro. Se vigila la fuga hacia la circulación general con un trazador para evitar toxicidad sistémica.

Perfusión regional de miembro por infusión aislada (isolated limb infusion)

Variante menos invasiva de la perfusión de miembro aislado en la que, mediante catéteres percutáneos y un torniquete, se establece una circulación de bajo flujo en la extremidad para administrar el fármaco. Prescinde de la canulación quirúrgica abierta de los grandes vasos y de un circuito con oxigenador completo. Se tolera cierta hipoxia e hipercapnia regional durante el corto tiempo del procedimiento. Es una opción para pacientes en los que la perfusión clásica resulta demasiado agresiva.

Hemofiltración intraoperatoria (intraoperative hemofiltration)

Uso de un hemofiltro en el circuito de circulación extracorpórea para eliminar agua y solutos de bajo peso molecular durante la intervención, ayudando a concentrar la sangre y a corregir el exceso de volumen. Permite retirar el líquido de cebado, mediadores inflamatorios y potasio, mejorando el hematocrito al final de la bomba. Se puede realizar de forma continua o intermitente según las necesidades. Es una herramienta habitual para gestionar el balance hídrico y la hemodilución.

Ultrafiltración modificada pediátrica (modified ultrafiltration)

Técnica clásica en cirugía cardiaca infantil que se realiza tras salir de la bomba, haciendo pasar la sangre del paciente y del circuito por un hemofiltro para concentrarla y retirar agua y mediadores. Mejora el hematocrito, la función pulmonar y la hemodinámica en el postoperatorio inmediato del niño. Se lleva a cabo en los minutos siguientes a la desconexión, con un circuito y un flujo específicos. Requiere una coordinación precisa entre perfusionista, cirujano y anestesiólogo.

Autotransfusión intraoperatoria (intraoperative autotransfusion)

Recuperación de la sangre que el paciente pierde durante la cirugía mediante un dispositivo que la aspira, la lava, la centrifuga y devuelve los hematíes concentrados. Reduce la necesidad de transfusión de sangre de banco y sus riesgos asociados. El producto final son hematíes lavados en suero, sin plasma ni plaquetas ni factores de coagulación. Es una pieza importante de las estrategias de ahorro de sangre en cirugía cardiaca.

Purga y desaireado (deairing / debubbling)

Conjunto de maniobras destinadas a eliminar el aire del circuito y del corazón antes y durante la circulación extracorpórea, dado que el aire es una fuente crítica de embolia. Incluye purgar líneas, cámaras y el oxigenador durante el cebado y desairear las cavidades cardiacas antes de despinzar. El perfusionista vigila continuamente la presencia de burbujas y utiliza detectores de aire y filtros de línea arterial. Es una de las responsabilidades de seguridad más importantes durante toda la técnica.

Desaireado de cavidades cardiacas (cardiac chamber deairing)

Fase final antes de retirar la pinza aórtica y despinzar en la que se elimina el aire atrapado en las cavidades izquierdas del corazón para evitar que embolice al cerebro o a las coronarias al reanudar la eyección. Se apoya en maniobras de posición, aspiración por venteo y a veces insuflación de dióxido de carbono en el campo. La ecocardiografía transesofágica ayuda a comprobar que las cavidades quedan libres de aire. Es un paso decisivo para prevenir complicaciones neurológicas.

Insuflación de dióxido de carbono en el campo (carbon dioxide field flooding)

Técnica que consiste en llenar el campo quirúrgico abierto con dióxido de carbono para desplazar el aire, de modo que las burbujas que queden atrapadas en las cavidades sean de un gas más soluble y menos emboligeno. Al ser mucho más soluble en sangre que el nitrógeno del aire, el dióxido de carbono se reabsorbe con rapidez. Facilita el desaireado y reduce el riesgo de embolia gaseosa. Es una medida complementaria habitual en cirugía a corazón abierto.

Venteo del ventrículo izquierdo (left ventricular venting)

Colocación de un catéter de drenaje en las cavidades izquierdas para descomprimir el ventrículo y evitar su distensión durante la circulación extracorpórea. Impide la acumulación de sangre procedente de la circulación bronquial y de posibles fugas valvulares, que sobrecargaría un corazón detenido. Reduce la tensión de la pared, mejora la protección miocárdica y facilita el campo. También participa en el desaireado de las cavidades antes de despinzar.

Retorno venoso aumentado (augmented venous return)

Concepto que agrupa las técnicas usadas para incrementar el drenaje venoso más allá de la gravedad, ya sea con vacío en el reservorio o con una bomba centrífuga colocada en la línea venosa. Facilita la cirugía por incisiones pequeñas y el uso de cánulas de menor calibre. Su contrapartida es un mayor riesgo de arrastre de aire y de traumatismo sanguíneo si no se controla adecuadamente. El perfusionista ajusta el grado de asistencia según el flujo requerido.

Monitorización cerebral con oximetría (cerebral oximetry monitoring)

Uso de sensores de espectroscopía cercana al infrarrojo colocados en la frente para estimar de forma continua la saturación regional de oxígeno del tejido cerebral. Es especialmente valiosa durante la parada circulatoria y la perfusión cerebral selectiva para comprobar que el aporte de oxígeno al encéfalo es adecuado. Caídas mantenidas de la señal alertan de mala perfusión de un hemisferio o de flujo insuficiente. Guía ajustes del flujo, la presión y la posición de las cánulas cerebrales.

Manejo alfa-stat (alpha-stat management)

Estrategia de interpretación de los gases sanguíneos durante la hipotermia que no corrige los valores por la temperatura del paciente, sino que los mantiene según medidos a 37 grados. Preserva la carga neutra de las proteínas y se asocia a una mejor autorregulación del flujo cerebral en adultos. Es una de las dos filosofías clásicas de manejo del pH en circulación extracorpórea hipotérmica. La elección influye en el equilibrio ácido-base y en la perfusión cerebral.

Manejo pH-stat (pH-stat management)

Estrategia opuesta al alfa-stat en la que los gases sanguíneos se corrigen según la temperatura real del paciente, añadiendo dióxido de carbono para mantener el pH constante a esa temperatura. Provoca vasodilatación cerebral y mayor flujo, lo que puede favorecer un enfriamiento cerebral más homogéneo antes de una parada circulatoria. Se usa con frecuencia en el enfriamiento profundo de la cirugía pediátrica. Su elección frente al alfa-stat depende del tipo de paciente y del procedimiento.

Perfusión en cirugía mínimamente invasiva (perfusion for minimally invasive cardiac surgery)

Adaptación de la técnica de circulación extracorpórea a los abordajes por incisiones pequeñas, en los que se recurre a canulación periférica femoral o axilar en lugar de la central. Suele apoyarse en drenaje venoso asistido, cánulas de menor calibre y control por imagen de la posición de las cánulas. Exige atención especial a la orientación del flujo arterial retrógrado y al riesgo de disección o mala perfusión. El perfusionista adapta su vigilancia a estas particularidades.

Canulación periférica (peripheral cannulation)

Estrategia de acceso al sistema circulatorio para la circulación extracorpórea a través de vasos alejados del tórax, típicamente la arteria y vena femorales o la arteria axilar o subclavia. Permite iniciar la bomba antes de abrir el tórax o cuando el acceso central no es viable, y es habitual en cirugía mínimamente invasiva y en urgencias. La canulación axilar aporta un flujo arterial anterógrado favorable para la perfusión cerebral. Requiere vigilar la perfusión distal del miembro canulado.

Flujo arterial retrógrado (retrograde arterial flow)

Situación derivada de la canulación arterial femoral, en la que la sangre del circuito recorre la aorta en sentido inverso al fisiológico, de la periferia hacia el corazón. En aortas con placas de ateroma este flujo puede movilizar émbolos hacia el cerebro y aumentar el riesgo neurológico. También puede favorecer o propagar una disección aórtica si existe una lesión de la pared. Su presencia obliga a valorar la calidad de la aorta antes de elegir el sitio de canulación.

Canulación axilar para protección cerebral (axillary cannulation for cerebral protection)

Uso de la arteria axilar o subclavia derecha como sitio de entrada arterial, que ofrece un flujo anterógrado hacia la aorta y facilita la perfusión cerebral anterógrada selectiva a través del tronco braquiocefálico. Se prefiere en cirugía del arco y en aortas ateromatosas por su menor riesgo embólico que la vía femoral. Puede realizarse directamente o mediante un injerto lateral cosido a la arteria. Requiere controlar la perfusión del brazo correspondiente.

Objetivos de flujo en perfusión cerebral selectiva (cerebral perfusion flow targets)

Rango de caudal y de presión que se procura mantener durante la perfusión cerebral anterógrada para asegurar un aporte de oxígeno adecuado sin sobrepresionar el árbol cerebral. Se ajusta con la temperatura, el peso del paciente y la información de la oximetría cerebral y de la presión medida en la línea. Un flujo insuficiente compromete la protección y uno excesivo puede causar edema. El perfusionista regula estos parámetros de forma continua durante la fase de arco.

Hipotermia moderada en cirugía de arco (moderate hypothermia for arch surgery)

Tendencia moderna a elevar la temperatura de la parada respecto a la hipotermia profunda clásica, combinándola con perfusión cerebral anterógrada selectiva para proteger el cerebro. Al no enfriar tanto se acortan los tiempos de enfriamiento y recalentamiento y disminuye la coagulopatía asociada al frío extremo. Depende de disponer de una buena perfusión cerebral que compense la menor protección hipotérmica del resto del cuerpo. Refleja un cambio de filosofía en la protección durante la cirugía del arco.

Isquemia visceral durante la parada de arco (lower-body ischemia during arch arrest)

Periodo en el que, mientras se perfunde selectivamente el cerebro durante la cirugía del arco, el resto del cuerpo por debajo del sitio de perfusión permanece sin flujo y en isquemia. La tolerancia de las vísceras y la médula espinal a esa isquemia depende del grado de hipotermia y del tiempo. Limitar su duración es clave para evitar daño renal, hepático o medular. Algunos equipos añaden perfusión distal para acortar este intervalo.

Perfusión aórtica distal (distal aortic perfusion)

Técnica empleada en cirugía de aorta descendente y toracoabdominal para mantener el flujo a la mitad inferior del cuerpo mientras se trabaja en un segmento aórtico pinzado. Suele apoyarse en un circuito de bypass izquierdo que toma sangre de las cavidades izquierdas o de la aorta proximal y la devuelve distalmente. Protege la médula espinal, los riñones y las vísceras del daño isquémico durante el pinzamiento. Reduce la sobrecarga cardiaca y controla la presión por encima y por debajo del clamp.

Bypass izquierdo (left heart bypass)

Modalidad de asistencia parcial que deriva sangre oxigenada de las cavidades izquierdas o de la aorta y la reinyecta distalmente, típicamente durante la cirugía de aorta toracoabdominal. Al usar sangre ya oxigenada por el pulmón del propio paciente, muchas configuraciones prescinden de oxigenador. Su función principal es proteger los órganos distales al pinzamiento aórtico. Se maneja con una bomba centrífuga y control estricto de las presiones proximal y distal.

Drenaje de líquido cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid drainage)

Medida de protección medular en cirugía de aorta toracoabdominal consistente en retirar líquido cefalorraquídeo mediante un catéter espinal para reducir la presión intratecal y mejorar la presión de perfusión de la médula. Disminuye el riesgo de paraplejía asociado a la interrupción del flujo de las arterias intercostales. Se combina con la perfusión distal y el control tensional. Aunque no es una técnica de perfusión sanguínea, forma parte del manejo perioperatorio que el equipo coordina.

Ultrafiltración convencional (conventional ultrafiltration)

Modalidad de ultrafiltración que se aplica durante la propia circulación extracorpórea, filtrando la sangre del circuito de forma continua o intermitente para retirar volumen. Se distingue de la ultrafiltración modificada, que se realiza tras salir de la bomba. Permite ajustar el balance de líquidos y concentrar la sangre mientras el paciente está en bypass. Es una herramienta rutinaria del perfusionista para gestionar la hemodilución.

Inicio de la bomba (initiation of bypass)

Momento en que se comienza a derivar la sangre del paciente hacia el circuito y se asume progresivamente la función circulatoria y de oxigenación. Se inicia el drenaje venoso y se aumenta gradualmente el flujo arterial hasta alcanzar el objetivo, vigilando presión, retorno y aparición de aire. Coincide con el descenso de temperatura y la hemodilución por el volumen de cebado. Requiere una comprobación ordenada de todos los parámetros de seguridad.

Flujo teórico de bomba (target pump flow)

Caudal que el perfusionista se propone mantener durante la circulación extracorpórea, calculado a partir de la superficie corporal y del índice cardiaco deseado, y ajustado por la temperatura. En hipotermia se puede reducir con seguridad porque el metabolismo disminuye. El objetivo es aportar oxígeno suficiente a los tejidos evitando tanto la hipoperfusión como el trauma sanguíneo. Su idoneidad se verifica con la saturación venosa, el lactato y otros indicadores metabólicos.

Detección de microémbolos gaseosos (gaseous microemboli detection)

Vigilancia, mediante sensores en las líneas, de la presencia de pequeñas burbujas de gas que pueden generarse por turbulencias, aspiración de aire o desgasificación durante el recalentamiento. Los detectores pueden avisar o detener automáticamente la bomba ante un volumen de aire peligroso. Reducir la carga de microémbolos es importante para prevenir el daño neurológico. Complementa el uso de filtros y las buenas prácticas de purga.

Hemodilución en circulación extracorpórea (hemodilution in extracorporeal circulation)

Descenso del hematocrito que se produce al mezclarse la sangre del paciente con el volumen de cebado del circuito y con las soluciones administradas. Reduce la viscosidad y puede mejorar la microcirculación en hipotermia, pero un descenso excesivo compromete el transporte de oxígeno. Se controla con el volumen y la composición del cebado, el cebado autólogo retrógrado y la hemofiltración. Su gestión equilibrada es un objetivo constante durante la bomba.

Anticoagulación en circulación extracorpórea (anticoagulation for extracorporeal circulation)

Administración de heparina para impedir la coagulación de la sangre en contacto con las superficies del circuito, cuya suficiencia se comprueba con el tiempo de coagulación activado antes de iniciar la bomba y de forma periódica. Un nivel insuficiente arriesga la formación de coágulos en el circuito, con consecuencias graves. Al finalizar se revierte con protamina de forma controlada. El perfusionista participa en la vigilancia de estos parámetros durante todo el procedimiento.

Reversión con protamina (protamine reversal)

Neutralización del efecto anticoagulante de la heparina mediante protamina al terminar la circulación extracorpórea, para restaurar la coagulación normal. Se administra tras la salida de bomba y con la cardiotomía ya cerrada, con precaución por sus posibles reacciones adversas hemodinámicas. Una vez iniciada, se detiene la aspiración de cardiotomía hacia el circuito para evitar coagular el sistema. Es un paso coordinado entre anestesiólogo, cirujano y perfusionista.

Caída térmica posterior (temperature afterdrop)

Descenso de la temperatura central que ocurre tras el recalentamiento y la desconexión de la bomba, cuando el calor se redistribuye hacia los tejidos periféricos aún fríos. Puede provocar hipotermia postoperatoria, escalofríos y aumento del consumo de oxígeno si no se anticipa. Para atenuarlo se procura un recalentamiento homogéneo y no dejar compartimentos fríos al salir de bomba. Es un fenómeno a vigilar en el postoperatorio inmediato.

Procesamiento de la sangre recuperada (salvaged blood processing)

Tratamiento de la sangre aspirada del campo quirúrgico mediante lavado y centrifugado en un recuperador celular para obtener hematíes limpios reinfundibles. Elimina el plasma, la heparina, los detritos y los activadores presentes en la sangre vertida. Es preferible reprocesar así la sangre del campo a devolverla directamente por la aspiración de cardiotomía en muchas situaciones. Contribuye a reducir la transfusión alogénica y a mitigar la respuesta inflamatoria.

Respuesta inflamatoria a la circulación extracorpórea (bypass-induced inflammatory response)

Reacción inflamatoria generalizada desencadenada por el contacto de la sangre con las superficies extrañas del circuito, el aire y el daño por isquemia-reperfusión. Puede manifestarse como edema, disfunción de órganos y alteraciones de la coagulación en el postoperatorio. Estrategias como los recubrimientos, los circuitos minimizados, la ultrafiltración de balance cero y el manejo cuidadoso de la aspiración buscan atenuarla. Su control es un objetivo transversal de la perfusión moderna.

Conversión urgente a bomba (emergency conversion to bypass)

Situación en la que un procedimiento previsto sin circulación extracorpórea, como una revascularización a corazón latiendo, debe pasar de forma inmediata a bomba por inestabilidad hemodinámica o complicación. Exige que el perfusionista tenga el circuito preparado y cebado, listo para conectar en pocos minutos. La rapidez y la organización del equipo son decisivas para el pronóstico. Es un escenario para el que se planifican protocolos y comprobaciones previas.

Cirugía coronaria sin bomba (off-pump coronary artery bypass)

Técnica de revascularización que se realiza con el corazón latiendo, sin circulación extracorpórea, empleando estabilizadores mecánicos para inmovilizar la zona a suturar. Evita los efectos adversos de la bomba, la cardioplejia y el pinzamiento aórtico, pero es técnicamente exigente. El perfusionista mantiene disponible un circuito por si es necesaria una conversión urgente. Se acompaña de estrategias para tolerar la manipulación del corazón sin comprometer la hemodinámica.

Uso pediátrico de del Nido (del Nido in pediatric surgery)

Aplicación de la solución de del Nido en cirugía cardiaca infantil, ámbito en el que fue concebida, aprovechando su dosis única de larga duración en procedimientos de duración moderada. Simplifica el manejo en corazones pequeños, donde las redosificaciones frecuentes complican el campo y el balance de líquidos. Requiere un cálculo cuidadoso del volumen por peso para no sobrecargar al niño. El posible retorno del volumen al circuito se gestiona vigilando la osmolaridad y el potasio.

Perfusión retrógrada continua caliente (continuous warm retrograde perfusion)

Esquema que combina la cardioplejia sanguínea caliente con la administración continua por el seno coronario, de modo que el miocardio recibe un aporte metabólico ininterrumpido durante el pinzamiento. Evita los periodos de isquemia y mantiene el corazón detenido pero metabólicamente activo. Su inconveniente principal es que el flujo continuo puede inundar el campo y dificultar la técnica en algunas fases. Se aplica sobre todo en cirugía valvular con esta filosofía de protección.

Perfusión normotérmica (normothermic perfusion)

Conducción de la circulación extracorpórea manteniendo al paciente a temperatura corporal normal, sin recurrir a la hipotermia sistémica. Reduce los problemas asociados al enfriamiento y al recalentamiento, como la coagulopatía y la caída térmica posterior. Exige un flujo y un aporte de oxígeno plenos, pues no cuenta con la protección metabólica del frío frente a la hipoperfusión. Suele combinarse con estrategias de protección miocárdica y cerebral adaptadas a la normotermia.

Grados de hipotermia en perfusión (levels of hypothermia in perfusion)

Clasificación de la temperatura a la que se lleva al paciente durante la circulación extracorpórea, que abarca desde la normotermia hasta la hipotermia profunda, pasando por grados ligero y moderado. Cada franja ofrece un compromiso distinto entre protección metabólica frente a isquemia y efectos adversos del frío. La elección depende del procedimiento, del uso de perfusión cerebral y de la duración prevista de una posible parada. Es una decisión estratégica que condiciona el manejo global de la perfusión.

Cardioplejia combinada anterógrada y retrógrada (combined antegrade-retrograde cardioplegia)

Estrategia que utiliza de forma alternada o secuencial la vía anterógrada por la raíz aórtica y la retrógrada por el seno coronario para lograr una distribución más completa de la protección. La anterógrada llega bien al ventrículo izquierdo y la retrógrada compensa territorios mal perfundidos por estenosis coronarias severas. Combinar ambas reduce la maldistribución y mejora la homogeneidad de la parada. Es una práctica habitual en revascularización y cirugía valvular compleja.

Protección miocárdica en insuficiencia aórtica (myocardial protection in aortic regurgitation)

Situación en la que la incompetencia de la válvula aórtica impide administrar cardioplejia anterógrada por la raíz, ya que la solución refluiría al ventrículo en lugar de dirigirse a las coronarias. Obliga a recurrir a la vía retrógrada por el seno coronario o a la perfusión directa de los ostia con la aorta abierta. Distender el ventrículo con la solución que refluye añade riesgo si no se controla. Es un ejemplo clásico de cómo la patología condiciona la técnica de protección.

Tiempo de pinzamiento aórtico (aortic cross-clamp time)

Periodo durante el cual la aorta permanece pinzada y el corazón detenido y aislado de la circulación sistémica, que equivale al tiempo de isquemia miocárdica que la protección debe cubrir. Es uno de los principales determinantes del resultado, pues un pinzamiento prolongado aumenta el riesgo de disfunción postoperatoria. La estrategia de cardioplejia se elige, en parte, en función del tiempo previsto. El perfusionista registra este tiempo y planifica las redosificaciones en consecuencia.

Tiempo de bomba (bypass time)

Duración total durante la cual la circulación extracorpórea sustituye la función del corazón y los pulmones, desde el inicio hasta la salida de bomba. Un tiempo prolongado se asocia a mayor hemodilución, respuesta inflamatoria y consumo de recursos, por lo que se procura optimizarlo. Comprende fases sin pinzamiento aórtico además del propio periodo de isquemia. Su registro es un dato de calidad y seguridad que el perfusionista documenta.

Perfusión pediátrica (pediatric perfusion)

Conjunto de adaptaciones de la circulación extracorpórea a los pacientes de bajo peso, en los que el pequeño volumen sanguíneo hace crítico minimizar el cebado y la hemodilución. Emplea circuitos miniaturizados, cánulas finas, cebado con componentes sanguíneos y técnicas de ultrafiltración específicas. La tolerancia a errores de volumen, temperatura y balance es mucho menor que en el adulto. Exige una precisión y una vigilancia extremas por parte del perfusionista.

Perfusión cerebral unilateral frente a bilateral (unilateral versus bilateral cerebral perfusion)

Distinción dentro de la perfusión cerebral anterógrada selectiva según se perfunda un solo tronco supraaórtico, confiando en el polígono de Willis para irrigar ambos hemisferios, o ambos lados de forma independiente. La opción unilateral simplifica la técnica pero depende de que la circulación colateral cerebral sea suficiente. La bilateral asegura el aporte a ambos hemisferios a costa de más cánulas y complejidad. La monitorización cerebral ayuda a detectar una perfusión unilateral inadecuada.

Perfusión hepática y renal ex vivo (ex vivo liver and kidney perfusion)

Aplicación de la perfusión de máquina a hígados y riñones donantes, en la que el órgano se conecta a un circuito que le hace circular una solución oxigenada, fría o a temperatura fisiológica, fuera del cuerpo. Permite evaluar su función, reducir el daño de la preservación estática y recuperar órganos de donantes marginales. Cada órgano usa dispositivos y soluciones adaptados a su fisiología. Ha contribuido a ampliar el reservorio de injertos válidos para trasplante.

Perfusión regional normotérmica toracoabdominal (thoracoabdominal normothermic regional perfusion)

Variante de la perfusión regional normotérmica en donación que incluye el tórax y permite reanimar y valorar el corazón del donante en asistolia controlada dentro del propio cuerpo antes de la extracción. Restablece la circulación coronaria y sistémica excluyendo la cerebral mediante el clampaje de los troncos supraaórticos. Facilita comprobar la recuperación de la función cardiaca para decidir el aprovechamiento del injerto. Ha impulsado el trasplante cardiaco a partir de donantes en asistolia.

Técnica abierta y cerrada de HIPEC (open and closed HIPEC techniques)

Las dos formas principales de administrar la quimioterapia hipertérmica intraperitoneal se diferencian en si el abdomen permanece abierto durante la perfusión o se cierra temporalmente para hacerla circular en un espacio contenido. La técnica abierta facilita la distribución manual del líquido pero expone más al personal, mientras que la cerrada mejora el control de la presión y la temperatura. En ambas, un circuito con bomba e intercambiador mantiene el flujo y la temperatura objetivo. La elección depende del protocolo del centro y del caso.

👶 Pediátrica y congénita 52

Circuito pediátrico de circulación extracorpórea (pediatric CPB circuit)

Conjunto de componentes de tamaño reducido diseñado específicamente para pacientes de bajo peso, con tubuladuras de menor diámetro interno y oxigenadores de baja capacidad residual. Su objetivo principal es disminuir la superficie de contacto sangre-material extraño y limitar el volumen total del sistema. La selección de cada elemento se adapta al peso y a la superficie corporal del niño para ajustar el flujo requerido. Un dimensionamiento correcto reduce la hemodilución obligada y la respuesta inflamatoria asociada al procedimiento.

Circuito neonatal (neonatal circuit)

Configuración extracorpórea destinada a recién nacidos, en la que el volumen de cebado puede aproximarse o superar la volemia del propio paciente. Emplea líneas cortas y de calibre mínimo, oxigenadores neonatales y cabezales adaptados para flujos bajos. El reto central consiste en equilibrar un aporte de oxígeno suficiente con la menor dilución posible de los elementos sanguíneos. Cualquier reducción de longitud o diámetro se traduce directamente en menor cebado y menor traumatismo celular.

Minimización del volumen de cebado (priming volume minimization)

Estrategia orientada a reducir al máximo el líquido necesario para llenar el circuito antes de iniciar la asistencia. Incluye acortar tubuladuras, colocar la máquina cerca del campo quirúrgico y elegir oxigenadores de baja capacidad. En el paciente pediátrico cobra especial relevancia porque un cebado desproporcionado respecto a la volemia provoca caídas bruscas del hematocrito. Cada mililitro ahorrado disminuye la necesidad de transfusión y atenúa la dilución de factores de coagulación.

Hemodilución en neonatos (neonatal hemodilution)

Descenso del hematocrito que se produce al mezclarse la volemia del recién nacido con el cebado del circuito. Debido a la escasa volemia del neonato, incluso circuitos pequeños generan diluciones marcadas. Una hemodilución excesiva compromete el transporte de oxígeno y favorece el edema por descenso de la presión oncótica. Por ello se busca un equilibrio entre proteger la microcirculación y mantener un hematocrito compatible con la demanda metabólica.

Cebado con sangre (blood prime)

Preparación del circuito añadiendo concentrado de hematíes al líquido de llenado para evitar una caída excesiva del hematocrito en el paciente de muy bajo peso. Se emplea cuando la volemia del niño es demasiado pequeña frente al volumen del sistema. Requiere ajustar el equilibrio ácido-base, el calcio y el potasio del cebado, ya que la sangre almacenada presenta alteraciones metabólicas. Un cebado sanguíneo bien procesado protege el transporte de oxígeno sin desencadenar reacciones adversas.

Procesamiento del cebado sanguíneo (prime processing)

Serie de maniobras destinadas a corregir la composición del cebado con sangre antes de conectarlo al paciente. Incluye tamponar la acidez, ajustar el calcio ionizado y reducir el potasio mediante ultrafiltración o lavado celular. La sangre conservada suele estar acidótica, hiperpotasémica y con calcio muy bajo, condiciones peligrosas para el neonato. Un procesamiento cuidadoso previene arritmias y descompensaciones al iniciar la derivación.

Flujo pediátrico por peso (weight-based flow)

Método de cálculo del flujo de bomba que emplea el peso del niño como referencia principal, dado que en lactantes pequeños el flujo indexado por peso resulta más práctico que por superficie corporal. A menor peso corresponde un flujo por kilogramo relativamente mayor, reflejando el elevado metabolismo del neonato. Se ajusta después según temperatura, saturación venosa y parámetros metabólicos. Este enfoque evita tanto la hipoperfusión como el flujo excesivo que sobrecarga la microcirculación.

Comunicación interventricular y perfusión (ventricular septal defect, VSD)

Defecto en el tabique que separa ambos ventrículos y que genera un cortocircuito habitualmente de izquierda a derecha. Desde la óptica del perfusionista implica un volumen pulmonar aumentado y posible sobrecarga cardíaca previa a la corrección. Durante la reparación debe garantizarse un vaciamiento adecuado del corazón y una protección miocárdica óptima. El cierre del defecto modifica de inmediato las presiones y flujos entre las cavidades.

Tetralogía de Fallot y perfusión (tetralogy of Fallot)

Cardiopatía congénita que combina comunicación interventricular, obstrucción de la salida pulmonar, cabalgamiento aórtico e hipertrofia ventricular derecha. Provoca cortocircuito derecha-izquierda y grados variables de cianosis según el estrechamiento pulmonar. El manejo perfusional exige atención a la desaturación previa y a la policitemia compensadora. Tras corregir la obstrucción, cambia radicalmente el patrón de flujo pulmonar y la oxigenación sistémica.

Transposición de las grandes arterias y perfusión (transposition of the great arteries, TGA)

Malformación en la que la aorta nace del ventrículo derecho y la arteria pulmonar del izquierdo, creando dos circulaciones en paralelo. La supervivencia depende de puntos de mezcla como el foramen oval o el conducto arterioso. La corrección anatómica requiere reimplantar las arterias coronarias, maniobra crítica para la perfusión miocárdica posterior. El perfusionista debe vigilar de cerca la reperfusión coronaria durante el recalentamiento y la salida de derivación.

Fisiología de ventrículo único (single ventricle physiology)

Situación en la que una sola cámara ventricular funcional debe bombear tanto a la circulación sistémica como a la pulmonar. El flujo se reparte entre ambos lechos en función de sus resistencias relativas, generando un delicado equilibrio. Un exceso de flujo pulmonar roba perfusión sistémica y viceversa, condicionando el manejo hemodinámico. La estrategia perfusional busca proteger un único ventrículo del que dependerá toda la paliación futura.

Procedimiento de Norwood y perfusión (Norwood procedure)

Primera etapa paliativa del síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, que reconstruye la aorta a partir de la arteria pulmonar y crea una fuente controlada de flujo pulmonar. Es una intervención de gran complejidad que suele requerir técnicas de protección cerebral avanzadas. La perfusión debe asegurar el aporte al cerebro durante la reconstrucción del arco aórtico. El equilibrio entre flujo sistémico y pulmonar tras la cirugía es extremadamente sensible.

Anastomosis de Glenn y perfusión (Glenn procedure)

Segunda etapa de la paliación univentricular, que conecta la vena cava superior directamente a la arteria pulmonar. El retorno venoso superior pasa así al pulmón sin atravesar el ventrículo, reduciendo su carga de volumen. En términos de perfusión, disminuye el flujo que debe manejar la única cámara funcional. Este montaje prepara el terreno hemodinámico para la posterior conexión cavopulmonar total.

Circulación de Fontan y perfusión (Fontan procedure)

Etapa final de la paliación univentricular, en la que ambas cavas drenan directamente a las arterias pulmonares sin bomba interpuesta. El flujo pulmonar depende entonces de gradientes de presión pasivos y no de un impulso ventricular. Desde la perfusión importa mantener una resistencia pulmonar baja y una volemia adecuada al finalizar. Esta fisiología, altamente dependiente de la precarga, condiciona todo el manejo perioperatorio.

Cianosis (cyanosis)

Coloración azulada de piel y mucosas por un exceso de hemoglobina desaturada en la sangre capilar. En cardiopatías congénitas suele reflejar un cortocircuito derecha-izquierda que mezcla sangre venosa con la arterial. El paciente cianótico crónico desarrolla policitemia como mecanismo compensador del transporte de oxígeno. El perfusionista debe considerar esta adaptación al planificar la hemodilución y las estrategias transfusionales.

Cortocircuito izquierda-derecha (left-to-right shunt)

Paso anómalo de sangre desde las cavidades o vasos de mayor presión hacia el lecho pulmonar de menor presión. Genera un sobreflujo pulmonar y una recirculación de sangre ya oxigenada, aumentando el trabajo cardíaco. Con el tiempo puede elevar la resistencia vascular pulmonar y transformar el sentido del cortocircuito. Su presencia obliga a valorar el reparto de flujos antes y después de la corrección quirúrgica.

Cortocircuito derecha-izquierda (right-to-left shunt)

Flujo de sangre venosa que alcanza la circulación sistémica sin oxigenarse previamente en el pulmón. Es la causa principal de cianosis en muchas cardiopatías congénitas. Reduce la saturación arterial y estimula respuestas de adaptación como el aumento de hematíes. Comprender su magnitud ayuda al perfusionista a interpretar las saturaciones durante y después de la derivación.

Equilibrio Qp/Qs (balanced circulation)

Relación entre el flujo pulmonar y el flujo sistémico que resulta crítica en fisiologías de mezcla como el ventrículo único. Un cociente equilibrado, cercano a la unidad, reparte de forma óptima el gasto del único ventrículo. Un exceso de flujo pulmonar compromete la perfusión de órganos sistémicos y viceversa. Manipular resistencias mediante gases y flujos permite acercarse a ese equilibrio deseado.

Conducto arterioso persistente y perfusión (patent ductus arteriosus)

Persistencia de la comunicación fetal entre la aorta y la arteria pulmonar más allá del periodo neonatal. En derivación puede desviar flujo hacia el pulmón y comprometer la perfusión sistémica si no se controla. Su presencia obliga a valorar el sobreflujo pulmonar y a considerar su cierre o ligadura durante la cirugía. En ciertas cardiopatías, en cambio, mantenerlo abierto resulta vital para la supervivencia.

Parada circulatoria hipotérmica profunda pediátrica (deep hypothermic circulatory arrest)

Interrupción total del flujo con el paciente enfriado a temperaturas muy bajas para obtener un campo exangüe en cirugías complejas. El enfriamiento profundo reduce el consumo metabólico cerebral y amplía la tolerancia a la ausencia de perfusión. Aun así, el tiempo seguro es limitado y su prolongación conlleva riesgo neurológico. Las estrategias modernas tienden a combinarla con perfusión cerebral selectiva para reducir la duración de la parada.

Oximetría cerebral pediátrica (pediatric cerebral oximetry)

Monitorización no invasiva de la saturación regional de oxígeno del tejido cerebral mediante espectroscopia de luz cercana al infrarrojo. Ofrece una estimación continua del equilibrio entre aporte y consumo cerebral durante la derivación. En neonatos resulta especialmente útil por la vulnerabilidad de su cerebro en desarrollo. Sus descensos alertan al perfusionista para ajustar flujo, hematocrito o posición de las cánulas.

Manejo de la temperatura en neonatos (neonatal temperature management)

Control preciso del enfriamiento y recalentamiento del recién nacido durante la circulación extracorpórea. La gran relación superficie-volumen del neonato lo hace muy susceptible a las variaciones térmicas. Un enfriamiento homogéneo protege órganos vitales, mientras que un recalentamiento demasiado rápido puede generar gradientes lesivos. El perfusionista vigila varios puntos de medición para asegurar una distribución uniforme de la temperatura.

Gradiente de recalentamiento (rewarming gradient)

Diferencia de temperatura entre la sangre que devuelve el intercambiador y la del propio paciente durante la fase de calentamiento. Un gradiente amplio acelera el proceso pero arriesga la formación de microburbujas y el sobrecalentamiento cerebral. En pediatría se limita para proteger un sistema nervioso especialmente sensible al estrés térmico. Mantener un gradiente moderado favorece un recalentamiento seguro y homogéneo.

Protección miocárdica pediátrica (pediatric myocardial protection)

Conjunto de medidas destinadas a preservar el corazón inmaduro durante el pinzamiento aórtico. El miocardio neonatal difiere del adulto en su manejo del calcio y en su tolerancia a la isquemia, lo que exige soluciones cardiopléjicas adaptadas. La distribución de la cardioplejia puede complicarse por cortocircuitos o anomalías coronarias. Una protección adecuada condiciona directamente la recuperación funcional tras la reperfusión.

Fístula sistémico-pulmonar (systemic-to-pulmonary shunt)

Conexión quirúrgica que aporta flujo controlado al pulmón desde la circulación sistémica en cardiopatías con hipoflujo pulmonar. Se emplea como paliación cuando la sangre no llega en cantidad suficiente al lecho pulmonar. Durante la derivación puede robar flujo sistémico, por lo que a veces debe controlarse temporalmente. Su calibre determina el equilibrio entre oxigenación adecuada y sobrecarga del ventrículo.

Coartación de aorta y perfusión (coarctation of the aorta)

Estrechamiento localizado de la aorta que genera hipertensión proximal e hipoperfusión distal. En su reparación puede requerirse perfusión diferencial o canulación adaptada para proteger los órganos por debajo de la obstrucción. El perfusionista vigila las presiones en territorios superior e inferior durante la corrección. Tras liberar la estenosis, el patrón de presiones se normaliza de forma inmediata.

Síndrome de corazón izquierdo hipoplásico (hypoplastic left heart syndrome)

Malformación en la que las estructuras izquierdas del corazón están gravemente subdesarrolladas y no sostienen la circulación sistémica. La supervivencia inicial depende de un conducto arterioso permeable y de una mezcla auricular adecuada. Su tratamiento paliativo comienza con el procedimiento de Norwood, de alta demanda perfusional. El manejo del equilibrio entre flujos pulmonar y sistémico es el eje del cuidado en estos neonatos.

Drenaje venoso pulmonar anómalo total y perfusión (total anomalous pulmonary venous return)

Anomalía en la que las venas pulmonares desembocan en el sistema venoso sistémico en lugar de la aurícula izquierda. Toda la sangre oxigenada retorna a las cavidades derechas, obligando a una mezcla para sobrevivir. Su corrección redirige el drenaje pulmonar hacia la aurícula izquierda, cambiando por completo la circulación. La perfusión debe adaptarse a un retorno venoso inicialmente atípico y a la fragilidad del recién nacido.

Comunicación interauricular y perfusión (atrial septal defect)

Defecto en el tabique que separa ambas aurículas, generando habitualmente un cortocircuito de izquierda a derecha. Provoca un sobreflujo pulmonar de instauración lenta y con frecuencia bien tolerado durante años. En la reparación importa el correcto vaciamiento de las cavidades y la evitación de la entrada de aire. El cierre normaliza el retorno auricular y descarga el volumen del lado derecho del corazón.

Drenaje venoso asistido por vacío pediátrico (vacuum-assisted venous drainage)

Técnica que aplica una presión negativa controlada al reservorio venoso para mejorar el retorno con líneas de menor calibre. Permite usar cánulas más finas y tubuladuras cortas, favoreciendo la reducción del cebado en el niño. Debe regularse con cuidado, ya que un vacío excesivo genera turbulencia y traumatismo celular. Su empleo facilita el drenaje adecuado sin recurrir a un mayor diámetro de las líneas.

Circuito miniaturizado pediátrico (miniaturized pediatric circuit)

Sistema optimizado para reducir al mínimo tanto el volumen de cebado como la superficie de contacto sanguíneo. Integra componentes de baja capacidad y acorta al máximo el recorrido de la sangre. Su finalidad es limitar la hemodilución, la respuesta inflamatoria y la necesidad de transfusión. En el paciente de bajo peso, cada reducción de volumen tiene un impacto proporcional muy elevado.

Selección de oxigenador pediátrico (pediatric oxygenator sizing)

Elección del intercambiador de gases según el flujo máximo previsto y el peso del paciente. Un oxigenador sobredimensionado añade cebado innecesario, mientras que uno insuficiente limita el intercambio a flujos altos. El objetivo es cubrir la demanda de oxígeno con el menor volumen residual posible. Esta decisión influye directamente en la hemodilución y en la eficiencia del transporte gaseoso.

Hematocrito objetivo en derivación pediátrica (pediatric hematocrit target)

Valor de hematocrito que se busca mantener durante la circulación extracorpórea para asegurar el transporte de oxígeno sin dilución excesiva. En neonatos y lactantes suele fijarse más alto que en adultos por su mayor demanda metabólica y su cerebro vulnerable. Alcanzarlo puede exigir cebado con sangre o ultrafiltración. Un objetivo bien definido guía las decisiones de transfusión y hemoconcentración.

Canulación pediátrica (pediatric cannulation)

Colocación de las cánulas arterial y venosas adaptadas al pequeño tamaño de los vasos y del corazón del niño. El calibre debe permitir el flujo necesario sin generar resistencias o turbulencias excesivas. Cánulas demasiado grandes obstruyen el vaso, mientras que las pequeñas limitan el retorno o el aporte. La correcta selección y posición condiciona la calidad de toda la asistencia extracorpórea.

Turbulencia por cánula fina pediátrica (cannula-related turbulence)

Alteración del flujo laminar que aparece al forzar volúmenes por cánulas de diámetro muy reducido en pacientes pequeños. La estrechez eleva la velocidad de la sangre y favorece regímenes turbulentos que dañan los hematíes. Este fenómeno incrementa el riesgo de hemólisis y de gradientes de presión elevados. Elegir el calibre adecuado equilibra el retorno suficiente con la protección celular.

Demanda metabólica neonatal (neonatal metabolic demand)

Consumo de oxígeno relativamente elevado que caracteriza al recién nacido debido a su rápido crecimiento y a su gran relación superficie-volumen. Este alto requerimiento condiciona flujos por kilogramo mayores que en el adulto. La hipotermia lo reduce de forma marcada, ampliando la tolerancia a flujos bajos. Comprender esta demanda ayuda a ajustar el flujo y la temperatura durante la derivación.

Umbral transfusional pediátrico (pediatric transfusion trigger)

Nivel de hematocrito o hemoglobina por debajo del cual se decide administrar hematíes durante la asistencia extracorpórea. En niños se individualiza según la cianosis previa, la temperatura y la fase de la cirugía. Un umbral demasiado bajo compromete el aporte de oxígeno, mientras que uno alto expone a riesgos transfusionales. Las estrategias de ahorro sanguíneo buscan reducir la necesidad de cruzar ese umbral.

Riesgo de embolia gaseosa pediátrica (pediatric air embolism risk)

Peligro asociado a la entrada de aire en el circuito o en las cavidades cardíacas de un paciente pequeño. La presencia de cortocircuitos intracardíacos facilita el paso de microburbujas hacia la circulación sistémica. En neonatos, incluso volúmenes mínimos de aire pueden tener consecuencias graves. El perfusionista extrema la purga del circuito y la vigilancia del reservorio para minimizar este riesgo.

Perfusión dirigida por objetivos pediátrica (pediatric goal-directed perfusion)

Enfoque que ajusta el flujo para mantener un aporte de oxígeno adecuado guiándose por parámetros medidos en tiempo real. Emplea la saturación venosa, el lactato y la oximetría cerebral como indicadores de suficiencia. En el niño ayuda a evitar tanto la hipoperfusión como el flujo excesivo. Esta estrategia individualiza la asistencia según las necesidades metabólicas de cada paciente.

Perfusión pulsátil pediátrica (pediatric pulsatile perfusion)

Modalidad que genera un flujo con carácter pulsado, intentando reproducir el patrón fisiológico del corazón latiendo. Se ha propuesto para mejorar la microcirculación y la perfusión de órganos en el niño. Su aplicación real depende del tipo de bomba, de las cánulas finas y de la energía hemodinámica transmitida. El debate sobre su beneficio frente al flujo continuo permanece abierto en pediatría.

Composición del cebado pediátrico (pediatric prime constituents)

Mezcla de soluciones y componentes con la que se llena el circuito, que puede incluir cristaloides, coloides, albúmina, sangre y tampones. Su formulación busca preservar la presión oncótica y minimizar el edema al iniciar la derivación. El añadido de albúmina o coloides ayuda a retener líquido en el espacio vascular. Un cebado bien equilibrado reduce las alteraciones metabólicas al conectar al paciente.

Hemoconcentración pediátrica (pediatric hemoconcentration)

Proceso de retirada de agua plasmática mediante hemofiltro para elevar el hematocrito y la concentración de proteínas. Corrige la dilución producida por el cebado y la administración de líquidos durante la cirugía. En el niño mejora la presión oncótica y reduce el edema tisular postoperatorio. Se realiza durante o al finalizar la derivación según la estrategia elegida.

Distribución de cardioplejia en cardiopatía congénita (cardioplegia distribution)

Reparto de la solución protectora al miocardio, que en el corazón malformado puede verse alterado por anomalías coronarias o cortocircuitos. Un defecto septal permite fugas que impiden una parada cardíaca homogénea. El perfusionista y el cirujano ajustan la vía y la presión de administración para lograr una protección uniforme. Una distribución incompleta deja zonas de miocardio insuficientemente protegidas.

Oxigenador de bajo cebado (low-prime oxygenator)

Intercambiador de gases diseñado con una capacidad residual mínima para reducir la hemodilución en pacientes pequeños. Sus membranas compactas mantienen un intercambio eficiente pese al escaso volumen interno. Es un componente clave en las estrategias de minimización del cebado neonatal. Su uso permite acercar el hematocrito de derivación al objetivo deseado sin recurrir a la transfusión.

Transición a asistencia prolongada pediátrica (pediatric ECMO transition)

Conversión del soporte de una cirugía convencional hacia una asistencia extracorpórea de mayor duración cuando el corazón o el pulmón no recuperan función suficiente. Implica adaptar el circuito para un funcionamiento sostenido y una anticoagulación prolongada. En el niño con cardiopatía congénita puede constituir un puente hasta la recuperación o hasta otra intervención. La decisión y el momento de la transición son determinantes para el pronóstico.

Volumen del reservorio venoso pediátrico (pediatric venous reservoir volume)

Cantidad de sangre que se mantiene disponible en el reservorio como reserva funcional durante la asistencia. En pediatría se busca un nivel de trabajo bajo para limitar el cebado, sin comprometer el margen de seguridad. Un volumen demasiado escaso arriesga la entrada de aire ante caídas súbitas del retorno. El equilibrio entre reserva y minimización del cebado es un reto constante en el niño pequeño.

Corrección ácido-base del cebado neonatal (neonatal prime acid-base correction)

Ajuste del equilibrio ácido-base del líquido de llenado antes de conectarlo al recién nacido. La sangre almacenada del cebado suele ser marcadamente ácida y requiere tamponamiento. Un cebado no corregido puede provocar acidosis y disfunción miocárdica al iniciar la derivación. Esta corrección forma parte del procesamiento cuidadoso del cebado sanguíneo en neonatos.

Carga de potasio del cebado (prime potassium load)

Cantidad de potasio aportada por la sangre conservada empleada en el cebado, que puede alcanzar niveles peligrosos. En el neonato, con escasa volemia, esta carga representa un riesgo de arritmia al conectar el circuito. Se reduce mediante lavado celular o ultrafiltración de balance cero antes de iniciar la asistencia. Controlarla es esencial para una transición segura a la circulación extracorpórea.

Calcio iónico del cebado (prime ionized calcium)

Concentración de calcio disponible en el líquido de llenado, con frecuencia muy baja por el citrato de la sangre conservada. Un calcio deficiente compromete la contractilidad miocárdica al iniciar la derivación. En el neonato, especialmente dependiente del calcio extracelular, este desequilibrio resulta crítico. Su corrección forma parte de la preparación del cebado sanguíneo antes de conectar al paciente.

Flujo colateral aortopulmonar pediátrico (aortopulmonary collateral flow)

Circulación adicional que se desarrolla entre la aorta y el lecho pulmonar en cardiopatías con hipoflujo pulmonar crónico. Durante la derivación, estas colaterales devuelven sangre al corazón izquierdo y dificultan un campo exangüe. También roban flujo sistémico y complican el reparto del gasto. El perfusionista debe considerar su presencia al interpretar retornos y presiones inesperados.

Fragilidad hemodinámica neonatal (neonatal hemodynamic fragility)

Escasa capacidad del recién nacido para tolerar desplazamientos rápidos de volumen o cambios bruscos de flujo. Su pequeña volemia hace que variaciones mínimas tengan repercusiones proporcionalmente grandes. Esta fragilidad obliga a maniobrar con gran suavidad al iniciar y finalizar la derivación. Comprenderla condiciona el ritmo con que el perfusionista modifica los parámetros de la máquina.

Lesión por reperfusión pediátrica (pediatric reperfusion injury)

Daño celular que aparece al restablecer el flujo sanguíneo tras un periodo de isquemia, como el pinzamiento aórtico. El miocardio inmaduro presenta particularidades en su manejo del calcio y de los radicales libres. Una reperfusión brusca puede empeorar la lesión frente a una reintroducción controlada del flujo. Las estrategias de reperfusión suave buscan proteger el corazón del niño en la salida de derivación.

🖥️ Equipos y marcas 50

Consola de perfusión modular (Modular perfusion console)

Estructura central de la máquina de circulación extracorpórea que integra los distintos módulos de bombeo, monitorización y control sobre un chasis común. Su diseño modular permite añadir o retirar cabezales de bomba, pantallas y sensores según las necesidades del procedimiento y de cada centro. Cada módulo suele comunicarse con la unidad de control mediante un bus interno, lo que facilita la actualización parcial del equipo sin sustituir toda la consola. Esta arquitectura mejora la ergonomía y la redundancia frente a los diseños monolíticos antiguos.

Bomba de rodillo frente a bomba centrífuga (Roller versus centrifugal pump)

Comparación entre las dos tecnologías de propulsión de sangre más empleadas en circulación extracorpórea. La bomba de rodillo genera un flujo por oclusión de un segmento de tubo y entrega un volumen proporcional a las revoluciones, con independencia relativa de la poscarga, pero puede bombear aire si el reservorio se vacía. La bomba centrífuga impulsa la sangre mediante un cono o aletas giratorias y su flujo depende de la resistencia del circuito, lo que exige un caudalímetro para conocerlo. La centrífuga tiende a arrastrar menos aire y a generar menos hemólisis en circuitos prolongados, mientras que la de rodillo ofrece un control volumétrico más directo.

Caudalímetro ultrasónico (Ultrasonic flowmeter)

Sensor que mide el caudal de sangre en la línea aplicando la técnica de tiempo de tránsito de ondas ultrasónicas a través del tubo. Al no requerir contacto con la sangre ni interrumpir el circuito, es especialmente útil junto a las bombas centrífugas, cuyo flujo no es proporcional directo a las revoluciones. La sonda se acopla externamente al tubo, lo que evita fuentes adicionales de contaminación o hemólisis. Su lectura permite detectar caídas de flujo por acodamientos, coágulos o aumentos de resistencia.

Sensor de flujo y de burbuja (Flow and bubble detector)

Dispositivo de seguridad que vigila la presencia de aire en la línea arterial y, en algunos modelos, el caudal de la misma. Utiliza ultrasonidos o infrarrojos para diferenciar la sangre del aire y, al detectar una burbuja por encima del umbral, detiene la bomba o activa una alarma. Suele acoplarse cerca de la salida arterial, aguas abajo del oxigenador, para interceptar émbolos antes de que alcancen al paciente. Es un componente esencial de la protección contra la embolia gaseosa masiva.

Pantalla táctil de la consola (Console touchscreen)

Interfaz gráfica de operador que centraliza el control y la visualización de los parámetros de la máquina de circulación extracorpórea. Permite ajustar revoluciones, umbrales de alarma y modos de funcionamiento, así como mostrar tendencias en tiempo real. Su diseño busca minimizar los pasos para las acciones críticas y ofrecer una lectura clara en el entorno de quirófano. Debe conservar botones o mandos físicos de respaldo para las funciones vitales en caso de fallo del panel táctil.

Sistema de administración de gases (Gas delivery system)

Conjunto de mezclador, caudalímetros y conducciones que suministra la mezcla de aire y oxígeno al oxigenador de la circulación extracorpórea. El mezclador ajusta la fracción inspirada de oxígeno, mientras que el caudal total de gas de barrido controla la eliminación de dióxido de carbono. En muchos montajes se añade una toma de anestésico volátil a través de un vaporizador conectado a la línea de gas. Un control preciso de estos parámetros es clave para regular la gasometría del paciente durante el bypass.

Calentador-enfriador (Heater-cooler unit)

Equipo que regula la temperatura de la sangre y de las soluciones de cardioplejia haciendo circular agua templada o fría por los intercambiadores de calor del circuito. Dispone de depósitos de agua y bombas propias, independientes del circuito sanguíneo, del que solo lo separa la pared del intercambiador. Permite inducir hipotermia controlada y recalentar al paciente al final del procedimiento. Su mantenimiento y desinfección son críticos por el riesgo de contaminación de los depósitos de agua.

Riesgo de Mycobacterium chimaera en calentadores-enfriadores (Mycobacterium chimaera risk)

Peligro de infección asociado a la contaminación de los depósitos de agua de las unidades calentadoras-enfriadoras por esta micobacteria no tuberculosa. El agua contaminada puede formar biofilms y generar aerosoles que, dispersados por el ventilador del equipo, alcanzan el campo quirúrgico abierto y contaminan implantes o prótesis. Las infecciones resultantes son de curso indolente y difíciles de tratar, con periodos de latencia que pueden ser prolongados. La prevención se basa en desinfección rigurosa, uso de agua tratada, alejar o aislar el escape de aire del equipo y seguir las alertas de los fabricantes y autoridades sanitarias.

Oxigenador con reservorio integrado (Integrated reservoir oxygenator)

Dispositivo que combina en una sola unidad el módulo de intercambio gaseoso y el reservorio venoso, reduciendo conexiones y volumen de cebado. La integración simplifica el montaje del circuito y disminuye los puntos potenciales de fuga o desconexión. Suele incorporar también el intercambiador de calor y filtros de la fase venosa. Este diseño compacto es habitual en circuitos de superficie mínima orientados a reducir la hemodilución.

Oxigenador de fibra hueca (Hollow-fiber oxygenator)

Oxigenador de membrana en el que el intercambio gaseoso se produce a través de una malla de fibras huecas microporosas. La configuración más común hace circular la sangre por el exterior de las fibras mientras el gas fluye por su interior, lo que mejora la eficiencia y reduce la resistencia. Ofrece una gran superficie de intercambio en un volumen contenido, con un cebado relativamente bajo. Ha desplazado en gran medida a los antiguos oxigenadores de lámina de silicona en la cirugía cardiaca.

Recubrimientos de superficie (Surface coatings)

Tratamientos aplicados a la superficie interna del circuito para mejorar su biocompatibilidad y reducir la activación de la sangre. Incluyen recubrimientos con heparina unida covalentemente, polímeros fosforilcolina que imitan la membrana celular y otras capas biopasivas. Su objetivo es atenuar la adhesión plaquetaria, la activación del complemento y la respuesta inflamatoria del contacto con superficies extrañas. Aunque mejoran la hemocompatibilidad, no eliminan la necesidad de anticoagulación sistémica.

Dispositivos de autotransfusión (Cell salvage device)

Equipos que recuperan la sangre vertida en el campo quirúrgico o presente en el circuito para reinfundirla al propio paciente. Aspiran la sangre, la anticoagulan, la lavan y la concentran en un cuenco de centrifugación para obtener hematíes lavados. Este proceso elimina buena parte del plasma, la heparina y los restos, aportando concentrado de hematíes autólogo. Reducen la exposición a sangre alogénica y forman parte de las estrategias de ahorro de sangre.

Monitor de saturación en línea (In-line saturation monitor)

Sensor incorporado al circuito que mide de forma continua la saturación de oxígeno de la sangre venosa y, en algunos modelos, el hematocrito. Utiliza espectrofotometría de reflectancia sobre la sangre que pasa por una cubeta óptica sin extraer muestras. La saturación venosa baja indica un desequilibrio entre el aporte y el consumo de oxígeno, lo que orienta el ajuste del flujo. Complementa las gasometrías intermitentes con una tendencia en tiempo real.

Respaldo eléctrico y manivela manual (Battery backup and hand crank)

Mecanismos que garantizan la continuidad del bombeo ante un fallo del suministro eléctrico. La batería interna mantiene la consola operativa durante un tiempo limitado hasta restablecer la corriente o trasladar el equipo. La manivela manual permite accionar el cabezal de la bomba de rodillo a mano si fallan tanto la red como la batería. Su comprobación periódica y su disponibilidad inmediata forman parte de las verificaciones de seguridad previas al bypass.

Calibración (Calibration)

Proceso mediante el cual se ajustan las lecturas de los sensores del circuito frente a un valor de referencia conocido. Afecta a transductores de presión, monitores de gases en línea, sondas de temperatura y caudalímetros, entre otros. Una calibración correcta asegura que los valores mostrados reflejen la realidad fisiológica del paciente. Debe realizarse según el intervalo recomendado por el fabricante y documentarse dentro del programa de garantía de calidad.

Mantenimiento preventivo (Preventive maintenance)

Conjunto de revisiones y comprobaciones programadas que se realizan sobre los equipos antes de que aparezcan fallos. Incluye inspección de baterías, verificación de alarmas, engrase, ajuste de oclusión de bombas y pruebas de seguridad eléctrica. Suele coordinarse con el servicio de electromedicina o ingeniería clínica del centro. Su registro documental es exigible en auditorías y contribuye a prevenir incidentes durante el procedimiento.

Marcado CE y aprobación FDA de dispositivos (CE marking and FDA approval)

Vías reguladoras que autorizan la comercialización de los productos sanitarios empleados en perfusión. El marcado CE indica que el dispositivo cumple la normativa europea de productos sanitarios y ha superado la evaluación de conformidad correspondiente. La aprobación o autorización de la FDA cumple una función análoga en el mercado estadounidense mediante procesos como el 510(k) o la aprobación previa a la comercialización. Conocer el estado regulador de un equipo o fungible es parte de la selección y trazabilidad del material.

Ajuste de oclusión de la bomba de rodillo (Roller pump occlusion setting)

Regulación de la separación entre el rodillo y la pista sobre la que comprime el tubo. Una oclusión completa aumenta la hemólisis y el desgaste del tubo, mientras que una oclusión insuficiente permite reflujo y reduce la exactitud del flujo entregado. El ajuste suele calibrarse observando la caída lenta de una columna de líquido en un tubo vertical, buscando una oclusión ligeramente parcial. Es una comprobación clásica del montaje que influye directamente en la seguridad del bombeo.

Detector de nivel del reservorio (Reservoir level sensor)

Sensor que vigila el volumen de sangre en el reservorio venoso y alerta cuando desciende por debajo de un umbral. Puede actuar sobre la bomba arterial para reducir o detener el flujo y evitar el vaciado del reservorio, que arrastraría aire al circuito. Utiliza tecnologías capacitivas o de ultrasonidos adosadas a la pared del reservorio. Junto al detector de burbuja, constituye una defensa esencial frente a la embolia gaseosa masiva.

Vacío asistido del retorno venoso (Vacuum-assisted venous drainage)

Técnica que aplica una presión negativa controlada al reservorio venoso cerrado para aumentar el drenaje de la sangre del paciente. Permite usar cánulas y líneas de menor calibre y facilita los circuitos de bajo cebado y los abordajes mínimamente invasivos. Requiere un regulador de vacío y una válvula de seguridad para evitar presiones negativas excesivas que provoquen microcavitación o aspiren aire. Su uso exige vigilar el riesgo de embolia gaseosa retrógrada y de hemólisis.

Aspiración cardiotómica (Cardiotomy suction)

Sistema de bombas de rodillo que aspira la sangre del campo quirúrgico y la devuelve al reservorio de cardiotomía. Recupera volumen sanguíneo que de otro modo se perdería, pero también es una fuente importante de hemólisis, microémbolos y activación inflamatoria. Por ello se recomienda un uso juicioso y, en ocasiones, derivar esta sangre a un recuperador celular. El equilibrio entre recuperar volumen y minimizar el trauma sanguíneo es un aspecto relevante de su manejo.

Vent ventricular (Ventricular vent)

Línea de aspiración que descarga el ventrículo izquierdo para evitar su distensión durante el bypass. Impide la acumulación de sangre procedente del retorno bronquial y de las venas de Tebesio que podría sobrecargar y dañar el miocardio. Suele conectarse a una bomba de rodillo con control cuidadoso para no generar presión negativa excesiva ni aspirar aire. Su gestión y purga son claves para prevenir la entrada de aire en las cavidades izquierdas.

Circuito de circulación extracorpórea mínima (Minimal invasive extracorporeal circulation)

Diseño de circuito cerrado y de baja superficie orientado a reducir la hemodilución y la respuesta inflamatoria del bypass convencional. Elimina o minimiza el reservorio venoso abierto y la aspiración cardiotómica directa, favoreciendo la biocompatibilidad. Requiere un manejo cuidadoso del aire y suele apoyarse en dispositivos de separación de burbujas y en el vacío asistido. Su objetivo es acercar el soporte extracorpóreo a una fisiología más próxima a la normal.

Oclusor de línea (Line occluder)

Dispositivo que cierra mecánicamente un segmento de tubo para interrumpir el flujo de forma controlada. Puede ser una pinza manual o un oclusor electromecánico integrado que actúa junto a los sistemas de seguridad de la consola. En algunos montajes con bomba centrífuga se emplea para evitar el flujo retrógrado cuando la bomba se detiene. Su accionamiento rápido forma parte de la respuesta ante emergencias como la detección de aire.

Analizador de gases a pie de cama (Point-of-care blood gas analyzer)

Equipo que mide en pocos minutos parámetros como el pH, los gases, los electrolitos, la glucosa, el lactato y el hematocrito a partir de una muestra pequeña. Su ubicación cercana al quirófano permite ajustar con rapidez el gas de barrido, el equilibrio ácido-base y la anticoagulación. Complementa a los monitores en línea con determinaciones puntuales de referencia. Su control de calidad interno es esencial para asegurar la fiabilidad de las decisiones clínicas.

Coagulómetro de tiempo de coagulación activado (ACT device)

Aparato que mide el tiempo de coagulación activado de la sangre para monitorizar la anticoagulación con heparina durante el bypass. Añade un activador a la muestra y determina el tiempo hasta la formación del coágulo, que debe superar un umbral para operar con seguridad. Guía las dosis de heparina y de protamina, así como la comprobación de la reversión. Su calibración y control de calidad son parte del programa de garantía de calidad del servicio.

Registro de tendencias (Trend logging)

Función de la consola que almacena y representa gráficamente la evolución temporal de los parámetros del procedimiento. Permite reconocer patrones, anticipar problemas y correlacionar eventos clínicos con cambios en flujos, presiones o temperaturas. Las tendencias facilitan la comunicación con el equipo y la revisión posterior del caso. Constituyen una fuente de datos valiosa para el análisis de calidad y la investigación.

Gestión de alarmas (Alarm management)

Conjunto de criterios y ajustes que definen qué condiciones generan alertas y con qué prioridad. Una jerarquización adecuada distingue las alarmas críticas de las meramente informativas para dirigir la atención del perfusionista. Los umbrales mal configurados producen fatiga de alarmas, con riesgo de que se ignoren avisos importantes. Su diseño influye directamente en la seguridad y en la carga cognitiva durante el procedimiento.

Bomba de jeringa (Syringe pump)

Dispositivo de infusión que administra pequeños volúmenes de fármacos con gran precisión a través del circuito o directamente al paciente. Durante la perfusión se emplea para vasoactivos, sedantes o anticoagulantes que requieren un ritmo constante y ajustable. Su exactitud y sus alarmas de oclusión la hacen adecuada para agentes de estrecho margen terapéutico. Suele integrarse en la logística de infusiones del quirófano coordinada con anestesia.

Conectores del circuito (Circuit connectors)

Piezas que unen los distintos segmentos de tubo, cánulas y dispositivos del circuito. Su compatibilidad de calibre y su firmeza determinan la estanqueidad y la ausencia de fugas o entradas de aire. Los diseños de seguridad tratan de evitar conexiones erróneas entre líneas con funciones distintas. La verificación de todas las conexiones forma parte de la comprobación previa al bypass.

Desespumante (Defoamer)

Agente y estructura de filtrado que eliminan la espuma que se forma al mezclarse la sangre con el aire aspirado. Suele aplicarse como recubrimiento a base de silicona sobre esponjas o mallas dentro del reservorio de cardiotomía. Reduce las microburbujas antes de que la sangre regrese a la circulación. Aunque es eficaz, contribuye a la superficie de contacto extraña y a la posible liberación de partículas.

Circuito de hemofiltración con reposición (Hemofiltration with replacement)

Montaje que combina la retirada de líquido y solutos con la infusión de una solución de reposición estéril. Permite depurar mediadores y ajustar el volumen manteniendo el equilibrio hidroelectrolítico del paciente. Se emplea en pacientes con insuficiencia renal o sobrecarga durante el soporte extracorpóreo. Requiere un control cuidadoso del balance entre ultrafiltrado y reposición para evitar desequilibrios.

Trazabilidad de fungibles (Disposables traceability)

Sistema de registro que vincula cada dispositivo desechable usado en un procedimiento con su lote, referencia y caducidad. Permite localizar rápidamente los pacientes afectados ante una alerta de seguridad o retirada de producto por el fabricante. Muchos servicios registran los códigos de barras o etiquetas de los oxigenadores, cánulas y filtros. Es un requisito de calidad y de gestión de riesgos vinculado a la seguridad del paciente.

Dispositivo activo de eliminación de aire (Active air removal device)

Componente que retira de forma continua las microburbujas de la sangre mediante una purga activa. A diferencia de un simple filtro, aspira o deriva el aire acumulado sin intervención manual constante. Resulta especialmente útil en los circuitos cerrados de baja superficie que carecen de un reservorio abierto amplio. Contribuye a reducir la carga embólica gaseosa que llega al paciente.

Intercambiador de calor sanguíneo (Blood heat exchanger)

Elemento del oxigenador que transfiere calor entre el agua del calentador-enfriador y la sangre sin que ambos fluidos entren en contacto. Permite enfriar y recalentar la sangre de forma controlada durante el procedimiento. La integridad de su barrera es crítica, ya que una fuga comunicaría el agua con la sangre. Su rendimiento condiciona la rapidez y la uniformidad de los cambios de temperatura.

Tubo del circuito (Circuit tubing)

Conducto flexible que transporta la sangre entre los componentes del sistema extracorpóreo. Los materiales habituales, como el cloruro de polivinilo y la silicona, difieren en resistencia al aplastamiento y en comportamiento en la bomba de rodillo. El tramo que pasa por el rodillo debe soportar la compresión repetida sin fragmentarse ni generar partículas. La elección del diámetro influye en el volumen de cebado y en la resistencia al flujo.

Sistema de gestión térmica del paciente (Patient temperature management)

Conjunto de dispositivos que controlan la temperatura corporal del paciente al margen del intercambiador de calor del circuito. Incluye mantas de aire caliente, colchones térmicos y calentadores de fluidos intravenosos. Ayuda a evitar la hipotermia no deseada y a lograr una normotermia estable tras el bypass. Su coordinación con la estrategia de perfusión mejora la homogeneidad térmica y el confort del paciente.

Captura automática de datos (Automated data capture)

Función que permite a la consola y a los monitores registrar parámetros sin transcripción manual. Reduce los errores de anotación y libera atención del profesional para la vigilancia clínica. La integración de distintos dispositivos exige compatibilidad e interoperabilidad de sus protocolos de comunicación. La verificación periódica evita que fallos de conexión dejen lagunas en el registro.

Conmutación a bomba de respaldo (Backup pump changeover)

Maniobra de emergencia que traslada el bombeo de sangre a una consola o cabezal alternativo ante un fallo. Requiere un procedimiento ensayado para minimizar la interrupción del flujo y evitar la entrada de aire. La disponibilidad del equipo de respaldo cebado o preparado acelera la transición. Es un escenario que conviene entrenar mediante simulación por su carácter infrecuente y crítico.

Getinge

Getinge (Getinge Group) es una empresa sueca de tecnología médica cuya división cardiovascular —heredera de Maquet/Jostra— fabrica consolas de circulación extracorpórea, oxigenadores y el sistema de soporte vital Cardiohelp. Es uno de los grandes referentes mundiales en equipos de perfusión y ECMO.

Cardiohelp

El Cardiohelp es un sistema compacto y portátil de soporte vital extracorpóreo de Getinge/Maquet, muy utilizado para ECMO y para el transporte de pacientes críticos. Integra bomba centrífuga, oxigenador y sensores en un módulo desechable (HLS) que permite iniciar y trasladar el soporte con relativa rapidez.

Medtronic

Medtronic es una multinacional de tecnología médica con una amplia línea de perfusión: oxigenadores, reservorios, bombas centrífugas (como la Affinity CP), circuitos y, tras adquisiciones recientes, sistemas de ECMO. Es uno de los principales proveedores de material para circulación extracorpórea del mundo.

VitalFlow

VitalFlow es la plataforma de ECMO de Medtronic, orientada al soporte cardiopulmonar extracorpóreo. Forma parte de la apuesta de la compañía por el soporte vital de larga duración junto con sus oxigenadores y bombas.

LivaNova

LivaNova es un fabricante nacido de la fusión de Sorin y Cyberonics; en perfusión ofrece el ecosistema Heartlink, con máquinas corazón-pulmón modulares (familias S5 y C5), oxigenadores, sistemas de autotransfusión y gestión de datos. Es una de las marcas históricas de la circulación extracorpórea.

Sorin

Sorin fue una marca italiana clásica de equipos de circulación extracorpórea (oxigenadores y máquinas corazón-pulmón) que, tras su fusión con Cyberonics en 2015, pasó a integrarse en LivaNova. Su legado continúa en muchos productos de perfusión actuales.

TandemLife

TandemLife es una familia de sistemas de soporte circulatorio y respiratorio extracorpóreo de LivaNova, que incluye soluciones de asistencia percutánea y ECMO. Se emplea en shock cardiogénico e insuficiencia respiratoria grave.

Terumo (Terumo Cardiovascular)

Terumo Cardiovascular es la división de Terumo dedicada a la cirugía cardíaca; fabrica los oxigenadores Capiox, sistemas de monitorización de gases en sangre CDI y equipos de perfusión. Es uno de los grandes fabricantes globales de material de CEC.

Fresenius Xenios

Xenios (grupo Fresenius) es un fabricante alemán especializado en soporte pulmonar y cardíaco extracorpóreo, conocido por la tecnología Novalung. Sus consolas y oxigenadores se orientan al ECMO/ECLS de media y larga duración.

Braile Biomédica

Braile Biomédica es un fabricante brasileño de dispositivos cardiovasculares que produce oxigenadores, circuitos y equipos de circulación extracorpórea, con fuerte presencia en Latinoamérica.

Eurosets

Eurosets es un fabricante italiano de oxigenadores y sistemas de circulación extracorpórea y ECMO, incluida la plataforma ECMOLife. Forma parte del ecosistema europeo de proveedores de perfusión.

🎓 Profesión y calidad 98

Perfusionista clínico certificado, CCP (Certified Clinical Perfusionist)

El perfusionista clínico certificado es el título profesional que acredita, en el sistema norteamericano, que una persona ha completado la formación y superado los exámenes necesarios para ejercer la perfusión de forma autónoma. Su obtención exige haber cursado un programa acreditado, acumular un número mínimo de casos clínicos supervisados y aprobar las pruebas del organismo certificador correspondiente. La certificación garantiza a los centros y a los pacientes que el profesional posee los conocimientos y las competencias exigidas. Mantener este estatus requiere una recertificación periódica basada en la formación continua y la actividad clínica.

ECCP (European Certified Clinical Perfusionist)

El ECCP es la certificación europea que acredita la competencia de un perfusionista clínico conforme a los estándares definidos en el ámbito europeo. La otorga el organismo europeo de acreditación de la profesión tras comprobar la formación teórica, la experiencia clínica y la superación de un examen. Su finalidad es armonizar el nivel de cualificación de los perfusionistas entre los distintos países y facilitar el reconocimiento mutuo de la profesión. Como otras certificaciones, exige una recertificación periódica que garantice la actualización de conocimientos y el mantenimiento de la actividad clínica.

EBCP (European Board of Cardiovascular Perfusion)

El EBCP es el organismo europeo encargado de establecer los estándares de formación, examen y certificación de los perfusionistas en Europa, así como de emitir y renovar la acreditación ECCP. Define los requisitos mínimos de los programas formativos, el número de casos necesarios y las condiciones de recertificación. Su labor persigue unificar criterios de calidad y competencia entre los diferentes países europeos. Actúa como referencia para las asociaciones nacionales de perfusión y para los centros que emplean a estos profesionales.

AmSECT (American Society of ExtraCorporeal Technology)

AmSECT es la sociedad profesional estadounidense que agrupa a los perfusionistas y demás profesionales de la tecnología extracorpórea. Entre sus funciones se cuentan la elaboración de guías y estándares de práctica, la promoción de la formación continua y la representación de los intereses de la profesión. Publica recomendaciones sobre seguridad, listas de verificación y buenas prácticas que sirven de referencia en muchos centros. Su labor contribuye a definir y mantener la calidad y la seguridad en el ejercicio de la perfusión.

CAAHEP (Commission on Accreditation of Allied Health Education Programs)

La CAAHEP es la comisión estadounidense que acredita los programas educativos de diversas profesiones sanitarias afines, entre ellas la perfusión. Su acreditación certifica que un programa formativo cumple los estándares de calidad establecidos en cuanto a plan de estudios, profesorado, instalaciones y experiencia clínica. Cursar un programa acreditado por esta comisión suele ser un requisito para poder presentarse a los exámenes de certificación profesional. De este modo, actúa como garante de que la formación de los futuros perfusionistas alcanza el nivel exigido.

ABCP (American Board of Cardiovascular Perfusion)

El ABCP es el organismo estadounidense responsable de la certificación de los perfusionistas y de la administración de los exámenes que conducen al título de perfusionista clínico certificado. Establece los requisitos de acceso, incluidos la formación en un programa acreditado y un número mínimo de casos clínicos, y gestiona el proceso de recertificación. Su función es asegurar que quienes ejercen la profesión mantienen las competencias necesarias a lo largo del tiempo. Constituye la referencia certificadora de la perfusión en el sistema norteamericano.

Máster en perfusión (Master's in Perfusion)

El máster en perfusión es un programa de formación de posgrado que capacita a los profesionales para ejercer la perfusión clínica, combinando conocimientos teóricos con una amplia práctica en quirófano. Su plan de estudios abarca la fisiología cardiovascular y respiratoria, la farmacología, el diseño y manejo de los circuitos, la protección de órganos y la gestión de incidencias. Incluye un componente clínico supervisado que permite acumular el número de casos exigido para la certificación. En muchos países, superar este tipo de formación es el requisito previo para acceder a los exámenes de acreditación profesional.

Prácticas clínicas (Clinical Practicum)

Las prácticas clínicas son el periodo de formación supervisada en el que el estudiante de perfusión aplica sus conocimientos en el quirófano, participando en procedimientos reales bajo la tutela de perfusionistas experimentados. Durante esta etapa aprende a montar y cebar el circuito, a conducir la circulación extracorpórea y a responder ante las incidencias que puedan surgir. La progresión suele ir de la observación a la asunción gradual de responsabilidades, siempre con supervisión. Constituyen una parte esencial de la formación, ya que permiten adquirir la experiencia práctica que exige la certificación.

Número de casos (Case Count)

El número de casos es la cantidad mínima de procedimientos de circulación extracorpórea que un aspirante debe realizar durante su formación para poder acceder a la certificación profesional. Los organismos certificadores establecen este requisito para garantizar que el candidato ha adquirido suficiente experiencia práctica antes de ejercer de forma autónoma. También se exige un mínimo de casos anuales para mantener la recertificación a lo largo de la carrera. El registro riguroso de estos casos, con sus características y su desarrollo, forma parte de las obligaciones documentales del perfusionista.

Recertificación (Recertification)

La recertificación es el proceso periódico mediante el cual un perfusionista renueva su credencial demostrando que mantiene sus competencias y se mantiene actualizado. Suele exigir la acumulación de créditos de formación continua y la realización de un número mínimo de casos clínicos dentro de un periodo determinado. Su finalidad es asegurar que el profesional conserva un nivel adecuado de conocimientos y habilidades a lo largo del tiempo. El incumplimiento de estos requisitos puede llevar a la pérdida o la suspensión de la certificación para ejercer.

Créditos de formación continua, CEU (Continuing Education Units)

Los créditos de formación continua son unidades que cuantifican la participación de un profesional en actividades educativas de actualización, como congresos, cursos y talleres. En la perfusión constituyen un requisito para mantener la certificación, ya que acreditan que el profesional sigue formándose a lo largo de su carrera. Cada actividad reconocida otorga un número determinado de créditos, y los organismos certificadores exigen alcanzar un mínimo dentro de cada ciclo de recertificación. Su registro documenta el compromiso del perfusionista con la mejora continua de sus conocimientos.

Colegio de enfermería (Nursing Council)

El colegio de enfermería es la corporación profesional que, en muchos países, agrupa y regula el ejercicio de la enfermería y que puede tener competencias sobre los perfusionistas cuando estos proceden de dicha titulación. Entre sus funciones se cuentan la ordenación de la profesión, la defensa de sus intereses y la vigilancia del cumplimiento de los deberes deontológicos. En los sistemas donde la perfusión se ejerce desde la enfermería, la colegiación puede ser un requisito para el desempeño profesional. Su papel varía según la regulación de cada país y el encaje legal de la perfusión.

Enfermera perfusionista (Nurse Perfusionist)

La enfermera perfusionista es la profesional que, partiendo de la titulación de enfermería, ha completado una formación especializada para ejercer como perfusionista. En diversos países, incluida España, la enfermería constituye una de las vías habituales de acceso a la profesión, complementada con un posgrado específico en perfusión. Combina así los conocimientos y competencias propios del cuidado del paciente con la formación técnica en circulación extracorpórea. Este perfil refleja la estrecha relación entre la enfermería y la perfusión en el modelo formativo de muchos sistemas sanitarios.

Guardias (On-Call Duty)

Las guardias son los periodos en los que el perfusionista permanece disponible para acudir al hospital y atender procedimientos urgentes fuera del horario ordinario, como cirugías emergentes o la instauración de soporte con ECMO. Pueden implicar presencia física en el centro o localización con obligación de acudir en un tiempo determinado. Dada la naturaleza de la cirugía cardíaca, la cobertura de guardias es esencial para garantizar la atención continuada de los pacientes. Su organización forma parte de la planificación de los servicios de perfusión y condiciona la vida profesional de estos especialistas.

Equipo quirúrgico cardíaco (Cardiac Surgical Team)

El equipo quirúrgico cardíaco es el conjunto de profesionales que colaboran en una intervención de cirugía cardíaca, integrando al cirujano, al anestesiólogo, al perfusionista y al personal de enfermería, entre otros. Cada miembro asume responsabilidades específicas, pero el éxito de la operación depende de una comunicación fluida y de una coordinación estrecha entre todos ellos. El perfusionista aporta el manejo de la circulación extracorpórea y la vigilancia de las variables que sostienen la vida del paciente durante la parada cardíaca. El trabajo en equipo y la comunicación efectiva son factores determinantes de la seguridad del paciente.

Lista de verificación de perfusión (Perfusion Checklist)

La lista de verificación de perfusión es un protocolo estructurado de comprobaciones que el perfusionista realiza en distintos momentos del procedimiento para asegurar que el circuito y los dispositivos están en condiciones seguras. Incluye la revisión del montaje y el cebado del circuito, la comprobación de las alarmas y los sistemas de seguridad, y la confirmación de la anticoagulación antes de iniciar la asistencia. Su uso sistemático reduce la probabilidad de errores y omisiones en un entorno de alta complejidad. Constituye una herramienta clave dentro de la cultura de seguridad de los servicios de perfusión.

Seguridad del paciente (Patient Safety)

La seguridad del paciente es el principio y el conjunto de prácticas orientadas a prevenir daños evitables durante la asistencia sanitaria, un aspecto especialmente crítico en la perfusión por la gravedad de sus posibles complicaciones. Abarca el uso de listas de verificación, la comunicación estructurada, el mantenimiento de los equipos y el análisis de los incidentes para aprender de ellos. En circulación extracorpórea, errores en la anticoagulación, la entrada de aire o los fallos técnicos pueden tener consecuencias graves, de ahí la importancia de una cultura de seguridad sólida. El perfusionista desempeña un papel central en la vigilancia y la prevención de estos riesgos.

Registro de casos (Case Log)

El registro de casos es la documentación en la que el perfusionista anota los procedimientos en los que participa, recogiendo datos como el tipo de cirugía, la duración de la asistencia y las incidencias relevantes. Sirve para acreditar la experiencia exigida en la formación y en la recertificación, además de constituir un documento clínico y legal del acto realizado. Un registro riguroso permite analizar la propia práctica y contribuir a estudios de calidad y de resultados. Su mantenimiento forma parte de las responsabilidades profesionales y documentales del perfusionista.

Hoja de perfusión (Perfusion Record)

La hoja de perfusión es el documento en el que se registran de forma detallada los parámetros y acontecimientos de la circulación extracorpórea a lo largo de la intervención. En ella se anotan variables como el flujo, las presiones, la temperatura, los tiempos de pinzamiento y de asistencia, la administración de fármacos y las gasometrías. Constituye un registro clínico y legal del acto de perfusión y una fuente de información para la evaluación de la calidad. Cada vez con mayor frecuencia se genera de forma electrónica mediante sistemas conectados a la máquina corazón-pulmón.

Gestión de crisis (Crisis Management)

La gestión de crisis es el conjunto de habilidades y protocolos que permiten al equipo responder de forma ordenada ante situaciones críticas e imprevistas durante la circulación extracorpórea, como la entrada de aire, un fallo del oxigenador o una hemorragia grave. Se apoya en la anticipación, la asignación clara de funciones, la comunicación estructurada y el uso de protocolos de emergencia. El entrenamiento mediante simulación ayuda a los perfusionistas a practicar estas respuestas en un entorno seguro. Una buena gestión de las crisis puede marcar la diferencia en el desenlace de un incidente potencialmente mortal.

Simulación (Simulation Training)

La simulación es una metodología formativa que reproduce escenarios clínicos realistas para que los perfusionistas practiquen tanto el manejo rutinario como la respuesta ante situaciones críticas sin riesgo para pacientes reales. Mediante simuladores del circuito extracorpóreo y de la máquina corazón-pulmón, el profesional puede entrenar el montaje, la conducción de la asistencia y la resolución de incidencias. Es especialmente valiosa para adquirir competencias en emergencias poco frecuentes pero de alta gravedad. Cada vez se integra más en la formación inicial y en la formación continua de la profesión.

Estándares de práctica (Standards of Practice)

Los estándares de práctica son los documentos que definen las condiciones mínimas y las buenas prácticas que deben seguirse en el ejercicio de la perfusión para garantizar la seguridad y la calidad de la atención. Suelen elaborarse por las sociedades profesionales y abordan aspectos como el uso de listas de verificación, la monitorización, la seguridad de los circuitos y la documentación. Aunque no siempre tienen carácter obligatorio, sirven de referencia para la práctica clínica y para la evaluación de la calidad. Su conocimiento y aplicación forman parte de las responsabilidades del perfusionista.

Ámbito de actuación (Scope of Practice)

El ámbito de actuación define el conjunto de funciones, competencias y responsabilidades que un perfusionista está autorizado a desempeñar según su formación, su certificación y la regulación vigente. Incluye el manejo de la circulación extracorpórea, la administración de determinados fármacos por la línea del circuito y la gestión de dispositivos de soporte como la ECMO o los recuperadores celulares. Su delimitación protege tanto al paciente como al profesional, al establecer con claridad qué actuaciones le corresponden. Varía según el país y el marco legal en el que se ejerza la profesión.

Desarrollo profesional continuo (Continuing Professional Development)

El desarrollo profesional continuo es el proceso mediante el cual el perfusionista mantiene y amplía sus conocimientos, habilidades y competencias a lo largo de toda su carrera. Comprende la asistencia a congresos y cursos, la lectura de literatura especializada, la participación en investigación y el aprendizaje de nuevas técnicas y tecnologías. Es un requisito habitual para la recertificación y una condición para ofrecer una atención segura y actualizada. Refleja el carácter dinámico de una especialidad en constante evolución tecnológica y clínica.

Valoración preoperatoria (Preoperative Assessment)

La valoración preoperatoria es la revisión que realiza el perfusionista de las características del paciente y de la intervención prevista para planificar la estrategia de circulación extracorpórea. Incluye analizar datos como el peso, la talla, la superficie corporal, la función renal, la hemoglobina y los antecedentes relevantes, así como el tipo de cirugía programada. A partir de esta información se decide el tamaño del oxigenador y las cánulas, la composición y el volumen del cebado y la estrategia de temperatura y protección de órganos. Una planificación cuidadosa contribuye a anticipar riesgos y a personalizar la asistencia.

Traspaso de información (Handover)

El traspaso de información es la transmisión estructurada de datos clínicos y del estado del paciente entre profesionales o entre turnos, un momento crítico para la continuidad y la seguridad de la atención. En la perfusión, incluye comunicar los parámetros de la asistencia, las incidencias ocurridas, la medicación administrada y los aspectos pendientes de vigilancia. El uso de formatos estandarizados de comunicación ayuda a reducir omisiones y malentendidos. Un traspaso claro y completo es esencial cuando el paciente pasa del quirófano a la unidad de cuidados intensivos o cuando cambia el perfusionista responsable.

Responsabilidad profesional (Professional Liability)

La responsabilidad profesional es el conjunto de obligaciones legales y éticas que asume el perfusionista al ejercer su labor, respondiendo de la corrección de sus actuaciones y de sus posibles consecuencias. Exige actuar conforme a los estándares de práctica, mantener la competencia mediante la formación continua y documentar cuidadosamente cada procedimiento. Una documentación rigurosa, como la hoja de perfusión y el registro de casos, resulta clave para acreditar la actuación realizada. El conocimiento del marco legal y deontológico protege al profesional y refuerza la seguridad del paciente.

Servicio de perfusión (Perfusion Department)

El servicio de perfusión es la unidad organizativa que agrupa a los perfusionistas de un hospital y gestiona los recursos materiales y humanos necesarios para dar cobertura a la cirugía cardíaca y a otros procedimientos de soporte extracorpóreo. Se encarga de la disponibilidad y el mantenimiento de los equipos, la organización de las guardias y la elaboración de protocolos internos. También asume la formación de los nuevos profesionales y la vigilancia de la calidad y la seguridad de la actividad. Su buena organización es fundamental para garantizar una atención continuada y segura.

Garantía de calidad (Quality Assurance)

La garantía de calidad es el conjunto de actividades destinadas a asegurar y mejorar de forma continua la calidad y la seguridad de la práctica de la perfusión. Se apoya en la definición de indicadores, la auditoría de los procedimientos, el análisis de los incidentes y la comparación de los resultados con estándares de referencia. Permite identificar áreas de mejora y verificar el cumplimiento de los protocolos y las buenas prácticas. La participación del perfusionista en estos procesos contribuye a elevar el nivel asistencial del servicio.

Asociación profesional (Professional Association)

La asociación profesional es la organización que agrupa a los perfusionistas de un país o región para representar sus intereses, promover la formación y establecer estándares de práctica. Suele encargarse de organizar congresos y cursos, publicar recomendaciones y colaborar con las autoridades sanitarias en la ordenación de la profesión. En el ámbito español y europeo existen asociaciones que desempeñan estas funciones y que colaboran con los organismos certificadores. La pertenencia a estas entidades favorece el desarrollo profesional y el reconocimiento de la especialidad.

Tecnología extracorpórea (Extracorporeal Technology)

La tecnología extracorpórea es el campo que engloba los conocimientos y los dispositivos empleados para sustituir de forma temporal las funciones cardíaca y pulmonar fuera del cuerpo. Comprende las máquinas corazón-pulmón, los oxigenadores, las bombas, los sistemas de monitorización, los recuperadores celulares y los equipos de ECMO, entre otros. Su rápida evolución obliga a los perfusionistas a actualizarse de forma continua para dominar los nuevos equipos y técnicas. El conocimiento profundo de esta tecnología es la base sobre la que se sustenta la práctica segura de la profesión.

Trabajo en equipo y comunicación (Teamwork and Communication)

El trabajo en equipo y la comunicación son habilidades no técnicas esenciales para el perfusionista, ya que la seguridad de la cirugía cardíaca depende de la coordinación entre todos los profesionales del quirófano. Una comunicación clara, con confirmación de las órdenes y con un lenguaje común, reduce los errores en momentos de alta tensión. El perfusionista debe informar de forma proactiva sobre el estado de la asistencia y alertar de cualquier incidencia. Estas competencias se entrenan cada vez más de forma explícita, junto con las habilidades técnicas, dentro de la formación de la especialidad.

Consentimiento informado (Informed Consent)

El consentimiento informado es el proceso por el que el paciente, tras recibir información adecuada, autoriza voluntariamente la realización de un procedimiento, incluida la circulación extracorpórea y sus riesgos asociados. Aunque suele gestionarlo el cirujano, el perfusionista debe conocer su importancia ética y legal dentro del acto quirúrgico. La información abarca los beneficios esperados, las alternativas y las posibles complicaciones del soporte extracorpóreo, como la transfusión o los riesgos neurológicos. El respeto a la autonomía del paciente es un principio fundamental de la práctica sanitaria.

Mantenimiento de equipos (Equipment Maintenance)

El mantenimiento de equipos es el conjunto de tareas de revisión, calibración y conservación de la máquina corazón-pulmón y del resto de dispositivos de perfusión para garantizar su correcto funcionamiento y seguridad. Incluye comprobaciones periódicas programadas, la verificación de las alarmas y los sistemas de seguridad, y la sustitución de componentes según las recomendaciones del fabricante. Un equipo bien mantenido reduce el riesgo de fallos técnicos durante la asistencia. El perfusionista comparte con los servicios de electromedicina la responsabilidad de vigilar el estado de los aparatos.

Gestión de la sangre del paciente (Patient Blood Management)

La gestión de la sangre del paciente es un enfoque multidisciplinar orientado a optimizar el uso de la sangre y a minimizar la necesidad de transfusiones alogénicas durante la cirugía cardíaca. Se apoya en estrategias como la reducción del volumen de cebado, el uso del recuperador celular, la hemoconcentración y la optimización de la hemoglobina antes de la intervención. El perfusionista desempeña un papel central en muchas de estas medidas al manejar el circuito extracorpóreo. Su aplicación busca disminuir los riesgos asociados a la transfusión y mejorar los resultados del paciente.

Garantía de calidad en perfusión (Quality assurance in perfusion)

Conjunto sistemático de actividades destinado a asegurar que la práctica cumple los estándares definidos y se mantiene segura. Incluye protocolos escritos, control de equipos, revisión de resultados y análisis de eventos. Su enfoque es proactivo, orientado a prevenir errores y a demostrar la conformidad con las buenas prácticas. Se apoya en la recogida estructurada de datos y en la revisión periódica por el equipo y la dirección del centro.

Indicadores de calidad (Quality indicators)

Métricas medibles que reflejan el desempeño y la seguridad de la actividad de perfusión. Pueden ser de estructura, de proceso o de resultado, como el hematocrito mínimo, la tasa de transfusión o los tiempos de bypass. Se comparan con objetivos internos o con referencias externas para detectar desviaciones. Su seguimiento continuado permite identificar oportunidades de mejora y evaluar el efecto de los cambios introducidos.

Gestión de eventos adversos (Adverse event management)

Proceso de detectar, notificar, analizar y responder a los sucesos que causan o podrían causar daño al paciente. Incluye la clasificación por gravedad, la investigación de causas y la implantación de medidas correctoras. Un enfoque no punitivo favorece la notificación honesta y el aprendizaje del sistema. La retroalimentación al equipo cierra el ciclo y evita que los mismos errores se repitan.

Lista de verificación de seguridad (Safety checklist)

Herramienta que enumera los pasos y comprobaciones críticas que deben confirmarse en cada procedimiento. Se aplica en fases clave como el montaje, el prebypass, el inicio, la salida de bomba y cualquier reentrada. Su uso en modo leído y verificado por dos personas reduce las omisiones y los errores de montaje. Es una recomendación central de las buenas prácticas y suele incorporarse al registro permanente del paciente.

Estándares y guías de AmSECT (AmSECT standards and guidelines)

Marco de referencia elaborado por la sociedad estadounidense de tecnología extracorpórea que define expectativas de práctica segura. Distingue entre estándares, de cumplimiento esperado, y guías, que recomiendan formas de alcanzarlos. Abordan aspectos como el uso de listas de verificación, la monitorización, la seguridad de la anticoagulación y la participación en programas de calidad. Sirven de base para que cada centro desarrolle sus protocolos institucionales específicos.

Guías de buenas prácticas (Best practice guidelines)

Documentos que recogen recomendaciones basadas en la evidencia y el consenso para la conducta de la circulación extracorpórea. Orientan sobre objetivos de perfusión, gestión sanguínea, protección de órganos y seguridad del circuito. No sustituyen el juicio clínico, pero establecen un marco común para reducir la variabilidad injustificada. Su adopción y adaptación local forma parte del compromiso con la mejora continua.

Simulación clínica (Clinical simulation)

Metodología de formación que reproduce escenarios de perfusión en un entorno controlado, sin riesgo para pacientes reales. Emplea simuladores de la máquina y del circuito para practicar tanto la rutina como situaciones críticas como la embolia gaseosa o el fallo eléctrico. Permite entrenar la toma de decisiones, la comunicación y el trabajo en equipo. El debriefing posterior es una parte esencial que consolida el aprendizaje y la reflexión.

Credencialización (Credentialing)

Proceso institucional de verificación de la titulación, la certificación y la competencia del perfusionista antes de autorizarle a ejercer. Comprueba la formación, la experiencia y el mantenimiento de la certificación vigente. Suele repetirse de forma periódica para confirmar que se conservan las competencias. Es un mecanismo de seguridad que protege tanto al paciente como a la organización.

Formación continuada (Continuing education)

Actividad de aprendizaje que el profesional mantiene a lo largo de su carrera para actualizar y ampliar sus conocimientos. Incluye cursos, congresos, talleres prácticos y lectura crítica de la literatura científica. Con frecuencia se cuantifica en créditos exigidos para conservar la certificación profesional. Su finalidad es que la práctica evolucione al ritmo de los avances tecnológicos y científicos.

Gestión de recursos del equipo (Crew resource management)

Conjunto de principios importados de la aviación para mejorar la seguridad mediante una mejor coordinación humana. Promueve la comunicación clara, la conciencia situacional compartida, la distribución de tareas y el cuestionamiento respetuoso de decisiones dudosas. Su objetivo es que los errores individuales se detecten y corrijan antes de causar daño. En el quirófano refuerza la colaboración entre perfusión, cirugía, anestesia y enfermería.

Comunicación de cierre de bucle (Closed-loop communication)

Técnica de comunicación en la que el receptor repite el mensaje y el emisor confirma que se ha entendido correctamente. Reduce los errores derivados de instrucciones ambiguas o mal escuchadas en un entorno ruidoso y de alta presión. Es especialmente útil en momentos críticos como el inicio o la salida de bomba y la administración de fármacos. Forma parte de las prácticas de gestión de recursos del equipo.

Factores humanos (Human factors)

Disciplina que estudia la interacción entre las personas, los equipos y el entorno de trabajo para optimizar el rendimiento y la seguridad. Analiza cómo el diseño de los dispositivos, la carga de trabajo y la fatiga influyen en la aparición de errores. Aplicada a la perfusión, orienta el diseño de consolas, alarmas y flujos de trabajo que minimicen el riesgo. Reconoce que el error humano suele ser síntoma de un sistema mal diseñado más que de negligencia individual.

Documentación clínica (Clinical documentation)

Registro estructurado de los datos, decisiones y eventos del procedimiento de perfusión. Recoge los parámetros hemodinámicos, la anticoagulación, los fármacos, los tiempos y las incidencias a lo largo del bypass. Constituye un documento legal y una fuente esencial para la continuidad asistencial, la auditoría y la investigación. Debe ser completa, veraz y contemporánea a los hechos que describe.

Análisis de causa raíz (Root cause analysis)

Método estructurado para investigar los eventos adversos graves buscando las causas subyacentes en lugar de culpar a las personas. Reconstruye la secuencia de hechos y explora los factores del sistema, la organización y el entorno que contribuyeron. Su objetivo es diseñar medidas que impidan la repetición del suceso. Es una herramienta central de la seguridad del paciente y de la mejora continua.

Mejora continua de la calidad (Continuous quality improvement)

Filosofía de gestión que busca perfeccionar los procesos de forma incremental y sostenida en el tiempo. Se apoya en ciclos de planificar, hacer, verificar y actuar que introducen cambios y evalúan su efecto con datos. En perfusión se aplica a aspectos como la reducción de transfusiones, la seguridad del circuito o los tiempos de proceso. Requiere la implicación del equipo y el respaldo de la dirección para consolidar los avances.

Registro clínico de perfusión (Clinical perfusion registry)

Base de datos estructurada que recopila información de múltiples procedimientos para analizar la práctica y los resultados. Permite comparar el desempeño con estándares y con otros centros mediante la evaluación comparativa. Aporta evidencia para la investigación, la mejora de la calidad y la rendición de cuentas. La calidad y la integridad de los datos introducidos condicionan la utilidad de las conclusiones.

Cultura justa (Just culture)

Modelo organizativo que equilibra la responsabilidad individual con el reconocimiento de los fallos del sistema. Distingue entre el error humano, la conducta de riesgo y la conducta imprudente, aplicando respuestas proporcionadas. Fomenta la notificación abierta de errores al no castigar los fallos honestos derivados de sistemas imperfectos. Es la base cultural sobre la que se sostienen los sistemas de notificación y aprendizaje.

Gestión de sangre del paciente (Patient blood management)

Estrategia multidisciplinar orientada a optimizar el uso de la sangre del propio paciente y minimizar las transfusiones. Combina la corrección preoperatoria de la anemia, la reducción de la pérdida sanguínea y la tolerancia razonada de hematocritos más bajos. En perfusión incluye el cebado retrógrado autólogo, la recuperación celular y la ultrafiltración. Su aplicación mejora los resultados y reduce los riesgos asociados a la transfusión alogénica.

Protocolo institucional (Institutional protocol)

Documento que adapta las guías generales a las condiciones y recursos concretos de un centro. Define de forma explícita cómo se realizan las tareas, quién es responsable de cada paso y qué materiales se emplean. Reduce la variabilidad injustificada y facilita la formación de nuevos profesionales. Debe revisarse periódicamente para mantenerlo alineado con la evidencia y con los cambios de la práctica.

Auditoría clínica (Clinical audit)

Proceso de revisión sistemática de la práctica frente a criterios y estándares explícitos con el fin de mejorarla. Compara lo que se hace realmente con lo que debería hacerse y detecta las brechas. Tras identificar las desviaciones, se implantan cambios y se vuelve a medir para cerrar el ciclo. Es una herramienta de aprendizaje colectivo más que de fiscalización individual.

Verificación por dos personas (Two-person verification)

Práctica de seguridad en la que dos profesionales confirman de forma independiente un paso o cálculo crítico. Se aplica, por ejemplo, a la comprobación de listas de verificación, dosis de fármacos o conexiones del circuito. Introduce una redundancia que aumenta la probabilidad de detectar un error antes de que cause daño. Es una recomendación habitual para las acciones de mayor riesgo del procedimiento.

Briefing preoperatorio (Preoperative briefing)

Reunión breve del equipo antes de iniciar el procedimiento para compartir el plan y anticipar posibles problemas. Permite revisar las particularidades del paciente, la estrategia quirúrgica, la de perfusión y los recursos necesarios. Favorece un modelo mental compartido y aclara las funciones de cada miembro. Reduce las sorpresas intraoperatorias y mejora la coordinación en los momentos críticos.

Debriefing (Debriefing)

Conversación estructurada que el equipo mantiene tras un caso o una simulación para reflexionar sobre lo sucedido. Analiza qué funcionó bien, qué se puede mejorar y qué lecciones extraer, en un clima de respeto y aprendizaje. Ayuda a consolidar buenas prácticas y a detectar problemas latentes del sistema. Es una herramienta clave tanto en la formación como en la mejora de la seguridad real.

Competencia técnica (Technical competency)

Conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que el perfusionista debe dominar para ejercer con seguridad. Se evalúa mediante la observación de la práctica, exámenes y registros de actividad. Las competencias poco frecuentes, como el manejo de emergencias raras, requieren mantenimiento específico mediante simulación. Su verificación periódica forma parte de la credencialización y de la gestión del riesgo.

Gestión del riesgo (Risk management)

Enfoque estructurado para identificar, evaluar y reducir los peligros potenciales de la actividad clínica. Combina el análisis reactivo de los incidentes ocurridos con el análisis proactivo de los que podrían suceder. Herramientas como el análisis modal de fallos anticipan puntos débiles antes de que causen daño. Su objetivo es disminuir la probabilidad y la gravedad de los eventos adversos.

Cuasi incidente (Near miss)

Suceso que podría haber causado daño pero que no llegó a hacerlo por azar o por una intervención oportuna. Su notificación es especialmente valiosa porque revela debilidades del sistema sin que haya habido consecuencias para el paciente. Analizarlos permite corregir fallos latentes antes de que provoquen un evento real. Una cultura que fomenta su comunicación es señal de madurez en seguridad.

Control estadístico de procesos (Statistical process control)

Método que emplea gráficos y análisis estadístico para distinguir la variabilidad normal de la que indica un problema. Aplicado a indicadores de perfusión, ayuda a detectar cambios significativos frente a fluctuaciones aleatorias. Permite intervenir de forma dirigida y evaluar objetivamente el efecto de las mejoras. Evita reaccionar en exceso ante variaciones esperables o pasar por alto tendencias reales.

Conciencia situacional (Situational awareness)

Capacidad de percibir los elementos relevantes del entorno, comprender su significado y anticipar su evolución. Durante el bypass implica integrar los parámetros del circuito, el estado del paciente y las acciones del equipo. Su pérdida, por fijación en un problema o por sobrecarga, precede a muchos errores. Las prácticas de comunicación y las alarmas bien diseñadas contribuyen a mantenerla.

Carga de trabajo cognitiva (Cognitive workload)

Cantidad de recursos mentales que requiere una tarea en un momento dado. En perfusión aumenta durante fases críticas o cuando coinciden varias demandas simultáneas, como alarmas y decisiones rápidas. Una carga excesiva reduce la capacidad de atención y favorece los errores por omisión. El diseño de equipos, la ayuda del equipo y la estandarización de tareas ayudan a mantenerla en niveles manejables.

Normativa de productos sanitarios (Medical device regulation)

Marco legal que regula el diseño, la fabricación, la comercialización y el seguimiento de los dispositivos médicos. Establece los requisitos de seguridad y funcionamiento que deben cumplir antes y después de su uso clínico. Incluye la vigilancia posterior a la comercialización y la obligación de notificar incidentes graves. Su conocimiento ayuda al perfusionista a interpretar alertas de seguridad y a gestionar el material conforme a la ley.

Tecnovigilancia (Device vigilance)

Sistema de detección y notificación de los incidentes relacionados con el funcionamiento de los productos sanitarios. Cuando un equipo o fungible falla o presenta un defecto, su comunicación a las autoridades permite investigar y proteger a otros pacientes. Puede desencadenar acciones correctivas del fabricante, como retiradas o alertas de campo. El perfusionista es un actor clave por su contacto directo con los dispositivos.

Estándar de monitorización (Monitoring standard)

Requisito que define qué parámetros deben vigilarse de forma continua durante el bypass. Suele incluir la presión de línea, el nivel del reservorio, la detección de aire, la temperatura y la gasometría en línea. Establecer un mínimo obligatorio reduce la variabilidad y refuerza la seguridad del procedimiento. El cumplimiento de estos estándares se comprueba mediante listas de verificación y auditorías.

Dotación y cobertura (Staffing and coverage)

Organización del personal de perfusión para garantizar la presencia y el descanso adecuados. Contempla la disponibilidad de un profesional cualificado durante todo el procedimiento y la posibilidad de apoyo en casos complejos. La fatiga por jornadas prolongadas o guardias es un factor de riesgo reconocido para la seguridad. Una planificación adecuada equilibra la cobertura asistencial con el bienestar del profesional.

Protocolo de emergencia (Emergency protocol)

Procedimiento predefinido de actuación ante situaciones críticas como el fallo eléctrico, la embolia gaseosa masiva o la rotura del oxigenador. Describe los pasos, las responsabilidades y los recursos necesarios para responder con rapidez y coordinación. Su interiorización mediante entrenamiento y simulación es tan importante como su existencia escrita. La revisión periódica de estos planes forma parte de la preparación del servicio.

Ética profesional (Professional ethics)

Conjunto de principios y valores que guían la conducta del perfusionista más allá de las obligaciones legales. Se apoya en la beneficencia, la no maleficencia, la autonomía y la justicia aplicadas a la práctica clínica. Orienta decisiones difíciles, la relación con el equipo y el manejo de la información del paciente. Los códigos deontológicos de las sociedades profesionales concretan estos principios en normas de conducta.

Confidencialidad y protección de datos (Data protection)

Deber de custodiar la información del paciente y de usarla solo para fines legítimos y autorizados. Los sistemas de gestión de datos de perfusión almacenan información clínica que debe protegerse frente a accesos indebidos. La normativa de protección de datos impone medidas de seguridad, consentimiento y trazabilidad de los accesos. Su cumplimiento es una responsabilidad tanto individual como de la organización.

Acreditación del programa formativo (Program accreditation)

Reconocimiento oficial de que un programa de formación en perfusión cumple unos estándares educativos definidos. Evalúa el currículo, el profesorado, los recursos y los resultados de aprendizaje de los estudiantes. Garantiza que los egresados adquieren las competencias necesarias para ejercer con seguridad. Es un elemento de calidad que da confianza a empleadores, pacientes y organismos certificadores.

Lista de comprobación de montaje (Setup checklist)

Verificación estructurada que se realiza al preparar el circuito antes del procedimiento. Confirma el correcto ensamblaje, la ausencia de aire tras el cebado, el funcionamiento de sensores y alarmas y la disponibilidad de material de respaldo. Detecta problemas cuando aún hay tiempo de corregirlos sin riesgo para el paciente. Es una de las aplicaciones más consolidadas de las listas de verificación en perfusión.

Revisión por pares (Peer review)

Evaluación de la práctica de un profesional por parte de otros de similar cualificación. Permite valorar la conducta clínica, detectar áreas de mejora y compartir buenas prácticas en un marco constructivo. Aplicada a casos complejos o a eventos adversos, aporta perspectivas y aprendizaje colectivo. Debe realizarse con criterios claros y en un clima que favorezca la confianza y la honestidad.

Gestión del cambio (Change management)

Proceso de introducir de forma segura nuevos equipos, técnicas o protocolos en el servicio. Contempla la formación previa, la comunicación, las pruebas piloto y el seguimiento tras la implantación. Anticipar la resistencia y evaluar el impacto en la seguridad son partes esenciales del proceso. Una gestión ordenada evita que la novedad introduzca riesgos no previstos.

Validación de equipos (Equipment validation)

Comprobación documentada de que un equipo funciona conforme a las especificaciones antes de usarlo con pacientes. Incluye pruebas de aceptación al recibirlo y verificaciones tras reparaciones o actualizaciones. Confirma que las medidas, las alarmas y los sistemas de seguridad responden como se espera. Es un paso previo imprescindible dentro de la gestión de riesgos y la garantía de calidad.

Matriz de responsabilidades (Responsibility matrix)

Documento que define quién es responsable de cada tarea dentro del proceso asistencial. Aclara las funciones del perfusionista frente a las del resto del equipo y evita zonas grises de responsabilidad. Reduce las omisiones por suposición de que otro asumía una tarea. Es especialmente útil en procedimientos complejos y en la coordinación entre servicios.

Indicador de proceso frente a indicador de resultado (Process versus outcome indicator)

Distinción entre las métricas que miden cómo se hace algo y las que miden lo que finalmente le ocurre al paciente. Los indicadores de proceso, como el uso de una lista de verificación, son sensibles y modificables a corto plazo. Los de resultado, como la mortalidad o el fallo renal, reflejan el efecto final pero dependen de muchos factores. Combinar ambos ofrece una visión más completa de la calidad asistencial.

Notificación no punitiva (Non-punitive reporting)

Enfoque de los sistemas de comunicación de incidentes que no castiga al profesional que notifica un error honesto. Su premisa es que la mayoría de los errores derivan de fallos del sistema y que ocultarlos impide aprender. Al eliminar el miedo al castigo, aumenta el número de notificaciones y la información disponible para mejorar. Es un pilar de la cultura de seguridad y complementa el concepto de cultura justa.

Estandarización del material (Material standardization)

Práctica de limitar y unificar los tipos de dispositivos y fungibles empleados en el servicio. Reduce los errores por falta de familiaridad, simplifica la formación y facilita la gestión de existencias. También mejora la trazabilidad y la respuesta ante alertas de seguridad de productos concretos. Debe equilibrarse con la necesidad de disponer de alternativas para casos especiales.

Contingencia de equipos (Equipment contingency)

Previsión de recursos alternativos para mantener la asistencia ante el fallo de un equipo. Incluye disponer de una consola de respaldo, oxigenadores adicionales y componentes críticos de recambio. Define cómo y cuándo se recurre a estos recursos y quién los gestiona durante una emergencia. Forma parte de la preparación del servicio y de su capacidad de respuesta ante lo imprevisto.

Perfusionista de apoyo (Backup perfusionist)

Segundo profesional disponible para reforzar al perfusionista principal en momentos de alta carga o complejidad. Su presencia facilita la verificación por dos personas, el relevo en casos prolongados y la respuesta a emergencias. Aporta un par de manos y una perspectiva adicional que refuerzan la seguridad. La política sobre su disponibilidad refleja el compromiso del centro con la gestión del riesgo.

Sesión de morbimortalidad (Morbidity and mortality review)

Reunión periódica en la que el equipo analiza los casos con complicaciones o fallecimiento. Busca comprender qué ocurrió y qué se podría haber hecho de otra manera, con espíritu de aprendizaje y no de culpa. Puede identificar problemas del sistema, oportunidades de formación o necesidades de cambio en los protocolos. Es una tradición asistencial que refuerza la mejora continua y la transparencia.

Adaptación de listas de verificación (Checklist adaptation)

Proceso de ajustar las listas de comprobación genéricas a las particularidades de cada centro y tipo de procedimiento. Una lista demasiado larga o irrelevante tiende a rellenarse de forma automática y pierde eficacia. La adaptación busca incluir los puntos verdaderamente críticos y mantener la herramienta ágil y útil. La revisión con los profesionales que la usan mejora su aceptación y su cumplimiento real.

Indicadores de seguridad del circuito (Circuit safety metrics)

Métricas centradas en los eventos técnicos que afectan a la seguridad del sistema extracorpóreo. Incluyen la frecuencia de detecciones de aire, activaciones de alarmas críticas o incidentes con dispositivos. Su seguimiento permite detectar patrones y actuar sobre las causas técnicas u organizativas. Complementan a los indicadores clínicos al vigilar el desempeño del propio equipamiento y su manejo.

Formación por competencias (Competency-based training)

Modelo educativo que organiza el aprendizaje en torno a competencias observables y evaluables. En lugar de basarse solo en el tiempo de formación, exige demostrar el dominio de cada habilidad. Emplea la simulación y la observación directa para verificar que el profesional puede actuar con seguridad. Facilita adaptar el ritmo de progreso a cada persona y documentar objetivamente su capacitación.

Mentoría clínica (Clinical mentorship)

Acompañamiento de un profesional experimentado a otro en formación o de reciente incorporación. Combina la enseñanza técnica con el desarrollo del juicio clínico y de las habilidades no técnicas. La supervisión progresiva permite ceder autonomía a medida que se demuestra competencia. Es una vía esencial para transmitir conocimiento tácito difícil de recoger en protocolos escritos.

Validación de la integridad de los datos (Data integrity validation)

Comprobación de que los datos registrados durante el procedimiento son completos, exactos y coherentes. Contrasta los valores automáticos con las anotaciones manuales y detecta artefactos o lagunas. Una información fiable es imprescindible para la asistencia, la auditoría y la investigación. La integridad de los datos sostiene la validez de cualquier indicador o registro clínico derivado de ellos.

Delegación segura de tareas (Safe task delegation)

Proceso de asignar tareas a otros miembros del equipo garantizando que tienen la competencia para ejecutarlas. Requiere claridad sobre lo delegado, supervisión adecuada y responsabilidad final definida. Una delegación mal planteada puede diluir la responsabilidad y generar errores por suposiciones erróneas. Es especialmente relevante en la formación y en los equipos con distintos niveles de experiencia.

Sesgos cognitivos en la práctica (Cognitive biases)

Atajos mentales que pueden distorsionar la percepción y la toma de decisiones bajo presión. Ejemplos como la fijación en un problema o el anclaje en un diagnóstico inicial contribuyen a errores clínicos. Reconocer su existencia ayuda a introducir salvaguardas como la verificación cruzada y la revisión de supuestos. La conciencia de estos sesgos es parte de la formación en factores humanos y seguridad.

Documentación de la anticoagulación (Anticoagulation documentation)

Registro detallado de las dosis, los tiempos y los controles relacionados con la anticoagulación del procedimiento. Incluye las dosis de heparina, los valores del tiempo de coagulación activado y la reversión con protamina. Una documentación precisa permite reconstruir el manejo y detectar desviaciones de los objetivos de seguridad. Es una parte crítica de la hoja de perfusión por sus implicaciones clínicas y legales.

Bienestar del profesional (Staff wellbeing)

Atención al estado físico y psicológico del perfusionista como factor que influye en la seguridad asistencial. La fatiga, el estrés y el agotamiento profesional aumentan el riesgo de error y afectan a la calidad del trabajo. Medidas como una carga laboral razonable, descansos y apoyo tras eventos difíciles protegen al profesional y al paciente. Se reconoce cada vez más como un componente de la cultura de seguridad.

Apoyo al profesional tras un evento adverso (Second victim support)

Ayuda dirigida al profesional que sufre el impacto emocional de haberse visto implicado en un evento adverso grave. El concepto de segunda víctima reconoce que quien comete o presencia un error también puede resultar profundamente afectado. Ofrecer apoyo evita el aislamiento, la culpabilización y el abandono de la profesión. Un buen sistema de apoyo forma parte de una cultura de seguridad madura y justa.

EACTS

La EACTS (European Association for Cardio-Thoracic Surgery) es la asociación europea de cirugía cardiotorácica; su congreso anual y sus guías clínicas incluyen contenidos clave de perfusión y circulación extracorpórea.

EuroELSO

EuroELSO es el capítulo europeo de la Extracorporeal Life Support Organization (ELSO), dedicado al ECMO y al soporte vital extracorpóreo en Europa: registro, formación y un congreso anual de referencia.

ALAP

ALAP (Asociación Latinoamericana de Perfusión) agrupa y coordina a los perfusionistas de Latinoamérica mediante congresos, cursos y acreditación regional.

APRA

APRA es la Asociación de Perfusionistas de la República Argentina, que trabaja en formación, protocolos y seguridad del paciente para la comunidad argentina de perfusión.

EuroPerfusion

EuroPerfusion es el congreso europeo de perfusión promovido en el entorno del EBCP, un punto de encuentro periódico donde la comunidad europea comparte avances clínicos y técnicos.

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